Después de tardarme todas mis vacaciones en actualizar, doy mis mas sinceras disculpas, pero me fui y por lo tanto mi historia se quedo. Pero lo prometido es deuda, al final unas pequeñas palabras que me gustaría que leyeran.

Una profecía de los cielos

Draco Dormiens Nunquam Titillandus

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6.- Tormenta

Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.

Harry y Hermione se habían quedado solos después de haber visto a sus amigos partir, Harry, que aún la abrazaba, hundió su cabeza en el cuello de su amiga y aspiro el aroma que toda ella emanaba.

Cereza. Le encantaba.

Hermione sintió un leve escalofrío y de repente se sintió nerviosa¿Qué quería hablar Harry con ella?, creía que ya todo estaba dicho.

- ven- le dijo su amigo, soltándola de su agarre y tomándola de la mano, la llevo a donde anteriormente estaban sentados y le cedió espacio para que tomara asiento. El decidió quedarse parado frente a ella, mirándola detenidamente.

Se quedaron callados por unos segundos, observándose detenidamente, divagando en la profundidad de los ojos del otro; la castaña no resistió mucho tiempo estando así, su amigo la estaba mirando de manera extraña y eso la ponía más nerviosa. Apartó su mirada y le preguntó en un susurro:

- ¿de que querías hablar conmigo?

Harry se quedo callado por unos segundos antes de contestar, la castaña sentía que su amigo no le había quitado la vista de encima, y de hecho estaba taladrándola con ella.

- ¿por qué no me miras?

La castaña se mordió el labio inferior, y con un suspiro lo miró.

- me pones nerviosa...- el pelinegro le levantó una ceja y sonrió de lado.

- ¿en serio?

Su amiga le sonrió avergonzada.

- me da gusto que ya no estés tan triste...- ella simplemente lo miró.

- Harry acerca de eso... ya oíste lo que dije, yo no quería...

- lo se- la interrumpió- y yo ya te dije que sentía lo que te había dicho, estaba en un momento de ira, y ahora sólo quiero remediarlo...

- pero no tienes que hacerlo... — le susurró bajando la cabeza- nada de esto es tu culpa...

- te equivocas- ella lo miró confundida- esto no tendría que haber pasado así¿cuanto tiempo llevamos conociéndonos Hermione?

- siete años...- susurró.

- así es, llevo siete años "conociéndote" y no sabía algo tan importante como esto, no puedo creer que tu sepas toda mi vida y yo... realmente no se mucho de la tuya; siempre estas a mi lado, nunca dudas de mi, me apoyas en todo momento aunque sea absurdo para ti, rompes tus ideales por mi... y yo no estoy seguro de haber hecho eso por ti, nunca... creo que tu eres la persona que mas cariño me ha demostrado, y yo nunca lo he hecho contigo... no tengo excusas, nada con que defenderme... y no sabes lo mal que me siento por eso...- Harry bajo la cabeza muy arrepentido.

Hermione se levantó y lo miró fijamente.

- yo no necesito que me lo digas Harry, muchas veces has demostrado que te importo, y para mi es más que suficiente... eres mi mejor amigo, eso no cambiara nunca...

- pero yo si necesito decirlo, nunca lo he hecho, pero quiero que sepas que Te quiero mucho y eres alguien demasiado importante en mi vida, la verdad nunca me podría imaginar una vida sin tus consejos, sin tu apoyo y sin tu ayuda... y el año pasado cunado te fuiste, experimente por primera vez lo que se siente estar sin ti por tanto tiempo...

A Hermione se le humedecieron los ojos con tal revelación, que prácticamente se arrojó a los brazos de su amigo.

- yo también te quiero mucho Harry, nunca lo olvides, tu también eres parte de mi vida...

- como puedes ser así, tan... tan... no se como explicarlo, eres tú, tan comprensiva y cariñosa, pero te prometo qua a partir de ahora, nada será igual... yo no seré igual... todo lo que no hice, lo haré- le susurró al oído.

- yo no necesito que cambies Harry, a mi me gusta como eres...

- te prometo que te va a gustar más como seré contigo ahora, te lo juro... — la castaña cerró los ojos y se abrazó mas contra él; nunca se había imaginado que Harry, su mejor amigo, el niño tímido, inexpresivo y comprensivo que ella conocía, le dijera eso; era tan dulce y tierno.

- gracias...

