No habrá disculpa que compense la demora. No voy a ahondar en detalles, pero realmente no tenía la plena capacidad de terminar el episodio, y eso solo me hace sentir molesta conmigo misma. Pero dejémonos de palabrerías absurdas y vayamos a lo que nos interesa.

Dejo las correspondientes aclaraciones del capítulo y las respuestas a sus comentarios al final por si a alguien le interesa leer o por si surgen algunas dudas. Ya no les distraigo más… ¡a leer se ha dicho!


Capítulo IV

— ¡Será mejor que te des prisa o me iré sin ti!

Inglaterra corrió por la calle tras aquella silueta que acababa de mirar. Cuando llegó al lugar no encontró nada, así que volvió sobre sus pasos. Y Francia ya no estaba. Fue entonces que se percató de que algo andaba mal. Se acercó allá donde se sentía más pesada la atmósfera justo a tiempo para ver a Francia hablando con un niño y luego como desaparecía poco a poco.

— ¡Francia!

Sin pensarlo, corrió a toda velocidad intentando alcanzarlo pero ya era tarde. Fino polvo entre sus dedos era lo único que había alcanzado a retener de su brazo. Francia no había mentido con respecto a lo que dijo. Todo era cierto. ¡Literalmente había desaparecido! Pero aquella sensación, como si existiese una alteración en el ambiente permanecía aún. Era evidente que ambas cosas tenían que ver.

Despejó sus pensamientos para tratar de recordar algo parecido. Decidió que lo mejor era ir hacia el punto del que emergía aquella distorsión y averiguar por si mismo. Para esas horas, el hermoso cielo italiano comenzaba a pintarse con la gloriosa mañana.

Fue por la calle siguiendo la sensación y se encontró con una enorme fuente, la fuente de Trevi si no mal recordaba. Ahí, justo ahí podía percibir una corriente ajena y extraña. ¿Un portal acaso? Bueno, poseyendo el agua tantas propiedades era el elemento idóneo para uno. ¿Pero por qué seguía abierto?

Miró a ambos lados para cerciorarse de que no había nadie mirándolo, pero ya la había. Decidido a que era esa era la única manera de averiguar lo que pasaba corrió con todas sus fuerzas directo a la fuente, rogando porque ningún peatón o vigilante pudiera detenerlo. De un salto certero cayó dentro de ella pero nunca sintió el agua ni el choque de sus pies con el suelo.

Estaba cayendo, iba en caída libre sin nada que lo detuviera directo hacia ningún lugar. Por más que sacudió sus brazos y piernas para sujetarse de algo no encontró a que hacerlo. Ahora que lo pensaba, no había sido la idea más inteligente lanzarse como si nada. Luego de caer y caer en lo que parecía una acción sin fin, pudo ver algo más que oscuridad, era el cielo. Giró su vista hacia donde debería estar el suelo para encontrarse con la imagen de un río al que justamente iba a caer. El impacto lo resintió en su mayoría su espalda y sus pulmones se quedaron con ansias de aire. El agua helada de inmediato empapó sus ropas y su piel.

Yendo cada vez más al fondo se dio por vencido. Ya no había más que hacer para él. Cerró los ojos tratando aún de contener el aliento, manteniendo en su mente la imagen de Estados Unidos, la única persona a la que quería ver.

OoO-OoO-OoO-OoO-OoO-OoO-OoO-OoO-OoO-OoO-OoO-OoO

— Vas a decirme que es lo que está pasando en el palacio.

— ¿A qué te refieres?

Ludwig se acercó lo suficiente a Feliciano como para que pareciera que lo estaba abrazando. La guardia real había sido aumentada a las afueras del castillo de una manera exagerada y él tuvo que esconderse para planear como entrar. Así que obviamente primero tenía que enterarse sobre la situación para saber siquiera a lo que se estaba enfrentando.

— ¡No me toques de esa manera tan deliberada!

— Guarda silencio o nos van a descubrir.

— Yo no necesito esconderme, soy el mensajero real y puedo entrar y salir de palacio a mi placer. Y hasta donde recuerdo tú también eres libre de ello.

Feliciano era muy distinto al muchacho castaño que se había encontrado en la mañana. Cierto es que lucían iguales, pero el otro había mostrado realmente gozo con solo mirarlo. Ya no tenía dudas de las palabras de su alteza por más irreales e ilógicas que sonaran.

— Las cosas han cambiado. ¿De acuerdo? No me servirá de nada entrar al castillo como normalmente lo haría con lo que pretendo hacer. No sólo me descubrirían, si no que me detendrían.

— ¿Planeas secuestrar al rey o algo así?

Lo había dicho en tono de burla, pero al mirar la expresión de Ludwig y confrontar su silencio se dio por enterado de que las cosas iban por aquel rumbo.

— ¡¿Estás loco? No voy a ser parte de tus planes. ¡Me cortarán la cabeza junto a ti!

— Guarda silencio.

Cubrió su boca con una mano y de paso se llevó el cuerpo de Feliciano hasta el piso. La posición en la que quedaron era de lo más comprometedora y pero con lo apartados que estaban del flujo peatonal no había quien pudiera observarlos.

— No voy a secuestrar al rey. Voy a salvarlo. Di mi palabra a su majestad el rey Ivan de que protegería a Arthur de todo.

Ludwig descubrió la boca de Feliciano cuando pareció que iba a decir algo más que quejas.

