Una profecía de los cielos
Draco Dormiens Nunquam Titillandus
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3.- Soledad Arrancada
La soledad aparece cuando necesitas a alguien en los peores momentos, y los peores momentos aparecen cuando estas solo...
Siglo XX
Londres, Viernes 08 de agosto de 1997
10:00 a.m.
Un chico de cabello azabache, intensos ojos verdes tapados por unas gafas redondas y una edad recientemente cumplida de 17 años, se encontraba recostado en la cama de su cuarto, apreciando lo vació y sombrío que se miraba el techo de este. Se veía sumido en un mar de pensamientos que desde hace días lo tenían preocupado. Pero el más aterrador y verdadero era con respecto a un acontecimiento que tenía muy cerca...
La guerra
Ya faltaba poco, lo sentía, Voldemort se estaba volviendo fuerte, reunía a más aliados, y él ¿Qué hacía?... nada, como siempre. Dumbledore lo había tenido encerrado durante todo el verano.
Harry Potter, "el niño que vivió", como lo llamaban algunos, "el elegido", solían decir otros, él, estaba sumido en una intensa depresión desde que había salido de su amada escuela Hogwarts, se sentía solo, abandonado, y muy, muy, despreciado.
Para variar, Hedwig, que era con la única que podía hablar, si es que a eso que hacia con ella se le podía llamar "hablar", se había molestado con él la semana pasada por que, precisamente por su ensimismamiento, la había dejado sin comer tres días; ahora sólo ella se dignaba a llegar y dormir, el resto del día nunca estaba cerca.
También desde hace unos días, sus tíos se estaban comportando de una manera más fría y distante de lo normal, por una parte eso tenía que ponerlo feliz , por que eso significaba que no le hablaran durante el transcurso del día, ni en el desayuno, ni en la comida, ni en la cena; pero a pesar de que se tenía que sentir por lo menos algo alegre...
La realidad era que no lo estaba en absoluto.
Era cierto que desde pequeño había vivido eso, incluso en peores situaciones, pero en ese momento prefería que le gritaran, que lo insultaran o que le ordenaran algo, eso, en vez de ese profundo sentimiento de ser ignorado..
Esa terrible soledad que lo estaba consumiendo.
No tenía noticias de ninguno de sus amigos, ni de Ginny...
Suspiró un poco cansado de esa situación, parecía que todos se habían olvidado de que él existía, incluso Hermione se había estando olvidando de mandarle una que otra carta, por lo menos saludándolo, sólo lo había hecho el día de su cumpleaños... eso, definitivamente estaba muy extraño...
Salió de su habitación para bajar a desayunar, aún triste se dirigió al comedor; al llegar ahí, se quedó parado en el umbral de la puerta observando a su "familia"; su Tía Petunia sirviendo la comida de ese día, su gordo primo sentado con un plato ya lleno de huevo y tocino, observando la televisión con un cubierto en cada mano; su tío de igual forma pero ya degustando la comida y observándola...
Se suponía que ya podía marcharse, quedarse en casa de su padrino, que ahora le pertenecía, hizo una mueca triste ante esto... pero Dumbledore le había advertido que se quedara ahí hasta que llegara el primero de Septiembre, "por su bien" había argumentado.
Tomó asiento en su lugar de costumbre y se sirvió un poco, la verdad era que no tenía mucha hambre.
En todo su trayecto a la mesa, que se sirviera comida y que en silencio la metiera a su boca, nadie le había hablado, ni siquiera lo miraron; y esto aumento la angustia en Harry.
Esa había sido su rutina desde que había llegado para las vacaciones.
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Hermione estaba alistándose para salir de su casa, la noche anterior en medio de su "entretenida platica" había recibido la contestación de Dumbledore, que le decía que le daba la aprobación para sacar a Harry de la casa de sus tíos y llevarlo con ella de vacaciones.
Le había dicho que tendrían protección, pero que lo más posible es que nunca la necesitarían, puesto que el lugar era completamente muggle y por eso había aceptado la oferta.
Por eso estaba feliz, eso era lo único que le quedaba por resolver. Sabía que el camino sería un poco largo, por lo que había decidido levantarse temprano y salir en cuanto acabara de alistar sus cosas.
