El album de los recuerdos.

(Los personajes de Inuyasha no me pertenecen. Son de nuestra querida Rumiko U_U' yo solo los utilizo para mis historias.)

Cap.2 Antiguos recuerdos.

Durante la cena todos se divirtieron, Inuyasha y Kagome de vez en cuando se miraban, tenían mucho en común, pero Kagome no quería hacerse ilusiones, era mejor divertirse y pensar en otras cosas que querer creer que un hombre deseado por todos las mujeres del país y famoso se rendiría a sus pies.

-Kagome? En qué piensas?- preguntó Sango notando como Kagome cada vez se encontraba ida del mundo.

-Emm... En nada Sango estaba pensando.- susurró Kagome para que no la escucharan.

-No será que estás pensando en Inuyasha?- preguntó curiosa en voz baja haciendo que Kagome se sonrojara por completo.

-No... Claro que no.- negó mirándolo de reojo chocando con la mirada de el haciendo que se sonrojara más.

-Bueno tomaré eso como un si...- dijo riéndose a lo último. -Muy bien voy a lavar los platos, si quieren pueden acomodarse en la sala...- mencionó Sango recogiendo los platos.

-No Sango, yo los lavo. No te preocupes...- añadió rápidamente Kagome quitándoselos de la mano y llevándolos a la cocina.

-Yo mejor la ayudo...- agregó Inuyasha dirigiéndose a la cocina. Miroku y Sango se sorprendieron pero al mismo tiempo sonrieron.

Inuyasha, se dirigió a la cocina donde estaba Kagome lavando los platos, la detalló un poco antes de acercarse hasta ella. La observó bien y se dio cuenta de que debajo de toda esa ropa se escondía un cuerpo envidiable. Dejó de observarla antes de que ella se diera cuenta de la estaba mirando; caminó a paso lento y agarró un pequeño trapo que había en la cocina y comenzó a secar los platos en silencio sin decir ninguna palabra haciendo que Kagome se sorprendiera.

-Inuyasha! Que susto me diste- dijo Kagome colocándose una mano en el corazón. No la asustaba el echo de que la hubiera sorprendido, si no que el estuviera, a solas... Con ella.

-Lo siento, pero es que quería ayudarte, no es justo que hagas el trabajo tu sola, después de haber echo la comida...-

-Ja. Ni tanto yo solo ayudé a cortar las verduras y revisar que no se quemara la comida...-

-Pero igual, cocinaste. Y eso merece crédito...-

-Jajaja... Cualquiera cocina.-

-Yo no cocino, bueno un poco. Después de que despidiera a mi sirvienta he tenido que comer a fuera.-

-Pero es un gasto... Digo... Bueno no debe ser un gasto para ti, tu eres...-

-Si lo sé, alguien con dinero que puede comprarse lo que quiera... Si ya he escuchado esos comentarios...-

-Oh! Lo siento no quise...-

-Tranquila, no pasa nada...- dijo Inuyasha colocando el último plato en su lugar, muy pronto se tornó un silencio incómodo, no sabía que decir y cada vez que intentaba decir algo consideraba que era una estupidez lo que iba a decir. Escuchó caerse un plato al suelo y ver mucha espuma saltar por su cabeza y por las paredes. Se dio la vuelta rápidamente y vio como Kagome caía, soltó el trapo y agarró a Kagome con sus brazos, para suerte de ella no cayó al piso con los restos de plato.

-Que habrá pasado...?- preguntó Miroku mirando hacia la cocina.

-De seguro se cayó un plato y se rompió. Dejémoslos solos un rato, de seguro tengan mucho que hablar...- comentó Sango.

-Cierto...-

-Kagome? Estás bien?- preguntó Inuyasha viendo que no se haya cortado.

-Gracias Inuyasha, si estoy bien solo me resbalé, mejor recojo los pedazos de platos...- dijo Kagome agachándose mostrándole a Inuyasha una vista provocadora de sus pechos haciendo que el sonrojara.

-Yo... Yo... Voy a buscar la escoba.- comentó saliendo de la cocina mientras buscaba la escoba en el patio de la casa nervioso... "Maldición que me pasa? Esto nunca me había pasado con ninguna mujer" pensó agarrando la escoba y dirigiéndose a la cocina encontrándose con Kagome quien aún recogía los pedazitos del plato.

-Yo termino con el resto...- mencionó el barriendo la cocina.

-Gracias Inuyasha... "Este momento merece una foto, lástima que no traje la cámara." pensó sonriendo dulcemente viendo la tierna cara de Inuyasha el cual estaba un poco rojo.

Después de barrer y de terminar de hacer algunas cosas en la cocina, Inuyasha y Kagome se dirigieron a la sala donde estaban a Sango y Miroku jugando cartas. Ambos se unieron al juego y pasaron la noche apostando hasta que llegó la hora de irse.

-Bueno cuídense... Nos veremos mañana...- dijo Sango despidiéndose de Inuyasha y Miroku. -Kagome porqué no te quedas en la casa? Me siento algo sola...- comentó Sango mirando a Kagome.

-Está bien, yo también me siento algo sola allá en la casa... Mañana si los veremos?- preguntó Kagome curiosa mientras subía las escaleras seguida de Sango.

