Buen día, gente!

Aquí les caigo en este hermoso día con el que podría ser el penúltimo o antepenúltimo capítulo de este fic corto. Lamento mucho la espera, pero les agradezco su paciencia. Ahora bien, sé que tal vez el capítulo esté hecho un asco, pero... me gusta dejar en suspenso lo que pasará en el próximo capítulo ;-).

Así mismo, le dedico este capítulo a Symphknot, a Kitti-Nikki, a ShinigamiJazzDark89 y a Dark-Karumi-Mashiro , mis grandes lectores y excelentes escritoras.

Un abrazo!

Vicka.


Dedicado a:Symphknot, a Kitti-Nikki, a ShinigamiJazzDark89 y a Dark-Karumi-Mashiro. Un abrazo chicas!


Asalto y juegos de azar.

Kyle corría a toda prisa por las calles de Denver; abriéndose paso en medio de la muchedumbre, el pelirrojo no podía evitar pensar en Trent. Es más, no podía evitar pensar en que tal vez el rubio no lo esperara y asaltara por sí solo el Wall-Mart.

Tenía miedo de que lo hiciera.

Tenía miedo de que Trent pudiera condenarse a sí mismo a regresar al lugar en donde no quisiera estar por cinco o diez años más, razón por la cual decidió hallar la forma de reunir los 700 mil dólares antes del mediodía.

Se detuvo un momento para ver si iba en la dirección correcta; observó cuidadosamente ambos lados de la calle y sonrió aliviado. Estaba en la dirección correcta y ya faltaba poco para llegar a donde Trent.

Trent… Espera.

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Trent caminó lentamente hacia el Wall Mart.

Sabía que estaba arriesgando su libertad y tal vez el pellejo al entrar con el arma escondida en sus pantalones, asaltar el supermercado e incluso matar a alguien, pero no había de otra: O era su vida y la de Kyle o era su libertad.

Entró al supermercado y, armándose de valor, sacó su arma y, con disparos al aire, gritó:

- ¡QUE NADIE SE MUEVA! ¡ESTO ES UN ASALTO!

La gente, aterrorizada, se dejó caer repentinamente al suelo; Trent, al ver la reacción de la gente, se dirigió a una de las aterrorizadas cajeras y le dijo:

- Mete todo el dinero de la caja en una bolsa. ¡Rápido!

- S-sí… S-señor – respondió la asustada mujer mientras tomaba una de las bolsas y abría la caja.

- El resto de ustedes hará lo mismo. ¡Y SI ALGUIEN HACE SONAR LA ALARMA, LE METO UN AGUJERO EN SU CABEZA, ¿ENTEN…?

- ¡TRENT! –gritó una voz conocida.

Sosteniendo el arma con firmeza y apuntando hacia una de las cajeras, Trent se volvió hacia el dueño de esa anhelada voz y sonrió con tristeza. Kyle estaba ahí, parado detrás de él con la respiración agitada; se notaba que había corrido a más no poder por la ciudad con tal de alcanzarle…

Pero con las manos vacías.

- Trent… Por favor… Baja esa arma.

- Sabes que no puedo, Kyle. Tengo que reunir ese maldito dinero a como dé lugar.

- Lo sé… Créeme que lo sé; intenté reunir al menos unos cien mil para poder irnos de aquí antes de que Rufus se diera cuenta, pero me fue imposible…

- No importa, Kyle. Ya no importa ahora...

- Dios…

De repente, Kyle se acordó de un detalle.

A pocas cuadras de la ciudad había un casino exclusivo; si tan sólo…

- Dios- susurró el pelirrojo mientras que Trent recogía la bolsa con el dinero de las manos de la asustada cajera -… ¡Trent! ¡Trent!

- ¿Qué sucede?

- ¡Trent, el casino!

- ¿El casino?

- ¡Sí! ¡El casino! ¡Trent, toma el dinero que puedas y vámonos al casino!

- ¡No hay tiempo para ir al casino a jugar, Kyle! – espetó Boyett mientras recogía una segunda bolsa.

- ¡Lo hay! ¡Sólo… Sólo debemos apostar lo que tengamos para conseguir ese dinero!

Trent se detuvo inmediatamente al escuchar la última frase.

Kyle se acercó a su pareja y, con dulzura, le dijo:

- Vámonos de aquí, Trent. Estas dos bolsas de dinero podrían ser suficientes para apostarlas en el casino y recuperar ese dinero.

- ¿Y si lo perdemos, Kyle? ¿Has pensado en el riesgo que correríamos si perdemos todo ese maldito dinero?

- ¡Te aseguro que no lo haremos! ¡Lo he pensado, pero es una mejor opción que perpetrar este estúpido asalto!

El pelirrojo puso una mano en el brazo de su pareja y, lentamente, logró que él bajara su arma mientras susurraba:

- Por favor…

- ¡Alto, no se muevan! – exclamó un guardia de seguridad, quien apuntaba con su arma a Trent.

