Chapter 4/Capitulo 4
(Penultimo captulo)
...
POV Carlisle
Mientras manejaba rumbo al hospital no podía dejar de sonreír, tanta felicidad me envolvía por completo, era tanta la alegría que casi rozaba con euforia, sentía que había despertado a una nueva vida, sentía que todo brillaba con mas intensidad.
Rápidamente entre en el estacionamiento del hospital, y me baje velozmente llevando mis documentos conmigo, salude y di los buenos días con una sonrisa a todo el personal con el que me topaba; llegue a mi oficina y cerré la puerta, y continúe con mi estudio de la operación que haría, pasados diez minutos sabía perfectamente lo que tenía que hacer; al terminar oí como alguien se acercaba a la puerta.
-Listo Carlisle.
-Claro Doctor Williams, lo veré en el quirófano en cinco minutos-.
La operación fue rápida y no hubo complicaciones, era un hombre, un excursionista, dio un mal paso, cayo y rodo doscientos metros colina abajo, tuvo un brazo, dos costillas y una pierna rota, había heridas abiertas y golpes serios en todo su cuerpo. Un terrible accidente pero pudimos arreglarlo completamente; casos así nos llegaban cada cierto tiempo, por la afición del excursionismo en la zona.
Al terminar la operación fui a visitar a sus familiares que estaban en la sala de espera, yo era el titular en la operación y era mi deber hablar con ellos; pero me lleve cierta sorpresa al ver que la única persona que estaba ahí era su esposa, una mujer de mediana edad, esbelta, la forma de su cara era de corazón, su pelo era de color del caramelo, era casi idéntica a Esme.
-Señora Evans, Buenos Días-.
-Dr. Carlisle, buenos días, como esta mi esposo-.
La preocupación de la pobre mujer era palpable.
-No se preocupe, su esposo está bien, no hubo complicación alguna en la operación, ahora solo resta recuperarse de ella y recordar que no hay que practicar excursionismo por su cuenta, siempre hay que ir acompañado de un experto-.
El alivio ahora lleno su rostro por completo.
-Ah, Gracias Dr. Cullen, no sabe cuán preocupada estaba por mi esposo, sabe, él es lo único que tengo, claro, tenemos hijos, pero ellos viven muy lejos de nosotros, no me mal entienda los amo, pero mi esposo es lo único que tengo, no sé qué haría si lo llego a perder-.
Al ver los ojos de aquella mujer no pude evitar pensar en Esme. Sentí casi como la vida me daba un golpe seco en la cara. Trate de recuperar la expresión de mi rostro, le mostré una amplia sonrisa y me despedí de ella.
-No se preocupe Señora Evans, como le dije su esposo está bien, en un momento podrá pasar a saludarlo. Con su permiso.
-Gracias de nuevo Dr. Carlisle, usted es un buen hombre.
Solo me limite a devolverle una sonrisa y salir de ahí.
En un minuto llene el papeleo que tenía que hacer y me despedí de todos al terminar. Mi día laboral no había terminado, pero esa situación me saco de balance por completo, así que solo tome de mi oficina mis artículos y me dirigí a mi auto; al llegar a él, me acomode en el asiento, puse mis manos sobre el volante y no pude evitar apretarlo con fuerza hasta que éste crujió ante la fuerte presión.
La situación que había evitado pensar ya no la podía evitar, ahora ¿qué iba a hacer? Justamente hoy había encontrado una nueva forma de amor, ese joven que me hacia conmoverme por tal belleza que tenia, el único que hacía que me inquietara, perturbara y emocionara a un alto grado. Y por otro lado tenía a Esme, una increíble y amorosa mujer la cual le había salvado la vida, y había jurado pasar los días de mi vida a su lado.
Mis sentimientos hacia ella eran recíprocos, y ¿mis sentimientos hacia Edward?, también lo amaba, lo necesitaba a mi lado, pero a que costo, estaría dispuesto a hacer a un lado a Esme, dejarla completamente sola, destruir a lo que llamaba familia, no.
De un solo movimiento encendí el auto, salí del estacionamiento y conduje rápidamente hacia la casa.
Al llegar a ella escuche algo, las teclas del piano se movían a una armonía sorprendente, realmente hermoso; era Edward, de nuevo había vuelto a tocar; ultimadamente no lo hacía tan seguido, y cuando tocaba solo lo hacía para complacer a Esme –un segundo aguijón a mi mente-.
En un instante estacione el auto en la cochera y me dirigí al interior de la casa, fue ahí cuando me di cuenta como una cierta desesperación me había invadido; al llegar a la sala principal pude ver a Edward y no pude evitar sonreír al verlo, fue como si una carga se quitara de encima y una gran tranquilidad me invadió completamente.
Lo que veía era realmente hermoso, la poca iluminación que entraba por el gran ventanal de la sala iluminaba el rostro de Edward y este reflejaba la poca luz a un mayor grado, su rostro literalmente brillaba y al ambiente se sumaba la suave, bella y armoniosa melodía que Edward interpretaba Claro de Luna. No pude impedir conmoverme ante tal imagen.
Cuando la melodía llegaba a su final me acerque a él por detrás, lo abrace a la altura del cuello y mi rostro se hundió en su pelo para absorber de nuevo el olor de él. Solo me limite a cerrar mis ojos y por unos segundos disfrutar de ese momento; sentí como mi cabeza descansaba.
Cuando la música llego a su fin, Edward tomo mis manos y las beso. Después se puso de pie para darme un gran abrazo y besarme el cuello, sentir sus labios sobre mi piel era tan intoxicante.
-Te extrañe, ¿lo sabías?-.
Y una sonrisa se dibujo en mi rostro.
-Yo también-.
Le conteste a secas.
Edward rápidamente noto mi estado de ánimo.
-Que pasa, ¿estás bien?.
Y de nuevo lo sentí dentro de mi cabeza y no alcancé a esconder lo que había estado pensando y en un segundo lo supo todo, La Sra. Evans, el volante, y mi sufrimiento. Mi rostro se descompuso en tristeza de inmediato.
-Te amo y lo sabes- Me limite a decirle –Y siempre te amare-.
Edward cerró los ojos e inclino su cabeza.
-Yo también he estado pensando en ello, Tú, ahora, eres alguien especial para mí, Te Amo, pero no tengo el valor para romper el corazón de Esme-.
-Lo sé; Entonces, cuando ella cruce por esa puerta, las cosas seguirán su curso normal-.
Entonces sujete con delicadeza su rostro y lo mire con ternura hacia los ojos.
-Pero tienes que prometerme algo, que siempre me amaras, que ocupare un lugar especial en ti, Que cada vez que nos veamos en las mañanas me mostraras una sonrisa y yo haré lo mismo, y tienes que prometerme que jamás te iras de mi lado y que por las noches pensaras en mí porque yo lo hare hasta el final de los días-.
Mi voz se empezó a entrecortar extrañamente. Sentía que un agujero se formaba en mi pecho.
-Necesito que lo prometas Edward, por favor, hazlo-.
...
(Continua,...)
-Gracias tamara cohen you're so sweet ;)
