Navidad

Era navidad y como era costumbre, una gran fiesta se celebraba en casa de Estados Unidos. El anfitrión en cuestión, esperaba ansioso la llegada de su ex–tutor quien después de horas, semanas e inclusive meses de rogarle, por fin había aceptado el celebrar la navidad con él y su súper fiesta.

Fingiendo no estar emocionado (aunque por dentro explotara de aquello), compartió su compañía con sus allegados como Japón, su hermano quien se desaparecía mucho y por extraño que parezca, con Francia y sus toqueteos "amistosos"; no obstante, en su cabeza la idea que el chico rubio llegaría le causaba gran entusiasmo.

La fiesta transcurrió sin ningún contratiempo y sin la presencia del "invitado especial" de la noche. Triste por el hecho que el otro no llegaba ni llegaría, continuó festejando, bebiendo copas y copas de sidra y vino.

Finalmente, al marcar la media noche, las campanadas sonaron y todos alzaron sus copas, festejando que noche buena había terminado y la navidad había iniciado. Como costumbre consumista que el mismo Alfred había inventado, se había organizado un pequeño intercambio entre los presentes y para hacer "obvia" la cosa, había "acomodado" las parejas para que a él le tocara exclusivamente el ingles.

Todas las parejas intercambiaron regalos, mostrando grandes sonrisas al abrirlos, todos menos el y su pareja ausente. Al finalizar la fiesta, todos se marcharon, dejándolo solo en su gran mansión ahora llena de basura y envolturas de regalos.

Dando un gran suspiro, recogió algunas cosas del suelo y camino hacia la puerta donde miro como la nieve descendía lentamente y agudizando su vista hacia la reja que había dejado abierta, observo la silueta de alguien a quien conocía a la perfección. Una sonrisa broto de sus labios y tirando a un lado las cosas que había recogido, fue al encuentro con el otro.

-¡iggy!- grito entusiasmado.

Por otro lado, el susodicho se mostraba serio -¿no llegue tarde o sí?- pregunto mas por educación que por ganas de estar ahí y ver a los otros países.

Alfred negó con la cabeza –nunca es tarde para celebrar navidad- dijo con gran entusiasmo –vamos, entremos a la casa- sugirió, arrastrando al otro.

Cuando estuvieron dentro de la gran casa, los dos se miraron fijamente –América…yo…- articulo el de ojos esmeraldas al tiempo que jugaba con sus dedos, enredándolos uno contra el otro.

El de gafas poso sus dedos sobre los labios del otro, impidiendo que este hablara –shhh, déjame hablar a mi primero, ¿sí?- pidió educadamente, algo irreal viniendo de alguien que hablaba sin pedir permiso. Nuevamente el sonido de campanadas (seguramente grabadas) inundo el lugar, recreando nuevamente la media noche –merry christmas Inglaterra- dijo suave y dulcemente mientras le regalaba una gran y tierna sonrisa al otro, sonrisa que solía hacer cuando niño.

El ingles se mantuvo serio, no obstante, la decoración, la música suave y la recreación de los eventos le hacían casi palpar el sentimiento navideño –merry christmas América- contestó en un delgado y fino hilo de voz.

La canción de fondo lentamente empezó a sonar más fuerte, invitándolos a ser uno con ella -¿me concedes esta pieza?- preguntó el americano, colocando su mano extendida frente al rostro de su ex-tutor y el otro sin negarse, la tomo, uniéndose rápidamente en un pausado y lento vals.

Los dos cuerpos se movían al unísono de un lado al otro en un ritmo hipnotizante pero romántico, sin cruzar palabra, solo viéndose a los ojos de forma tierna. Seguramente a causa del efecto navideño y a las copas de más que el ingles llevaba en ese momento, el estar con el otro a solas, bailando, tomando el papel de chica, siendo dirigido por el otro, cediendo ante este, no le causaba molestia alguna, al contrario, se sentía feliz, contento, maravillado e increíblemente agradecido de estar pasando aquella noche con alguien que no fuera Francis para variar.

Cuando la música finalizo, los dos se separaron sin apartar los ojos del otro. Al mismo tiempo, sacaron una pequeña caja decorada con símbolos navideños y un gran moño color rojo –para ti- dijo el ingles, extendiendo la caja frente al otro. América hizo lo mismo e intercambiando regalos, volvieron a sonreírse.

Cuando tomaron sus respectivos regalos, ambos se mordieron los labios y afilaron sus ojos, esperando a que el otro abriera primero el suyo, esperando a que algo sucediera. Al percatarse que esperaban al otro para abrir el suyo, en silencio y asintiendo con la cabeza, planearon abrirlo al mismo tiempo. Una cuenta mental se inicio y al dar tres, las cajas fueron abiertas.

Ruidos desconocidos como "zap", "splash" y "paf" sonaron en toda la habitación, seguido de los gritos desgarradores de ambos. Al final, cuando abrieron sus respectivos ojos luego de haberlos cerrado por el suspenso y se miraron mejor, se vieron envueltos en un líquido pegajoso color rojo y azul y muchas plumas de ave.

Ambos se miraron con odio, se habían jugado chueco, tanto América como Inglaterra habían planeado que el otro al abrir su regalo, caería una cubeta de pintura y de la caja saltarían cientos de plumas blancas de ave, convirtiéndolos en pollos humanos. Una invisible risa burlona que hacía "Ha-Ha!" se escucho por toda la habitación mientras que uno se abalanzaba sobre el otro, resolviendo sus problemas como todo hombre lo hace: a puños.


jejeje, hice un episodio navideño, se que ya paso navidad pero de todos modos ~ tomenlo como uno de año nuevo entonces jejejeje.

Bueno, este es mi ultima actualizacion del año, espero que el proximo a iniciar tenga mas ideas e inspiracion. Gracias por sus comentarios y espero se la pasen lindo y con toda su familia este año nuevo. Saludoooos ~

Ha si, confieso que la situacion presentada fue una vivida jajaja, no al pie de la letra pero si... a mis amigos se les ocurrio algo como lo de Alfred y digamos que lo que ocurrio entre Alfred y Arthur (que en realidad ocurrio con dos amigos) fue una metafora de una cosa mas terrible aun pero que cayo en hipocresia.