— ¿No te parece que esas palabras están muy gastadas? Además, fuiste tú quien abandono el castillo sin importarle lo demás. Nadie va a creerte después de lo que hiciste. Y no es como si el rey Arthur necesitara que lo ayuden a escapar. No hay lugar más seguro que el castillo, él se encuentra a salvo.

— No es lo que yo vi.

— Pues estás errado.

— Parecía más ser un prisionero que un rey.

El castaño calló un ligero momento e hizo ademán de estar pensando.

— Vaya, no creí que las cosas se salieran de control.

— ¿Ahora sí vas a decirme que es lo que está pasando?

— Siempre y cuando te quites de encima.

— Lo siento.

Una vez dejó de aplastar a Feliciano con su cuerpo, ambos se sentaron en el suelo frente a frente.

— No sé que tan enterado estés de las cosas.

— Literalmente no sé nada desde que salí de palacio. A excepción claro de lo que vi esta tarde.

— Por cierto, ¿por qué has vuelto Ludwig? Estaba tan angustiado con la guerra que no me extrañó el verte. ¡La guerra! ¿Cómo fui a olvidar algo tan importante? ¿Ves lo que provocas? ¡El rey Ivan, necesito hablar con él inmediatamente!

— ¡Que guardes silencio!

— ¡Suéltame machote!

Alcanzó a sujetarlo de la cadera antes de que saliera corriendo. Ambos luchaban, uno por soltarse y el otro por mantenerlo quieto.

— El rey Ivan no está. Por eso necesito mantener a salvo al rey Arthur mientras vuelve.

— ¿Cómo que no está? Si no fue a presentarse con la princesa Lily ni con Alfred Jones como lo había acordado.

— ¿Has dicho Jones?

— ¿Estás sordo acaso? ¡Suéltame!

— Ahora menos, tienes que decírmelo todo.

— No entiendo que es lo que quieres que te diga.

En una maniobra astuta, Ludwig envolvió a Feliciano cayendo sobre su espalda pero llevándoselo junto a él y de paso inmovilizándolo.

— ¡Está bien, está bien! ¡Voy a decírtelo todo pero por favor, no me golpees!

— Comienza a hablar entonces.

OoO-OoO-OoO-OoO-OoO-OoO

Ludwig llegó por fin a la habitación de su majestad. No fue sencillo, pero lo logró. Se deslizó por entre la puerta de manera sigilosa y la cerró en cuanto entró. Caminó con sumo cuidado para no tropezar con los muebles o alguna otra cosa. Se acercó a la cama de dosel, corrió con destreza la tela entre sus dedos y contempló la figura del hombre que descansaba en ella. Sentía un nudo en la garganta; nunca en su vida había tenido la intención de profanar la intimidad de su alteza como lo estaba haciendo en esa ocasión.

— Su alteza. Su alteza, despierte por favor.

Meció el cuerpo en la cama delicadamente por uno de sus hombros.

— Por favor…

— ¿Quién…? ¿Quién está ahí?

— Soy yo, Ludwig.

Aún con torpeza, Arthur trató de parecer lo suficientemente despierto.

— ¿Qué haces aquí Ludwig?

¿Cómo decirle que debía sacarlo de palacio tanto por su propio bien como por el bien del reino?

— Se lo explicaré todo a detalle luego. Por ahora sólo necesito que me acompañe.

— No entiendo.

— Tenemos que salir de palacio ahora mismo.

— Ludwig, ¿de qué estás hablando?

Tenía todas las ideas y todas las palabras en la cabeza revoloteándole tanto que no podía acomodarlas de manera que sonaran congruentes para darse a entender. Sólo sabía que tenían que huir, y pronto. Antes de que la guardia real lo descubriera o encontraran a Feliciano y vinieran a arrestarlo.

— Confíe en mí. Le prometo que pese a lo que parezca lo que hago tiene un buen fin.

Arthur no tenía ni la más mínima idea de lo que Ludwig estaba diciendo. ¿Escapar? ¿Eso es lo que le pedía?

— No puedo hacerlo.

— Pero su alteza.

Ludwig sabía que no tenía mucho tiempo. Se sentía ansioso. Pero tampoco podía llevarse con él a su majestad a la fuerza.

— Escuche con atención, por favor. No tenemos mucho tiempo antes de que alguien descubra que estoy aquí y cuales son mis intenciones. Me he encontrado a Feliciano hace poco y me he enterado de algo terrible. El reino de Esmeralda entrará en guerra con nosotros. Justamente esta mañana esperaban pactar tregua pero el rey Ivan nunca apareció. Tiene que ir hasta allá y hablar con ellos.

— Pero yo no puedo salir de palacio.

— Por eso estoy aquí. Nos reuniremos con Feliciano a la salida.

— Tú, ¿realmente has vuelto por eso?

No sabía como decirlo, pero Arthur se sentía conmovido. Ahora que se encontraba completamente despierto podía procesar con mucha mayor facilidad la situación.

— ¿Y cómo vamos a salir?

La débil mueca de Ludwig desapareció cuando escuchó aquello.

— Ya lo tengo planeado. Usaremos el sistema de desagüe.

Arthur palideció. No podía decir que era una mala idea, pues entendía que sería estúpido intentar salir por la puerta principal o cualquier otro sitio custodiado.

— Nadaremos por la orilla del peñasco y debajo del puente hasta la ciudad.

— No puedo.

— Pero su majes…

— No sé nadar.

Cuando pasos cercanos se escucharon Ludwig tembló asustado. Ya no había tiempo que perder, después solucionaría los detalles, ahora lo urgente era salir de la habitación.