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Los cuatro chicos se encontraban afuera de la casa, estaban asoleándose un poco; después de su larga plática matutina habían decidido relajarse durante toda la tarde. Hermione les había estado contando anécdotas de su niñez y de su hermano, que parecían ponerla muy feliz.

La castaña les había dicho también, que quería que disfrutaran sus vacaciones lo más que pudieran, que ella ahora estaba bien. Los tres sabían que era cierto, y que si en algún momento recaía por algún motivo, ellos iban a estar ahí para ella.

Ese día no harían nada, solo descansar.

Las horas fueron pasando, y los amigos se dedicaban a platicar acerca de su niñez, las historias más graciosas eran las de los hermanos pelirrojos, pues el haber tenido tantos hermanos contribuía a una mayor cantidad de bromas, además sus actividades eran más variadas que los otros niños. Ginny en medio de un relato en donde los gemelos Weasley le habían hecho una broma demasiado asquerosa, comentó que siempre hubiera querido tener una hermana, pues convivir diariamente con tantos hombres, a excepción de su madre, había sido una completa odisea.

Ron la miro raro y le dijo que Percy debería haber sido mujer, y que sus padres, (según le habían comentado una vez) ya le habían conseguido todo lo necesario para una bebe, pero al final había sido niño, aunque sus padres se alegraron con su nacimiento, no dejaron de desilusionarse un poco, pero luego lo olvidaron. Los tres chicos rieron imaginándose a Percy como una chica y siguieron platicando.

La niñez más triste fue la de Harry, pues aunque ya sabían lo mal que la había pasado, nunca habían platicado tan abiertamente del tema.

- recuerdo las cosas más o menos desde que tenía cuatro años, antes no... por lo general, nunca me sacaban, siempre me regañaban y desde niño hice cosas para la casa, limpiaba o hacía quehaceres. Como ya les había dicho anteriormente por culpa de mi primo, nunca tuve amigos, pues siempre los espantaba...

Así se pasaron toda la tarde, y a la hora de la cena, los cuatro amigos se dirigieron a sus habitaciones para cambiarse, pues los padres de Hermione les habían comentado que irían a un restaurante.

- ¿y sabes a donde iremos?- le había preguntado la pequeña Weasley a la castaña, dentro de la habitación que compartían.

- no lo se, me dijeron que sería una sorpresa, supongo que todo esto lo hacen por que mañana se van...- dijo ella distraídamente.

- ¿se van?- preguntó Ginny sorprendida. Su amiga asintió con la cabeza, mientras buscaba algo dentro de unos cajones. - ¿y nos dejaran solos?- preguntó.

Su amiga paró un momento su labor de búsqueda, y la miró detenidamente preguntándose si su amiga estaba bien de la cabeza.

- no Ginny, nos van a dejar una cámara de seguridad, por lo tanto estaremos vigilados todo el tiempo... no estaremos solos buuu- contestó la castaña con tono irónico, su amiga pelirroja pareció desilusionarse por un momento, pero luego la miro raro.

- ¿qué es una cámara de seguridad?- preguntó confundida.

Hermione rodó los ojos- Ginny si mis padres se van, por supuesto que estaremos solos...

Ginny pareció olvidarse de su propia pregunta y sonrió juguetona.

- ¡genial!- su amiga sólo bufó.

Se arreglaron lo más rápido que pudieron y bajaron a encontrarse con los demás.

Cenaron en un pequeño restaurante que estaba a una hora de la casa. Platicaron de diversas cosas, en especial del trabajo como Dentistas de los Granger, y también hablaron de los trabajos que había en el ministerio...

- pues yo quisiera ser Auror - dijo con tono solemne un orgulloso pelirrojo.

- primero debes pasar pociones Ron - le dijo acusadoramente la castaña, Ron sólo desinflo el pecho y fulminó a su amiga con la mirada.

- ¿y tu Harry¿en qué has pensado?- le preguntó la señora Granger, que aunque no entendía muy bien acerca de los trabajos mágicos, se mostraba bastante interesada.

- aún no lo decido, quizás Auror, pero no se, no me gustaría pelear todo el tiempo - dijo algo incomodo. Sus tres amigos sabían a lo que se refería, pues Harry ya les había expresado sus temores; si llegaba a salir victorioso y vivo de la guerra, no estaba muy seguro en querer seguir arriesgando su vida, y seguir siendo un típico héroe, si vencía, pensaba viajar por todo el mundo, y conocer las cosas, luego tal vez se preocuparía por un empleo.

