HOLA! este es el segundo y penúltimo capitulo de esta pequeñisima historia de amor. espero que lo disfruten y se rian un poco.

espero les guste.

-Déjame tomarte un par de fotos más con ese, y luego pasamos al rojo.

Estaban en la playa. El día era esplendido y soleado. No existía mejor día para salir a la playa que hoy. Mimi estaba recostaba en la orilla del mar, posando como Matt le había indicado. Sentada con las rodillas flexionadas ligeramente de costado, miraba a la cámara. Se apoyaba en una mano mientras que la otra se entretenía con su larga cabellera, la cual caía libremente por su espalada. Lucía un lindo bikini blanco con líneas de colores en vertical. Era la quinta sesión esa mañana y aun no habían terminado con los trajes de baño. Matt le hizo una seña para que girara y cambiara de pose.

-¿Así esta bien?-preguntó girando su cuerpo hacia el lado contrario y apoyando las dos manos en la arena. Su cabello brillaba y caía hacia un lado. Lucía hermosa. En so preciso momento Matt se mantuvo en silencio intentando enfocarla bien. Luego la volvió a mirar.

-Inclínate un poco más hacia mí; como si buscaras seducirme.

Mimi no lo pensó dos veces e hizo como fue ordenada. Se inclino ligeramente más hacia el frente y cambio su mirada tierna, por una seductora.

-¿Mejor?- pregunto cambiando también el tono de voz.

-Perfecto- hizo una toma e hizo otro gesto con la mano indicando que la sesión había terminado y tenía que cambiar de bikini. -Realmente sabes como seducir. No me extraña el porque Tai se mata porque su plan salga perfecto.

-¿Qué plan?- Lo había olvidado. ¡Que idiota! Porque tenia que haber dicho eso en voz alta. Mimi ahora se acercaba más y más. Obviamente estaba interesada en lo que, ahora era obvio, Matt ocultaba. –Vamos Matt, no muerdo. Cuéntame.

-No hay nada que contar,…solo que Tai esta sumamente enamorado de ti, y entiendo el porqué.- no debió dudar al decirlo. Mimi lo miraba frunciendo el ceño. Sabia que estaba mintiendo, bueno no del todo, pero igual mentía. –Eres increíble. No solo en las fotos, sino en todo lo que haces…

-Déjate de rodeos y dime. Sabes que eres pésimo para mentir, y se que me ocultas algo. No tienes muchas opciones o ¿si?

Tenía razón. Estaba atrapado en un rincón de mentiras. Y ella lo sabía.

-No tengo nada que decirte. Solo que se hace tarde, el sol va a bajar en un par de horas, tienes que estar en casa a las 4 y aun nos faltan muchas tomas por hacer.- y así cortó la conversación. Mimi no estaba nada convencida y el sabía perfectamente que iba a ser una larga y tortuosa tarde, ya que ella iba a seguir sacando el tema a la luz y el iba a intentar ocultar la verdad con otra de las ridículas mentiras que se le ocurrían.


-¿Tienes todo listo?

-No. Aun me faltan algunas cosas por arreglar y decorar, pero Sora ya me llamo por lo de las flores; y están en perfecto estado, bueno los pétalos. Pero solo me falta conseguir las velas y el resto de las cosas ya están en la camioneta.

Kari miraba a su hermano. Realmente iba en serio. Nunca en su vida lo había visto tan decido en algo y ahora, podía decir que se sentía orgullosa de solo saber el porque de su decisión.

-¿A que hora planeas preguntárselo?- Tai miró a su hermana. Sonrió y cogió la cajita que su hermana le había traído y se hallaba desolada en la mesita de la sala.

-¿A que hora? Bueno eso no lo se. Depende de cuanto le tome encontrar las notas en la casa.

-Sabes, nunca entendí tu forma de hacer las cosas. Siempre fuiste tan espontáneo y hacías las cosas de maneras tan extrañas y diferentes, que nunca llegue a entenderlas.

-No hace falta.

-No, se que no. También se que yo no te entiendo, pero que Mimi sí. Ósea no es que yo no te entienda, pero me refiero a la forma de hacer… me entiendes ¿no?

-Sí, eso creo, pero no te preocupes. Aunque ya son casi las cuatro y si no me apresuro, todo va a ser un desastre así que me voy.- Se despidió de su hermana y salio casi corriendo de la casa. No tenía mucho tiempo. Solo el tiempo que las notitas le iban a dar. Ojala que Matt se demore un poco, pensó.


-Vamos Matt, ¡por favor!- Mimi estaba colgando de su brazo, insistiendo.

-Sabes que no te lo voy a decir.- Matt luchaba por que Mimi lo soltara y pudieran terminar el trabajo ficticio que tenían pendiente. –Vamos, deja de insistir y posa para la última foto. ¿No quieres regresar a casa y ver Tai? Si terminamos esto- y esta tortura, pensó- de una buena vez, lo vas a ver pronto.

-Pero, ¡dime!

-¡Que no! Y ¡seducirme no va a funcionar! – exclamó al ver como Mimi lo miraba.

-No intentaba seducirte. Se que ya te seduje.- y lo miró sonriendo, con esa sonrisa típica suya; esa de yo-se-que-tengo-la-razón-y-tu-no-¡acéptalo!

