Una profecía de los cielos

Draco Dormiens Nunquam Titillandus

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9.- Adam Hellsing...Sorpresas Inesperadas

"Las sorpresas no son siempre perfectas y por defecto tampoco son bienvenidas"

- ¿Adam?... esto si, e-el es Adam...-aseguró contrariada.

- y si quieren saber más, pues soy un estudiante de Inefable, vengo del sur de Groenlandia y se mucha magia negra, blanca y antigua, por eso niño, me viste luchar como lo hice...-explicó mecánicamente y sin un ápice de sentimiento en la voz, Harry frunció el ceño.- y a ella la conocí cuando éramos pequeños-señalo a la castaña.- tengo 19 años y vine a aprender acerca de otra cultura¿hay algo más que quieras saber pelirrojo¿O ya tienes suficiente?- Ron apretó los labios y la castaña se golpeó la frente silenciosamente.

- yo soy Ginebra, pero me dicen Ginny, mucho gusto- dijo la menor Weasley acercándose y sonriéndole coquetamente, el chico levantó una ceja sin borrar su expresión de superioridad.

- me llamo Ron Weasley y soy SU hermano- respondió el pelirrojo un poco receloso señalando a su hermana.

Kalyo miró a Ron de arriba abajo muy arrogantemente y luego poso su vista en Harry- ¿y tú niño¿tienes nombre?

Harry dio un respingo furioso y apretó los puños¿le había llamado niño OTRA vez¡que se creía¡Un viejo barbón y cascarrabias¡Si sólo tenía un año más que él! Abrió la boca para contraatacar, pero Hermione viendo sus intenciones respondió antes que él.

- se llama Harry Potter- respondió la chica nerviosa, jalando un poco a Harry por su sudadera- bueno ya todos presentados, creo que podemos irnos ¿no? Harry y Ron están heridos y sería bueno que algún medímago los revisara...- comentó para cambiar de tema. Pero se dio cuenta que nadie le había prestado atención.

Una cosa importante que no paso desapercibida por ninguno de los presentes, es que el joven Adam no miró la cicatriz de Harry y tampoco pareció sorprendido. Lo miró por menos de tres segundos a los ojos, para después darse la vuelta y caminar hacia los aurores que se encontraban en una de las tiendas.

Mientras se alejaba levantó una mano a modo de despedida, mientras que la otra mano la metía a la bolsa de su pantalón. Todo sin voltear ni decir palabra.

La castaña suspiró frustrada¡que le pasaba a ese! Se supone que debería cooperar un poco, así las cosas serían más fáciles, seguramente sus amigos harían algún comentario acerca de Kalyo. ¡Estaba peor que Malfoy, por Merlín¡Y luego se había cambiado el nombre¡Y no le había avisado! Bufó.

- que le pasa a ese, no se de donde te consigues amiguitos tan "amigables" Hermione- le reprochó con tono irónico el pelirrojo a su castaña amiga.

- yo te apoyo Ron, me pareció el tipo más arrogante que he visto, aunque ya no se quien es peor, si Malfoy o él.- apoyó Harry frunciendo el ceño.- no me cayó nada bien...- gruñó.

- pues a mi me pareció bastante guapo, además su actitud fría y arrogante lo hacen lucir... sexy- comentó Ginny de lo más normal, luego miró a Harry y al no ver más que una mueca de desagrado, volvió su mirada hacia la castaña- ¿verdad que si Hermione?

Harry y Ron giraron tan rápido y bruscamente sus cabezas hacia ella, que la castaña pensó que se habían auto estrangulado.

- ehh... — se sonrojó de manera visible y desvió su vista de los dos pares de ojos que la veían penetrantemente (en especial unas orbes esmeraldas que brillaban con fuerza).

Hermione no pudo evitar voltear a ver a su guardián y recorrerlo con la mirada; su pantalón negro con cadenas plateadas que brillaban en él, el abrigo de cuero y sus guantes del mismo color, su camiseta blanca y pulcra que lucían impecables en su bien formado cuerpo, con anchos hombros; era un poco más alto que Ron y tenía un fino y arrogante rostro. Su collar plateado en forma de lobo, que sobresalía brillando en torno a su cuello, contrastando con su vestimenta oscura. Tenía una pequeña argolla en su oreja derecha; su cabello finamente peinado, liso y brilloso, con un flequillo irregular que caía elegantemente en su frente. Pero lo más increíble de ese ser, eran sin duda, sus ojos, que como había dicho Ginny, eran fríos e inexpresivos, demostrando su actitud; sin embargo brillaban en torno a él, de un color azul plateado.

Claro que era guapo, y ella no lo podía negar.

- ehh, sabes Ginny, creo que sería buena idea que fuéramos a ayudar; y ustedes- se volteó a sus amigos apuntándolos con el dedo- deberían ir a que los revisen, ahora nos vemos...- y diciendo esto y sin esperar a que sus amigos le respondieran, salió como un vendaval hacia donde los heridos necesitaban de su ayuda.

