Hola:

Bueno después de mucho he vuelto, al menos en apariencia, no sé que me ha hecho volver a escribir, pero hasta ahora no tenía muchas ganas y cada vez que intentaba ponerme delante del ordenador a escribir no se me ocurría nada, pero bueno ayer por motivos desconocidos me vino la inspiración. Puede que haya fallos en cuanto al espacio de un párrafo a otro, pero es que no entiendo el ordenador del trabajo, me odio y hace lo que le da real gana, he intentado poner todo igual pero no hay manera.

Siento mucho tardar tanto, y muchas gracias por la gente que me ha escrito-

Os dejo con el capitulo:

Para hacer un poco de memoria, tanto Bella como Edward se han dado cuenta de que están enamorados, Edward acaba de llegar al colegio con esa revelación y ha visto a Lauren, su novia, en medio de una pelea con Bella.

BELLA POV

El bofetón de Lauren dolió, pero dolió mucho más la humillación de que me pegase delante de todo el mundo, que todo el colegio viese que me había vencido, que había sido capaz de pegarme y que yo no había hecho nada por evitarlo, pero siendo sinceros es que no la había visto venir.

De repente todo se quedó en silencio, sabía que Lauren había cargado de nuevo contra mí pero algo la había detenido, no sabía el que por que tenía las manos tapándome la cara, supuse que sería mi hermano que habría aparecido de la nada, pero aquel silencio no era normal, mi hermano se habría puesto a gritar, ¿Por qué estaba todo el mundo callado?

-Edward- dijo una Lauren con la voz ahogada, sorprendida, sinceramente yo también estaba sorprendida y me quité las manos lentamente de mi cara para poder comprobar por mi misma que él estaba allí.

Efectivamente delante de mí, interponiéndose entre Lauren y yo estaba Edward, de él solo podía ver su espalda y como respiraba entrecortadamente, pero lo más sorprendentemente es que estaba protegiéndome a mí, no a Lauren sino a mí, a la persona que hacía bien poco le había gritado que le olvidase.

-Edward quítate del medio- le ordeno Lauren- es una cosa entre ella y yo.

-No- dijo rotundamente, yo cada vez estaba más sorprendida, bueno yo y medio colegio que miraba expectante el resultado de esa conversación, incluso pude ver a mi hermano de lejos sonriendo, ¿El motivo? Lo desconocía.

-Edward quítate del medio

- te lo vuelvo a decir Lauren, no me pienso quitar, no pienso dejar que le vuelvas a hacer daño- yo sonreí para mis adentros, no podía creer lo que estaba pasando, pero el saber que Edward me defendía frente a la persona que se suponía que él quería era algo que me provocaba una felicidad inmensa

-Edward o te quitas o hemos terminado- sentenció Lauren

Sentí la duda en Edward y también la sonrisa de Lauren, seguramente él se apartaría con un triste lo siento y todo seguiría igual, seguiremos siendo dos antiguos amigos que actuaban como desconocidos.

Los segundos pasaron y nada ocurrió, Edward seguía parado entre Lauren y yo sin moverse y sin decir nada, Lauren cada vez se ponía más roja y todo el mundo estaba ligeramente inclinado hacia delante como si de un partido de futboll se tratase esperando la respuesta de Edward.

-hecho- dijo al fin, yo no comprendí a que se refería ero el hecho de que no se hubiese movido me hacia albergar una pequeña esperanza.

-entonces quítate- le volvió a ordenar Lauren

-no me has comprendido Lauren, quiero decir que hecho, lo dejamos, sinceramente jamás debimos empezar nada, no sabía exactamente como dejarte pero ahora que me lo has puesto tan fácil, hecho lo dejamos.

-¿Me estas dejando por defender a esa?- el grito de Lauren se pareció más al de un arpía que al de una persona humana, ella estaba sorprendida por la respuesta de Edward, sinceramente yo también.

-¿En serio pensaste que en algún momento te pondría delante de ella?- mi boca se abrió desmesuradamente dejándome sin respiración, técnicamente Edward había puesto muchas veces a Lauren delante de mí, no comprendía porque ahora actuaba como si eso fuese algo impensable.

El grito de Lauren me devolvió a la realidad y puede ver como Lauren se lanzaba contra mi o contra Edward no lo tenía muy claro y sus amigas la detenían y se la llevaban a rastras mientras ella gritaba amenazas a diestro y siniestro, aunque la mayoría de ellas estaba dirigidas a mí, a mi familia y mis antepasados, a Edward solo le dedicó un ¨te arrepentirás¨ con mucho sentimiento y un gesto para nada educado.

