El viaje siguió tranquilo. Ninguno de los dos había hablado desde que él me besó. Mierda, ¿por que recordaba esa escena ahora? Me mordí el labio mientras intentaba alejar cualquier sentimiento de los que tenía hacia él. Ya faltaba menos para la llegada a Konoha y decidimos parar un poco para descansar. Justo lo que yo no quería.
-¿Estas cansada?
Gaara preguntaba y yo hacía caso omiso. No, si le hablaba sacaría el tema y su silencio solo significaría un acierto a lo que temo. Un "Si, tan solo eres un capricho.". Me levanté ya que me había sentado y este me cogió de la mano para girarme y quedar delante de él. Su gesto era serio, con buena intención pero...
-Gaara, dejame. Tenemos que llegar ya a Konoha.- dije mientras me soltaba de la mano de él y comenzaba a andar.
Una vez delante de la puerta nos encontremos con todos los Jinchiriki's. Naruto, el rubio Jinchuriki de Kurama, fue corriendo a ver como estaba su amigo y yo, por otro lado saludé a todos con la mano y le di un abrazo a Yugito Nii. La rubia de la nube.
-¡Chicos ahora sí! ¡Qué empiece la fiesta!- gritaba el rubio de Konoha.
-Naruto-san. Esto es una reunión. No una fiesta. ¿Lo recuerda?- Indiqué mientras me apartaba de Yugito y le miraba.
-Bueno, bueno.- suspiró.- Es lo mismo.
-No, no es lo mismo.- repliqué.- Una fiesta es para divertirse y nosotros nos tenemos que poner serios.
-Bueno Fū, te recuerdo que tu piensas que, que te duerman y que te maten es lo mismo.- Indicó el pelirrojo.
Silencio por mi parte. No tenía ganas de tan siquiera mirarle a la cara, me costaba mucho. Decidí irme lejos del resto seguido de la Jinchuriki de Dos Colas. Ambas acabemos delante de las termas de Konoha donde, Jiraiya-sama salía de ellas completamente mojado.
-Ero-sennin. ¿Otra vez espiando?- dijo Naruto casi detrás nuestra.
El hombre de pelo blanco y escritor del "Icha Icha" le miraba sonriente mientras salía y se esfumaba. Naruto tan solo suspiró y comentó al resto que ese había sido su sensei durante algunos años. Entremos a las termas y ellos se fueron a un vestuario y nosotras a otro.
-¿Me lo vas a decir ya o te lo tengo que sacar a la fuerza?- preguntaba Yugito mientras se terminaba de poner la toalla y yo la esperaba ya con ella puesta.
-Quizás... Quizás solo sea un capricho de Gaara...
-¿Por que dices eso Fū?
Ambas acabábamos de entrar en las termas y estábamos solas. Las habían cerrado para nosotros. Le miraba algo preocupada.
-Bueno, él.. ayer cuando me desmayé..
-Espera, ¿te desmayaste?
-Sí. Su hermana creo que me quiere matar por que una tía que se llama Matsuri está enamorada de Gaara. Pero a lo que iba. Me cuidó y bueno, cuando desperté me puse a su lado y...- me sonrojé un poco al recordar la escena y. Me golpeé la cara.
-¡Fū!
-Estoy bien... Es solo que no quiero recordarlo. Él dijo que no tenía tiempo para enamorarse... Así que supuse que tan solo... Tan solo sería un capricho para él.
Algunas lágrimas comenzaban a salir de mis ojos acabando en el agua de las termas mientras que Yugito se acercaba y me abrazaba. No debía llorar muy alto ya que, detrás de un pequeño muro de madera se encontraban los chicos. Tranquilos, sin ninguna preocupación. O eso creía yo.
-Venga Gaara. Alegra la cara.- pedía el Rubio.
Silencio por parte del pelirrojo. Todos los chicos se acercaron y miraron al chico de ojos aguamarina.
-Gaara, somos nosotros. Nos lo puedes contar todo.- Utakata le miraba mientras se ponía a su lado.- Esta reunión es para conocernos mejor. Así que cuenta.
