Nota: todos los personajes perteneces a Sthepenie Meyer

Hola:

Lo primero de todo, lo siento de verdad por la tardanza, pero es que he tenido muchas cosas que hacer y se me ha ido completamente la cabeza.

Muchas gracias por todos los reveiws que me habéis dejado.

Bueno os dejo con el capítulo

BELLA POV

Es increíble ver como poco a poco la rutina nos envuelve a todos, como todo lo que al principio parece una novedad o una molestia, al final con el paso del tiempo parece la cosa más normal del mundo, aunque que te parezca la cosa más normal del mundo no está directamente relacionado con que te guste, como era mi caso.

Habían pasado casi tres semanas desde que Edward y yo habíamos dormido juntos en su casa, nuestra relación parecía ser la misma que antes de que volviésemos de verano, bueno al menos era misma cuando solo estábamos él y yo juntos, cuando Lauren estaba cerca Edward parecía otra persona, y yo no terminaba de comprenderlo, parecía que él no veía como era ella en realidad, por que si, cuando él estaba cerca Lauren me trataba a la mil maravillas, eso si, cuando él se giraba volvía ser la arpía de siempre y si no sería por que últimamente mi hermano estaba muy cerca de mí sería mucho peor, ya que Lauren, como una persona inteligente, teniendo en cuenta el tamaño de mi hermano, le tenía un poco de miedo.

-¡Cuidado Bella!- gritó Angela, pero antes de que pudiese reaccionar sentí como algo, que no había que ser muy lista para saber que era una pelota, me golpeaba la cabeza y gracias a la fuerza del impulso me vi lanzada hacía delante y desgraciadamente esta vez no había nadie lo suficientemente cerca como para salvarme.

La reacción normal en estos casos era poner las manos para evitar golpearte la cabeza, y eso hice, solo que algo tuve que hacer mal en el proceso por que cuando apoyé todo mi peso en mis manos sentí como un dolor me atravesaba la muñeca izquierda.

-¿Bella estás bien?- me preguntó Angela cuando yo ya estaba en suelo, con el dolor repartido entre la muñeca y la cabeza

-no- le contesté con unas ganas terribles del llorar y sobre todo al sentir que un tumulto de gente que agolpaba a mí alrededor- me duele la muñeca y la cabeza

-normal, te ha golpeado una pelota de baloncesto.

-Bella ¿Qué te ha pasado?- preguntó Edward que acababa de llegar del baño

-me he golpeado- en realidad alguien me había golpeado y ese alguien todavía no había dado la cara.

-¿contigo misma?- me preguntó con su media sonrisa característica, pero está se borró al ver como me mareaba cuando me levantó- apóyate en mí pequeña

-¿Quién ha lanzado la pelota?- preguntó el profesor, yo intenté enfocar a las caras de la gente que me rodeaba, pero solo conseguía marearme más, gracias a que Edward me agarraba fuertemente no me había estampado otra vez contra el suelo.

-yo- susurró una voz, una voz que no necesitaba ver a la persona para reconocerla, lo que no sabía es por que no había caído en ella antes, por supuesto que la que me había golpeado era Lauren- pero ha sido sin querer, Jessica se ha apartado y Bella estaba justo detrás.

-es verdad señor, he sentido miedo y me he apartado, lo sentimos Bella- se disculpó Jessica, sabía que estaba mintiendo, bueno al menos Lauren pero en estos momentos me daba lo mismo.

-tengo ganas de vomitar- le susurré a Edward

-¿señor puedo llevar a Bella a la enfermería?

-claro señor Cullen

Edward me llevó a la enfermería casi arrastras, normalmente una pelota no duele tanto, pero una de baloncesto dolía bastante y más si había ido a mala sangre, como estaba convencida de que había sido.

La enfermera dictaminó que seguramente me había roto la muñeca, otra lesión más para mi extenso expediente médico, por lo que tuvimos que esperar a la salida de mi hermano para ir los tres al hospital, Edward y yo todavía no podíamos conducir.

-seguro que Lauren no lo ha hecho queriendo Bella- defendió Edward a su ahora gran amiga.

-ella a dicho que lo ha hecho sin querer, habrá que creerla entonces- le dije secamente mientras Emmett ahogaba sus risas en una especie de tos mal hecha.

-bueno seguro que ha sido sin querer- dijo Emmett con ironía- aunque ya se me hacía raro que Bella no hubiese ido todavía a la enfermería

-solo llevamos cuatro semanas de clase- intentó defenderme Edward, pero por su sonrisa se veía que el pensaba lo mismo que Emmett.