Cuando Lauren se fue un silencio envolvió el lugar, nadie era capaz de moverse ni de decir nada parecía que todos nos habíamos quedado congelados en el sitio.

Mi mente era una espiral de de dudas y preguntas, pero ninguna tenían respuestas, aún así la reacción de Edward, tan inesperada, había lanzado a mi corazón un soplo de esperanza, una esperanza de recuperar lo perdido, aunque era plenamente consciente de que estaba profundamente enamorada del chico que hacía unos momentos se había puesto delante de mí para defenderme, yo sería feliz si simplemente recuperaba la amistad que había perdido.

-¿Podemos hablar?- me preguntó un Edward temeroso, me sorprendió, una de las características de Edward era su seguridad, haría lo que haría siempre parecía seguro de sí mismo, jamás dejaba notar su inseguridad, pero ahora en cambio esa inseguridad parecía florecer por cada poro de su piel.

-claro- le respondí, yo también me sentía insegura por que desconocía que iba a pasar después de lo sucedido hacía unos minutos.

Edward me tendió la mano y la cogí sin dudar, cuando mi piel entró en contacto con la suya un escalofrió me recorrió por todo mi cuerpo y una alegría envolvió el corazón, sentir su piel de nuevo era como volver a casa después de estar muchos meses fuera.

Me giré un momento para ver a Emmett que me miraba sonriendo junto con Angela y los dos levantaban en pulgar dándome ánimos.

Miré a Edward que tenía una mirada que iba desde la alegría a la tristeza, desconocía de que quería hablarme pero sabía que era algo que cambiaría por completo nuestra situación actual, no sabía si para bien o para mal, pero sabía que quería saber lo que él tenía que decirme.

Caminamos un poco hasta adentrarnos un poco en el bosque que rodeaba el colegio, y todo Forks, y Edward se paró en un pequeño claro del bosque. Se giró y me miró sin decir nada, estuvimos unos momentos así, sin decir nada, pero con las manos unidas, yo no quería separarlas porque sentía que si las separaba todo desaparecería.

-se te va poner morada la mejilla- dijo acariciándome la cara suavemente con la mano que tenía libre, si tomarnos de las manos había desprendido electricidad sobre mi piel su caricia me dejó sin respiración.

-estoy acostumbrada a tener moratones- le dije cerrando los ojos ante su caricia, me sentía en una nube, en una nube que no quería bajar jamás.

-siento todo lo que ha pasado, siento que Lauren te halla pegado- me dijo con tristeza

-no pasa nada estoy bien- le respondí todavía con los ojos cerrados, no quería perder ni un segundo de su caricia

-no Bella- dijo bruscamente y yo abrí los ojos asustada y miré directamente a sus ojos esmeralda perdiéndome de nuevo en ellos, la pena que emanaban era inmensa yo quería hacer algo para eliminarla, esos ojos no podían sentir pena, y menos si esa pena era provocada por algo que yo había hecho- no está bien, tengo que decirte algo, algo que me llevo guardando mucho tiempo, algo que tenía que tenía que haberme dado cuenta hace ya mucho tiempo, algo que por mi arrogancia era incapaz de ver pero siempre ha estado delante de mí y me odio a mi mismo por no haberme dado cuenta, ¿quieres saber lo que es?

Sus ojos habían pasado de la tristeza al nerviosismo, nerviosismo que se me estaba contagiando, no sabía que me quería decir, pero por su mirada parecía algo tan importante algo tan transcendental que me entró miedo, seguramente se había dado cuenta por mis acciones de estas últimas semanas que estaba enamorada de él y lo más probable es que no me correspondiese. La alegría que había sentido hacía unos minutos se evaporó y dejo pasar a la tristeza.

-dime- le dije triste, ahora no quería saber lo que me iba decir, no estaba segura de poder soportarlo, podía vivir sin que él lo supiese, pero vivir sabiendo que él sabía que estaba enamorada de él y que no me correspondía, no con eso no era capaz de vivir.

Separe mi mano de la suya lentamente, su mirada siguió mis movimientos como si no comprendiese que es lo que estaba haciendo, me miró girando un poco la cabeza con la mirada llena de preguntas, vi la duda en sus ojos, pero tomó aire y supe que ahora iba a decirme todo lo que tenía guardado.