Le aplicó un sencillo hechizo reductor a su baúl y lo metió en su bolsillo por comodidad. Salió de su casa una vez organizadas sus cosas, sólo con una pequeña maleta de equipaje, abrió la cajuela y acomodó sus cosas.
Regresó a su casa y cerró debidamente la misma, para al fin dirigirse directo a lo que serían unas vacaciones fabulosas. Con esos pensamientos emprendió su camino, sin faltar una radiante sonrisa en su rostro.
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Esa mañana casi no comió, como lo había hecho el día anterior, subió de nuevo abatido a su habitación y se tumbó boca abajo en la pequeña cama que tenía; miró por la ventana esperando vanamente una carta de quien fuera , como casi todos los días hacía.
Pero justo ese día, algo lo sorprendió, y es que el clima tan soleado que lo había saludado cuando había despertado, simplemente ya no estaba, se había ido, siendo reemplazado con grandes cantidades de nubes y cielo oscurecido... que raro, esas épocas solían ser agradables.
Se levanto silenciosamente y apreció como estaba por llover... y mucho.
Tal vez esta fuera una muy buena oportunidad para despejarse y relajarse un poco, abrió su pequeño armario y sacó un abrigo color negro, una de sus pocas prendas que le quedaba justo a su medida; tomó también un pequeño paraguas por si acaso y salió dispuesto a dar un tranquilo paseo, en las solitarias calles que habría en unos minutos por el mal tiempo.
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Después de caminar por los alrededores durante bastante tiempo, y darse cuenta de que lo vigilaban de cerca, un miembro de la orden, lo más seguro; decidió ir a un parque cercano que había por ahí, al llegar se sentó en el primer columpio que encontró y comenzó a mecerse lentamente. Aún no comenzaba a llover, solo una pequeña brisa y la tarde que empezaba a caer lo acompañaban; no había comido y ciertamente no tenía hambre, y aunque su cabello estaba un poco húmedo, permaneció ahí, de nuevo, solo.
Pensó que es lo que haría esas dos semanas que le quedaban de vacaciones, nada seguramente, pensó. Miró a su derecha y vio como una sombra se movía, como escondiéndose.
Era el colmo, ni siquiera hacían bien su trabajo, cualquiera los vería, eso fue la gota que derramó el vaso.
Ante tan horrible pensamiento, pero muy verdadero y el maldito sentimiento de ser vigilado; se paró totalmente furioso y pateó con fuerza un bote que estaba tirado, aventó el paraguas que estaba en su mano, muy lejos de ahí y que calló sobre una roca, dañándose; sin percatarse de lo que le pasaba sintió como las lagrimas corrían por su rostro, lagrimas de frustración y enfado.
Maldito Voldemort por haberle asechado desde pequeño, maldito Dumbledore por no dejarlo hacer nada, ahora que por fin había aceptado su vida; malditos todos sus "según amigos" que ni siquiera se acordaban de él. Y ahora, maldita sea la lluvia, que había empezado a caer en chorros y ya no tenía nada para protegerse, salió corriendo hacia su casa, sin percatarse que, aún lloraba.
Seguía sintiéndose perseguido y vigilado, corrió todavía más fuerte completamente empapado, pero no le importó; llegó a su casa sin percatarse de que frente a ella había un bonito automóvil color azul. Entró y azotando la puerta subió a su habitación.
Sin percatarse de que, por fin, después de varias semanas siendo ignorado, tres pares de ojos se habían posado en él desde la sala, uno de ellos viéndolo con preocupación, mucha preocupación.
Entró a su habitación dando un portazo también, haber si ahora se daban cuenta de su presencia. Se tiró a su cama sin importarle estar empapado y lloró en silencio, descargándose de todos los días que había sufrido.
Después de unos segundos, la puerta de su habitación se abrió silenciosamente y alguien entró por ella sentándose en su cama, a su lado.
-Harry...- oyó que susurraban, una voz que el conocía y que puso una mano en su espalda.
Se volteó lentamente pensando que era un maldito sueño, suspiro y miró, y que sorpresa se llevo cuando se encontró con unos bonitos ojos miel que eran de una chica castaña que él conocía, al momento cayó en la cuenta y sonrió con pesar, era un maldito sueño, sinceramente mejor que la realidad debía aceptar.