-estaba batiendo mi propio record hasta que Lauren lo ha fastidiado- protesté y Edward me miró mal- queriendo o sin querer me lo ha fastidiado

-en eso tienes razón Bella y no se la puedes quitar Eddy- me dijo mi hermano

-no me llames Eddy, y bueno en eso hay que darle la razón.

-aunque bueno, en realidad no me he caído yo, a sido por culpa del un balón- dije balón por no decir cierta rubia descerebrada y con mucha mala sangre- entonces mi record sigue, por que no me he tropezado

-bueno que te golpeé un balón entre tanta gente puede denominarse torpeza- dijo mi hermano mirándome de reojo con una sonrisa ladeada que me confirmaba que él también pensaba que ese golpe era un tanto sospechoso.

Cuando llegamos al hospital, lugar que yo odiaba, la recepcionista nos dijo que esperásemos que en seguida nos atenderían, los tres nos sentamos en la sala de espera, yo entre mi hermano y Edward, siempre que acabábamos en el hospital nos sentábamos en los mismos sitios, empezaba a pensar que era un ritual.

-tengo la ligera impresión de que está situación, exactamente esta situación ya la he vivido anteriormente ¿me confundo?- Emmett y Edward sonrieron y yo sentí como enrojecía.

-hola papá- saludó Edward a su padre, y Carlisle nos sonrió, viendo al padre y al hijo era fácil saber de donde había heredado Edward su atractivo, sin quitarle mérito a Esme, pero es que a pesar de que para mi Carlisle era bastante más mayor que yo, eso no le quitaba a que no viese lo atractivo que era.

-hola doctor Cullen- le saludó Emmett, moviendo efusivamente la mano mientras sonreía, creo que nadie parecía acordarse de que a mi me dolía mucho la mano- pues ya ves, nuevo curso, caídas nuevas

-idiota- susurré entre dientes, Edward me acarició el brazo para que me tranquilizase

-tranquila

-hola chicos, bueno Bella, vamos a ver que te pasa, ¿a sido otro tropiezo?

-un accidente- dije recalcando la palabra accidente, Emmett volvió a sustituir su risa en tos- me han golpeado con un balón y he caído hacia delante, con tan mala suerte de que he apoyado mal la mano

-bueno, vamos a mirarte esa mano- luego se giró hacia su hijo y Emmett- vosotros esperar aquí.

-vale- asintieron los dos a la vez

-no quiero ningún problema- los dos se miraron como si con ellos no iría la cosa- sobre todo va por ti Emmett, nada de molestar a las enfermeras.

Carlisle me guió hacia a los boxes para examinarme la mano, aún así aún creía escuchar a mi hermano protestar por las palabras de Carlisle.

-¿Cómo te has golpeado con un balón Bella?- preguntó mientras observaba mi mano- o quien te ha golpeado, en este caso parece ser que tú no tienes la culpa.

-Lauren Mallory- me parece que su nombre me salió como si hubiese escupido

-¿no te cae bien?- parecía más una afirmación que otra cosa

-no somos grandes amigas

-Edward se lleva bien con ella- su mirada me trasmitía preocupación, no sabía hasta que punto Carlisle y Esme había habado de las nuevas amistades de Edward.

-algo verá

-creo que tienes la muñeca rota- ¡estupendo! Simplemente estupendo- vamos ha hacerte unas placas

Efectivamente Carlisle tenía razón, en menos de una hora estaba rumbo a mi casa con la mano escayolada, Edward se había quedado en el hospital por que Carlisle terminaría el turno en seguida, antes de irme se aseguró de que me cuidase mucho la mano, a veces parecía más mi madre que mi mejor amigos, pero tampoco me molestaba.

-papá, mamá tenemos una sorpresa- gritó Emmett en el momento que pusimos un pie en casa

-ya nos hemos enterado- la voz de mi padre apareció junto a él, me miró y suspiró como si fuese un ser sin remedio, bueno a veces lo era- ¿Qué ha sido esta vez cariño?

-me han dado con una pelota en la cabeza- le respondí simplemente, la verdad es que no me apetecía decir nada más, lo único que me apetecía era irme a la cama a descansar y así olvidarme del dolor de la mano.

