Hola a todos!

Bien, aquí les caigo con el epílogo de este fic que, como dije, iba a ser de 3 o cuatro capítulos (bueno, cinco si contamos con este epílogo). Es muy cortito, pero ojalá y les guste. ^_^

Feliz inicio de semana!

Vicka.


Epílogo.

Un joven rubio se hallaba sentado en la sala de juntas de la sede de la Oficina Federal de Investigación, ó FBI, en Nueva York. Frente a él se hallaba Jim Simmons, jefe de operaciones, quien esbozando una sonrisa, le dijo:

- Has hecho un excelente trabajo para ser un informante voluntario de la policía.

- Solo hice lo que se me pedía, jefe Simmons – le respondió el rubio -. Lo demás llegó por sí solo… Bueno, casi por sí solo si contamos con que cierto imbécil tuviera justo en ese mismo día sus ataques espontáneos de celos tras haberse enterado de que su ex pareja era mi compañero sentimental.

Simmons se echó a reír y añadió:

- Al menos velo por el lado amable, Boyett: Tu novio y tú estarían muertos si no se les hubiera ocurrido asaltar el Wall-Mart y apostarlo en el casino para tratar de recuperar ese dinero.

- Fue un momento desesperante, señor. Era evidencia y fue mi error el haberlo olvidado.

- No te preocupes por eso, Boyett. La estación de policía en Denver nos entregó esa bolsa de manera íntegra.

- ¡¿En serio?

- Sí… Sabes bien que tengo cierto peso e influencia en el Comisionado Estatal para obligar a McPearson y a sus hombres a que no toquen nada de esa evidencia.

- Vaya…

- Sí…

Se cernió entre ambos un silencio momentáneo que fue roto por Simmons unos minutos después con estas palabras:

- Bien, Boyett. Creo que nuestro caso aquí ha terminado… ¡Oh! ¡Casi lo olvido!

Abrió entonces una carpeta que estaba asentada de la mesa y de ahí sacó un cheque para entregárselo a Trent diciéndole:

- Aquí tienes tu liquidación, Boyett.

- Gracias, señor – respondió Trent mientras recibía el cheque -. Wow… Es un poco más de lo acordado.

- Más bien es un pago justo por tu servicio, Boyett. Has arriesgado tu pellejo y el de tu pareja de una manera que nunca antes había visto.

- Bueno… Gracias… Creo.

El joven rubio estrechó la mano al jefe de operaciones y se dispuso a salir de la sala de juntas; no obstante, se volvió hacia Simmons y le preguntó:

- Disculpe, Simmons, pero… ¿Qué pasará con Eric Cartman?

- Bueno… Lo que suceda con él realmente no es ya asunto mío. Tendrías qué preguntarle al director.

- Ok… Nos vemos entonces, Simmons.

- Buena suerte, Boyett.

El rubio sonrió y salió de la sala de juntas.


Kyle tomaba un sorbo de su taza de café en la mesa exterior de una cafetería en la Quinta Avenida. Disfrutando del paisaje espectacular de los rascacielos y de la vida cotidiana de los neoyorquinos, el joven pelirrojo hojeaba una revista que había tomado del librero de la cafetería.

- ¿Divirtiéndote? – inquirió una voz conocida.

El judío, sonriente, le respondió:

- No puedo hacerlo si no estás a mi lado, Trenty-poo.

Trent se echó a reír y luego se inclinó para darle un tierno beso en los labios. El pelirrojo se separó de él momentáneamente y le preguntó:

- ¿Cómo te fue con Simmons?

- Bastante bien. Incluso me pagaron de más por el servicio- respondió Trent mientras se sentaba en la mesa.

- ¡¿En serio?

- Sí.

- ¡Genial!

- Sí… Lo es… Aunque no se sabrá qué pasará con el gordo.

- ¿No te dijo nada Simmons?

- No quiso decirme, mejor dicho.

- Pobre Cartman… Aunque por otra parte, el muy idiota se lo buscó...

- ¿Buscarme qué, Kahl? – interrumpió una voz.

Kyle y Trent se volvieron y, con sorpresa y un poco de incomodidad, vieron a Cartman, quien estaba parado frente a ellos lanzándoles una mirada de pocos amigos.

- ¡Cartman! – exclamó la pareja.

- ¡¿Qué carajo haces aquí? – exclamó Kyle.

- ¿Cómo que qué coño hago aquí, judío? ¡Vine aquí por mi dinero! ¡Malditos cabrones del FBI! ¡Me pagaron una mierda de dinero!

- ¿No reclamaste o no te dieron la oportunidad, culón? – inquirió Trent con sarcasmo.

- ¡Cállate, Boyett! ¡Por tu culpa me partieron el culo cuando me dijeron que tú eras uno de los suyos y que Kahl lo sabía todo este tiempo! ¡Y pensar que convencí a ese cabrón de Stevens para salvarle y dejar que te mataran a ti!

- No es culpa mía que las cosas hayan salido así, culón. Tú intentaste atropellar a Kyle, logrando nada más que destruyeras la motoneta en donde iba a transportarme de Denver a South Park.

- Y la tuya por perder evidencia…

- Que se recuperó al final, gordo.