-estoy soñando...-susurró él, ella sonrió también, pero divertida, y sin importarle que él estuviera mojado y que ella probablemente se mojaría también, se hecho a sus brazos, estrechándolo con fuerza y descolocando al ya de por si sorprendido chico, quien cayó hacía atrás en la cama, por la repentina acción de ella.
Se quedaron así por unos segundos, ella encima de él, la castaña alegre y el ojiverde sorprendido; hasta que ella se separó un poco pero aún sin soltarlo, para verlo a los ojos.
-hola...-susurró ella sonriente- ¿sorprendido?
No falto respuesta, pues Harry tenía la boca entreabierta y los ojos muy abiertos.
-eres adorable- dijo ella dándole un rápido beso en la mejilla, al hacerlo se percato de que había estado llorando, levantó una de sus manos y acarició su mejilla borrando el rastro de las lagrimas, luego interrogaría al chico.
- ¿H-Hermione?- ella asintió feliz- ¿q-qué h-haces aquí?
-¿no es obvio? vine a verte y a secuestrarte- contestó levantándose de encima de él para que Harry se sentara.
-pero...- paró su frase, iba preguntarle que si ella, no se suponía que debía estar en su intercambio, pero se quedó pensando un momento desubicado y examinándola le dijo- ¿secuestrarme?
-jaja, claro que hablo figuradamente, era una sorpresa, vine por ti, te voy a llevar a mi casa...
- ¿eh? P-pero ¿y Dumbledore?, además ¿tu no estabas en Canadá?-preguntó confundido.
- por Dumbledore no te preocupes, ya conseguí su permiso y lo demás te lo cuento luego, se hace tarde, ve a bañarte, que no te querrás ir así ¿verdad?- el negó imperceptiblemente con la cabeza, aún sorprendido- yo me ocupo de tus cosas, ve.
Harry se paró de la cama y fue a su armario, sacó un poco de ropa e iba salir de su habitación, pero de repente se volvió hacía su amiga y se acerco. Ella le miró curiosa.
- me da mucho gusto verte Hermione- el se acercó hacia ella y abrazándola delicadamente le dio un tierno beso en la frente y ella sonrió.
- a mi también Harry, a mi también... — dijo devolviéndole el abrazo.
Y él salió, feliz y con su primera sonrisa de vacaciones.
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En un castillo muy lejano y muy diferente al escenario donde se vivían unos alegres reencuentros, un chico castaño caminaba con paso decidido, por los pasillos de este lugar. Aparentemente con el perfecto conocimiento de hacia donde dirigirse.
En todo su recorrido no se sorprendió de nada a su alrededor, aún siendo un castillo deslumbrante, espacioso y precioso. El había estado en mejores lugares.
Llegó al frente de una gárgola particularmente elegante y diciendo unas cuantas palabras, esta empezó a ascender dejando en su camino unas escaleras giratorias que conducían a una planta más alta.
Subió a una habitación grande, con un escritorio en medio y varios accesorios muy curiosos alrededor, unas escaleras en el lado derecho subían a un segundo piso expuesto ante las visitas.
Velas, estanterías llenas de libros, adornos, cuadros con movimiento que lo miraban extrañados, pero lo más curioso era una pequeña pajarera donde estaba posado un fénix color rojo escarlata, muy hermoso a decir verdad. Una persona ya con edad avanzada lo esperaba sentado detrás de su escritorio, mirándolo y examinando entusiasmado su inusual atuendo.
-¿desea algo señor...?-habló el director de Hogworts, Albus Dumbledore.
-Hellsing... Kalyo Hellsing
Dumbledore lo miró tranquilamente.
-curioso apellido señor Hellsing¿sabrá acaso su significado?- preguntó mirándolo curioso.
-claro que sí señor, y le aseguro que mi apellido no va de acuerdo a mi naturaleza
-bueno pero nos estamos desviando del tema central, toma asiento por favor- le indico una silla que estaba frente al escritorio y el chico obedeció- ¿gustas un caramelo de limón?- Kalyo negó- bueno... ¿cuál es la razón de tu visita Kalyo? Hace años que no tenía el honor de ver a un ángel aquí en la tierra.
Kalyo lo miró un poco sorprendido¿cómo sabía que...?
- conocí a tu padre — aclaró - vino a la tierra hace mucho tiempo atrás, un Hellsing
-una familia maldecida si me permite decirlo
El anciano lo miró a través de sus lentes de media luna, como examinándolo.