— Discúlpeme por esto.

— ¿Por qué?

Con ambas manos sostuvo el cuerpo de su rey por debajo de sus brazos y lo colocó en su hombro izquierdo tan rápido que Arthur apenas y tuvo tiempo de quejarse. Fue hasta la puerta que conectaba la habitación con la propia del rey Ivan y cruzó la nueva habitación. Lo bajó una vez se detuvo frente al mueble más grande en la pieza.

— Descienda por aquí y cuando llegue a terreno plano camine hasta encontrar la salida. No hay manera de perderse. Pero eso sí, estará completamente oscuro.

Uno de los cajones inferiores había sido removido y extrañamente parecía haber un pequeño pasaje que descendía. Con una altura y un ancho justo para que un cuerpo grande entrara, para Arthur no fue ninguna dificultad agacharse y mirarlo.

— ¿Desde cuando está esto aquí?

— Las preguntas para después, su alteza.

— Tienes razón pero aún así… ¿a dónde se supone que lleva?

— Directo al desagüe. No se preocupe, lo veré ahí.

— ¿No vas conmigo?

— Lo veré allá.

— Ludwig, yo…

— Tengo un asunto que tratar antes. Necesitaremos ayuda si queremos escapar.

— Yo…

— Confíe en mí.

Con un fino empujón Ludwig lo aventó al canal.

— ¡Ludwig!

Con la cabeza por delante y bocabajo tiraba manotadas tratando de detenerse, pero eso no pude evitar que siguiera deslizándose por el inclinado camino. ¿Qué tal profundo estaba yendo? ¿Qué tanto le faltaba para llegar?

Arthur se sobó el codo izquierdo en cuanto cayó a terreno recto. La oscuridad era absoluta, y aún así podía mirar definidamente el túnel por el que había llegado hasta ahí y el único camino que existía. Se levantó y se sacudió un poco la ropa de cama, y comenzó a andar siguiendo las indicaciones de Ludwig mientras se preguntaba en qué momento había activado sus ojos. El trecho no fue largo, pero una vez llegó al lugar donde se escuchaban correr las aguas se vio con la dificultad de decidir cual camino seguir. Ludwig no le había dicho nada sobre eso.

El lugar lucía más limpio de lo que esperaría del drenaje. El agua corría por canales bien construidos y a cada lado del canal había un buen tramo de construcción para andar. Lo que más le extrañó fue que sólo había una pared semicircular en la cual varias rendijas estaban colocadas. La luz de la luna atravesaba por ellas y de esa forma la iluminación era apropiada. Y solo por la rendija central, que era la más grande de todas salía el agua. Pero por todas podía observarse el mar que rodeaba el castillo.

Fue a sentarse junto a la rendija más grande a esperar que Ludwig lo encontrara.

OoO-OoO-OoO-OoO-OoO-OoO

— Una mosca en la pared. Dos moscas en la pared. Tres moscas en la pared. Cuatro moscas en la pared. Cinco moscas en…

— Italia-kun, ¿podrías guardar silencio por favor?

— Por favor Italia. Ya van cuatro veces que cuentas hasta cien moscas y vuelves a repetir. Por lo menos cuenta otra cosa.

—Es que estaba pensando en lo que las moscas comen y me quedé pensando en eso y luego me acordé de que una vez vi una mosca en mi pared y de que Alemania no quiso ir a mi casa para espantarla. Ve~.

Aunque no había nada más que ver que no fueran barrotes o piso y paredes de piedra, Italia se quedó pegado a la puerta como si esperara que lo sacaran de ahí desde que despertó.

— No nos han traído de comer. Solo espero que no vuelvan a darnos esa horrible y desagradable plasta apestosa.

Japón y Estados Unidos lo miraron sin comprender su incoherente conversación. Mientras, Italia pasaba toda la extensión posible de su brazo a través de la puerta sólo por diversión. Hasta que escuchó ruido acercándose a ellos y sonrió como bien sabía cuando vio al clon de su mejor amigo yendo hacia él.

— ¡Ale-Ludwig! ¡Volviste por nosotros!

De inmediato, todos estaban pegados a la puerta.

— ¿Ludwig-san está aquí?

— ¿Qué es lo que quieres?

Preguntó Estados Unidos con una rabia contenida.

— Cállense y escuchen. Vengo a sacarlos.

— ¿No será más bien que planeas llevarnos a la guillotina? ¿O que tal a la horca? Ni locos salimos de aquí a menos de que sea porque nos dejan libres.

— Dije que escucharan. Necesito su ayuda, y a cambio de ella voy a liberarlos. ¿Qué dicen?

Deprisa, Ludwig se acercó al cerrojo de la puerta e introdujo una llave que llevaba en la mano.

— ¿Qué tipo de ayuda, Ludwig-san?

— Lo sabrán a su debido tiempo. Sólo necesito escuchar una negación o una afirmación.

— Confiemos en Ludwig. Él es bueno y no nos mentiría.

— Italia-kun…

— Esta es su única oportunidad. Si no salen conmigo, los ejecutaran en cuanto vuelva el rey.

Un último giró de la llave y la puerta se abrió. Italia se desplazó por el suelo conforme la puerta se movió porque se quedó abrazado a ella.

— ¿Cuál es el truco aquí, Ludwig-san?

— Miren, entiendo que no puedan creerme. Pero dejémoslo así, yo no puedo salir del castillo sin ustedes y ustedes no pueden salir de aquí sin mí.

— Demasiado sospechoso.

— ¿Cómo puedo probar que no miento?

