Cómo ser un hombre

CAPÍTULO 10


Reborn era un adulto común y corriente. Mentira. Tenía veinticinco años, yendo para los gloriosos veintiséis, y estar cada vez más cerca de los treinta (lo que para él equivalía a ser "viejo", pero en realidad creía que esa edad era genial porque tendría más mujeres. Lo sé, no tiene sentido…) Él es uno, quiero decir EL, profesor más popular de toda la academia. Teniendo a miles de mujeres rendidas a sus pies, que no tiene que preocuparse si se queda sin un trapo, porque tiene miles… Aunque, no le gusta tratar a las damas de esa manera. Él las usa, sí que lo hace, para saciarse… Es un hombre guapo y activo después de todo. ¡Yumi! Como sea, últimamente varios rumores rondaban por el Instituto, y también por el Bovino: decían que era un sicario. Un mercenario, un asesino a sueldo. Un sexy asesino a sueldo. Y bueno, a mi no me importaría que me mate, a ninguna mujer de hecho, es taa~n sensual que ya mata con una sola mirada. Una ardiente mirada. ¡Grr!

Volviendo al tema de las mujeres, Reborn no era muy exigente… ¡Pero hey! Que menciono muchas mujeres y mujeres, pero según rumores a él no le vienen mal los hombres tampoco… Y a si es a donde vamos ahora. Reborn dudaba su sexualidad en estos momentos. Vivió veinticinco años y unos meses y nunca en su vida dudó de su orientación sexual. Hasta ahora.

Miró al moreno parado en el asiento del lado de la ventana, junto a Yamamoto y Gokudera. Um… tiene una cara bonita. Pensaba, pero en realidad nos está engañando porque, ¡Reborn puede leer mentes! Eso es algo sensacional. Aunque no las lee en realidad; hay gente que es como un libro abierto, entonces es fácil leerlas. Por eso mismo, el teme que haya alguien que pueda ver a través de él (su único miedo) y descubra lo que está pensando ahora mismo.

Pero un narrador omnisciente siempre lo sabe todo.

Todo.

Absolutamente todo.

Y es que Reborn no se puede contener de saltarle encima a ese muchacho nuevo y hacerle Dios sabe qué cosas a ese conejito perdido, con ese lindo trasero que tiene. Tsuna, mal trabajo ocultando tus curvas. Y esos enormes ojos marrones detrás de esos lentes que sólo impiden que brillen aún más. El reflejo los tapaba maldita sea. Los rasgos del moreno eran tan femeninos que el supuesto sicario se preguntaba si en realidad era un hombre. Tal vez, iba a ser una niña y a último momento el Señor dijo "Nah, que sea un niño" y le puso lo que le faltaba.

¡Pero bueno! Mucha cháchara.

¡BANG!

Atención total: conseguida.

-La clase ha empezado – dijo mientras miraba a Tsuna.

El moreno chilló un "¡HII!" bastante femenino y se sentó inmediatamente en el primer asiento vacío que vio, al lado de un chico de pelo rojo, muchas cadenas, vendas quién sabe para qué… Chico raro, pensó Tsuna.

- ¡Hola! ¡Soy Naito Longchamp! – dijo mientras extendía su mano hacia la chica encubierta. Una enorme y amigable sonrisa en su rostro.

- Mucho gusto, soy Tsuna – dijo ella luego de unos momentos de vacilación, tomando la mano del otro.

¡BANG!

- Ustedes dos, dejen de coquetear – amenazó el profesor.

- ¡HIII! –

- Hn. Oye tu, nuevo. Preséntate ahora – volvió a hablar.

Tsuna se paró temblorosa e la silla.

- M-mi nombre es S-Sawada Tsunam-¡Tsunayoshi! ¡Mucho gusto, cuiden de m-mi por favor! – y luego de dos segundos exactos de presentación se sentó en su silla.

- Benissimo (A/N: Buenísimo en italiano, queda mejor así, sería raro que Reborn diga "Buenísimo" XD)

A continuación la clase continuó "normal". Si eso quiere decir disparos por todos lados, alumnos desmayándose, ecuaciones que les dan a alumnos de la universidad, una universidad cara y de MUY alto nivel. Insultos del profesor, indirectos… Amenazas, y un sociable Naito Longchamp hablándole de sus millones de novias y mostrándole fotos. ¡Mi dios! Pensaba Tsuna mientras las veía. No tengo nada en contra de ellas ni es por mala pero, ¡qué feas!

Por otro lado, Yamamoto reía e intercambiaba comentarios con ella de vez en cuando, mientras que Gokudera gruñía en molestia y mandaba comentarios para nada agradables hacia la castaña.

Y ya cuando casi acababa la hora, la clase estuvo tranquila mientras cada uno hacía las actividades dictadas por el señor Reboyama, como se había presentado a Tsuna en medio de todo ese lío.