Hetalia no me pertenece sino a su guapo creador.

Disculpas de antemano si llego a ofender a alguien.

Anti proviene del griego y quiere decir "contrario a" (en pocas palabras)


La Cena. Parte 1

Inglaterra se acomodaba fervientemente los botones de su traje color olivo, no quería ver ninguno fuera de lugar y estaba nervioso, muy nervioso ya que en pocas horas se encontraría en un restaurant con Estados Unidos para "discutir temas de gran relevancia" pero siendo sinceros, era una excusa poco realista para querer cenar con el chico.

Desde esa obra de caridad, empezó a desarrollar ciertos sentimientos de amor hacia el aunque claro, no iba a admitirlo tan abiertamente, no después de la forma que lo trato esa vez; verlo con esas mallas ajustadas y ese traje ceñido que resaltaba absolutamente todos sus atributos, le hizo darse cuenta que estaba loco por él o bueno, por lo menos por el cuerpo que este poseía y por fin, luego de varios meses de estarlo acosando, decidió armarse de valor y durante la cumbre de los G´s, decidió invitarlo a cenar y decirle de una vez sus sentimientos.

Miró el rolex monocromático que pendía de su muñeca, eran las siete de la noche, aún a tiempo para la cita. Terminó de arreglarse, buscando de paso la más mínima arruga en su traje y salió del hotel con la esperanza de que sería una noche inolvidable.

Mientras tanto, Estados Unidos permanecía en su habitación, seguía sorprendido por la invitación a cenar por parte del ingles. Su estomago gruñía pero no sabía si era del hambre o de la emoción. Sabía desde hace tiempo o más bien, desde que lo vio vestido como bella durmiente, que él era su persona ideal y la cena seria una perfecta oportunidad para declarársele.

Sacó su Iphone del bolcillo y lo prendió, viendo de inmediato la hora, eran las siete con quince, aún a tiempo para la cena que sería dentro de una hora u hora y media. Se levantó de la cama y se encamino a arreglarse, quería lucir más o menos formal para su ingles.

A las ocho y media, en un restaurant gourmet francés de cinco estrellas localizado en la zona más romántica de Paris, se encontraban las dos naciones sentadas frente a frente. A pesar que la mesa estaba situada en una parte muy privada del restaurant a petición de ambos, podían respirar el aroma a romance que había alrededor, era un aroma dulce pero tolerable.

Una rosa de color intenso los separaba y junto a esta una vela encendida, un toque especial que buscaba transmitir calidez y misterio a la velada; una botella de vino tinto año de cosecha ilegible era el intermediario entre ambos, colocada sutilmente para ser el interprete de la velada. Un mesero venia de vez en cuando a preguntar si se les ofrecía algo pero ninguno tenía espacio para la comida. Inglaterra sonreía nervioso y sus manos sudaban a mares, aún buscaba el momento exacto para su declaración y por su parte, Estados Unidos también hacia lo mismo, ambos ignorantes de los pensamientos del otro.

Las luces del lugar eran tenues y con la única intención de darle protagonismo a las velas de las mesas y la música muy tranquila y casi pausada daba el ambiente a la escena. Algunas parejas incluso se ponían de pie y tomadas de las manos, se dirigían a una pequeña pista hecha con el propósito de ser usada para el baile. La cena transcurría sin problemas, con comentarios referentes a sus respectivas economías y… política, mucha política.

Dieron las nueve y media y ambos seguían con sus respectivas cenas, con esfuerzo y habían terminado el primer tiempo y aún les faltaban dos más. Otro mesero se dirigió hacia ellos, abriendo habilidosamente la botella de vino tinto que había permanecido cerrada hasta ahora y la sirvió en sus respectivas copas, posteriormente, con un sencillo pero elegante movimiento, cambio la rosa que los dividía, esta al parecer había absorbido sus malas vibras y se encontraba casi marchita.

Los dos vieron como eran atendidos. El ingles miró con admiración al joven mesero y le dio la razón al francés cuando este clamaba que sus meseros eran todos unos adonis. El estadounidense miró con recelo al ingles, no le agradaba como veía al joven que los estaba atendiendo y fingiendo una severa tos, llamó la atención del ingles y de paso ahuyento al joven.

Luego de ese breve momento, los dos continuaron platicando de temas relevantes que beneficien a sus respectivas casas, al parecer la excusa de "discutir temas de gran relevancia" se había tornado en algo real.

Al llegar la hora del postre y casi terminando la velada, Inglaterra se recriminó mentalmente, decidiendo actuar de una vez por todas –E-Es-Estados Unidos y-yo- tartamudeó, sabía que iba a decir algo importante y por lo mismo, sus nervios se acentuaron aún más.

-¡iggy!¿ya viste?- interrumpió el oji azul, su voz sonaba entre sorprendida y admirada. Señaló con la mirada hacia su izquierda y apuntó ligeramente con su rostro hacia una de las mesas.

El de ojos esmeraldas giró disimuladamente su cabeza para ver lo que el chico le señalaba y grande fue su sorpresa cuando lo vio, una exuberante y curvilínea dama con un vestido rojo pasión bien ceñido a su cuerpo.

-that woman has the largest boobs I had ever seen! (¡esamujertienelastetasmásgrandesquehayavisto!)- exclamó el más joven no muy alto pero lo suficiente para que su ex-tutor lo escuchara –quisiera restregar mi cara sobre ellas…-

Fue inevitable para el ingles no sentir celos de una mujer con mejor cuerpo que el suyo pero lo que más lo molestó y llenó de indignación fue el hecho que ese idiota haya irrumpido su confesión por algo tan trivial como un par de pechos. En su mente un ejército de groserías marchaba una seguida de otra, todas dirigiéndose hacia su boca, dispuestas a salir y atacar al primero que se atravesara.

¡Como osaba interrumpir su declaración de amor de esa manera tan poco romántica! ¡no se lo perdonaría! ¡le había roto su corazoncito de gentleman ingles! Y sintiéndose de esa manera, se levantó bruscamente de su lugar, rechinando la silla de manera espantosa. Miró con enojo a su acompañante y sin darle tiempo de responder, le propinó una gran bofetada y salió huyendo de ahí.