-Uta tiene razón, yeah.- empezó Killer Bee.- Nosotros tenemos corazón para poder entendernos.
-Bee. Tus frases no tiene sentido.- decía Yagura mientras le miraba.
-Chicos...- se dispuso a hablar el Kage.- Creo... Creo que Fū me odia.
-¿Cómo puede ser eso?- Han, el Jinchuriki de Cinco Colas hablaba ahora.
-Es que bueno... les miró a todos y suspiró.- Ayer besé a Fū.
Silenció. Un completo silencio se hizo en las termas hasta que algo golpeó la cara de este. La dos colas acababa de entrar en las termas de los chicos y, a Naruto y a Bee se les podía ver una fina linea roja, de sangre de la nariz.
-No puedes estar aquí.- le decía Rōshi.
-Lo sé, pero la Siete Colas se acaba de ir de las termas. Y cómo soy mayor que ella tengo que decirte algo Gaara.
La noche cayó sobre la ciudad de Konoha y todos nos estábamos preparando para la reunión. Tsunade, la Quinta Maestra Hokage. Nos había asignado una habitación a cada uno. La mía estaba entre Utakata y Killer Bee ya que iba en orden de colas. Yugito llamó y entró mientras yo salía del baño. Vestía un pequeño pantalón corto y una camiseta blanca sin mangas. Yo tenía puesto el pijama.
-¿Vas a ir así?
-Quien a dicho que vaya a ir.
-Fū.
-Si voy me voy a encontrar con él. Y no me gusta ser capricho de nadie.
-Vale hagamos un trato, ¿de acuerdo?- asentí mientras la rubia ponía rumbo a mi armario.- Si ves que no puedes estar cerca de él vete. Pero, esta reunión es para conocernos todos. A Naruto le a costado hacer que tu villa te dejara venir. No puedes hacer que él se esfuerce en vano.
-Está bien... iré. Pero haré lo que tu dices. Si veo que no puedo. Me voy.
Esta asintió mientras me tendía la ropa y salía para poder vestirme. Salí ya cambiada, con un vestido, pesé a que me quejé pero Yugito no dio brazo a torcer. Las dos paremos frente a una de las puertas del segundo piso de la mansión donde Tsunade nos había dejado una mesa preparada para nuestra reunión. Y algo de comer y beber. Entremos, la rubia primero y después yo. La habitación era grande con un ventanal de cristal al fondo. Una lámpara de araña colgaba del techo y una gran mesa redonda estaba en el centro, a los lados. Pequeñas mesas con comida. Todos nos miraron. No iban demasiado arreglados pero tampoco hacía falta vestirse de gala para ir a esa reunión. Todos sonrieron y cierto rubio de ojos azules dio un beso en la mejilla a Yugito lo cual sorprendió a algunos. Le miré y levanté las cejas mientras esta solo sonreí y yo le daba un leve golpe en el brazo.
-Me alegro Yugito.
-Bue...Bueno tampoco es para tanto.- decía sonrojada antes de que Naruto se dispusiera a hablar.
-Bueno, como estamos todos aquí para conocernos. He de deciros que.- se giró a la chica rubia y sonrió.- Yugito y yo estamos saliendo.
-¿Y cómo es eso Yugito?- pregunté mientras nos sentábamos.
-Pues...- Yugito se sentó al lado del rubio y yo a su lado.- Me vino a buscar a la nube, bueno, a mi y a Bee y...
-La besé sin mas. Tenía que asegurarme que era mía. Así que, después de la bofetada que me dio. Fui a hablar con su hermano y mientras Bee ayudó un poco.- concluyó Naruto.
-Así que lleváis solo unos días. ¿No?- preguntaba Han.
-Pues si.- rió la rubia.
-¡Un brindis por la nueva pareja de Jinchuriki's!- decía mientras levantaba mi copa con refresco y el resto hacia lo mismo con la suya.
