Hetalia no me pertenece sino a su guapo autor.

Pido disculpas de antomano si llego a ofender a alguna de las lectoras, no era mi intención.

anti del griego significa "contrario"


La Bebida Imperdible

América había decidido hacer una visita amistosa obligatoria a su homologo ingles debido a que el obstinado de su jefe al enterarse de la maldad que le había hecho el spring brake pasado a la nación más vieja, lo envió estrictamente a disculparse, después de todo, su jefe intentaba estar en buenos términos con Reino Unido.

-¡iggy, ábreme!- exclamo apáticamente desde el pórtico de la casa de este, lo único que quería era estar en su casa jugando videojuegos.

Al no escuchar la voz de su ex–tutor ni mucho menos ver la puerta abierta, intuyó que algo malo debía de estar pasando y, olvidándose de los modales (si es que conservaba alguno), se adentró a la casa por una de las ventanas que el ingles acostumbraba dejar abierta para que el aire circulara por la gran mansión.

Usando maniobras del escuadrón SWATT, se aventó a través de la ventana, dando marometas y giros innecesarios -¡vine a rescatarte!- exclamó heroicamente al tiempo que apuntaba con su arma hacia uno de los sillones de la sala, en este, se encontraba el rubio durmiendo plácidamente.

–Falsa alarma- susurró, guardando su pistola y acercándose al otro, contemplando su expresión tan relajada –ojala siempre te vieras así- mencionó al ver sus labios semi abiertos, carmesí, con un hipnotizante vaivén de arriba abajo al respirar y el aire circulante de la casa, moviendo ligeramente sus revueltos cabellos. Sonrió, hacia mucho que no lo veía así –mejor te dejo descansar un poco mas- murmuró, abandonando el lugar y dirigiéndose hacia la cocina para ver que había para comer (si es que había algo comestible).

Minutos más tarde, aburrido de estar en casa del ingles, decidió irlo a despertar –hey iggy- dijo en voz alta mientras atravesaba el umbral de la sala.

-ngh- se escuchó la voz de este, algo perezosa pero al parecer ya se había despertado.

El de ojos cielo lo contemplo de pie junto al sillón y con la mirada perdida, intentó articular palabra pero fue detenido por el ingles quien prácticamente se le trepo encima de un salto, encerrando su cuello en un posesivo abrazo. La acción de este lo había tomado desprevenido, Inglaterra no era del tipo cariñoso –Ing-Inglaterra- mencionó, intentando llamar la atención de este.

El rostro del menor se acerco peligrosamente al suyo, sintiendo su aliento chocar contra su piel mientras que los suaves labios de este rozaban coqueta y atrevidamente por su rostro y cuello. Alfred no sabía que hacer, estaba siendo ¿acosado? Por su ex-tutor –Ar-Arthur- tartamudeó, usando el nombre que tenía prohibido usar.

Inglaterra continuó ignorándolo –cállate- dijo con su voz algo ronca –déjame disfrutar- agregó, recorriendo ahora sus dedos el camino que sus labios habían recorrido. Por su parte, el estadounidense se preguntaba porque dejaba hacer al otro lo que quisiese –claro, porque yo también lo quiero- se dijo, obviando las razones y uniéndose a las acciones del otro.

De pronto, el sonido del agua al hervir inundó la escena y el ingles parpadeó -¡la hora del té!- exclamo exaltado y separándose del de gafas, abandonó la habitación, dejando al otro con las ganas de mas.

Alfred rechinó los dientes, no era justo lo que Inglaterra le había hecho y furioso, corrió a reclamarle -¡Inglaterra!- dijo adentrándose a la cocina.

-¿si, qué quieres?- dijo sin siquiera prestarle la mínima atención, estaba más ocupado acomodando la tetera y los bocadillos en la mesa – ¿no ves que es mi hora del té?- agregó.

-No y ni me importa- contestó el otro quien camino apresuradamente al encuentro con el de ojos verdes y tomándolo de los hombros, lo volteó, haciendo que sus miradas se cruzasen -¿Por qué no continuaste?- le interrogó.

Arthur parpadeo un par de veces –no sé a que refieres idiota- dijo hostil y cortantemente –ahora déjame que quiero disfrutar de mi te- agregó, separándose del chico y tomando asiento frente a una pequeña mesita llena de bocadillos y antes de darle el primer sorbo a su bebida, parpadeó -¿desde cuando estas TU en mi casa?- pregunto, hasta ahorita reaccionaba ante la presencia del chico –bueno, no importa- dijo rápidamente, encogiéndose de hombros y sorbiendo su amado te.

El de gafas se golpeo la cabeza contra la pared al darse cuenta que el menor no recordaba nada de lo que estaba haciendo –era un sonámbulo- murmuró con una sonrisa idiota en su cara mientras que en sus adentros, se lamentaba por aquello.


Hola, con esta, es la tercer historia, gracias por seguirme y gracias a She She-Chan por la idea del te. Cuando tenga tiempo continuare subiendo mas situaciones ya comunes en los USUK.

Y finalmente, gracias a las ideas que me dieron, se los agradezco.