-percibo, Kalyo, que el tema de tu familia te desagrada considerablemente, o ¿me equivoco?
- no, no lo hace- dijo con voz neutra- vengo hablar con usted acerca de la profecía, necesito entrar a Hogwarts, debo proteger a alguien
- y lo esperaba Kalyo, lo hacía, conozco el significado de tus palabras y eh tenido el honor de ver la profecía, supongo que sabes por que es así ¿no?- el chico asintió con pesar- sabría que llegarías de un momento a otro, y creo que debemos charlar un rato, tu identidad es muy importante y...
-no confió en humanos, y usted no es especial, vengo con un propósito que cumplir
-eso no te ayudará mucho, estas en la tierra
-sabe que tiene que dejarme entrar, por la paz de la tierra
- y yo no te negaré nada, sólo te ofrezco más ayuda
-no la necesito, cada quien con lo suyo, pero eso no significa que no este de su lado- y diciendo esto se paró y salió del despacho del director.
-tiene un temperamento no muy agradable- comentó un cuadro de un viejo director- ¿no lo crees Albus?
-sólo esta desolado, mi querido amigo, tiene mucho rencor en su corazón, mucho. Necesitamos mucha de su ayuda, y si no coopera... -suspiró- esperemos que la señorita Granger lo ablande un poco- murmuró para sí.
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Cuando Harry había salido de la ducha, Hermione tenía ya todas sus cosas arregladas en su baúl, a Hedwig en su pequeña jaula, todo bien acomodado en la puerta de su habitación.
Entró a esta y la vio sentada en su cama ya completamente seca, mirando fijamente un cuadro que sostenía con sus manos; Harry sonrió recordando que esa foto se la habían tomado el año pasado antes de que ella se hubiera marchado, en Hogsmade.
-no recordaba esto...- murmuró Hermione sobresaltándolo, más no dijo nada; así se quedaron unos segundos en silencio hasta que ella se levantó y lo miró- bueno, no importa... ¿ya listo?
- aja... — la castaña asintió y se dirigía a la puerta cuando la voz del chico la detuvo- oye Hermione...
- dime
- ¿cómo te dejaron entrar mis tíos?
La castaña no respondió, en lugar de eso le dedicó al pelinegro una sonrisa traviesa, que a él le pareció muy bonita.
- en el camino Harry, ahora es tiempo de marcharnos
- pero...
- vamos apresúrate -apuntó su baúl con la mano y realizó lo mismo que hizo con el suyo: lo redujo, y se lo entregó a Harry, que tenía la boca entreabierta- toma guárdalo.
-¿cómo...?
-haces muchas preguntas ¿sabías?- dijo divertida- magia sin varita- respondió como si fuera lo mas obvio- en el colegio en el que estaba, era muy necesario utilizar este tipo de encantamientos por que constantemente salíamos, muchas personas en reducidos espacios, y bueno fue muy fácil de aprender.
- me lo enseñarás ¿no?-preguntó cargando la jaula de su lechuza
-me lo pensaré- respondió bajando las escaleras de la casa.
-¡oye!- oyó que gritó su amigo desde arriba a lo que ella soltó una risita traviesa.
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Llevaban ya una media hora de camino hacia la casa de Ron, ya estaba un poco entrada la tarde y no tardaba en anochecer; Hermione le contaba a Harry todo con respecto a su viaje, sus nuevos amigos, todo lo que había conocido y aprendido, lo diferente que era aquel lugar, el frío... en fin, todo; ella lo hacía de una forma tan entusiasta que, constantemente le sacaba una que otra sonrisa al pelinegro.
-aún pienso que debiste despedirte de tus tíos- lo reprendió Hermione de repente.
El negó- ¡si estaban bien alegres Hermione!, no se por que dices eso- exclamó un poco cabizbajo- mejor olvídalo ¿ok?
-de acuerdo- respondió ella insegura.
Se quedaron en un silencio algo incomodo hasta que el chico decidió decir algo.
-sabes -le dijo- todavía no me lo creo totalmente, hace unas horas estaba completamente solo y ahora voy a pasar las vacaciones con mis amigos, es increíble.
-pues créelo- respondió ella con una sonrisa y agregó- me alegra mucho que estés contento Harry.