— Quítame este ridículo collar.

Las manos de Ludwig temblaron cuando se acercaron a él. Sólo en el último momento, justo cuando separó las piezas que mantenían el collar en el cuello de Estados Unidos dejó de titubear.

— Ahora, síganme.

Sin esperar a más, Ludwig se apartó de la puerta y les dejó el paso libre para que salieran. Apenas se alcanzaron a mirar entre ellos cuando se levantaron del suelo. Siguieron a Ludwig por un corto pasillo y subieron las primeras escaleras que encontraron. Hasta ahí mantuvieron el silencio.

— ¿Por qué te detienes?

Con un dedo en sus labios, Ludwig pidió silenciosamente que no dijeran nada. Estados Unidos estaba a nada de reclamar pero desistió cuando les hizo señas de que lo siguieran. Terminaron de subir y llegaron a lo que parecía un hermoso y a la vez lúgubre pasillo.

— ¿Es esta la salida?

— Esto parece más el interior del castillo.

— ¿Por qué estamos aquí?

— Dejen de hacer preguntas. No podemos salir por donde entraron, nos verían de inmediato.

Ludwig se acercó a la enorme escultura situada junto a las escaleras y se retiró en cuanto comenzó a moverse. Los tres miraron asombrados como la aparente base fija con todo y el caballero de piedra cubrían las escaleras por las que acababan de subir.

— ¡Esto es de locos!

Pasos comenzaron a escucharse. Eso los alertó a todos.

— Por aquí.

Ludwig señaló la enorme pared frente a ellos cubierta solo en pequeñas partes con lienzos y se acercó a ella. Extendió su mano a la tela y la movió. Detrás de ella una sencilla puerta de madera estaba situada. Los cuatro entraron por ella a toda prisa.

— No puedo ver nada.

— ¡Tengo miedo!

— ¡¿Cuántas veces tendré que decirles que guarden silencio?

Todos se callaron, por un leve momento les pareció que Alemania los estaba regañando.

— Tómense de las manos.

— ¿Por qué?

— Porque el camino de aquí en adelante está completamente oscuro y sólo yo lo conozco de memoria. Si no quieren perderse, se tomarán de las manos, de las piernas o de donde puedan para no quedarse atrás o tomar el camino equivocado.

Veneciano ni preguntó si podía y tomó de inmediato a Ludwig de la mano y luego a Japón con la otra.

— ¿América-san?

Estados Unidos no veía, pero sabía que Japón le tendía la mano para que la tomara. Con un soplido cansado accedió y comenzó a andar junto a los demás, por supuesto, con él al final de la fila.

Iban a tientas por las paredes para no tropezar y aunque tocaron lo que parecían ser varias puertas no fueron por ninguna de ellas.

— Espérenme aquí.

— No nos dejes Ludwig.

— Sólo voy a cerciorarme de que el camino esté libre. Si no se mueven de aquí no tendré problemas en encontrarlos.

— ¿Y quién dice que dejarnos aquí no es parte de tu plan?

— Son demasiado desconfiados. Si quisiera entregarlos lo habría hecho desde el principio.

— Pero…

— Volveré.

Italia sintió con disgusto como la mano de Ludwig lo soltaba. Solo con el sonido de los pasos alejándose dieron por hecho que los había dejado.

— ¿Deberíamos esperarlo o buscar una salida nosotros mismos?

— América-san, no sea impaciente. ¿Quiere que vuelvan a aprehendernos? Tenemos que quedarnos aquí y…

— Yo creo que podemos confiar en Ludwig. Luce amistoso.

— Sólo lo dices porque es idéntico a Alemania.

Estados Unidos no estaba del todo contento. Es decir, estaban hablando del hombre que justamente esa mañana los había atado y acarreado como animales. ¿Por qué ahora lo veían tan diferente?

— ¿Siguen ahí?

La voz de Ludwig resonó por el oscuro pasillo.

— ¡Aquí estamos!

— Italia-kun, no grites.

— La salida está despejada, solo tenemos que caminar un poco, bajar las últimas escaleras y nadar.

— ¿Nadar?

— Así es.

Aunque permanecían indecisos volvieron a tomarse de las manos para caminar el pedazo de trayecto que les faltaba. Bajaron las escaleras y se encontraron con curiosos canales que casi formaban una cuadrícula en el piso.

— Esta es nuestra salida.

Japón sabía que no ganaba nada preguntándoselo, pero quiso saber el por qué tendrían en el castillo ese tipo de estructura, o por qué tendrían un camino escondido hasta ella.

OoO-OoO-OoO-OoO-OoO-OoO

Arthur escuchó pasos y se alarmó. Por la irregularidad de los mismos se dio cuenta de que no era una sola persona. ¿Serían los guardias acaso? ¿Habían descubierto a Ludwig y ahora venían por él?

Pero al escuchar la voz de Ludwig sus temores expiraron. ¿Pero por dónde había llegado? Con un pequeño vistazo de sus ojos luminosos se dio cuenta de la escalera oculta a simple vista y de los tres acompañantes extras. Así que Ludwig había ido a liberarlos. ¿Pero no serían un estorbo acaso? No, Ludwig había hecho lo correcto, esos hombres no tenían una sola razón para estar prisioneros. Ellos no…

— Su alteza, me conforta saber que llegó con bien.

Parece ser que no lo habían notado hasta que Ludwig le habló.

— ¿Qué es lo que está pasando aquí?

Estados Unidos lo miró perplejo y un tanto molesto. Arthur se imaginó que esa era la reacción más obvia luego de como había terminado su primer encuentro.

