Parte Tres

—¡Octillery, pulpocañón ahora! — ordenó el pandillero con rastas a su pokemon el que forzó a May a caer retumbante cerca de la salida, justo cuando llegaba al final para huir en definitiva…
—Eres toda una corredora profesional pequeña presa, esquivaste con destreza los ataques de nuestros Octillery como si fuera algo fácil de hacer, pero ahora nos perteneces— comenta el granuja con tatuajes en su frente mientras May esperando aprovechar su segundo de ventaja toma la pokebola de Torchic en espera de dar batalla, para su lamentable suerte el tercer cefalópodo realiza Pistola de Agua arrebatándole la bola bicolor de la mano.
—Pero miren, se hace la guerrera— dice el truhán con gafas oscuras a la vez que los tres Octillery aprisionaban a la niña con sus fuertes ventosas, para impedir que se siguiera moviendo le dieron un fuerte cabezazo con esas pesadas corazas de cartílago reforzando el impacto.
—Qué feo peinado tienes zorrita, déjame enseñarte algo…

Trunks escuchó los gritos de auxilio de May haciendo eco por las alcantarillas y tratando de sentirle el ki dedujo la ubicación de la pequeña; desde arriba les cae el saiyajin furioso acompañado de escombros y los tres pandilleros sacan sus armas: uno sus cadenas, otro una pistola, y el tercero tenía navajas.
—¡Estás muy equivocado maldito! — le vocea con desprecio el pandillero que al ataque se mandó primero, pero la cadena no golpeó la cara del espadachín sino que fallando al blanco su arma es tomada desde el extremo por su mano…
—¡Suelta mi cadena perra! — le regañó el bandido estupefacto por la fuerza en el brazo del muchacho. Los ojos severos de Trunks se fijaron en la cara del delincuente haciéndolo temblar, jaló la cadena para desequilibrarlo hacia delante y cuando mostró la zona de la galea aponeurótica de su cabeza, el saiyajin le hunde el cráneo de un codazo desangrándole el cerebro. El que tenía navajas sale corriendo pero abrió fuego su camarada con pistola, las balas no llegaban al cuerpo de Trunks sin antes trabarse entre los dedos del muchacho quien con rápidos zigzags detenía los fogonazos.
—Creo que estas balas son tuyas, aquí te las devuelvo… perra— con sarcasmo el joven viajero del tiempo se burla del rufián para entonces arrojarle esas balas abolladas como disparos a las piernas del malhechor, el adolorido con gafas comenzó a gritar por el daño deseando poder salir corriendo.

Buu finalmente había aparecido en la dimensión de May, ella y Trunks ya estaban en las afueras de la ciudad y tenían un dilema…
—Las gemas no se están fusionando May— explica él.
—Usa las Esferas del Dragón para que funcionen, es obvio— ella le responde.
—No creo que sea buena idea pero, teniendo en cuenta que ya percibo el infernal ki de Buu…
—¡Ya hazlo de una vez Trunks!
—Si lo hago él sabrá nuestro paradero ¿estás lista, no?
—Te juro que te decapitaré con mi celular si sigues demorando…— persuasiva agrede May denotando que se le había caído el celular, ahora lo tenía el pandillero parapléjico:
"May, quiero que sepas que me duele tu pérdida, pero no estás sola, siempre nos tendrás a nosotros a tu lado. Con amor, Mamá" … era el mensaje que no quiso atender la joven en Ciudad Carmín.

—¡Shenron despierta y cumple nuestros deseos! — con esas palabras determina Trunks el surgimiento del gran dragón quien les ofrece tres deseos.
—Para mi primer deseo, quiero que le des la habilidad a May de utilizar a su gusto estas seis gemas.
—Espera Trunks, ¿por qué yo?
—Yo pelearé contra Buu directamente, pero tú eres buena dirigiendo como coordinadora pokemon que eres, tú ayudarás a Arceus— Trunks le describe el plan.
—Me temo que no puedo cumplir ese deseo, pero en vista de que tienen otras siete esferas, hay una posibilidad— comenta Shenron dando a entender que entre los dos Dragones de las Esferas podrían realizar los deseos a un nivel superior.
Cuando Buu se aparece por detrás de Trunks, el segundo dragón ya estaba invocado, dependía de May pedir los deseos mientras su amigo luchaba por sobrevivir; para la suerte de ambos el demonio Buu también perdió muchas de sus habilidades al llegar a esa dimensión pero, no tardaría en aprenderlas otra vez, aprende rápido.

—¡Dragones, deseo poder usar el poder de las seis gemas a mi gusto! — pidió el primero preocupada por Trunks, las gemas mágicamente equilibraron las fuerzas del saiyajin en relación a Buu por voluntad de la niña…
—¡Cuidado May, ya sabe de nuestro plan! — advirtió Trunks sosteniéndole el pie a Buu para evitar que asesine a su amiga; el demonio se giró con flexibilidad hasta enfrentar su rostro con el del muchacho y lo enterró contra el suelo de un puñetazo, girando su cabeza volvió a fijar su atención a May con carcajadas agudas y chillonas, ella se atemorizó de esos colmillos diabólicos y por la maléfica mirada. Pero no pudo avanzar otra vez el villano que su antena fue sujetada por Trunks con agresividad para recibir su bota en la nuca… Pero Buu reía maníaco y emocionado de las dificultades de esa dimensión las cuales sabía que superaría poco a poco peleando con ese saiyajin…
—¡May! ¡Él puede seguir toda la semana así, apresúrate! — rogó Trunks comenzando a frustrarse. Fue cuando May invocó a Arceus desde la gema e inició un combate dos contra uno de una escala épica; Buu se vio acorralado ante los poderes inimaginables de ese pokemon dios así que robó el cristal de May para estar a la altura del reto.
"Maldito demonio Buu, no sabía que usaría un mini portal para doblar el espacio y así escabullir sus garras hasta la gema" pensaba May mientras buscaba ideas para saber qué desearle a los Dragones.
—¡Deseo tener mil deseos! — dijo entonces.
—No abuses de tu suerte pequeña…
—… no somos más poderosos que nuestros creadores— respondieron los dragones uno completando al otro.
—¡Deseo que teletransporten a Buu a un espacio fuera del multiverso! — intentó ese otro segundo deseo.