- y ustedes chicas¿Qué piensan estudiar?- les preguntó curioso el señor Granger mientras partía un pedazo de carne de su plato- mi hija nos había comentado en trabajar en un departamento de misterios o algo así ¿no?- le dijo a su hija mirándola interrogante. Ella asintió.

- pues yo desearía ser medímaga, me interesa mucho la medicina, las mezclas, ayudar a la gente y eso- comentó distraídamente la pequeña pelirroja- aunque no soy buena en herbología, supongo que en el colegio tendré que pedirle ayuda a Neville o a ti - dijo señalando a Hermione con una mueca graciosa en el rostro.

Los presentes soltaron unas risitas y así la cena transcurrió con tranquilidad.

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- bueno chicos- empezó el señor Granger después de que todos acabaran con el postre.- quiero informarles, que mañana nos tenemos que ir, Jane y yo a una reunión a casa de unos amigos que están de visita en la ciudad, así que se quedarán solos en la casa, bueno con Keenan, con Javier y con su esposa, tendrán todo lo necesario, regresamos un día antes de que se marchen... no creo que haya problemas.

- esperamos que se la pasen bien esta semana - los chicos sonrieron a la madre de Hermione y ella devolvió gentilmente el gesto- también recuerden que en estos días le llegará la carta de Hogwarts, por lo tanto deberán ir a comprar sus útiles...

Cuando regresaron a la casa de los Granger, ya pasaba la media noche; como los padres de Hermione se tenían que marchar temprano para no tener tanto tráfico, los chicos se despidieron de ellos antes de subir a sus habitaciones y descansar.

El padre de Hermione después de dejar instrucciones subió a su habitación seguido de su esposa.

- bueno chicos, creo que es hora de dormir, algo me dice que mañana será un día largo... - les comentó la castaña mirando por la ventana, a lo que los otros le asintieron con la cabeza y subieron a tomar su merecido descanso. Los chicos comenzaron a subir por las escaleras perezosamente, un claro indicio de cansancio; Ron iba enfrente y Hermione iba cerrando la fila.

- mañana habrá luna llena... -comentó para ella, quedándose un momento atrás y volviendo su vista a la luna, que en esos momentos brillaba intensamente.

- ¿me dijiste algo Hermione?- le preguntó Ginny bostezando, mirándola extrañamente y deteniéndose por un momento.

- ¿Qué?, no, no, yo no dije nada- mintió comenzando a subir de nuevo las escaleras.

La pelirroja levanto una ceja y se encogió de hombros restándole importancia. A lo mejor y oía voces, con eso de que se estaba durmiendo a medio camino... quien sabe, eso ya la estaba afectando bastante, mejor dormir, esa era buena opción.

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A la mañana siguiente los cuatro chicos se despertaron alrededor de las diez de la mañana, aunque quizás Ron hubiera dormido un poco más si no hubiera recibido un cojín en la cabeza por parte de su amigo pelinegro.

Después de desayunar los chicos fueron a caminar por los alrededores para despejarse.

- ¿y¿Qué vamos hacer hoy?

- pues... la verdad la opción de ver un par de películas y comer palomitas no vendría mal en estos momentos - comentó Hermione mirando el cielo. Luego miró a sus amigos y les preguntó- ¿Qué les parece?

- me parece perfecto- Harry le sonrió a su amiga y asintió con la cabeza. Los dos pelirrojos lo imitaron.

- oye... y ¿a qué te refieres con "en estos momentos"?

- pues, por si no te has dado cuenta Ron, en estos momentos el cielo está nublado, lo que indica que en un rato más va a llover. Por lo tanto no hay mucho que decir.

- ahh - entendió el pelirrojo mirando el cielo.

Siguieron caminando aprovechando lo que quedaba de buen tiempo mientras platicaban acerca de las posibles películas que podrían ver ese día, hasta que Javier llegó con ellos y comentó:

- oigan chicos no han visto a Keenan, quería darle de comer y parece como si hubiera desaparecido...

- tienes razón, creo que yo no lo he visto desde ayer- comentó la castaña pensativa.

- ¿entonces tampoco lo han visto?- los chicos negaron- bueno entonces creo que tendré que esperar a que regrese, quizá se perdió en el bosque.

- ¿y eso no les preocupa? O.o

- no, le pasa muy seguido

Los dos pelirrojos y el pelinegro miraron a la castaña con ojos desorbitados, por un lado divertidos y por otro sorprendidos.