-Bella siempre hemos sido amigos, desde que éramos pequeños y Mike te molestó desde ese día pasaste a ser una persona muy especial para mí- buscó de nuevo mi manó y la tomó de nuevo apretándola ligeramente, estaba nervioso lo sentía.

-eso ya lo sé- comencé a decir pero él me calló poniéndome un dedo en mis labios.

-siempre hemos sido amigos, pero hace dos meses comencé a salir con Lauren y tú te alejaste de mi- me sentí culpable y bajé la mirada, si hubiese luchado o si simplemente hubiese aceptado la situación no habría habido ningún problema.

-lo siento de verdad, pero es que yo…- la tristeza y los remordimientos se apoderaron de mi, los ojos me picaban por las lágrimas que luchaban por salir.

-déjame terminar, en el momento que sentí que te perdía supe que para mí no eras una amiga cualquiera, Bella lo que más temo es perder tu amistad pero no puedo callarme por más tiempo- yo le miré sin comprender, sin saber que venía después pero mi corazón empezó a acelerarse de una manera incontrolada- se que probablemente no sientas lo mismo que yo, pero no puedo callarme más tiempo- una lágrima rebelde resbaló por mis mejillas- se que tendría que haberme dado cuenta antes, pero he estado tan ciego, Bella estoy enamorado de ti.

Algo en mi interior estalló sin poder detenerlo, un millón de mariposas volaban en mi estomago, mi cerebro parecía no querer reaccionar, estaba como embotellado, Edward seguía hablando pero yo no escuchaba, mi mente se había detenido en el momento que había escuchado su declaración.

Edward seguía hablando y cuando sentí que retiraba su mano de la mía con una pena inmensa yo lo callé y detuve cualquier movimiento que el fuese a hacer, era hora de que los dos dijésemos la verdad, era hora de que él escuchase mi verdad.

-cállate Edward, hace poco me di cuenta de lo que jamás había querido ver- el me miraba impaciente, una parte de mi sabía que él conocía mi secreto pero por otra parte la duda en sus ojos me hacía pensar que no creía lo que estaba a punto de decir- hace poco abrí los ojos, me dolió mucho darme cuenta de la verdad porque no pensaba ser correspondida- separé mi mano de la suya y con las manos libres y en un acto de valentía nada propio en mi, pasé mis manos por su cuello y me acerqué a su cara y como si de un secreto se tratase le susurré la verdad- Edward, estoy enamorada de ti desde el mismo momento que te conocí.

Edward me abrazó como si su vida dependiese de ellos y yo me dejé abrazar sintiéndome por primera vez en mucho tiempo liberada, guardar ese secreto había sido más duro de lo que pensaba y decirlo ahora sabiendo que él sentía lo mismo por mí, me hacía sentir como si flotase, como si nada fuese real, me abracé más a él, no quería perder esa sensación, tanta felicidad parecía no poder ser real.

Edward se separó de mí, yo estuve a punto de soltar un gemido, estaba tan cómoda, mire a sus ojos que parecían a punto de llorar y lentamente se acercó a mí y sus labios se pegaron con los míos.

Cuando sus labios se juntaron con los míos sentí que tanta felicidad no podía ser posible, la diferencia entre este beso y el que me había dado Mike era abismal, me pegué mas a él, lo quería sentir más cerca, llevaba esperando ese beso tanto tiempo que me negaba a que nada lo estropease.

Después de un rato besándonos como si nuestra vida dependiese de ello él se separó y los dos nos quedamos mirándonos como si nada más existiese, la sonrisa en el rostro de Edward me hacía sonreír a mi también, visto desde fuera parecíamos dos idiotas, desde dentro era perfecto.

-y el león se enamoró de la oveja- dijo sonriendo, yo le miré extrañada sin saber a qué se refería, de repente una imagen surgió en mi mente, recordé el día hace muchos años que Alice nos había obligado a disfrazarnos, a Emmett le había tocado ser un oso, Alice había decido que ella sería un cervatillo, Edward un león y yo una oveja. Me reí al recordarlo.

-que oveja mas idiota- el me sonrió y me besó en la frente susurrándome

-que león mas morboso y masoquista- los dos nos reímos y nos volvimos a besar.

Edward me dejó en casa cuando el sol ya se estaba poniendo, me había saltado un día entero de clases pero no me importaba, era feliz, me quedé un rato en el porche pensando, era feliz, por primera vez en mucho tiempo sentí que tenía todo y por fin al sentir el beso de Edward y sobre todo su declaración vi por fin la luz, por fin era completamente feliz.