El la miro y le devolvió la sonrisa. Tras breves segundos de silencio en los que él pensaba y ella manejaba, se produjo un ambiente muy tranquilo, que Harry hace mucho no disfrutaba y suspiró.
-tampoco me creo que manejes¡y menos así!-comentó divertido, que bien que había cambiado de tema.
-¡oye! Que no manejo tan mal ¿o si?- preguntó dudativa
-pues no, mal no lo haces, sólo que viniendo de ti, pues uno no se espera que manejes tan... alocadamente.
-¡hey, que no manejo tan rápido!
-no, sólo a 90km/h- respondió irónico
Hermione lo fulminó con la mirada.
-¡estamos en la carretera!
-¡por eso da miedo!
La castaña tomó un pequeño peluche que tenía en el parabrisas y se lo arrojó al chico. El muñeco azoto contra su cabeza y el ojiverde soltó un leve ¡Auu!.
-¡hey un osito asesino!- exclamó Harry divertido y comenzó a reír. Hermione también rió.
Continuaron el viaje platicando, y de vez en cuando bromeando, hasta que del cielo nublado, vestigios de una tormenta pasada, comenzó a retumbar con finos y exuberantes truenos, trayendo consigo una fina capa de brisa, que no tardaría en hacerse tormenta.
-¡otra vez no!
-pero ya mero llegamos ¿no?
-si... pero Dios Harry, si continua así no podremos hacer muchas cosas en mi casa. Está muy feo el clima.
-bueno... verás que luego se calma.
-eso espero- suspiró.
-oye... dime ahora sí ¿Cómo te dejaron entrar mis tíos?
-bueno sólo les dije que venía a recogerte de parte de Dumbledore y que era tu amiga del colegio y creo que los asuste, por que la cara que pusieron... ¡te juro que use toda mi fuerza de voluntad para no reírme en su cara¡Y si que me dolió el estomago!, de ahí me dejaron pasar y se portaron muy amables con migo.
-jaja me lo imagino, ya bastante miedo tienen, supongo que por eso no me hablaron desde que llegue...
-¿no te hablaban?- el negó- ¿por eso estabas así?- le preguntó con tristeza recordando las lagrimas de su amigo.
-¿cómo?
-triste
-en parte quizá- aceptó- pero... bueno... lo que pasa es que me sentía, digamos... algo solo y muy... inútil.
-¿Por qué?
-bueno...-carraspeó un poco incomodo antes de continuar- parece que la gente había hecho un complot y me habían dejado abandonado- ante la mirada extrañada de la chica agregó- no sabía nada de nadie, y Dumbledore no me permitía visitar a nadie, tenía miedo...mucho miedo por la gente que amo.
Se calló un segundo y miró el rostro impasible de ella.
-incluso tu dejaste de escribirme.
-lo siento... sólo quería darte una sorpresa.
-y estoy encantado... pero...
-no debes sentirte así, tienes que entender que ahorita, permanecer en el mundo mágico es un riego para ti, Dumbledore sólo intenta protegerte, nadie quiere que te pase algo Harry y hay muchas personas que te queremos y estamos preocupadas por tu seguridad.
El chico asintió en silencio.
-bueno... intenta no pensar en eso ¿ok? Sólo disfruta, que para eso te rapte, para que te diviertas- comentó con una sonrisa que al pelinegro lo tranquilizo.
-si... supongo que es lo mejor.
Después de esa platica, ninguno de los dos hablo durante el trayecto a la casa de Ron. Ambos concentrados en sus propios pensamientos.
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-¡¡mamá!!
-¿que quieres Ronald?, y no grites de esa forma niño.
-aja...
Silencio.
-¿y¿Para qué me llamaste?
-¡a sí!- su madre rodó los ojos desesperada- ¿donde esta mi baúl?-preguntó el pelirrojo.
-en el armario
-ok... gracias mamá
El chico se fue corriendo y se dirigió hacia el armario que estaba debajo de las escaleras, abrió una pequeña caja y sacó uno de muchos baúles encogidos que había, depositó la caja en su lugar y subió a su habitación.
-¿no has preparado tu maleta Ron?-le preguntó su hermana entrando a su cuarto.
-nop...
-¿te ayudo?
-sip... por favor- agregó de último minuto.