-¡Ja!- intentó disimular, pero era cierto. Era aquel poder extraño que tenía Mimi sobre él. No es que le gustara ni nada. Por el amor de Dios, llevaba saliendo 7 años con Tai, y él tenia enamorada, o bueno, algo por el estilo. Pero ella siempre había tenido este extraño poder de convicción sobre él. Y el siempre aceptaba o cedía en todo lo que ella quisiese o le pedía. Pero justo ahora y justo hoy, el no podía ceder. Si cedía, todo quedaría arruinado, tenía que ser fuerte, solo por hoy. Iba a ser casi imposible. Pero tenia que lograrlo. –Terminemos ¿sí?

-¿Y después me dices?- él suspiro y acepto con la cabeza.- El último vestido es aquel negro escotado. Póntelo y terminemos de una vez.

Mimi hizo como fue indicada. Luego Matt le señalo dónde debía parase y en que posición y ella hizo como debido. Luego de las tomas, ambos alistaron todo y subieron las cosas a la camioneta.

-Matt, ¿viste mi ropa? No la encuentro por ningún lado.

-Tal vez la metiste en una de las maletas de ropa, pero no te preocupes. Quédate con ese vestido y llegando a tu casa te cambias. No me lo van a pedir hasta mañana así que no hay problema.

Subió al carro y arrancó. Eran pasadas las 5. Tai seguro lo iba a matar. Saco su celular y le mando un mensaje de texto.

Perdón x la demora,

No había forma de

Terminar antes

Sin ser muy obvio.

En 15 minutos

Estamos llegando.

No falles, que no

Sufrí por las puras!

Jaja, suerte. Matt

Para: Tai

Enviado a las:

16:53pm

-¿A quien le escribes?- Mimi como siempre, no hacia más que observarlo y preguntar cuando no debía.

-A… este… hmm... Kari.- no a su hermano, no a su supuesta enamorada. No, a la hermana del enamorado de Mimi. ¿Por que? Porque su brillante mente de beisbolista frustrado no lo deja ser mas improvisado ni creativo, por eso.

-¿Kari? Y ¿por que?- preguntó, por alguna razón sin mayor interés. Pero claro con el nerviosismo recorriéndole el cuerpo, Matt no se dio cuenta.

-Este… eh... porque… porque… quería preguntarle como estaba fox.

-¿Quién es fox?- ahora si estaba interesada.

-Su perro.- brillante, no se le pudo ocurrir nada más brillante que inventarse un perro imaginario.

-Kari no tiene un perro. –Y como siempre, metía la pata.

-No. No tenía. Pero ahora sí.

-¿En serio? ¿Cómo así?

-Porque le regale un perro.-estaba seriamente desesperado.

-Y ¿Por qué?- Mimi si que hacia demasiadas preguntas.

-Porque… porque si. Necesitaba un hogar y Kari quería uno. – el celular sonó.

Alerta de mensaje. Lo cogió instantáneamente y leyó un simple y solitario 'OK' en respuesta de Tai.

-¿Cómo ésta?

-¿Cómo esta quién?- Strike uno.

-El perro.

-¿Qué perro?- Strike dos.

-¿Fox?

-Aahh... Este. Bien muy bien. Aun no hace destrozos en la casa.- bola…ufff… se salvo.

-Oye Matt.

-¿Si?

-¿No es Kari alérgica a los perros?- Strike tres… ¡FUERA! Volteo en la curva y por milagro ya habían llegado.

-Fuera.

-¿Dije acaso algo malo?-No estaba segura, pero sabía que algo pasaba. Matt no era así, pero aun así disfrutaba verlo sufrir de esa forma. Era tan divertido.

-Solo bájate- ella hizo como el había pedido, pero con una sonrisa de oreja a oreja en el rostro. Y cuando bajó, se encontró a la única persona que hubiera Matt deseado no encontrarse

-¡Hola Kari!

-¡No, no, no, no!- murmuraba Matt dentro del carro. Era frustrante.

-¡Mimi!-Kari dijo alegremente.

-¿Cómo esta fox?

-¿Fox?

-Tu perro.-esto no estaba pasando, por favor dios dime que esto no estaba pasando, pensaba Matt.

-¿Perro? Mimi, soy alérgica a los perros. No tengo perros.-Matt comenzó a golpearse la cabeza con el volante del carro. Y todo por ayudar a Tai.

-Eso pensé- Se podía como por cada golpe, sonaba la bocina.

-¿Esta Matt bien?-preguntó Kari un poco preocupada.

-Si, solo esta intentando encontrar buenas mentiras en su pequeña cabecita-le hizo adiós con la mano a Matt, el cual siguió golpeándose la frente contra el volante; le sonrió a Kari y entró a su departamento.


-Las flores aquí, las velas allá. Solo tengo que volverlas a prender y listo. Luego…luego…-Sus pensamientos fueron interrumpidos por una breve llamada.

-¿Sí?

-¿Tai?- pregunto la otra voz al otro lado de la línea.

-Matt, dime ¿Qué pasa?

-Te odio.- eso fue lo único que dijo y luego colgó. Tai se quedo unos instantes con el teléfono aun al oído, como si esperara que Matt le siguiese conversando. ¿Mimi lo habría torturado tanto?

ok, esto es antes del superlindo final que els tengo preparado... bueno plaenado. alguna sugerencia, ya saben solo haganmela saber.

espero que les haya gustado.

-M