-pero mira a quien tenemos aquí, a Isabella en el país de las maravillas ¿Qué tal tu día?- me preguntó mi hermano, estaba parado en la mitad de la entrada con las manos cruzadas y con una sonrisa de oreja a oreja.

-ha estado bien, aunque lo más probable es que tenga un moratón en el moflete durante unos días- esquivé a mi hermano o al menos eso intenté por que el me detuvo.

-de verdad, ¿de verdad piensas que te voy a dejar ir sin que me cuentes nada de qué ha pasado cuando Edward te ha llevado al bosque?- Emmett tenía una ceja alzada a modo de burla.

-hemos arreglado todo, él ha dejado a Lauren, me ha pedido perdón y ahora volvemos a ser amigos- pasé por su lado y empecé a subir las escaleras rumbo a mi cuarto.

-que te lo has creído.

Emmett me alzó y me colocó en sus hombros como si fuese un vulgar saco de patatas y me llevó a su cuarto mientras yo gritaba, pataleaba y me reía, cuando llegamos a su cuarto me lanzó sobre su cama desecha.

-tu cuarto es un asco Emmett- le regañe mirando a mi alrededor.

-mi cuarto no importa señorita, vamos a hablar tu y yo- Emmett se acercó a mi pegando casi su cara con la mía y situando sus brazos de tal manera que impedía mi huída- repasemos el día de hoy y tu mismita veras como no solo has hablado Edward y tu.

-Emmett no…

-a callar, comencemos, Edward te ha defendido y ha roto con Lauren delante de todo el mundo, te lleva al bosque y vuelves un montón de horas después sonriendo como una estúpida, por cierto antes de que se me olvide le he dicho al director que Edward te ha llevado a casa porque te sentías mal y a Lauren la han expulsado por comenzar una pelea- esto último lo dijo con una sonrisa de oreja a oreja

-gracias por cubrirme- el levantó la ceja esperando más explicaciones- Emmett solo hemos estado hablando.

-Bella por favor que tienes los labios hinchados- dijo mientras me agarraba suavemente la cara y yo me ruborizaba hasta límites insospechados- ¿Te estás ruborizando? Eso junto que con los labios hinchados me hace pensar que Edward y tu por fin os habéis confesado lo mucho que queréis y habéis dejado de ser un par de idiotas.

-¡tú lo sabías!- le grité incorporándome mientras Emmett me miraba como un niño travieso

-¿Qué Edward también estaba enamorado de ti? Era muy obvio pero lo que pasa es que él no se daba cuenta y tu tampoco- yo le fui a gritar pero él me detuvo- antes de que digas nada yo no me meto en cosas cursis de los demás.

-¡Si que lo haces! Eres peor que una maruja Emmett

-puede, pero en esto no me meto, os teníais que dar cuenta vosotros solitos, lleváis tantos años siendo unos idiotas, los dos enamorados el uno del otro sin daros cuenta, ¿Por qué crees que deje de ir a ver películas con vosotros?¿O por qué alejaba a todos los tíos y tías de vosotros? Era para ver se de una buena vez os dabais cuenta, pero no, erais tan idiotas que se ha tenido que poner Lauren en medio para que los dos abrieseis los ojos, al menos ahora parece que ya os habéis dado cuenta y habéis hecho algo al respecto.

-¿no te molesta?- le pregunte sabiendo lo tremendamente protector que era conmigo

-para nada- me sonrió con esa sonrisa suya tan dulce- Edward siempre ha sido perfecto para ti, todos lo sabíamos, mama, papá, Esme, Carlisle, Alice, todos esperábamos que abrieseis los ojos- yo me sorprendí, todos lo sabían menos nosotros, que idiotas habíamos sido- pero si te hace daño lo matare.

-no lo hará- le dije muy segura

-por su bien espero que sea así- luego me abrazó fuertemente- me alegra volver a verte sonreír.

Me fui a mi cuarto con la sonrisa grabada en mi rostro, mis padres habían llegado y se habían preocupado por el ligero moratón que había en mi mejilla, pero Emmett se lo había explicado todo y tuve ningún problema, además el director había llamado preocupado por mi salud, me sentía un poco culpable, Lauren había empezado todo si, pero yo tampoco había hecho nada por detenerla. Mi culpa desapareció cuando vi mi móvil sonar.