Pero es que claro, tampoco es que tuviera que aceptar frente a sus amigos que consideraba a Kalyo guapo, no señor, eso sin duda era un acto suicida.

Una hora más tarde, los cuatro amigos estaban sentados enfrente de una tienda con un letrero partido a la mitad, habían estado ayudando con los heridos, pero entre tantos cuerpos inertes, Hermione se había sentido extrañamente mareada y sus amigos la habían acompañado a sentarse, sabiendo internamente que todos estaban agobiados por la extraña sensación de ver tanta gente muerta.

Ya habían hablado con Lupin y con Ojoloco acerca del ataque. También se habían despedido de los gemelos que se marcharon para ver los daños en el callejón. Tonks también se había ido al ministerio para arreglar unas cosas. Al parecer el ajetreo había terminado por el momento.

Estaban sumidos en un silencio que fue roto por unos pasos que se aproximaban a ellos.

- bueno Hermione, creo que lo mejor será irnos, estar aquí ya no tiene sentido- dijo una voz con tono autoritario. Más que una opción había sonado como a una orden.

Harry levantó el rostro de entre sus manos y miró a la persona con el entrecejo fruncido.

- ¿irnos?- preguntó la castaña mirando con extrañeza a su guardián.

- si, dije irnos, los acompañaré a tu casa- la miró fijamente y le tendió una mano- levántate- ayudó a la castaña a pararse y estabilizar su postura y se volteó hacia los otros- y ustedes apúrense, no pienso esperar a ninguno- les informó.

Harry y Ron se levantaron bruscamente haciendo caer a Ginny de espaldas, la cual se estaba incorporando lentamente.

- ¡hey!- se quejó. Hermione la ayudó un poco.

- no necesitamos que acompañes a nadie, sabemos como llegar- le contestó Harry bruscamente ignorando las quejas de la pelirroja.

- yo no te pregunte nada, te estoy informando que los llevaré.- respondió Adam sin mirarlo. Harry apretó la mandíbula.

- ¡No...

- no importa, Harry, Ron, esta bien, déjenlo así.- dijo la castaña mirándolos significativamente.

Ni el pelirrojo ni el moreno habían acudido con ningún Medimago para que los atendieran. Aún conservaban los rastros de sangre seca en el rostro y una que otra herida que no se veía tan mal.

Ninguno de los dos hizo replica alguna, y acataron las ordenes indirectas de su amiga en silencio. Ron tomó a su hermana de la mano y tiró de ella para que caminara fuera de ese lugar que aún tenía mucha gente caminando. Harry instintivamente pasó uno de sus brazos por los hombros de su amiga y la condujo por el mismo camino que sus amigos, ganándose con ello la mirada extrañada de su castaña amiga. El ángel sin embargo, observó todo a su alrededor cerciorándose de que todo estaba bien y luego a paso lento, los siguió.

Miró hacia el frente, observando como ese niño pelinegro tomaba posesivamente a su protegida, hizo una mueca, quizás tendría problemas por ese chiquillo. Alcanzó a la pareja y llamó a la castaña.

- ¿qué pasa?- preguntó esta deteniéndose junto a Harry, quien seguía sin soltarla.

- antes de aparecernos necesitamos hablar- levantó su mentón- si me haces el favor- inclinó su cuerpo un poco y le señaló un lugar alejado con la mano extendida, un gesto bastante elegante.

Harry lo miró extrañado y estaba apunto de replicar pero la voz de su mejor amiga se lo impidió.

- ahora vuelvo Harry¿podrías avisar a Ron y a Ginny que ya vamos?- este asintió mecánicamente y a regañadientes. Se alejó un poco y la castaña aprovechó para acercarse a su guardián.

- ¡¿Qué crees que haces¡No puedo creer que seas tan prepotente¡Además... ¿por qué no me informaste del cambio de nombre¡Pude haber metido la pata¡¿Sabes?!- respiró profundo dispuesta a seguir gritándole pero se vio interrumpida por Ka-Adam.

- D-e-j-a d-e g-r-i-t-a-r-m-e n-i-ñ-a- dijo lento y amenazador.- no tengo porque darte ninguna explicación de mis actos.

- ¡¿Qué¡¿Qué quieres decir?!

Adam la tomó por los hombros y acercó su rostro a ella, amenazándola.

- tranquilízate castaña, siento no haber mencionado lo de mi nombre, pero no puedo hacer nada con mi actitud, soy así, supéralo, tú y toda la raza humana me tiene sin cuidado, no voy hacer nada para que estés "a gusto" conmigo- la soltó y dio un paso hacia atrás.

- vas a convivir con migo y con toda mi raza por mucho tiempo, podrías hacer esto más fácil y dejar de portarte como un estúpido.- Adam pareció ignorarla.