Después de que Javier se fuera, lo chicos decidieron irse para buscar las películas que verían. Hermione los condujo a la cocina para preparar la botana y de paso decidir que comerían esa tarde.

- saben una cosa, Keenan era la mascota de mi hermano... - comentó la castaña distraídamente, mientras buscaba las palomitas en uno de los cajones de la cocina.

- en ese caso ¿no debería estar un poco más viejo?- preguntó el pelirrojo sin poder contenerse, Harry a su lado le pegó un codazo en las costillas.

Hermione sonrió y cambió de cajón, pues en el que estaba parecía no haber nada de lo que ella buscaba.

- pues si, si debería ser más viejo- la castaña encontró el empaque de las palomitas debajo de una caja de galletas y la sacó con una sonrisa triunfal.- pero el caso es que Keenan es mágico.

- ¿el perro es mágico?- preguntó ahora una curiosa Ginny.

La castaña la miró evaluadoramente preguntándose si realmente su amiga estaba bien de la cabeza o no ¡por merlín! tenía que repetirle todo.

- así es, pero me entere de eso hasta que entre a Hogwarts, claro esta.

- entonces tu hermano debió haber sido muy risueño y juguetón, si es que él fue quien entrenó al cachorro ya no tan pequeño.

- pues más o menos... mmm... ¿quieren extra mantequilla?- zanjó el tema la ojimiel, sintiéndose de repente muy nerviosa; ¿Qué demonios? Se supone que después de la plática del día anterior ya podía sobrellevar mejor el tema de su hermano... entonces... ¿que le pasaba?

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Ahh maldita sea la Tierra, maldita sean las costumbres humanas ¡maldita sea el maldito clima de porquería!, si, si, lo más maldito de todo, eran... ¡como no!, los humanos... aunque también tenían que ver sus antepasados babosos que no supieron hacer su tarea... mmm... esa ya era otra historia. Si, se quedaría con los:

Malditos humanos

Si no fuera por ellos, no estaría ahí, malgastado su poder para proteger su ropa de la lluvia, grr ¡y lo peor era que ya se había mojado!.

Y claro no podía faltarle esa bola de pelo dorada con patas y ojos ¿o era la cosa dorada con patas?, ya ni recordaba, el caso era que se había colado en su escudo, que claro ni enterado había estado de que lo había seguido; y ahora si no se quería mojar con ese liquido tan contaminado con hedor terrestre, tendría que dejar al animal adentro de su escudo.

Y el animal ¡¿que hacía¡mirarlo como si fuera la cosa mas entretenida del mundo!.

Debería lanzarlo lejos, lejoooooossss. Si eso debería hacer, grr pero no podía, muy a su pesar no le gustaba lastimar a seres inocentes como ese perro, a humanos si, pero a animales no.

Ahora tendría que esperar a que la tormenta terminará y poder echarlo lo más sutilmente posible de su vista. Pero si lo seguía viendo de esa forma de tenerle lastima o algo así ¡lo mataría!, al carajo su compasión ¿a quién le gusta el perro asado?

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La segunda película ya había comenzado y ya habían comido.

Les había dicho a sus amigos que sólo iba al baño, y ahora ¿que hacía?, buscar a su perro. Y es que los gritos tan insistentes de Javier, que se escuchaban por sobre la tormenta y que llamaban al cachorro la intranquilizaban. ¿Dónde se habría metido el animal?

Tomó una gruesa chamarra y salió por la puerta trasera en dirección al bosque.

No podía creer lo desobediente que era.

Sintió el frío colarse por entre sus huesos y arrebatarle el calor corporal que aún conservaba. Sus mejillas se tornaron de un leve tono rojizo y su ropa se empapó al instante de cruzar el jardín trasero, auque dio gracias a la chamarra que había impedido que la humedad se traspasara a su piel, de lo contrario hubiera pescado un resfriado.

Caminó adentrándose un poco a los principios del bosque, los árboles empezaron a aumentar de tamaño y la vista hacia el cielo se tornaba cada vez más dificultosa a causa de los grandes matorrales que desprendían los frondosos árboles. La luz de la luna se colaba entre esas ramas alumbrando un poco a su paso, mientras la tormenta había cesado un poco, y más gracias a los árboles que impedían el acceso a las traviesas gotas.

Por un lado se sentía contenta de haber salido a caminar un rato sola. Necesitaba pensar, aclarar sus ideas y emociones. Y es que desde la plática en la cocina, claro si eso era llamado plática, se había quedado bastante intranquila, se suponía que delante de sus amigos ya no le afectaba tanto la muerte de su hermano, pero el volverlo a recordar de esa forma, la había descolocado.