Seguimos hablando y yo intentaba no mirar al Kage. Pasaron algunas horas y mas de un Jinchuriki se había tomado una copa de mas. Han y Rōshi. Los mayores de edad bebían mas de la cuenta. Así que Bee y Utakata decidieron llevarlos a su habitación mientras estos cantaban y hacían el tonto. Naruto y Yugito se habían retirado para que este le presentara a sus padres ya que iban bastante enserio. Y Yagura decidió marcharse ya que estaba algo cansado de no haber dormido. Yo me quedé en la sala con él.
-Yo también me voy...- dije mientras me levantaba de la silla y el pelirrojo me miraba.
-Espera, antes tengo que hablar contigo.- Gaara se acercó y se sentó en la silla mientras que yo hacía lo mismo en la de al lado.- Fū, yo... Bueno.
-Gaara dímelo ya. Porque lo que quiero ahora es aclarar mis...
Sus labios se posaron el los míos cariñosamente. Estaban dulces de haber comido algún pastelito de los que había por las mesas. Gaara puso su mano en mi cintura y se separó un poco.
-Nunca, nunca serás mi capricho.
No sabía que decir. Mis mejillas enrojecieron mientras que este sonreía un poco.
-No se como decirlo. Pero..- soltó una leve carcajada.- Sino estas conmigo es como si me faltara algo. Y cuando dejaste de hablarme, fue... Cómo si no tuviera razón para sonreír. Fū yo...
Apenas dejé que terminara la frase cuando me tiré sobre él cayendo los dos al suelo y cogiéndole de la camiseta mientras le besaba. Al principió el estaba algo sorprendido pero rápidamente comenzó a seguirme el beso. Acariciando mis caderas y separándose alguna que otra vez para besar mi cuello. Yo por otro lado le acariciaba el cuello y jugaba un poco con su pelo. Ambos nos separemos cuando no nos quedaba demasiado aire. Gaara me miró sonriendo.
-Fū, porque no... ¿Por qué no te vienes conmigo?
-¿A donde?
-Pues había pensado primero a mi habitación y después, pues a Sunagakure. Los dos juntos.
Me sonrojé por ambas peticiones mientras salía de encima de él y le miraba algo nerviosa.
-A... ¿A tu habitación?
-Escuchame. Solo si tu quieres no... No te voy a obligar a nada que tu no quieras.
-Esta bien... creo... creo que podríamos intentarlo... ¿No?
Gaara me abrazó y besó mi mejilla mientras me cogía de la mano y me llevaba a su habitación entremos los dos y allí fue donde empezó todo. Gaara me cogió de la cintura y empezó a besarme como si no hubiera mañana. Pasó sus manos detrás de mi, encontrando la cremallera del vestido y bajándola mientras que se desacia de este. Yo por otro lado le había quitado la camiseta y le había desabrochado el pantalón. Me dejó suavemente sobre la cama mientras terminaba de quitarse los pantalones y se echó sobre mi besando y bajando sus dedos por mi barriga hasta llegar a mi ropa interior la cual no duró apenas unos segundos puesta. Me sonrojé bastante y le besé. Bajé mis manos hasta su ropa, la única prenda que le quedaba y se la quité. Me acarició las caderas suavemente y abrí las piernas despacio.
-Tu... Tan solo avisa si quieres que pare.
Asentí y empecé a notar como entraba despacio y con movimientos de vaivén para relajar. Me besó lentamente mientras entraba un poco mas. Despacio, sin prisa. Me agarré a su espalda la cual intentaba no arañar.
-¿Te duele?-preguntó.
-N...No..- dije mientras intentaba no arañar su espalda.
-No te preocupes... Sólo relajate y disfruta...- susurró mientras me lamia los labios y eso hacía que sonriera. Poco después ya no dolía y me envestía, no muy fuerte. Justo cuando ambos estábamos a punto de nuestro clímax decidió separarse de mi. Cayendo a mi lado, jadeando y sudoroso al igual que yo. Nos miremos y besemos para después terminar durmiendo juntos y sin ropa.
-Te quiero...- susurré mientras miraba la cara del pelirrojo dormir. Besé su mejilla y apoyé mi cabeza en su pecho mientras él susurraba:- Yo también...
