Hetalia no me pertenece sino a su guapo creador.

Disculpas de antemano si llego a ofender a alguien.

Anti proviene del griego y quiere decir "contrario a" (en pocas palabras)


La obra de teatro

Era nuevamente la junta anual y dicha junta era de gran importancia entre los países así que cada año decidían reunirse para discutir qué clase de obra de caridad harían porque es bien sabido que para no perder contacto con sus habitantes, hacia un par de décadas tomaron la decisión de organizar algo personalmente y cuando decían algo era ALGO tremendo y seguramente este año no era la excepción.

Francia propuso una degustación gourmet en algún pueblo del África, ya saben, para darles a probar lo que nunca volverán a probar en toda su vida. Obvio, nadie estuvo de acuerdo, eso no sonaba para nada como una obra de caridad.

Japón propuso una convención anime con mechas gigantes, actores de doblaje y mangakas pero al igual que con Francia, su propuesta era muy inservible y poco caritativa.

Al final y sin más ideas, empezaron a leer las cartas que los ciudadanos enviaban para dicha fecha. Alemania leyó en voz alta dos o tres de ellas y rápidamente fueron descartadas, nadie quería ir a limpiar excremento de perro o siquiera pasearlos salvo el mismo Alemania y ni mucho menos ir a "trabajar" a los negocios pequeños de cierto país vecino de Estados Unidos (no querían arriesgar su inmortal vida), así que, leyendo una última carta, una enviada por una pequeña ciudadana Canadiense, decidieron organizar una obra teatral y donar las ganancias a las escuelas de la zona.

Habiendo aceptado hacer la obra de teatro, eligieron sin chistar un titulo: La Bella Durmiente. Todos se mostraron de acuerdo y rápidamente el país germano envió la respuesta firmada con puño y letra de cada presente.

Y como no querían desperdiciar más tiempo, dejaron a los latinos a cargo de la preparación y los muy listos lo decidieron todo con los "papelitos". Cada quien tomo uno y leyó lo que decía en su interior. El primero en gritar de alegría fue Estados Unidos -¡el príncipe! ¡el príncipe!- exclamaba triunfal, la idea de ser protagónico le encantaba. Y como todos sabían de qué trataba el cuento, rogaron no ser la princesa, no querían pasar por la traumática experiencia de besar a Estados Unidos.

-Bloody hell!- se escuchó el grito desgarrador de Inglaterra y de inmediato los presentes sacaron su conclusión del porque aquella florida expresión.

Inglaterra trato fervientemente de intercambiar papeles con todos, incluso con a los que les toco el papel de árbol pero la respuesta fue la misma: NO. Y sin más opción que la inevitable, accedió al papel de la bella durmiente.

Y bueno, yéndonos a la actualidad y omitiendo los meses y meses de ensayos, pruebas de vestuarios y dramas casi estudiantiles, nos encontramos en el día del estreno y una función de la obra. Había que decir que el teatro que rentaron para dicha obra era enorme y de proporciones casi monstruosas donde cabían al menos mil personas.

Todos corrían de un lado al otro tras bambalinas, lucían nerviosos y alterados, casi igual o peor que cuando les tocaba ser anfitriones en las reuniones de los G´s .

El telón se abrió y el narrador empezó a situar la historia. Alfred veía tras el telón como aparecían los personajes y se reía en sus adentros, nadie le pisaba los talones en cuanto a genialidad a la hora de actuar pero ese pensamiento se vio opacado cuando ante sus ojos se apareció la princesa del cuento. De inmediato, como si le hubiesen arrojado un conjuro maléfico, cayó en las redes del amor, se enamoró de la apariencia femenina que Inglaterra había tomado. Con su vista empezó a recorrer cada milímetro esa piel nívea y admiró esos ojos verdes brillantes ocultos tras un rubio y largo cabello que caía en caireles –oh my sweet princess!- exclamó bajito y deseó que la escena del beso fuese pronto.