Ambos jóvenes se volvieron hacia el asustado guardia de seguridad; Trent enseguida empezó a maquinar un modo de poder escapar del Wall Mart antes de que llegue la policía. Kyle, por su parte, sostenía fuertemente el brazo de Trent, dándole la señal de que estaba angustiado por muchas cosas.

Entonces se le ocurrió un plan.

- Bien… Nos rendimos… Más bien, me rindo, porque aquí mi pareja no está armado ni está involucrado en esto; simplemente llegó aquí a tratar de impedir el asalto y ver otras formas de obtener el dinero para la hipoteca de nuestra casa.

Puso la pistola en el suelo y se puso de rodillas.

Kyle, por su parte, se apartó lentamente de su pareja y se dirigió a la salida, ya que comprendió cuál podría ser el plan de Trent.

El guardia de seguridad se acercó a Trent con precaución mientras que Kyle disimuladamente recogía una lata de piña en almíbar; cuando el guardia sometió por completo a Trent, Kyle lanzó la lata con certera puntería, hiriendo al guardia en la cabeza.

Trent enseguida le dio un puñetazo al guardia y, tomando las bolsas, tiró las armas de fuego al azar.

- Lo sentimos – dijo Kyle a la gente asustada y asombrada por lo que había presenciado -. Esto es cuestión de vida o muerte… En verdad no queríamos hacer esto.

Dicho esto, ambos jóvenes salieron corriendo del Wall Mart justo a tiempo, ya que minutos después llegó la policía y rodeó el área del supermercado.

Durante el camino, Kyle le explicó a Trent lo siguiente:

- Todo South Park ya sabe de nuestra relación, Trent.

- ¡¿Qué? – exclamó el rubio muy sorprendido, haciéndole detener un momento.

- Sí… El culón fue con mi padre, con Stan y con Kenny y les dijo todo. Ya te imaginarás lo que estuvieron ellos a punto de armarme. En fin, me quité de la oficina de mi padre, a quien justamente pensaba pedirle el dinero, y me dirigí a la estación de autobuses; no obstante, el culón me interceptó en su auto y se "ofreció" en ayudarme a echarme un raid a Denver y a prestarme el dinero…

Trent lo miró con reproche; Kyle añadió:

- No acepté su ayuda, Trent. El bastardo quería imponerme la condición de separarme de ti una vez que haya terminado todo el asunto… Y él se puso a reclamarme que me dio amor, que lo que tuve con él entonces se redujo a nada…

- Eso no importa ahora, Kyle – le dijo Trent mientras lo abrazaba -. Lo importante es que ambos estamos aquí… Juntos… Tú y yo… Y nada ni nadie nos impedirá que recuperemos ese maldito dinero para entregarlo a Rufus y desaparecer de aquí al término de esta situación. Ni siquiera ese idiota de Cartman o tus padres o tus amigos.

Kyle sonrió.

Trent, al separarse, tomó las manos del pelirrojo y concluyó:

- Al principio no podía aceptar el hecho de que quisieras involucrarte en todo este maldito lío; no podía porque sabía que estaría arriesgando la cosa más pura que he tenido en mi vida… Pero ahora sé que lo hiciste porque querías estar conmigo en todo, tal y como lo estás aquí y ahora…

Y, acercándose a Kyle, añadió:

- Y eso, Kyle, no lo cambiaría por nada del mundo…

- Trent…

- Te amo.

Ambos se besaron con pasión.

El amor que había surgido entre ellos era un amor de esos que muy rara vez se podía encontrar en la vida; el tener esa clase de amor sin duda alguna haría que una persona se sintiera afortunada de tener a su lado a su alma gemela.

Kyle lo sabía, lo sabía desde el momento en que Trent le dijo con su corazón, con su alma y con su propio cuerpo cuánto lo amaba aquella noche de verano en la parte profunda del Lago Stark… Y eso lo hacía muy feliz.

- Yo también te amo… Trent – añadió el pelirrojo al separarse del rubio y unir su frente con la de éste -… Pero ahora, en estos momentos, debemos irnos a ese casino.

- Tienes razón… ¡Vamos!

Tomados de la mano y sosteniendo las bolsas, ambos jóvenes empezaron a correr a toda prisa hacia el casino que estaba a la vuelta de la esquina.

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- Hagan sus apuestas, señores. Hagan sus apuestas – decía el croupier -. La siguiente ronda empezará en unos segundos.

El casino "Highlights Street" rebosaba de gente siempre, sin importar si era de día o de noche; era uno de los lugares más lujosos y exclusivos de Denver, y no cualquiera podía entrar… A menos que alguien aparentara ser rico vistiendo un traje costoso con dinero mal habido en las manos, tal y como Kyle y Trent lo hacían en ese preciso momento.