-bueno, mmm... ropa, mmm... útiles- mientras decía esto iba guardando las cosas en el baúl de su hermano- y ahora ¿por qué arreglas todo tan temprano? Digo, por que siempre lo haces de último momento.
- si pero entre más pronto nos marchemos, mamá tendrá menos tiempo de arrepentirse
-tienes razón, oye ¿Dónde esta Pig?-preguntó doblando un par de calcetines.
-afuera supongo- dijo encogiéndose de hombros.
Estuvieron arreglando las cosas hasta que un sonido de un carro deteniéndose de golpe, los asustó. Salieron a ver que pasaba, y grande fue su sorpresa al ver un bonito automóvil azul, ahora cubierto de lodo, de donde salían sus dos mejores amigos.
Hermione muy alegre, vestida con unos jeans a la cadera, una blusa blanca y un abrigo de cuero café que le llegaba hasta un poco más arriba de las rodillas, unos zapatos cafés igualmente y su pelo perfectamente rizado la acompañaban. Mientras tanto Harry con expresión asustada, vestía unos pantalones negros, una camiseta verde a combinación con sus ojos y un logo japonés, unos tenis negros, su pelo totalmente despeinado y más rebelde que de costumbre, junto con sus lentes mal puestos; salió del lado del copiloto para posteriormente ver a los dos hermanos pelirrojos y saludarlos con la mano.
-¡hola!
-¡Harry¡Hermione!
-¡Hola Ron, Ginny!- Hermione se adelantó unos pasos y abrazó fuertemente a Ron y luego a Ginny que la correspondió gustosa.
-¡amiga, por fin!- le dijo Ginny radiante y se separó un poco- ¡me da mucho gusto verte!
-a mi también me da gusto verlos
-Harry ¿Cómo estas?- le dijo su pelirrojo amigo dándole un breve apretón de manos y un abrazo.
-ahora muy bien¿y ustedes?- preguntó el ojiverde abrazando ahora a Ginny un poco tímido, esta le dio un beso en la mejilla y se separó. (N.A.- ¡¡¡grrr!!!)
-también muy bien, aquí nuestra pequeña amiga, aunque desconsiderada por no avisarnos que llegaba- Hermione rodó los ojos- nos ha salvado de dos semanas con la tía Tesy, esa señora esta completamente lunática.
Los chicos rieron un poco y luego entraron a la casa.
- oye Hermione y ese carro ¿es tuyo?
- si, mis padres me lo regalaron el año pasado, pero para ese entonces no podía manejar
- me doy cuenta que ahora lo disfrutas ¿no?- dijo divertido mirando el aspecto de Harry y el pobre carro que estaba totalmente lleno de lodo.
- ¡hey! Es que nos ha agarrado una tormenta y pues al entrar por el camino de tierra se ha ensuciado un poco- dijo no muy segura de sus palabras, también mirando su auto.
- jajajaja- rieron todos los presentes.
- ya pues... em Ron ¿y tu mamá?- cambió de tema una sonrojada Hermione
- a pues debe estar en la cocina¡¡¡Mamá!!!
- ¡¡Ron cuantas veces te he dicho...¡Harry¡Hermione!-dijo la señora Weasley cruzado la puerta de la cocina.
- Hola señora Weasley-contestaron al unísono los muchachos.
- que bueno es verlos a los dos- dijo ella dándole un apretado abrazo a cada uno.
- igualmente señora Weasley-dijo harry quien era sometido a un fuerte apretón.
- ya déjalos mamá, los asfixias.
- ustedes deben tener hambre, vengan vamos, es hora de cenar- les dijo ignorando el comentario de Ron.
Cenaron con tranquilidad, hasta que llegó el señor Weasley, saludó a los invitados y se unió a la entretenida plática donde Hermione relataba las experiencias de su viaje.
Un rato después se fueron a cambiar para irse a dormir, se despidieron y mientras los dos pelirrojos subieron a cambiarse, Harry y Hermione fueron a buscar sus respectivos pijamas al auto de la castaña.
Iban caminando en silencio, hasta que el pelinegro tomo de la mano a la castaña deteniéndola. Ella lo miró contrariada.
-Harry ¿Qué...?
-quiero pedirte un favor...-le dijo mirándola a los ojos
-tu dirás
-no le digas a nadie acerca del incidente en Privet Drive, por favor
-no pensaba hacerlo Harry, es algo sólo tuyo, despreocúpate
-gracias...-murmuró
Al tomar la ropa necesaria, subieron a la habitación de Ron, donde estuvieron platicando un par de horas, antes de irse a dormir.