-tendría que preguntar por que te has roto la muñeca cuando el golpe ha sido en la cabeza pero pienso que es mejor no preguntar

-mejor papa, mucho mejor- le di un beso en la mejilla y luego me dirigí a las escaleras para irme a mi cuarto

-¿no vas a cenar nada cariño?- me preguntó mi madre- si no te apuras Emmett te lo va a quitar todo.

-tranquila mamá no tengo hambre, solo quiero irme a la cama

-pero si es pronto- protestó mi madre, odiaba que me fuese a la cama sin comer

-es pronto, pero yo ya tengo suficiente por hoy, al menos con esto- dije señalando mi escayola- no tendré que hacer gimnasia en mucho tiempo.

Cuando conseguí desembarazarme de mi familia, me subí a mi cuarto para tirarme, literalmente, a la cama. Tenía ganas de ponerme los cascos y leer algún libro, pero fue imposible por que mi móvil comenzó a sonar.

-acabo de despedirme de ti hace un momento- contesté sin ni siquiera decir hola

-ni que te molestase- la voz del otro lado parecía triste

-sabes que no me molesta que me llames Edward, solo recalcaba que nos hemos visto hace un momento.

-ya bueno, quería saber como has llegado.

-con Emmett, ¿Cómo quieres que llegue?- escuche su risa desde él otro lado de la línea- me ha estado molestando todo el camino

-le dije que no lo hiciese- parecía ofendido, como si no supiese que a Emmett le encantaba hacerme rabiar pero nunca lo hacía con mala intención.

-¿en serio creías que no lo haría?

-Bella tengo una fe infinita en que tu hermano madure algún día- dijo lentamente, creo que estaba intentado convencerse de sus propias palabras.

-¿estás sentado?- le pregunté entre risas

-tumbado, ¿por?- me preguntó confuso

-por que así es como vas a tener que esperar hasta que Emmett madure- los dos estallamos a carcajadas.

Cuando me desperté a la mañana siguiente me sentí rara, sentía que ese no iba a ser un buen día, de primeras ya comencé el día tropezándome con las zapatillas y luego me quemé con el desayuno, así que algo me decía que ese día mejor hubiese sido para mi quedarme en cama.

Cuando llegué a clase me di cuenta de que el cielo estaba encapotado, eso quería decir que podía ser que lloviese o podía ser que no, aunque siendo Forks lo más probable es que lloviese.

Antes de entrar en clase de cálculo me encontré con Jessica, parecía preocupada por mí y me invadió a un montón de preguntas antes de que cruzase la puerta del aula.

-de verdad Bella, lo siento mucho, sentí miedo cuando Lauren me lanzó la pelota- me dijo rápidamente, a veces me preguntaba como era capaz de respirar con lo mucho que hablaba y con lo rápido que lo hacía.

-no pasa nada Jessica de verdad, ya sabes, la escayola es como una segunda piel para mi- aunque yo en realidad sabía que lo único que estaba haciendo Jessica era proteger a Lauren

-bueno, uno de los encantos de Bella es su dulce torpeza- susurró una voz a mis espaldas, no tenía que girarme para ver quien era, la cara de Jessica y el desagradable escalofrió que me recorrió todo el cuerpo al sentir su aliento en mi cuello me lo dijo todo.

-hola Mike- le dije sin girarme

-ahora con la escayola necesitaras ayuda para ducharte ¿no?- yo me giré sorprendida, Mike siempre había sido muy sutil en sus insinuaciones, pero últimamente estaba más brusco.

Intenté pensar algo ingenioso que decir, pero me cara se iluminó cuando vi a la persona que tenía Mike detrás y que lo miraba con cara de odio absoluto.

-¿quieres venir a casa a ayudarla Newton?- escuchar la voz de Emmett provocó que la cara de Mike palideciese considerablemente

-esto…eh…. Hola Swan- tartamudeó Mike, lo comprendía mi hermano era demasiado grande y fuerte para su edad, a veces yo pensaba que si no lo conociese lo confundiría con un universitario.

-vamos a dejar una cosa clara Newton- le siseó mi hermano bajando la cabeza para ponerse a su altura- si vuelvo a oír que le dices algo por el estilo a mi hermana, jamás te tendrás que preocupar por si dejas embarazada a una chica, ¿comprendido?

-comprendido- balbuceó Mike

-excelente- lanzó a Mike a un lado para ponerse junto a mi- bueno pequeña patosa nos vemos al final de clases, por cierto como no entres pronto a la tuya vas a llegar tarde

-es verdad- dije mientras Emmett me despeinaba el pelo, en casa me daría un beso pero aquí en la escuela según él podría afectar a su preciada reputación.