Ayer habían estado hablando de su niñez, ella había contado anécdotas, y en muchas ocasiones el nombre de Dylan se había escurrido de entre sus labios sin afectarla mayormente.

Pero ahora era diferente, sentía que todo regresaba, que ella volvía de la fantasía a la realidad, que no era tan fácil perdonase a si misma, olvidar, no; simplemente había caído en las redes de la compasión y cariño que sus amigos le habían transmitido.

Y aunque se sintió bien desahogarse, aún faltaba un detalle que la carcomía y que en ese instante la hacía dudar.

Ella jamás se había perdonado; jamás había regresado a ese bosque; jamás había visitado la tumba de su hermano, y tenía que superarlo... ahora era más fácil con apoyo.

Si, tenía que serlo...

La Tormenta

Estas aqui y no lo estas,
te acercas y te alejas,
me dejas y me sigues
y dices que me quieres?

Siguió caminando, sintiendo internamente que dos miembros de su cuerpo la estaban traicionando, sus piernas aparentemente se movían en un automático movimiento; llevándola a las zonas internas del bosque, aquel que se juró jamás volver a pisar.

Sus piernas y su mismísimo cerebro la estaban conduciendo por un camino totalmente conocido por ella en la etapa de su niñez. Lo raro era que su razón se negaba a seguir avanzando, pero su corazón le dictaba que la hora de enfrentar el pasado, por fin había llegado.

Se abrazó así misma, tras sentir el viento con tanta potencia azotar contra su húmedo cuerpo. Su corazón palpitaba con tremenda fuerza y sentía un nerviosismo agraviante. Su respiración se volvía cada vez más agitada a cada nuevo paso que daba; las gotas de lluvia resbalaban por su rostro perdiéndose entre sus ropas.

"ahora si que voy a pescar un resfriado..."

Su ropa ahora húmeda, le impedía un ágil movimiento por aquel territorio boscoso; la lluvia no cesaba y eso le dificultaba la visión a su alrededor, la luna destellaba finos rayos de luz, iluminando su rostro y guiándola por el silencioso camino. Aún sin poder ver correctamente, su mente, sus piernas y sobre todo su corazón, podían distinguir perfectamente el camino correcto hacia su destino, aquel lugar por el cual miles de sus noches quedaron en desvelo, impidiéndole cerrar ni uno de sus ojos; aquel lugar que en su momento le dejo un escalofrío por las noches y un amargo sabor por las mañanas; lo irreal es que su sólo recuerdo atormentaba su mundo.

Largos minutos pasaron si que ella se diera cuenta, ya ni siquiera le importó el hecho de que sus amigos la estuvieran esperando de una simple ida al baño.

Su mente divagaba por su pasado, por los momentos felices, por los infelices... su vida había tenido una máscara, su corazón una coraza, cubierta con hielo; cerrada a expresarse.

Aminoró sus pasos, conciente de que había llegado; de su rostro, finas lagrimas bajaron hasta desaparecer por entre sus labios. Ella lloraba, silenciosamente, pero lo hacía. Cerró los ojos, recordando su última vista de ese lugar, ahora diferente por los años que corrieron junto con ella a lo largo de su vida.

Un lugar común en ese bosque...

Igual que los demás...

Cualquiera se perdería por el camino...

Sin embargo, ella lo llevaba impregnado en su alma, como algo pequeño y doloroso, que al paso del tiempo te perforaba tus sentidos y el sufrimiento verdadero brotaba, como algo sin final; sin nada que lo detuviera.

Y se dejo caer de rodillas, abrazada a sí misma, sufriendo de nuevo, reprochándose por no haber hecho nada, culpándose por su muerte. Como lo había hecho todo este tiempo.

Bajo la tormenta sigo tu rastro
que cada vez se hace mas escaso
me mojo en la lluvia y mis lágrimas se confunden.

- ¿chicos no creen que Hermione ya se tardo?

- yo te apoyo...

Harry, Ron y Ginny estaban cómodamente acostados en los sillones de la sala, la película que anteriormente estaban viendo, estaba en pausa; habían decidido esperar a que su castaña amiga regresara del baño, pero no lo hacía.

- voy a buscarla- se ofreció Ginny. Ambos amigos asintieron.

La vieron subir las escaleras y desaparecer en el segundo piso.

Ron miró a su amigo y comentó:

- ¿notaste que Hermione estaba medio rara?