— América-san, ya habrá tiempo para las explicaciones.

— Espero…

Interrumpió Arthur con su voz.

— Espero que no les moleste mi compañía.

Todos lo miraron ante su oración. Ludwig quiso decir algo, eso era seguro por su expresión, pero Arthur lo miró pidiéndole mudamente que callara.

— Y bien, ¿cómo se supone que vamos a ayudarte Ludwig?

Feliciano, no, ¿Veneciano? ¿Cómo había escuchado que lo llamaban en los recuerdos de Estados unidos? Él hablaba con tanta soltura y confianza con Ludwig que hasta parecían cercanos.

— Lo harán a su debido tiempo. Aún no los necesito.

Era extraño. Ludwig lucía seguro de lo que decía, pero sus palabras sonaban tan falsas.

— Ludwig, sobre mí, yo creo que deberías…

— Usted no se preocupe por eso, su alteza. Yo veré que hacer.

— Ludwig.

— ¿Qué? ¿Vamos a quedarnos aquí viéndonos las caras?

Había algo horrible con la actitud de Estados Unidos. Arthur lo miró directamente mientras él caminaba en dirección a Ludwig. Entonces se dio cuenta de la forma en que andaba.

— ¿Qué le pasó a tu pierna?

Arthur había tratado de mirar disimuladamente pero había terminado arrodillándose para mirar más de cerca.

— Es cierto, por un momento olvidé que aún está herido. ¿Cómo se siente América-san?

— Estoy bien. No es nada.

Y dio unos cuantos pasos atrás para alejarse del repentino hombre curioso. Para Arthur había algo peculiar, pese a ser una herida física podía ver que había sido ocasionada por magia o algo parecido.

— Déjame mirarla bien.

Arthur se acercó sin ningún tipo de cuidado a Estados Unidos mirando fijamente su pierna.

— Quítate el pantalón.

— ¡¿Qué?

No sólo Estados Unidos, Ludwig había gritado junto a él de la impresión.

— Apenas se conocen y ya le pide que se desvistan. Nunca entenderé a los occidentales.

— No piensen cosas que no son.

Agitado por la vergüenza, Arthur miró a cada uno de ellos a los ojos tratando de leer su expresión. Podría haber visto lo que pensaban en ese mismo momento de haberlo querido, pero no era su intención asustar a más gente innecesariamente.

— No vas a poder llegar a ningún lado con esa pierna herida. Yo puedo ayudarte.

— ¿Estás loco?

Intimidado por aquellos ojos verdes que ya una vez habían ahondado en lo profundo de su ser, Estados Unidos se apartó de él tan precipitadamente que cayó al suelo.

— ¡Déjame ver!

— ¡Déjame en paz!

Él no era así, no se exasperaba tan fácilmente ni enloquecía de esa manera. Pero con ese muchacho las cosas solo parecían querer estallar. ¿Tal vez fuera que aún no podía hacerse a la idea de mirar en apariencia a Alfred y verlo comportarse de esa manera? ¿O era por la clase de vivencias que había visto de él? ¿Por la manera tan déspota en la que le hablaba a la mayoría de las personas? O por…

— ¡Quédate quieto!

¿O por lo incomprensible y doloroso que había sido para él mirar la vida del otro?

Esos ojos centelleantes miraron directamente los azules que se escondían tras los cristales. El cuerpo de Estados Unidos quedó tendido en el suelo al instante.

— ¿Qué has hecho? ¿Por qué no puedo moverme?

Arthur no quiso elevar su mirada del suelo, pero tuvo que hacerlo al sentarse junto a la pierna herida de Estados Unidos.

— Ludwig, ayúdame.

— ¿Su alteza?

— Rasga un poco su ropa, por favor. Así no puedo ver bien la herida.

Como si se tratase de una orden imperiosa, Ludwig de inmediato se arrodilló junto a Arthur y con mucho cuidado separó la tela donde estaba la mancha de sangre. Ambos miraron la sobresaliente herida.

— ¿Has andado con ella todo el día?

Ludwig se sintió enfermo por un momento. No podía creer que había caminado con una herida así, ni siquiera se explicaba cómo es que se había mantenido en pie.

— No es tan grave como parece.

Al parecer, Arthur se dio cuenta de lo que estaba pensando. Por su parte, Estados Unidos resopló molesto por la inmovilidad de su cuerpo.

— América-san…

El pelinegro se acercó a Arthur para mirarlo mejor.

— ¿Qué pasa?

— ¿América-san mejorará?

— América, América. Pobre América.

— Italia-kun por favor…

— ¿Voy a morir o algo así?

Queriendo parecer broma, las palabras de Estados Unidos habían sonado un poquitín angustiadas.

— Respira hondo.

— ¿Por qué?

— Sólo hazlo.

Estados Unidos podía sentir las manos de Arthur presionando la herida.

— Oye, eso duele.

Y como lo único que podía mirar era el alto techo, solo podía confiar en lo que estaba sintiendo para suponer lo que estaba pasando.

— Listo.

— ¿Eh?

Dobló la pierna y se dio cuenta de que ya no había ningún dolor. Y mejor aún, ya podía mover completamente el cuerpo.

— Japón, ¿viste eso? La luz que…

Arthur fingió no escuchar eso.

— Hemos perdido mucho tiempo, su alteza.

— Era necesario, con una herida así pudo haberse ahogado.