-hola- dije sonriendo como una idiota

-¿Qué tal va tu moretón?- Me preguntó una voz aterciopelada tras el teléfono

-mejor mi madre me ha dado un crema que elimina moretones, la que me da siempre que me caigo- escuché una risa desde el otro lado de la línea

-quería pedirte algo- noté su nerviosismo y yo también me preocupe

-dime

-mañana es sábado, no tenemos clase y me gustaría saber si te gustaría tener una cita conmigo- seguía nervioso y yo me reí

-claro que me gustaría- le dije con una sonrisa idiota en mi rostro

-estupendo- el cambio en su tono de voz era más que palpable- te paso a recoger hacia las doce ¿Te parece bien?

-perfecto

Cuando colgué me quedé mirando mi armario sin sabes que ponerme, pero en ese momento algo vino a mi mente la nota de Alice:

¨Bella, espero que te guste el vestido y tranquila no me he gastado mucho dinero en él, quiero que escuches bien esto Bella, este vestido es un vestido muy especial, lo tienes que guardar para un momento especial, tranquila, todavía no ha llegado ese momento, pero cuando llegué lo sabrás, sabrás el día exacto en el que te tienes que poner el vestido y ese día agradecerás mis poderes psíquicos¨

El vestido que me había comprado Alice por supuesto, esa pequeña siempre iba un paso por delante de los demás. Corrí hacia el armario y abrí la caja en donde todavía descansaba el vestido, tal vez no era muy apropiado para la época pero todavía hacía un poco de calor así que con una chaqueta todo estaría perfecto, algún día tendría que agradecerle a Alice todo lo que hacía por mí.

A las doce menos diez yo ya estaba preparada y esperando a la llegada de Edward mientras mi madre me sonreía y Emmett se reía de mi. A las doce en punto Edward ya estaba llamando al timbre, fui a abrirle pero mi padre vestido con su traje de policía y con arma reglamentaria en su cinturón se me adelantó y abrió él la puerta muy serio.

-hola Edward- dijo extremadamente serio

-hola señor Swan- yo quise reír, Edward siempre llamaba a mi padre por su nombre de pila o jefe, pero seguro que él también se había fijado como la mano de Charlie descansaba en su pistola, muy amenazador, aunque perdía efectividad ver a mi hermano con un cojín en la boca para no reírse y a mi madre negando con la cabeza como si mi padre fuese un caso perdido.

-he escuchado que vas a tener una cita con mi hija- seguía serio y a mí me estaba poniendo histérica, al menos Edward parecía mantener la compostura.

-si señor

-espero que tus intenciones sean buenas, no me gustaría tener que usar mi arma contigo- eso ya era el colmo avancé y me puse detrás de mi padre y mi enfado se fue en el momento que vi a Edward iba vestido con unos jeans azules y con una camiseta negra con un dibujo en blanco, por encina llevaba una chaqueta de cuero marrón que le quedaba estupenda, me quedé sin respiración.

-vamos Charlie deja al chico en paz- intervino mi madre sabiendo que yo me había quedado parada mirando a Edward- conocemos a Edward desde que era un niño y sabemos que se portara bien, ¿no es cierto Edward?

-por supuesto- dijo pero no miraba a mi madre me miraba a mí y esa mirada provocaba un calor en mi cuerpo, un calor desconocido hasta ahora.

-bueno nosotros nos vamos adiós mamá, adiós papá, Emmet quítate el cojín de la boca que te vas a ahogar- me fui hacía Edward y lo agarré de la mano arrastrándolo hacía el coche.

-adiós parejita- gritó mi hermano mientras mi madre parecía a punto de llorar.

-espera un momento- Edward soltó mi mano y corrió hacia Emmett, yo le miré sin comprender.

Emmett y Edward empezaron a hablar, mi hermano parecía dudoso y entonces Edward le enseño unas llaves y se las puso a mi hermano por la cara, yo seguía sin comprender, a mi hermano se le iluminó la cara y luego Edward le dijo algo más y me miró a mí, Emmett se rió y asintió. Los dos se fueron hacia el garaje no sin que antes mi hermano le robase las llaves que Edward le había enseñado antes.

Pocos minutos después Edward apareció conduciendo en todoterreno de mi hermano, que se había comprando hace bien poco alegando que la camioneta tenía que descansar hasta que yo la usase.

-¿Qué significa esto?- le pregunté a Edward mientras subía al todoterreno.

-He intercambiado mi coche con el de Emmett- este chico estaba loco, mi hermano era capaz de destrozar su flamante volvo- si lo rompe me quedo con su coche- aclaró con una sonrisa

-¿cómo has conseguido que mi hermano te deje su nuevo coche?

