Hetalia no me pertenece, sino a su guapo creador.


San Valentín

Y la tan gloriosa y esperada fecha había llegado, en el aire, el aroma de chocolate casero y amor abundaba y sin fines de parejas acarameladas y casi adheridas por las manos, paseaban felices del día tan hermoso como lo era San Valentín, todos menos uno: Estados unidos.

Dicho país veía con envidia a las jóvenes parejas que pasaban frente a sus ojos, todas acurrucadas, besándose y entregándose chocolatines o dulces. Había festejado en la mañana con su fiel amigo tony pero no era lo mismo, inclusive su vecino del sur se encontraba festejando con sus amigos pero el no, no tenía con quien y era lo más triste para sí.

Pensando en quienes más se encontrarían en la misma situación, telefoneo a cada uno de sus iguales, encontrándose con la desagradable noticia que todos tenían planes, incluso su propio hermano se había conseguido una cita para ese día y el, solo y sin perro que le ladrase.

Por otro lado, Inglaterra se encontraba en Estados unidos, con ese era su tercer día y su malhumor se encontraba por los cielos; no había avisado a nadie de su presencia en dicho país ni mucho menos había notificado a la embajada que se iría de viaje, todo esto debido a que su primer ministro lo había secuestrado en su propia casa -¡pero qué osadía!-para que lo ayudara a conseguir el regalo de San Valentín de la esposa de este.

Recorrieron todos los lugares habidos y por haber solo para comprar una cosa que desde hacía meses la esposa del primer ministro le imploraba tener y que solo vendían en la nación americana. Finalmente, luego de horas y días de búsqueda, lo habían encontrado y justo a tiempo.

-¿No va a comprar nada para su enamorada señor Kirkland?- pregunto el primer ministro.

Arthur se tenso, no tenia pareja ni mucho menos a quien regalarle –n-no- respondió secamente.

Preocupado por la poca vida amorosa de su nación, recordó que en la misma ciudad vive la representación de los Estados Unidos -¿Por qué no va a visitar a Jones?- sugirió.

Y nuevamente el ingles se tenso –n-no tengo porque hacer eso- rebatió –además s-si lo hiciera, no tengo que llevarle-.

-bueno, estamos en una plaza de renombre, deberíamos buscarle algo- comento el señor, señalando varios locales.

-si… tiene razón- dijo finalmente, siguiendo los pasos de su jefe.

Y al fin, luego de una hora de búsqueda, la nación inglesa encontró algo que el chico de ojos cielo le había estado sugiriendo desde hacía mucho tiempo y conforme con aquello, se despidió de su jefe y tomo un taxi que lo llevaría a la residencia Jones.

Aburrido de estar en su casa, Estados Unidos tomo la decisión de tomar un pequeño paseo por la ciudad. Tomo sus llaves, su celular y cerró la puerta tras de sí, empezando a caminar hacia el pequeño portón blanco de madera que dividía su privacidad con el mundo exterior.

En la acera que daba a su casa, un taxi color amarillo chillón se estaciono y la puerta de este se abrió, dejando mostrar rubios mechones despeinados los cuales reconoció -¡iggy!- exclamo sorprendido, era la última persona que esperaba ver frente a su casa.

El ingles se bajo del taxi con una caja blanca decorada con un pequeño moño rojo entre sus manos mientras que el chico corría al encuentro. Cuando los dos se encontraron frente a frente, se miraron a los ojos, los azules centelleaban de emoción mientras que los verdes ahora opacos, reflejaban todo menos aquel sentimiento.

-toma- dijo secamente la nación inglesa.

-¿para mí?- pregunto incrédulo los Estados Unidos.

-ni modos que para tony, con eso que él y yo somos TAAAAN buenos AMIGOS- ironizo.

-pero pensé que tony y tu no se llevaban- comento el mayor, recordando los insultos que su amigo extraterrestre le propinaba al ingles cada que lo veía.

Arthur suspiro, realmente ese chico no sabía leer entre líneas –solo tómalo y ya- dijo, pegándole en el pecho con la caja –es algo que siempre has querido-.

Y los ojos centelleantes del chico se agrandaron aun más mientras que la sorpresa y la excitación de imaginarse lo que era lo invadían. Rápidamente quito el moño de la caja y la abrió, encontrándose con algo que nunca espero.

-no debiste- dijo en un hilillo de voz.

Inglaterra observo la expresión del otro –era lo mínimo que podía hacer- dijo, engalanando sus palabras, cubriéndolas con su pomposo acento.

-enserio- insistió -¡no debiste!- exclamo, denotando decepción en lo que decía -¿Por qué me regalaste un libro de los sueños?- interrogo.

-pensé que era eso lo que querías- contesto sin malicia alguna –todo el tiempo me decías "soñé con la nueva consola de Japón" o " soñé que te convertías en Arthur Kirkland de Jones", entonces asumí que deseabas un libro para interpretar los sueños-

En su interior, Alfred derramo lagrimas amargas y un aura fúnebre lo rodeo, su ex–tutor era tan despistado que no comprendió nunca las indirectas que le enviaba y decepcionado, suspiro.

-ah, pero espera, tengo otra cosa para ti- añadió la nación inglesa, rebuscando entre sus bolsillos algo.

Los ojos del chico nuevamente se iluminaron, al parecer habría algo mejor y ese algo le indicaba ser dulce y color café –give me give me- dijo entusiasmado.

Y Kirkland no se hizo de esperar ya que rápidamente le dio una hoja alargada y blanca –ten, esto era lo otro que tenia para ti-.

Alfred arranco de la mano de Arthur el pedazo de papel y lo leyó, deseando que se tratara de entradas para un concierto o algo por el estilo, en cambio, nuevamente sus expectativas se vieron rotas -¿Qué es esto?- pregunto confuso.

-la cuenta de la tintorería- respondió el otro –es lo que me costo que me lavaran y dejaran como nuevo el traje que me arruinaste la ultima navidad- agrego, recordando esa noche tan viscosa.

Jones no aguanto más y derramo varias lagrimas mientras que en sus adentros, maldecía al rubio que se encontraba frente a él -¡cómo te atreves a regalarle cosas inútiles y poco románticas en San Valentín!- exclamo para sí, mordiéndose los labios y apretando sus puños, realmente esa había sido el peor día de San Valentín que había tenido en todo lo que llevaba de vida.


Y de nuevo estoy por aqui con un nuevo capitulo relacionado a la epoca en la que estamos, espero les haya gustado, la idea vino de un chiste que traduje en mi clase de traduccion. Agradecimientos especiales a: ya que pidio algo con relacion a San Valentin. Ya saben, sus pedidos y comentarios son leidos atentamente y son muy tomados en cuenta. Gracias por leer y feliz dia del amor y la amistad :).