- si, si lo noté

- ¿a que crees que se deba?

- no lo se, tal vez se sentía mal

- pues me parece que no se sentía tan mal, no esta en el baño, ni en su cuarto, creo que ni siquiera esta en la casa.- comentó Ginny que regresaba del segundo piso a paso pesado.

- ¿a dónde habrá ido entonces?

-¡Keenan!- gritó alguien desde afuera.

Harry miró a sus amigos con una ceja levantada.

- ¿creen que...?

El trío compartió una misma mirada: confusión y desconcierto; Harry miró por la ventana, la tormenta estaba muy fuerte, y parecía que así iba a estar durante un par de horas; y en su estómago se formo un nudo bastante molesto al pensar que su amiga estaba allá afuera empapándose.

Con paso decidido se dirigió a la puerta y tomando un abrigo que estaba colgado en un perchero, (y que no era suyo), salió a en dirección al patio trasero, obviamente a buscar a su amiga.

Camino por sendas inundadas,
mirando a mi lado, buscándote, necesitándote,
cada vez mas cercano te siento pero al mismo tiempo muy distante.

Hermione siguió de rodillas en el piso por un largo fragmento de tiempo, no había dejado de sollozar y se auto abrazaba para protegerse del frió, ya no sentía las manos, pero poco le importaba; de su boca salía vapor helado y sus lágrimas se confundían con las gotas de lluvia.

Estaba tan absorta en sus propios pesares que no se percato de insensatos ruidos que se acercaban a ella, por lo tanto no se dio cuenta de que alguien se había puesto a uno de sus costados.

Pero de lo que si se percató fue de que, las gotas que anteriormente estaban cayendo furiosamente sobre su cuerpo, habían parado abruptamente y además una especie de chaqueta la había cubierto por la espalda.

Volteó instintivamente buscando con la mirada a uno de sus amigos o quizás a Javier, pero absolutamente nada en el mundo la hubiera preparado para encontrarse con aquello.

Dio un respingo sorprendida y como la última vez que lo había visto, un escalofrío recorrió su espina dorsal.

Desde arriba, dos ojos azules, con destellos plateados, la miraban furioso, centelleando enojo contenido, pero bien auto controlado en la oscuridad de la noche y su fino rostro con expresión dura enmarcada por la luna llena.

Kalyo

Y me besas y me rechazas,
frente al viento húmedo, cobijas mis brazos y los haces a un lado.

- ¿Por qué crees que tuvo que salir necesariamente y, precisamente meterse al bosque?

- ¿por que su perro esta perdido?- preguntó irónicamente el moreno rodando los ojos en claro fastidio.- y puedes dejar de quejarte por un segundo Ron¡Hermione esta perdida!

- mira en primera no estoy muy seguro de que Hermione este perdida y no me mires así que es la verdad, en segundo y lo más importante es el hecho de que este lloviendo, no creo que Hermione este afuera con este clima y por ter...

- quieres callarte Ron, me mareas, que te parece si mejor nos separamos, si alguno de los dos la encuentra hecha chispas rojas al cielo- Ron profirió algo parecido a un si, y tomó el camino contrario que el de su amigo.

Harry suspiró aliviado por haberse desecho de las constantes quejas de su amigo.

Le habían dicho a Ginny que lo mejor era que se quedará en casa, por si la castaña regresaba; y Javier les había indicado un poco el camino, pero la verdad era que no le había prestado mucha atención, estaba demasiado nervioso en ese momento.

Harry suspiró y siguió hacia enfrente, estaba muy preocupado por su amiga, la había notado ausente mientras veían las películas; además - miró por sobre su hombro - ya no recordaba ni donde estaba, necesitaba a la castaña para regresar, si no, estaba perdido, y no lo decía con algún sentido figurado.

Corres bajo las nubes, y por mas que he querido seguirte caigo,
y grito ¡es mi mente o ya no estas!,
!eres tu o soy yo la del error¡¡¡dime!!!

- ¿qué diantre crees que haces, Hermione¿quieres morir de hipotermia acaso?- preguntó el castaño furioso.- la verdad es que a mi no me importa, desgraciadamente eres mi deber; mi responsabilidad es cuidarte de criaturas inimaginables que están detrás de tu vida y no pienso perderte por una maldita tormenta...

- no tienes por que hablarme así- se ofendió ella limpiándose disimuladamente las lágrimas.- absolutamente nadie te obliga a estar aquí.