Y como las fans así seguramente lo desean –y la autora también- llegó el momento de hacer la escena más importante de la obra. Estados Unidos dio varias piruetas por el aire y lucho con todos los enemigos a los que tenía que derrotar para poder llegar a los aposentos donde dormía la princesa.

Mientras tanto, Inglaterra se preparaba mentalmente para el momento cumbre, no se había cepillado los dientes y había comido mucho ajo y cebollas exclusivamente para ese instante porque si el sufriría con ese beso falso, entonces Estados Unidos también debía de sufrir.

El rubio príncipe abrió la puerta de una patada –your hero is here my princess!- improvisó, quería ponerle su toque personal a la actuación y caminando rápidamente, se coloco de frente a la cama donde la rubia princesa dormía.

Fingiendo estar dormido, Inglaterra entre abrió uno de sus ojos y lo vio: el príncipe encantador, la nación americana luciendo una sonrisa como la del comercial de Crest y vestido de manera tan exquisita, con ajustados mallones color blanco y un traje azul que combinaba perfectamente con sus ojos color cielo. Su corazón dio un salto y lo supo, se había enamorado a primera vista pero NO, él no lo admitiría, solo era el efecto del disfraz y la situación lo que hacía pensar de manera romántica.

Estados Unidos se sentó a un lado de la princesa y empezó con su monologo. Inglaterra rápidamente cerró sus ojos y deseo que ese tonto príncipe ni se le acercara, ahora se arrepentía de haberse comido todas esas cebollas y ajos. El oji azul terminó su monologo y se estiró, quedando su cara sobre el rostro de la bella durmiente –y con este, un beso de verdadero amor ¡romperé el hechizo que te ata al país de los sueños!- dijo mientras lentamente bajaba su rostro.

Todo mundo aguanto la respiración y tras los telones más de uno se tapo los ojos de manera poco convincente, otros más sacaron su cámara y otros exclamaban por lo bajo "¡es un beso falso! ¡es un beso falso!".

El rostro del estadounidense iba bajando lentamente y la tensión aumentaba con demasía. Por la cabeza del chico pasaban múltiples pensamientos en relación al beso –¿debo usar la lengua o morder sus labios?- se preguntaba como si fuesen grandes enigmas del universo.

El oji verde a pesar que tenía sus ojos cerrados, sentía la presencia del príncipe y aunque se haya dicho más de una vez que el beso no significaría nada, se sentía nervioso y presionado. Aguanto la respiración y espero a que el momento llegase. Pronto, empezó a sentir la respiración del otro muy cerca de su nariz, sabía que la distancia se había acortado demasiado y para su desgracia o fortuna los nervios finalmente lo vencieron y termino empujando al príncipe -¡ni muerto! you bloody wanker!- grito a los cuatro vientos con la voz más grave que pudo haber salido de su garganta.

Los espectadores se asombraron, todo fue casi perfecto pero la dulce bella durmiente resulto ser un macho y más de uno se sorprendió, habían jurado que era una hermosa y delicada dama de acento ingles –¡oh decepción!- . Sin esperar más de la obra, uno a uno fueron abandonando sus lugares, dejando rápidamente vacio el teatro.

Tras bambalinas el director de la obra tiraba furioso al suelo el guion y lo pisoteaba al tiempo que alegaba el rotuno fracaso que habían tenido. Los demás, sabiendo que algo así pasaría, suspiraron y se fueron de ahí, ya habían cumplido con su caridad anual y no tendrían que volverse a ver a menos que fuese necesario o que la situación lo ameritara.

Mientras tanto, los actores principales aun seguían en la misma posición. Estados Unidos aun no se recuperaba del shock de haber sido rechazado por la princesa y esta por su parte, ya empezaba a deshacerse de la peluca -¿creíste que me dejaría besar por ti? ¡ja! No me hagas reir- dijo, abandonando la escena y dejando solo al trágico príncipe.