Ludwig se acercó a la rendija central y tras girar unos cuantos barrotes pudo quitarlos, de tal forma que ahora quedaba el suficiente espacio para pasar.

— Rápido, por aquí.

— ¿Tenemos que lanzarnos?

— Así es.

— Pero Ludwig-san, estamos a varios metro sobre el nivel del mar.

— ¿Y?

Mucho más recompuesto, Estados Unidos miraba junto a los otros el pedazo de acantilado por el que tenían que bajar. Y de tanto en tanto miraba de vuelta su pierna.

— Si Ludwig dice que tenemos que lanzarlos, eso es lo que haremos.

— Pues si confías tan ciegamente en su palabra, por qué no eres tú el primero en hacerlo.

No había sido intencional, eso lo juraba. Pero al parecer, o su fuerza era demasiada, o el blandengue cuerpo de Arthur era demasiado ligero como para ser arrojado con tanta facilidad hacia el vació con un ligero empujón.

— ¡Su alteza!

Todos vieron el cuerpecito de Arthur caer junto al chorro de agua y estrellarse en el mar. Ludwig de inmediato se lanzó para alcanzarlo.

Para Arthur aquello había sido verdaderamente aterrador. Solo podía ver el mar, las aguas agitarse. ¡Iba a ahogarse, iba a morir! Más doloroso de lo que habría creído, así fue el golpe al chocar contra las aguas. Tan saladas y desagradables, empapaban su boca, irritaban sus ojos y lo sumergían.

Nunca pensó que el primer nombre que le vendría a la cabeza en un momento así sería el de Alfred. ¿Por qué él? ¿Por qué ahora? ¿Por qué no estaba aquí para salvarlo como tantas veces antes? No estaba preparado para esto, no lo estaba. Si tan solo Alfred o Ivan pudieran salvarlo… si tan solo uno de ellos estuviera acompañándolo. No quería acabar solo. No de esa manera.

Dejó de lado esos pensamientos cuando sintió que lo jalaban y podía al fin respirar. Se sujetó con desesperación a lo primero que tocó cerca y se pegó a él con todas sus fuerzas.

— Su alteza, tiene que tranquilizarse o vamos a ahogarnos.

Arthur no podía escuchar a Ludwig hablarle. Tan ansioso por mantenerse a flote y tan confundido como para asimilar la situación chapoteaba y se sacudía.

— Su alteza, por favor.

Tenía que existir una manera para tranquilizarlo, ¿pero por qué no podía pensar en una? A los pocos segundos se escuchó el salpicar del agua y Ludwig agradeció mentalmente que el joven castaño se acercara a ayudarlo.

OoO-OoO-OoO-OoO-OoO-OoO

Italia se alegró de que las cosas no pasaran a mayores; Estados Unidos a veces parecía un tonto al tentar su suerte así. Primero, al aventar al hombrecillo de esa manera. Segundo, al casi caerle encima a Ludwig a poco de lograr calmar al clon de Inglaterra. Con lo mucho que habían batallado para mantenerlo a flote y tranquilizarlo. No le extrañó que éste tratara de ahogarlo en cuanto lo tuvo cerca. Pero agradeció que Ludwig recapacitara y lo dejara en paz.

Luego de nadar tanto ahora estaban tan cerca de la costa que ya podía pisarla. Miro a Estados Unidos y a Japón salir primero, y luego junto a Ludwig dio los pasos más difíciles tratando de que el agua no los regresara o los tumbara. Se alegró tanto de serle tan útil a Ludwig que casi gritó de emoción. No solo habían llevado entre los dos al otro hombre por todo el trayecto, si no que lo había ayudado a recostarlo en la tierra que ya no era tocada por las olas.

— Estoy tan exhausto. No puedo creer que nadáramos tanto.

Italia se sentó un momento para descansar cuando notó que Ludwig aún parecía querer continuar andando.

— Ludwig, ¿por qué no descansamos?

— Lo siento, am…

— ¿Eh?

— Me ayudaste tanto y no tengo como agradecértelo, y aún así no recuerdo como te llamas.

La chispa de alegría en los ojos de Veneciano no se podía ocultar. ¡Al fin estaba avanzado en su relación con Ludwig! ¡Cosas maravillosas estaban pasando!

— Me llamo Italia Veneciano, soy el menor de los hermanos Italia, la parte norte para ser mas precisos, pero tú puedes llamarme Italia como lo hace Alemania y como lo hacen todos los demás. A excepción de mi hermano, quien suele llamarme más a menudo simplemente Veneciano. Y también puedes…

— Italia, de acuerdo. Ustedes pueden quedarse a descansar, yo debo seguir.

— ¿Qué? Pero…

— Ludwig.

Una suave voz lo interrumpió. Aparentemente Arthur no estaba tan dormido como el propio Ludwig lo había creído.

— Has caso al muchacho. De nada te servirá seguir andando así. Nos atraparan en cuanto nos vean.

Arthur se sentó para mirarlos mejor.

— ¿Lo ves? Hasta el no Inglaterra está de acuerdo. Debes descansar.

— Me llamo Arthur.

— ¿Lo ves? Hasta Arthur está de acuerdo.

Con un suspiro les dio a entender que se daba por vencido.

— Pero tendremos que escondernos bien para pasar la noche. Aún estamos cerca de la ciudad. Además, avanzar de día es más peligroso. Seremos mucho más visibles y para ese entonces, ya deberían darse cuenta de su ausencia en palacio. Si no es que lo han hecho ya.

— No seas tan pesimista Ludwig. Las cosas irán bien.