- y ¿cómo les va a sus hermanos en su tienda?-preguntó Hermione
-muy bien, les esta yendo de maravilla; lo único malo es que entre semana se quedan a dormir en un pequeño departamento que compraron cerca de su negocio. Por eso no están aquí.
Siguieron hablando de cosas triviales, su vacaciones, recordando momentos divertidos del año pasado, poniendo a Hermione al tanto de lo que había pasado en su ausencia (sin hablar mucho sobre el noviazgo fallido de Harry y Ginny que se había dado después de que ella se marchara), y una noticia nueva que el pelirrojo tenía:
-sabes Hermione después de que te fuiste, como estos dos-dijo señalando a Harry y a su hermana- me dejaban constantemente para estar de parejita - ambos se sonrojaron- bueno yo también los dejaba por Lavander- comentó pensativo y prosiguió- pero me empezó a hartar, entonces empecé a juntarme más con Neville y por lo tanto con Luna, y pues... la conocí y pues... verás- ahora se había arrepentido de decirlo- ella, pues ella es... es mi novia.
Se quedaron en silencio temiendo de la reacción de la chica, hasta que fue la misma castaña quien decidió romper el silencio.
-yo... Ron te felicito- dijo con una sonrisa sincera.
Todos suspiraron tranquilos y siguieron platicando y bromeando sobre eso. Hasta que decidieron irse a dormir, Harry con Ron, y Hermione con Ginny.
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Kalyo caminaba por las calles desiertas de una avenida desierta, realmente desconocida para él.
Después de la plática que había tenido con ese viejo loco, había decidido empezar a observar las costumbres humanas.
A medio camino una lechuza se había acercado a él y le había entregado una carta del director ese, donde le decía que no se preocupara por sus cosas, uniforme y los útiles, así como los libros, que él se los entregaría cuando llegara al colegio, para integrarse a las clases.
Arrugó el pergamino y ni se molesto en tirarlo en algún bote cercano, sólo lo arrojó. Se sentía sumamente molesto, él no había venido por voluntad propia, era su maldita obligación, y ese viejo pensaba que en realidad le importaba lo que le pasará a la tierra y a sus habitantes, va, que equivocado estaba.
Tal vez sólo lo había aceptado, por la sed de venganza que sentía a ese maldito que le arrebato muchas cosas; estaba dispuesto a matarlo y después quien sabe.
Se prometió que su principal objetivo era destruir el bando contrario y no importaba por cuanta gente inocente tuviera que pasar, ese era su único objetivo.
Nadie lo obligaba a obedecer esa maldita profecía, lo hacía por que quería, si él lo quisiera en esos momentos podría destruir al mago ese al que todos temían y que cuchicheaban temerosos, esa castaña, su protegida, había dicho que se llamaba Voldemort.
El seguro podría derrotarlo, era el mejor.
Decidió seguir con sus pensamientos luego, ya que había llegado a un lugar público¡y se supone que tienes que estudiar sus movimientos Kalyo!-se reprendió mentalmente.
Era cierto que antes de ir con Hermione, había estudiado mucho su forma de actuar, su vida, sus habilidades, sus actividades. Pero si quería hacerse pasar por uno de ellos, tenía que estudiar más.
Sonrió para sus adentros al recordar que había llamado a la chica por su nombre, ella lo había hecho primero, así que ni modo, nadie lo retaba a él, y nadie era merecedor a que exactamente él, le tuviera algo de respeto.
Vio unas cuantas personas que lo miraban muy extraño y se empezó a enfadar¿Qué carajo tenía en la cara? ó ¿por qué lo examinaba todo mundo?
Fulminó a la gente con la mirada y siguió su camino, pasó por una ventana polarizada y se detuvo un segundo observando su reflejo.
¡Claro tonto! Tenía que cambiarse, sus ropas no eran dignas de exponer a una raza tan inferior. Tal vez sería bueno que fuera consiguiendo otro nombre, uno menos raro.
Sacó una bolsa de oro que tenía colgada a uno de sus costados y se dirigió a una tienda.
Un cambió sería bueno.