-le he ofrecido el mío y le he dicho donde vamos, no queremos más lesiones por tu parte Bella, así que ha aceptado- el me miró riendo y yo bufé, el me acarició suavemente en la cara

-¿Y dónde vamos?

-es un secreto- y me dio un tímido beso en los labios, yo quise más- por cierto decir que ese vestido te queda bien es quedarme muy corto.

-dale las gracias a Alice

-ni lo dudes

Miré a Edward me alegraba ver que todo había vuelto a la normalidad, solo que ahora era mejor que antes.

Media hora después y tras muchos baches Edward paró el coche en medio del bosque, me ayudó a bajar y caminamos un poco, Edward llevaba una cesta lo que me dio que pensar que íbamos a hacer un picnic, me sostuvo todo el rato para evitar posibles y probables caídas, cuando el bosque comenzó a clarear dando la impresión que llegábamos a un lugar sin árboles Edward me tapó los ojos y me susurró que era una sorpresa. Cinco minutos después me destapo los ojos y yo me quedé mirando el lugar totalmente fascinada.

Estábamos en la mitad del bosque, en un claro, el suelo entero estaba bañado de flores moradas y azules que hacía pensar que estábamos en primavera en vez de en otoño, los rayos de sol entraban de tal manera que parecía que todo el claro era irreal, como sacado de un libro de fantasía donde la magia provocaba la luz en vez del sol.

-es precioso- dije mientras Edward me abrazaba por detrás tras dejar la cesta en el suelo.

-lo encontré hace tiempo y siempre vengo aquí cuando quiero estar solo, pero ahora me apetece compartirlo contigo, ¿te gusta?

-me encanta.

Edward sonrió y colocó una manta en el suelo y sacó algo para comer, algo que seguramente Esme había preparado con mucho esmero.

Los dos nos sentamos y comimos hablando de cosas sin importancia y poniéndonos al día de todo lo que nos habíamos perdido, Edward me contó lo mucho que se habían alegrado sus padres de lo sucedido en el día anterior y de cómo se había dado cuenta de que sus padres ya sabían hacia ya mucho tiempo de lo que él me había confesado el día anterior, los dos nos reímos por lo estúpidos que habíamos sido.

Mientras comía el postre, una tarta de fresas que Esme había hecho con mucho cariño, Edward se acercó a mí y con timidez me quito lo que quedaba de la tarta y la dejó en la cesta, tras esto se acercó más lentamente, parecía tener miedo al ver lo que intentaba hacer yo enrolle mis brazos en su cuello y lo acercando sus labios a los míos.

El beso al principio tímido y tierno ser volvió más pasional cuando Edward me estrechó más a él, las mariposas de mi estomago se volvieron locas y al final sin saber cómo acabamos tumbados, Edward encima de mí, tras unos minutos él se separó y me miró intensamente, yo me ruboricé.

-¿está bien esto?-yo le miré extrañada- quiero decir, no te sientes rara, hemos sido amigos durante años, y ahora pasar a más…

-No está bien Edward- estuvo a punto de alejarse pero yo le retuve- ahora está perfecto.

Edward se rió y nos volvimos a besar, para mi ahora era cuando nuestra relación estaba perfecta siempre había sentido que le faltaba algo, ahora estaba completa nuestra relación, pero una duda inundó mi mente y me separé de él.

-¿para ti es raro?- el me acarició la mejilla

-pensaba que iba a ser raro, besarte a ti, a mi mejor amiga, pero ahora siento que lo natural, es lo que siempre había soñado sin saberlo, no te puedes imaginar lo feliz que soy ahora.

-creo que me hago una idea- nos volvimos a besar como si nuestra vida dependiese de ello.

Ese día comenzamos algo que deberíamos haber comenzado hace mucho tiempo, aunque tal vez no, tal vez teníamos que pasar por dificultades, por enfados, para apreciar realmente lo éramos el uno para el otro, para saber lo que era estar separados y comprobar que no era algo que nos gustase a ningunos de los dos.

Las semanas siguientes la noticia de que Edward Cullen y Bella Swan, los eternos amigos, estaban finalmente juntos corrió como la pólvora.

Espero que os haya gustado, por fin se ha solucionado la historia entre Edward y Bella, aunque no ha terminado aquí, todavía quedan algunas cosas antes de que llegue a los ojos del ayer, quedan pocos capítulos, para ver más como es la relación ente Bella y Edward, así que seguramente haya saltos en el tiempo.

Un saludo

Tisha