— Su alteza. Lamento tanto tener que llevarlo en estas condiciones. Usted no tendría que verse en esta situación, y siento que en mayor parte esto ha sido mi culpa. Le ruego me perdone por haberle abandonado tiempo atrás.

— Basta ya, Ludwig. No tienes nada de que disculparte. Esto no estaba en manos de nadie. Y al contrario de lo que crees, debo ser yo quien te esté agradecido por haber vuelto cuando más te necesitaba.

Italia solo fungía como espectador en la conversación extraña y profunda que mantenían. Demasiado curioso y un tanto celoso por la clase de relación que tendrían esos dos.

Y aunque tuvieron que caminar un poco más y adentrarse en el bosque como lo había sugerido Ludwig, Italia sentía que no podía dormir por el extraño desasosiego que había tenido cuando vio a Ludwig tener la misma clase de atenciones hacia Arthur que el mismo Alemania tendría con él. Cosas como buscarle el mejor lugar para descansar, ceder una de sus prendas húmedas para que se cubriera siendo que sólo tenía la ropa de cama, dejarle usar sus piernas como almohada y desearle un buen descanso. Era peor incluso, Ludwig era mucho más dedicado con Arthur y hasta parecía hacerlo con gusto que lo que Alemania lo haría con él.

OoO-OoO-OoO-OoO-OoO-OoO

La mañana lucía hermosa y más porque podía verse el sol reflejándose en el mar. Pero no había manera de disfrutarla si todas las extremidades del cuerpo se encuentran entumecidas y frías. Feliciano miró con horror esa magnífica puesta de sol cuya luz intensa se concentraba en sus pupilas.

— ¡Maldito Ludwig! Mira que dejarme aquí toda la noche. De seguro que se ha olvidado de mí. ¿Y tú que miras?

El caballo de Ludwig, quien había sido su única compañía aparentemente lo miraba burlón, o eso era lo que él creía. Pero en sus condiciones, ¿quién podría recriminarle algo? Atado a un árbol y sin posibilidades de escapar, Feliciano tuvo que seguir esperando a que Ludwig volviera, es decir, ni que pudiera hacer algo más.

— Tengo tanta hambre, y tanto sueño. Si tan solo alguien me encontrara podría vengarme de Ludwig. Le haría pagar caro lo que me ha hecho. Si tan solo alguien me encontrara… si tan solo… ¡Deja de reírte de mí! ¡Solo porque eres un caballo no te da el derecho!

Suspiró al sentir sus entrañas retorcerse de hambre.

— Si tan solo Ludwig regresara pronto. ¡Alguien, quien sea que venga a desatarme!


¡Más de cinco mil palabras y sólo para esto! La verdad es que en lo que respecta a la historia no le avancé mucho ni aclaré algunas de las incógnitas, al contrario, he creado otras. Mi cabeza no pudo hacer más, lo siento.

Agradezco enormemente a las hermosas personas que comentan, si no fuera por ellas yo no podría darme una idea de qué es lo que va fallando o que se debe mejorar. Comenten si tienen alguna inquietud, alguna duda o solamente quieren saludar…. Ya no sé como hacerle promoción a los comentarios xD

Ahora vayamos a los puntos aclaratorios sobre el episodio, espero poder recordarlos todos:

1) En este episodio vimos el último salto temporal de mundo a mundo, sí, la primera escena donde aparece Inglaterra, lo que quiere decir que a partir del episodio siguiente sólo nos concentraremos en lo que sucede en el "otro" mundo. Con eso espero que no se creen muchas confusiones.

2) Con respecto a la misma escena del principio, pese a que ha sido puesta hasta este episodio, cronológicamente sucede la misma mañana en que Francia desaparece.

3) No recuerdo cual es el nombre humano oficial de Liechtenstein, o sí es que lo tiene… así que le puse el que más he visto en el fandom, "Lily". Una disculpa por eso, debí investigar más, pero como solo me concentré en terminar el episodio olvidé unos cuantos detalles.

4) Y hablando de nombres, los que he escogido para los distintos reinos existentes en el mundo alterno me parecen un tanto sosos, pero me agradan. Ya vimos el primero, que es el reino al que pertenece Alfred, el reino Esmeralda. Espero no decepcionarles con mi escasa creatividad.

5) No recuerdo lo que estaba pensando cuando escribí la parte en la que Italia cuenta moscas, pero sé que tenía una buena razón para hacerlo… algo tan profundo que casi me hizo filosofar, así que aunque parezca completamente aleatorio yo sé que tenía una buena razón… pero ya no sé cual xD

6) ¡Feliciano es completamente diferente a Italia! Y sí, de hecho a momentos se me figura más a Romano, ¿a alguien le pareció lo mismo? pero no se preocupen, ese cambio medianamente drástico ha sido creado con toda la intención.

7) Si hay más cosas ya las olvidé… ¡demonios! Espero verles pronto en el próximo capítulo.

Y si has dejado tu agradable comentario, aquí está tu respuesta por si te interesa leerla. De antemano muchas gracias por comentar. ¡Nos leemos pronto!

MyobiXHitachiin: No sé que se me metió en la cabeza cuando contesté tu anterior mensaje… estaba tan emocionada que escribí lo primero que me venía a la mente. Una disculpa enorme por hacer la contestación tan confusa.