Salvo un pequeño y ligero inconveniente…

- ¡¿Por qué coño tengo yo que ser la chica? – protestaba Kyle mientras subían las escaleras previas a la entrada del casino.

Trent se echó a reír mientras posaba una mano en el trasero del pelirrojo de manera descarada y le respondió:

- Porque tú posees un cuerpo bastante femenino, bebé… Aparte de que tienes un lindo rostro que cualquier idiota confundiría con el de una chica.

- ¡No es mi culpa ser delgado ni mucho menos el parecerme a mi madre!

- Lo sé, pero… Ve el lado bueno de esto, Kyle: Estás luciendo de manera fabulosa ese lindo trasero que conozco bien, aparte de que te ves muy adorable con ese vestido. Si te hicieras una vaginoplastia, estarías más magnífico… Perdón, más magnífica.

- Cabrón…

Kyle le lanzó una mirada de molestia; Trent puso una mano en la cabeza de su pareja y le dijo:

- Hey, tranquilo. Fue tu idea venir aquí, ¿recuerdas?

Kyle suspiró y asintió.

Ambos entraron al lugar y se fueron hacia la caja, en donde intercambiaron los cincuenta mil dólares que obtuvieron en el robo por 50 fichas de a mil. Luego ingresaron a los juegos de azar que estaban ahí: Póker, Ruleta Rusa, Blackjack y otros más.

Kyle eligió la Ruleta Rusa debido a que ésta era el medio más rápido para ganar al apostar en cualquier casilla de color o apostar ambos colores. Trent, por su parte, miró la hora: 11:40 de la mañana.

- ¡Maldición! – exclamó.

- ¿Qué pasa? – le preguntó Kyle un poco preocupado mientras apostaba las casillas de rojo y negro, números pares e impares y alguno que otro número de ambos grupos.

- Tenemos menos tiempo de lo pensado. Faltan 20 minutos para el mediodía.

- ¡¿Qué?

- Kyle… Ya no hay remedio. Tenemos que largarnos ahora mismo…

- Bien… Dame chance y veamos cómo nos sale esto…

Ambos observaron la ruleta; giraba con rapidez y precisión, como si supiera quién sería el ganador de la partida. Kyle rezaba que saliera el número 20 negro o el 7 rojo para poder retirarse de la jugada con alguna que otra ganancia.

Dios… Por favor, por favor, por favor… Que salga uno de esos números, por favor. Por favor…

La ruleta se detuvo… Y el número que cayó en ella era, efectivamente, el número 20 negro.

- ¡Sí! – exclamó Trent feliz mientras que el croupier le daba a Kyle su ganancia.

El pelirrojo recogió la ganancia, que era más o menos unos 5 mil dólares… Y tomó una arriesgada decisión: Lo apostó todo nuevamente, esa vez al número 11 rojo y al 10 negro.

- ¡Kyle, ¿qué coño haces?

Kyle, con una sonrisa, respondió:

- Quiero probar una teoría.

- ¡No hay tiempo!

- Una jugada más…

- ¡Pero…!

- ¡Sólo una más!

Trent cerró abruptamente la boca.

El pelirrojo debería de saber lo que hacía, por lo que decidió confiar en él. Mientras, la ruleta empezó a girar nuevamente; Trent estaba a la expectativa de que probablemente perderían el dinero que habían ganado.

Kyle, no obstante, sabía que no podrían perder… Porque tenía un truco bajo la manga.

Aspirando hondo, empezó a susurrar:

- Vamos…

La ruleta seguía girando y Kyle seguía susurrando y luego diciendo en tonos cada vez más altos.

- Vamos… Vamos…

Llegó un momento en que él empezó a gritar:

- ¡VAMOS! ¡VAMOS!

El grito alcanzó su máximo nivel; Trent se tapó los oídos al igual que todos aquellos individuos que les rodeaban mientras que los cristales, por el timbre del grito del pelirrojo, se rompían cuan terremoto o bomba atómica.

La ruleta finalmente dejó de girar…

Y cayó la bola en el número 11 rojo.

Trent estaba que no lo podía creer y Kyle, con orgullo, miró al croupier, quien, en un susurro, dijo:

- Gana… El 11 rojo.

El joven pelirrojo, con una sonrisa, recogió todas las fichas de la mesa y le dejó una al asombrado croupier. Luego, con la ayuda del rubio, llevó las fichas hacia la caja, en donde la cajera, sorprendida, se las cambió por 10 fajos de 40 billetes de a quinientos, 200 mil dólares para ser precisos.

- Gracias – decía el rubio mientras que él y Kyle se retiraban a toda prisa del lugar...


Bien, espero que les haya gustado; cortito, pero a su vez un poco trepidante.

Ahora bien, ¿qué sucederá en el próximo capítulo?

Tendrán que descubrirlo... ;-).

Hasta pronto!