—Él es más poderoso que nostros niña…
—…además, ni nosotros sabemos si existe un "afuera del Todo" — volvieron a dar la negativa los dragones. Trunks ya estaba muy herido en ese breve y corto intercambio con Buu, ahora sólo los poderes de Arceus podían hacerle frente, ¿pero por cuánto?

—¿Qué pasa May? ¿por qué aún no has pedido el segundo deseo? — se queja el saiyajin lastimado
—¡No puedo! ¡No sé qué pedirles! ¡No tiene sentido!
Los temblores comenzaron a sentirse desde las ciudades y pueblos, el miedo invadió la región, Trunks ya no creía en Arceus, Buu había asimilado mucho poder en esas muchas dimensiones que atacó y con las seis gemas en su interior poco a poco recuperaba sus habilidades perdidas.
—¡Vuelve a un tiempo en donde esté el que haya derrotado a Buu antes!
—May, Buu ya se paseó por esas dimensiones, de mi realidad y las paralelas a ella ya no queda nadie, si él quisiera podría destruir esta galaxia de un soplo: sólo tiene que saber como usar sus nuevas técnicas cósmicas dentro de esta realidad.

Ambos se abrazaron resignados a confiar en Arceus, ya no querían idear, estaban rendidos emocionalmente y sin voluntad para seguir; la realidad se desintegraba a su alrededor mientras esas dos Fuerzas chocaban en combate en los cielos, se miraban a los ojos ya sin lágrimas y sonriéndole uno al otro a tanto los Shenron se volvían piedra en espera de cumplir el segundo deseo… en ese momento psicológico atemporal que lograron al mirarse, al momento en que sus labios se acercaban para encontrarse y fundirse en un beso…
—¡Claro! — gritó May alejándose de Trunks y dejándolo confundido… —El primer deseo fue que yo controlara a voluntad las gemas, ahora que Buu las ha asimilado…— deducía ella.
—¡Puedes atacar a Buu desde adentro! — concluyó Trunks.

Una gran colisión entre dos seres estaba a punto de tragarse toda la realidad, en ello May utiliza su capacidad de controlar las gemas y fusiona a Buu dentro de Arceus anulando el encontronazo; a punto de estallar por dentro, por esa decisión de May, el pokemon dios se devuelve a su dimensión para explotar en soledad sin arrastrar a nadie consigo, sólo a Buu.
—¡No puedo creerlo! — expresa Trunks atónito —L-lo –lo, ¡lo hiciste May!
—¡Lo hicimos juntos Trunks! — corrige ella saltando alegre a los brazos del saiyajin para recibir su beso.
—¿Tr-Trunks, qué pasa? — se detiene ella asustada por las alteraciones que el cuerpo del chico estaba comenzando a sufrir.
—No lo sé, debe ser por esta realidad, mi cuerpo no resiste sus leyes físicas o algo así.
—¡P-pero pero tú estuviste bien todo este tiempo! ¡¿Por qué te estás deshaciendo? — tras su pregunta la aflicción estrujó por dentro a la chica saturando su rostro de lágrimas y sollozos de negación.
—Parece ser que lo que me mantenía estable en tu dimensión eran las tres gemas que traía yo, creo que esto era de todas formas inevitable, porque con las gemas venceríamos a Buu… no llores, considéralo un sacrificio May… ah— se desmayó el muchacho perdiendo sus fuerzas, ella lo recostó en su falda midiéndole el pulso, pero ni la respiración boca a boca ni las súplicas amorosas lo traían de vuelta, su respiración cesaba lentamente bajo el lamento de la pequeña.
Acorralada por sus sentimientos de dolor sin poder ya resistir esa soledad y vacío melancólico que inundó su ser, se abrió las muñecas con la espada de Trunks para morir a su lado; la muerte de Ash y los demás había sido un golpe duro, pero aún sin saber sobre Max, la muerte del saiyajin… el chico que le devolvió el color a sus sonrisas, su nuevo incentivo para regresar a la "May Optimista" y enfrentar la vida otra vez… ese golpe… fue el knock-out.

Mientras el cuerpo de Trunks se desbarataba en partículas hacia la nada, el plomizo cielo gris derramó su contenido sobre ellos limpiándolos del polvo y la sangre, la cabeza de la joven yacía sobre su pecho aún estable, varonil; las brisas sedosas a penas los despeinaban mientras en la ciudad un mensaje de texto era borrado de un celular:
"May, quiero que sepas que me duele tu pérdida, pero no estás sola, siempre nos tendrás a nosotros a tu lado. Con amor, Mamá"