-Pues si. Estaba pensando que podríamos ir al parque de diversiones... Igual mañana es viernes y tenemos el día libre...-

-Si es cierto... Bueno... Me prestas ropa? No traje de haber sabido que me quedaría aquí hubiera traído...-

-Subamos, tengo mucha ropa para escoger...- y así Kagome y Sango pasaron el rato hablando de Inuyasha y de Miroku, sobre lo que harían mañana y de otras cosas importantes. Eran las 4 de la mañana hasta que ambas se quedaron dormida, la cama de Sango era matrimonial lo suficientemente grande para que ambas durmieran juntas. Sango por su parte se había quedado dormida primero, luego Kagome le siguió.

A la mañana siguiente...

El timbre sonó y Sango salió de la cocina para ir a la puerta y recibir a Inuyasha y Miroku.

-Hola... Sango- saludó Inuyasha.

-Hola Inuyasha...- saludó Sango.

-Hola amor...- saludó Miroku abrazándola y dirigía su mano hacia el trasero de Sango.

-Miroku saca tu maldita mano de ahí si quieres sobrevivir...- gruño ella.

-Esta bien... Esta bien... Y Kagome?- preguntó mirando a los lados.

-Está durmiendo, ayer ella se quedó a dormir aquí y nos quedamos hasta tarde hablando... ¿Inuyasha por que no vas a despertarla mientras yo arreglo unas cuentas con Miroku?-

-Ok... Enseguida regreso...-

-Inuyasha trata de no demorarte ni hacer tanto escándalo, no queremos escucharlos. Y tampoco tenemos todo el tiempo del mundo- gritó Miroku riéndose junto con Sango la cual estaba sonrojada.

-Maldito Miroku esa me la vas a pagar...- gritó Inuyasha a lo lejos... Subió las escaleras y se dirigió al cuarto de huéspedes. Abrió la puerta silenciosamente y allí la vio, durmiendo tranquilamente, los rayos del sol llegaban hasta su cuerpo haciendo que se viera como un ángel, estaba con un camisón marrón y con las sabanas tapándole únicamente los pies, no tenía short y eso hizo que Inuyasha dudara si la despertaba o no. No quería tener problemas y tampoco quería que ella pensara otra cosa de el. Así que con mucho cuidado cubrió a Kagome con la sabana y se acercó hacia ella con mucha cuidado de no despertarla bruscamente, miró el reloj y pensó que observarla por unos segundo mientras dormía no le haría daño a nadie.

Con su mano le acarició el cuello suavemente haciendo que ella se riera un poco en sueños, siguió acariciándole el cuello hasta dirigirse a sus cabellos... Kagome de vez en cuando gruñía en su sueño y eso hacía que Inuyasha se riera ya que se veía muy graciosa. Al parecer estaba peleando en sus sueños. Sin querer dirigió su mirada hasta uno de sus pechos. Eran grandes o se creía el; aún recordaba la imagen de sus pechos ayer. Su corazón latía rápidamente pero trató de calmarse y siguió acariciándole el cabello.

-Inuyasha... Me gusta más cuando me acaricias el cuello...- susurró ella haciendo que Inuyasha casi se cayera del susto pero no comprendía. Hace unos momentos estaba gruñendo en sus sueños... A menos que estuviera soñando en estos precisos momentos pero sería mucha coincidencia. Con un poco de miedo siguió acariciándole el cabello hasta dirigirse al cuello la cual hizo que se riera por las cosquillas. Quiso saber que pasaría si bajaba un poco más. Sus dedos acariciaron la clavícula y el collar que llevaba puesto. Kagome pareció no importarle, todo lo contrario, en cada caricia ella subía un poco su cuerpo para que el bajara más su mano.

Inuyasha se dio cuenta de lo que pasaba y con un poco de miedo, bajó su mano un poco más llegando al inicio de sus senos, lo cual hizo que Kagome subiera un poco más su cuerpo. La situación se estaba colocando mas ardiente de lo normal e Inuyasha no sabía que hacer. Le excitaba ver como Kagome pedía que la tocara mas abajo pero no quería hacer algo de lo que después Kagome se arrepintiese. Cada vez que sus dedos bajaban un poco más Kagome subía hasta que Inuyasha llegó a tocar el inicio de su seno derecho... Tragó fuertemente y siguió acariciando, Kagome no hacía ninguna protesta, lo cual hizo que Inuyasha se animara un poco más.

Sin pensar en lo demás, Inuyasha hundió su mano debajo del camisón tocando por completo su seno haciendo que Kagome gimiera suavemente. Comenzó a masajear el seno con suaves movimientos sintiendo como el pezón de Kagome se endurecía cada vez mas. Ella solo se movía pero no habría los ojos. De seguro si estaba soñando, al menos después de esto ella pensaría que fue un sueño y que no sucedió realmente. Miró su reloj y se dio cuenta que habían pasado mas de 5 minutos, rogaba porque nadie interrumpiera aquel momento. Pero sabía que tarde o temprano Miroku o Sango subirían.

Luego de haber atendido correctamente al seno derecho pasó al izquierdo haciendo que Kagome gimiera un poco más alto. Inuyasha dudaba si Kagome realmente ella estaba soñando o estaba consiente de lo que sucedía. Paró al darse cuenta que era un pervertido al aprovecharse de la situación, pero... Kagome dijo "No pares... Inuyasha mas..." sonrió al escuchar esas palabras y sabiendo que Kagome estaba completamente despierta siguió con lo que hace unos momentos estaba haciendo.

Continuara :)

•El solo pensar en ti

hace que mi cuerpo se

excite•

Lamento subir este cap tan

tarde y dejar olvidado por unos

momentos este fic, aquí tienen la

continuacion dejen reviews... Sayonara... :)

nos vemos en el proximo capitulo.