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Harry, Hermione y los hermanos Weasley ya estaban por salir de la Madriguera, en dirección a la casa de Hermione, a las afueras de Londres. Exactamente en dirección contraria, sería un viaje agotador.
Ya habían acomodado sus cosas, y la castaña había limpiado su carro con un sencillo hechizo, agua y jabón (aprendido en Canadá) y ahora se despedían de la señora Weasley.
-se cuidan mucho, y se divierten, Hermione maneja con cuidado y si alguno de estos dos se comporta de una manera no decente o si no te obedecen, me mandas una lechuza y yo misma los reprendo, Harry querido nos veremos para las navidades ¿no?- el joven asintió aturdido- y Hermione querida tu también estas invitada, espero que tengan un buen curso y cuando vallan al callejón Diagón no se les olvide nada... y...
-¡mamá basta¡¡Ya sabemos¡no te preocupes! Ahora ¡adiós! -gritó el pelirrojo desesperado.
Los cuatro chicos se despidieron con un rápido abrazo y emprendieron su camino, las maletas y los baúles bien acomodados en la cajuela, los dos pelirrojos en el asiento trasero, Harry de copiloto (casi fue contra su voluntad) y Hermione por supuesto ¡al volante!
Antes de arrancar Hermione le dijo a Harry algo que lo dejó confundido.
-sabes Harry, tengo una sorpresa para ti cuando lleguemos.
-¿eh...?
-¿y para nosotros también?-interrumpió Ron
-si te refieres a algún regalo, si Ron, si tengo algo para ustedes, pero de lo que hablo es especialmente para Harry y no es un simple regalo.
Se quedaron callados y Harry un poco cohibido le preguntó:
-¿qué es Hermione?
-sorpresa, sorpresa
Con esa respuesta nadie pregunto más. Ahora viajarían a lo que de seguro, serían sus mejores vacaciones, además de ser las últimas del trío antes de salir de Hogwarts.
Hola gente ¿¿como están?? Bueno pues yo muy bien (por si alguien se lo pregunta claro o.O) ¿qué les ha parecido el fic hasta ahorita? Sinceramente a mi me gusto este capítulo, fue muy emocionante escribir el tan anhelado encuentro.
Que les pareció la forma de manejar de Hermione ¿eh? Sólo he descrito a mi hermano jaja así maneja, bueno pero pasando a otro plano y ¿kalyo¿Les ha caído mal?, no lo odien está cegado por el rencor, pero bueno verán que muy pronto lo van a adorar, sinceramente es uno de mis personajes favoritos alrededor de la historia, verán, verán, ya no diré más.
No se me desesperen si algunos están pensando ahh que aburrido o, esta bien tedioso, pero es que aún no comienza lo bueno, el próximo capitulo va estar bueno, enserio que se divertirán, lleva por nombre "Un verano agradable" y veremos algunas sorpresas, más sorpresas de Hermione.
Respuesta a los dos grandiosos reviews que he tenido el placer de recibir:
Nela BlackHola!! Bueno, en primera muchas gracias por leer este humilde fic; he de certe sincera y si, tienes razón en lo que dices, me gusta mucho la idea de mezclar tramas, investigar cosas, leer libros, eso para que sea un poco mas interesante, tiene de todo un poco, pero eso se ira viendo más adelante. También en respuesta a tu pregunta de que si tomo en cuenta el quinto libro, ahí si he de defraudarte, si lo tomo en cuenta, la verdad nunca paso por mi mente dejarlo de a lado, la muerte de Sirius es completamente irreversible aquí. Bueno creo que eso es todo, espero que te guste este capitulo, y muchas gracias de nuevo por leer.
Ximena Li: Hola!! Bueno¿que decir? La verdad el comentario que me dejaste me llegó profundo, realmente es halagador que te digan lo que tu me dijiste, eso de que nunca comentas pero por mi historia no te pudiste resistir, mis mas sinceros agradecimientos por ese review, enserio muchas gracias, espero que te guste este capitulo, y bueno espero leerte en otra ocasión.
También muchas gracias a DeI-HiOgA por lo que me mandaste.
Y a todos los que han leído pero no dejan nada de nada ¡Anden que les cuesta déjenme un mísero comentario¡uno! Y se los agradeceré con el alma.
Espero que les guste el capitulo. El próximo estará muy pronto publicado si me llegan algunos reviews.