Kalyo la miró penetrantemente por unos segundos, hasta que le extendió su mano.

- levántate, te vas a enfermar- le ordenó con aire altivo

- no eres nadie para ordenarme que debo hacer

- desgraciadamente para ti, no me importa tu opinión, levántate

- no hagas eso... ya te dije que no me des ordenes

Kalyo la tomó de un brazo y la levantó de una manera poco delicada.

- ¡¿Qué te sucede?!- dijo la ojimiel zafándose de su agarre.

- no me gusta que me desobedezcan, pero no vengo ha hablar de eso.

Hermione iba a replicar hasta que se percató de que una bola de pelos color dorado se removía detrás del chico.

- ¡Keenan!- gritó sobresaltando al ángel- te hemos estado buscando- susurró débilmente, el perro fue con ella y le lamió cariñosamente la mano.

La castaña se arrodillo a su altura y lo abrazó por el cuello, acariciando suavemente su pelaje dorado.

Kalyo la miró. Era su imaginación, o a estos terrestres se les estaba dando la costumbre de ignorarlo. Suspiró.

- ¿quieres prestarme un mínimo de atención pequeña castaña? - dijo arrastrando deliberadamente las palabras.

Hermione lo miró aún enfadada con él por su comportamiento.

- ahora si me lo pides¿no me lo ordenas?

- deja eso¿si?, tenemos cosas que hablar

La castaña lo miró fríamente.

- si mejoraras tu actitud conmigo, todo sería mas sencillo, eres demasiado desagradable.

- ¡ja! Me tiene sin cuidado tu opinión escuincla, sólo quiero que escuches.

- no lo voy hacer hasta que no cambies tu actitud.

Kalyo gruño y respiro profundo.

- esta bien¿ok? Lo siento, no quería ofender a la niña -dijo inexpresivamente, Hermione frunció el ceño poco convencida.- mira solo vengo a explicarte como va a estar la cosa cuando entre a Hogwarts contigo este año¿de acuerdo?

La castaña asintió enfadada. Desgraciadamente tenía que escucharlo.

- aun no me acostumbro ¿de acuerdo?, es algo demasiado irreal... - se sinceró levantándose.

- lo se¿ok? Yo tampoco me lo creo; pero creo que si queremos que esto funcione y que ambos salgamos beneficiados con ello, tenemos que llevarnos medianamente bien. Acepto que no soy una persona amigable, pero no me queda de otra sino enfrentar lo que viene.

- ¿realmente estas aquí obligado?-preguntó la castaña un poco mas calmada.

- no, pero eso es otro tema. Ahora mira esto es lo que va a pasar...

Pero no pudo terminar, pues un ruido lo distrajo.

- alguien viene, creo que es uno de tus amigos- murmuró mirando sobre el hombro de la castaña. Ella confundida se giró, después volvió su vista en Kalyo extrañada. Keenan soltó un ladrido.

- yo no escuche nada -musitó

El ángel levantó una ceja arrogantemente e hizo una mueca parecida a una media sonrisa.

- imperfecta -le dijo antes de pegar un brinco tan alto, que lo llevó arriba de la rama de un árbol, la cual lo cubría dejando ver sólo un brillo desprendido por sus ojos a causa de la noche estrellada, tan macabro que, cuando la castaña lo miró sintió un escalofrío y al mismo tiempo estupefacción por algo tan extraño.

- ¿que demo...?

- ¿Hermione?- la llamaron por la espalda, poniéndola de golpe, muy rígida.

- ¿Harry?- musitó volviéndose lentamente

El peliazabache la abrazó. Hermione correspondió a su abrazó.

Continuo en busca de una respuesta,
la tormenta para, descubres mi llanto y me miras,
de lo lejos regresas y tomas mi mano me abrazas con fuerza
y siento como si me hicieras parte de tu vida
quisiera que esto no terminara pero el momento se acaba
y cuando abro los ojos me doy cuenta de que en un sueño a pasado.

- nos tenías muy preocupados¿sabías?

- lo siento, es sólo que no pude contenerme- mordió su labio inferior.

- ¿fue aquí?- preguntó algo cohibido mirando el lugar. Ella asintió contra su pecho respirando la fragancia silvestre y húmeda que los rodeaba.- ¿estas bien?

- si, sólo algo triste, nunca había vivido tanto su recuerdo- le susurró ella. Se mordió el labio de nuevo y cerró los ojos impidiéndose a ella misma derramar ni una sola lágrima.