Lo siento por no colocar a Inglaterra junto a los demás pero, ¿ya te das una idea de en manos de quien fue a dar? xD Aún faltan cosas por resolver, espero poder aclarar la situación de Arthur lo más pronto posible, y más ahora que sé que sí hay a quienes les interesa. Sobre Ivan, habrá que ver su aparición para comprobar que tanto de Rusia tiene, espero no fallarte con eso. Y con Estados Unidos y compañía, pues han logrado escapar, aparentemente, así que de momento se encuentran a salvo. Pero uno nunca sabe lo que pueda pasar.

Muchas gracias por tus palabras, lamento tu perdida y ahora comprendo esa clase de sentimientos. La nostalgia siempre se hace presente en los momentos más inesperados, -cof cof- me alegra que te alegrara mi mensaje… seamos felices recíprocamente jaja, quiero decirte que tus comentarios son de los más esperados por mí, muchas gracias por continuar leyéndome.

fullmoon2796: ¿Qué gritaste a las dos de la mañana?Bueno, me ha pasado, así que entiendo… solo no creía que mi fic mereciera tal honor. ¿Tengo fans? ¿En serio? Tus palabras se me figuran al dulce chocolate en estos momentos*w*

Arthur, Arthur, ¿que puedo decir sobre él? Me encanta escribir de él, y que a ti te guste de la forma en que me dices me hace muy feliz. Espero que también te agrade en este episodio.

Sobre los episodios largos, realmente los haría muy largos, pero esa medida que me "impuse" ha sido precisamente para saber cuando parar… si no, conociéndome me iría a los extremos… Pero también, que bueno que te gusten los capítulos así. He leído de gente que se desespera y no terminan por leerlos, así que a veces eso me da pendiente.

¿Fan oficial? ¡Eres mi primera fan! Wiiiiiiiiiii festejaré esto con un baile ridículo que de seguro no quisieras ver. Voy a dar mi mejor esfuerzo para no defraudar a nadie ^^

Muchas gracias por tu comentario, gracias gracias gracias. Muchas gracias porque incluso me mandaste el mismo mensaje dos veces xD

KENNY: De nuevo la aparición de Inglaterra es escaza, pero no te preocupes, en un punto no muy lejano de la historia lo más probable es que sólo veamos sobre él y después me pidan que vuelva a escribir de Estados Unidos. Lamento tu enredo en los primeros capítulos, sin duda alguna es mi culpa, estoy tratando de mejorar los cambios de escena para que no vuelva a suceder, una disculpa por eso.

La pareja principal, como bien lo mencionaste antes es Al/UK/US ¿o debería decir el trío conflictivo? Y sobre Arthur, pues sí, tendrá sus asuntos con el buen Ivan, de hecho, ya los tiene xD

Juro por mi mano a quien amo tanto que terminaré la historia, lo juro por ella y por sus cinco dedos que la acompañan (¿?) Me hace muy feliz el hecho de que consideres genial el fic… Mis ánimos están elevados y espero que el próximo episodio esté lo más pronto posible.

Gracias por continuar leyendo, y por continuar comentando. Muchas gracias de verdad.

clicker-195: No te dejes de tu papá, no, mejor no me hagas caso… sólo lo digo por hablar xD

Te agradezco por comprender lo que aún estoy sintiendo, pero no os preocupéis, cada vez que alguien me dice que le alegra que actualice me siento mucho mejor. Gracias por eso.

Abordando tu comentario, Arthur y su curiosa situación han causado un gran revuelo, todos quieren saber qué es lo que pasa, cómo terminó con Ivan y el por qué de su situación. Pero la explicación tardará un capítulo más o dos, porque a partir del siguiente episodio nos concentraremos en Inglaterra – ¡Al fin!-. Pero es seguro que se aclarara, de eso no hay duda.

Sobre la guerra de la que Feliciano habla, según mic estimaciones se resuelve junto a la situación de Arthur, así que tenemos que esperar. Lo sé, siempre digo lo mismo, pero no quiero arruinar la historia contando detalles antes de tiempo.

La próxima vez espero que tengas más tiempo para tu comentario, comentarios como el tuyo me ayudan en sobremanera a darme cuenta de que tan bien o que tan mal voy llevando la historia. Te agradezco sinceramente, y espero tener tu comentario para este episodio de vuelta, si no es mucho pedir.

kamibb: No me pareces en absoluto insistente, estás en tu justa razón de comentar que deseas ver los nuevos episodios; con Diamante negro ya cumplí, pero en Historias y estrellas yo soy la que recaigo en decir que sí lo voy a actualizar y no lo he hecho. Te pido disculpas – y montones de ellas- por eso. De verdad siento no haber actualizado aún.

La verdad es que tengo una memoria muuuuuuuy mala. Así que no sé si ya me habías dicho que adoras a Arthur, ¡pero me alegro! El Arthur en mi cabeza es una persona amorosa y sensible… tengo mis razones para imaginarlo así, pero este no es el tema. Soy feliz de saber que es querido por otras personas como yo misma lo quiero.

Muchas gracias a ti por comentar los episodios, yo seguiré contestando cada mensaje que llegue a cada uno de ellos. Nos leemos luego.

Love'sLike: ¡Lo sabía! La inmadurez de Estados Unidos es todo un atractivo en él xD

Me conforta saber que el episodio anterior quedó bien, espero que este nuevo episodio cumpla con nuestras expectativas y que te agrade.

Sé que la situación de Arthur causa bastante curiosidad, y aunque aún no se ha aclarado su situación en este episodio, el momento llegará.

Creo que ésta respuesta quedó más corta de lo que esperaba… lo siento por eso ^^U ¡Muchas gracias por comentar! Espero que nos leamos en el próximo episodio.