A la hora de comer llegué con Angela al comedor donde ya nos esperaban Edward y los demás, aunque me extraño ver que Edward parecía muy feliz, no es que mi amigo fuese un chico raro que jamás sonríe, pero no solía estar de tan buen humor en clase.

-¿te ayudo con la bandeja?- me preguntó mientras yo hacía malabarismos para que esta no se me cayese.

-te lo agradecería mucho- luego le miré dudosa- ¿Por qué pareces tan sumamente feliz?

-¿yo?

-no él de la esquina de allí, pues claro que lo digo por ti

-ya te lo contaré, venga vamos a comer que sino no vamos a tener tiempo antes de que tengamos que volver a clase- Edward se adelantó para sentarse entre el asiento que yo ocuparía y Lauren, que también parecía muy contenta, yo miré a Angela dudosa y ella me contestó con la misma duda, resumiendo, no tenía ni idea de por que Edward estaba tan feliz, pero algo me daba que no era por algo que a mi me alegrase, algo me decía que Lauren tenía algo que ver y eso no me gustaba.

Al final de clase salí sola hacía la vieja camioneta de mi hermano, camioneta que estaba segura que heredaría en el momento que cumpliese dieciséis ya que mi hermano tenía ganas de deshacerse de ella, a mi en cambio me gustaba.

Ya no había ningún coche, yo me había retrasado mirando unos libros en la biblioteca por que sabía que Emmett saldría algo más tarde, por lo que la tardanza de este no me sorprendió en absoluto, lo que si que me sorprendió fue ver a Edward a lo lejos con alguien, no tenía ni idea que hacía allí y como el día se había oscurecido ya que además estaba comenzando a llover por lo que no veía con quien estaban.

La curiosidad me pudo y me acerqué hacia Edward, el no se había dado cuenta de que yo estaba allí, cosa que era normal por que yo estaba perfectamente colocada para que él no me viera, ni el ni su acompañante, acompañante que no tardé mucho en identificar, su corte rubio muy a la moda, su ropa perfecta, era sin duda alguna Lauren.

Seguí observando, no sabía lo que me retenía allí, lo único que sabía era que necesitaba ver que pasaba entre esos dos.

Los dos estaban hablando, no parecía nada más una simple conversación, o eso me parecía al principio, la simple conversación se borró cuando vi como Edward se inclinaba hacia ella y le rodeaba su cintura con el brazo.

Y entonces llegó, llegó lo jamás hubiese deseado que llegase, Edward y Lauren se estaban besando.

Ese beso, ese beso que una parte de mi sabía que llegaría pero que siempre tuve la esperanza de que jamás llegase. Ese beso provocó que mi corazón se detuviese durante unos interminables segundos, todo el lugar que me rodeaba desapareció y mis ojos solo les veían a ellos dos, a esos dos amantes que se besaban sin saber que estaban siendo observados.

Después de unos segundos en los que no sentía mi corazón latir, esté comenzó a latir con una increíble velocidad, parecía como si todo mi cuerpo me estuviese gritando que me largarse de allí, que corriese, pero no podía, como si un rayo me hubiese atravesado, me quedé allí inmóvil, sintiendo como todo se desmoronaba, Edward, mi Edward, mi mejor amigo se estaba besando con la persona que se había dedicado a odiarme abiertamente durante toda su vida.

El besó paró, pero eso no quiso decir que fuese el último, veía la sonrisa de las dos personas que estaban allí y como intercambiaban palabras y besos todo el rato. Yo quería irme, de verdad que lo quería, pero no era capaz de moverme, sentí como mis ojos se llenaban de un torrente de lágrimas que no eran capaces de caer.

No sé el tiempo que estuve allí parada, sentí como la lluvia era cada vez más espesa, de repente sentí unos brazos abrazándome y afrentándome contra su pecho, me giré para mirarle aunque ya sabía con quien me iba a encontrar. Al girarme pude ver como Emmett me miraba con la cara llena de pena, el también había visto lo mismo que yo. Él también había visto a Edward y Lauren besándose.

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Pobre Bella como la hago sufrir…. Pero bueno siempre se dice que en la vida lo que más quieres es lo que más cuesta y ahora solo le toca darse cuenta de cuales son sus verdaderos sentimiento por Edward, aunque eso le vaya a doler.

Espero que os haya gustado el capitulo, no seáis muy malas conmigo hoy en mi cumpleaños jejejeje.

Un saludo

Tisha