Harry la separó un poco de su cuerpo para mirarla; se veía tan frágil, tan indefensa con la cabeza gacha y su mirada perdida en el piso, tan necesitada de cariño y comprensión; se sintió impotente al no saber que hacer, al no saber que decirle para reconfortarla. ¿Qué haría ella estando en su lugar¿Por qué no tenía su misma capacidad de conforte¿Por qué no podía con una sola mirada arreglarlo todo, con un solo roce calmar la nítida tormenta de emociones¿Por qué?

Sin darse cuenta fue bajando su cabeza hacia ella, sin darse cuenta de cuan confundido estaba la apretó contra si, sus ojos se llenaron de lagrimas impotentes por sentirse la persona mas inútil del mundo, la persona mas idiota e insensible que no podía evitar el sufrimiento de su mejor amiga; rozo su nariz con la suya y cerró los ojos con fuerza; sintió el cuerpo de su amiga estremecerse bajo sus brazos. Sin ser conciente de lo que hacía, ladeo su cabeza y rozó su nariz contra la mejilla de ella, en una caricia que le removió las entrañas.

Hermione entreabrió los labios y cerró los ojos, embriagada por la caricia y ternura de su mejor amigo. Se dejo embargar por los sentimientos aglomerados en su estómago y apretó los fuertes hombros de Harry con sus delicadas y pequeñas manos.

De un momento a otro estaba aspirando el mismo aliento que su amiga.

Y así dejándose llevar por la cercanía de la luna llena, por la brisa silvestre que había dejado la tormenta, dejándose llevar por un impulso imprudente pero necesitado; hizo lo que jamás había pensado hacer nunca.

La besó.

"Algunos piensan que el dolor sólo se combate con la medicina. Sin embargo, hay dolores que se curan con el amor."


Hola!

¿Qué tal todo mundo?, auhhh, no me avienten nada¡¡hey!! Eso dolio... jaja, no se crean.
La verdad espero que nadie este pensando en matarme, tal vez no les guste el final de este capítulo, tal vez si, que se yo. Sólo he de aclarar que me moría de ganas por escribir el primer beso de esta parejita, y no es por nada pero en el próximo capítulo esto sigue, jaja sólo comento que ahí no acaba el beso... ok tal vez hable de más.

Bueno, bueno, que les parece la actitud de los personajes, Kalyo ya empezó a tener problemas con los animales, pero creo que se ha ganado un nuevo amigo, sin su consentimiento claro.

El próximo capitulo lleva como título "la pesadilla en la realidad" y veremos como está el mundo de los malos, un poco de acción y quizás violencia, no se preocupen que seguirá la historia de los personajes.

Una cosa, la frase del último párrafo (que esta toda bonita) la saqué de mi anterior fic.

Dejen reviews, recuerden que las contestaciones son en el plano de reviews. Gracias a todos los que han comentado y ánimo a los que no lo han hecho ha hacerlo.

Ahora unas palabras... con respecto a Harry Potter and the Deathly Hallows... nada de Spoilers...

Primero que nada debo informar que despues de leerme el libro (después de que un amigo me hubiese arruinado el final, te odio Cesar!! XD) me di cuenta de algo, ok todos los shippers Harry y Hermione debieron haber sufrido mucho no? yo me trague mi olgullo e hice incapié en mi lealtad hacia la historia y la leí, sufriendo en cada escena que no fuera H/Hr, llorando al final; pero tenemos que recordar una cosa muy importante: TODOS nosotros somos fieles a la historia, no a las parejas, ese libro ha sido uno de los mejores que he leido, de veras se los recomiendo.

El desilusional vive en nosotros ahora y depende de nosotros que siga adelante, por que amedrentarse si NUESTRA HISTORIA aun no acaba, ahora enseñemosle a JK Rowling que el amor entre H/Hr no es y nunca será superficial, que un epilogo puede ser mejor escrito hasta por un niño.

Enseñemosle a Rowling que nuesto fanatismo por la pareja siempre tuvo un hecho, que hay escritores fans que hacen un trabajo increible por algo en lo que creen. Amigos vivamos con EL DESILUSIONAL por siempre, no se dejen pisotear por los que son R/Hr o H/G, su historia en el libro fue un asco, un segundo plano bien bonito, Y el H/Hr se dio hasta por descuido de la autora, es algo que no se puede negar. Simplemente jamás peleamos por algo tonto, jamás.

Muchos saludos y abrazos de su amiga:

Darkgranger