- ¡No soy gordo, pinche cabrón de mierda! ¡Soy fuertecito!

- ¡Fuertecito mi culo, Cartman! – interrumpió Kyle – Además, ¿no somos mayores para hacer berrinchitos de niña por nada?

- ¡Cállate, judío!

- ¡Ven a callarme, culo gordo!

Cartman iba a rebatir, pero cerró bruscamente la boca, se sentó junto a Trent y, sin dejar de sostenerles la mirada, les dijo:

- Los odio a los dos… Pero a ti, Trent, te odio mucho más que a Kahl.

- ¿Por qué no me sorprende? – rebatió el rubio.

- Mejor pregúntate porqué no te he matado en Denver y porqué no puedo matarlos a los dos ahora.

- ¿Será porque no tienes los huevos suficientes para cometer crímenes con tus propias manos o porque eres un reverendo pendejo que no quiere aceptar que Kyle es feliz con alguien más?

- ¡Cállate!

- Cartman, ya déjate de niñerías – espetó Kyle muy molesto -… ¡Y madura! ¡Por Dios, madura de una buena vez y acepta que la culpa en tu situación ha sido tuya y nada más tuya!

- ¡¿Mi culpa? ¡Yo no empecé a andar corriendo como loco con tal de salvar su jodido pescuezo y reunir una maldita cantidad exorbitante de dinero!

- No hablo de eso, gordo

- ¡Me va…! ¡¿Qué?

- Lo que oíste – intervino Trent-. Él habla de los polvos que te echabas con Wendy, cosa que hacías desde mucho antes de que Kyle y tú fueran novios.

Cartman no supo qué decir a aquella afirmación.

Kyle, con un suspiro, añadió:

- Trent te ha visto frecuentar la casa de Wendy desde hace unos 4 años.

- La calle en donde vivía ella era mi paso para regresar a mi casa después del trabajo – argumentó Trent.

- Tú y yo fuimos novios por dos años, Cartman, ¡dos años! Y tú… Tú te acostabas con ella desde hace cuatro años, y no solo a mis espaldas… ¡Sino también a espaldas de Stan, nuestro amigo mutuo! No sé si Wendy le confesó que esa aventura ya tenía su tiempo de llevarse a cabo, pero la verdad me dio asco saber que tú y ella, estando en una relación, cometían sus infidelidades.

- Kahl… - susurró Cartman.

- Creí en ti una vez, Cartman. Creí que me querías… Que me amabas. Pero vi que estaba equivocado. Es cierto, hemos tenido sexo varias veces, pero luego me di cuenta de que esas relaciones sexuales se quedaban nada más en eso: En relaciones sexuales sin algún sentimiento de por medio. Cuando te vi con Wendy ese día, me sentí fatal y desilusionado… Y me fui al lago Stark, en donde me encontré con Trent… Quien me confesó sus sentimientos hacia mí… Y aquí nos ves: Juntos en las buenas y en las malas… Como me imagino que tú habrás estado con Wendy.

Cartman seguía en silencio.

El castaño trataba de procesar mentalmente toda la información que Kyle le había dicho; estaba incrédulo por aquellas palabras precisas, las cuales resumían el alcance de sus deliberadas acciones que pensaba que iban a estar ocultas ante los ojos de todos.

Nunca había pensado que Trent lo había visto todo ese tiempo ni mucho menos que se lo dijera a Kyle; es más, nunca pensó que Trent había callado por discreción aquella aventura fogosa sin remordimiento alguno.

Mirando a la joven pareja, se levantó de la mesa y se marchó sin tan siquiera despedirse.

Kyle, asombrado por la reacción de Cartman, se volvió hacia su pareja y le dijo:

- Creo que se lo tomó muy mal o muy bien.

- Opto pensar que se lo tomó demasiado mal a juzgar por la cara de sorpresa y asombro que puso – repuso Trent.

- Espero que no cometa ninguna locura.

- ¿Crees que no lo hará? Yo pienso que lo hará.

- ¿Deberíamos detenerle?

El rubio, sonriente, le respondió:

- Puede ser…

- Trent…

El aludido posó sus labios en los del pelirrojo con ternura; al separarse, añadió con la sonrisa aún en su rostro:

- Vamos a alcanzarle. No quiero pensar en que cometió suicidio por nuestra culpa.

- Sí.

Dicho esto, Kyle pagó su consumo y, junto con Trent, se fueron corriendo para alcanzar a Cartman y evitar que cometa alguna locura.


Tada! Aquí termina la historia.

Sí, muy cortito, pero prefiero que sean ustedes los que se imaginen qué hará el gordo luego de escuchar las palabras de Kyle sobre su comportamiento con Wendy.

Ahora, para todos aquellos que de repente empezaron a dudar sobre la infidelidad de Cartman con Wendy... Les sugiero que lean el fic "En sus brazos", de autoría mía...

Sip, así es. No pensaba hacer referencia alguna al fic mencionado, pero al final me decidí por convertir este fic en su secuela. Suena algo un tanto extraño, pero al fin y al cabo me ganó la curiosidad de experimentar con la creación de secuelas inesperadas ;-).

Un abrazo!