- me quedaré contigo, en tu casa y con tus amiguitos por lo que resta de las vacaciones, los demonios se están movilizando y si hubiera llegado un minuto tarde, estarías muerta, no voy a volver a correr el riesgo, eres muy torpe.

- ¡¿Qué quieres decir con que soy tor...¡¿Qué¡no te puedes quedar conmigo! Mis amigos se infartarían...- dijo escandalizada.

- no me importa, además será casi como si no estuviera, no pienso convivir con tu raza más de lo necesario.

- ¡quieres callarte¡Deja de referirte a los humanos como si fueran una raza repugnante!- el castaño hizo una mueca de ironía, concediéndole su opinión.- ¡Agrr!- se volteó dándole la espalda.

En ese momento Harry y Ron se acercaban a ellos.

- ¿pasa algo Hermione? Creímos oír gritos...-preguntó Ron mirando a Adam con desconfianza.

La castaña cerró los ojos por unos instantes y suspiró levantando la vista hacia sus amigos.

- no, no pasa nada, es sólo que hablaba con Ka-Adam acerca de su estancia aquí, y pues- miró a sus amigos algo nerviosa- y pues... le ofrecí quedarse en mi casa mientras se acaban las vacaciones.- aceptó al final.

- ¡¿QUE?!- exclamaron ambos provocando que varias miradas se posaran en ellos, viéndolos como si fueran unos maniáticos.

- ¡shhh!- pidió con un dedo en sus labios y mirando en todas direcciones con la cara un poco sonrojada.- ¡bajen la voz!

- ¡pero Hermio...

- escuchen: es mi decisión y espero que la comprendan, sólo quiero ayudarlo- dijo con voz firme y muy seria, interrumpiendo la replica de su amigo.

Harry la miró con ojos desorbitados y bufó desconfiado, se dio media vuelta sin decir nada y fue a alcanzar a Ginny que los esperaba del otro lado de la calle. Ron le echó una última mirada a su amiga y negando con la cabeza siguió a su amigo después de admitir:

- es tu casa...

Hermione los vio alejarse y volvió a suspirar por enésima vez ese día. La odiarían un rato, eso lo sabía. Kalyo era un prepotente, lo sabía. A sus amigos no les haría gracia su presencia, pero su "guardián" no le había dejado otra opción. Y sólo faltaban dos días para regresar a Hogwarts, además estarían más seguros con el ángel ahí, en su casa.

Debería dejar de pensar en el asunto, estaba cansada, ese ser egocéntrico estaba mirándola por atrás, quería ducharse y curar a sus amigos y a ella misma. Pero ¿qué hacía?, pensar, no era buena opción, pero lo hacía. Se giró hacia Adam.

- no quiero ningún incidente en mi casa, y te lo estoy pidiendo de favor, nada de peleas y nada de petulancia, vas a mi casa, con MIS amigos...- lo miró con el ceño fruncido- y te repito: nadie te obliga a estar aquí, si tanto te desagrada estar "cuidándome", pues te puedes marchar a donde se te venga en gana, por mi no hay problema...- se dio media vuelta dispuesta a seguir el camino de sus amigos, pero a la última hora se regresó habiéndose olvidado de algo.- por cierto, odio que me ordenen que hacer, deja de hacerlo que tampoco soy tu esclava... y no te debo nada, hoy me salvaste y te lo agradezco, pero no pienses que por eso te voy a obedecer a cada instante... ¿quedo claro?

Por muy extraño que pareciera, Kalyo; guardián, ángel y general de un poderoso ejército; petulante, creído y egocéntrico; con aires de grandeza y extremada arrogancia, alguien que juró jamás mezclarse con humanos y que hasta ese momento se había mostrado desconsiderado ante todo, asintió a la orden de la castaña.Porque era su mundo y tampoco estaba en sus planes que ella no cooperara con él o que se estuviesen peleando por cada idiotez, ja, claro que no lo haría al pie de la letra, pero bueno, él tampoco obedecía ordenes.

Además ya habían gritado lo suficiente, al menos por ese día.

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El viaje había sido silencioso; tensionado y silencioso. Sus amigos seguían molestos con ella, exceptuando a Ginny, la cual estaba encantada con el asunto.

Llegaron a la casa de la castaña, exhaustos y adoloridos. Con ganas de ducharse y echarse a dormir. Quizás curarse un poco las heridas, pero al fin y al cabo su principal prepósito era descansar.

Hermione le indicó al castaño una habitación para que subiera a descansar y que se acomodara; mientras tanto Ginny subía a la suya y se encerraba en el baño para lavarse.

Por otro lado, la castaña condujo a sus amigos a la cocina; ambos se sentaron en unos banquitos de madera mientras la ojimiel rebuscaba algo entre los cajones. Sus amigos la miraban un tanto confundidos.

Se volvió hacia sus amigos con unas gasas y alcohol, ella se dio cuenta que aún la miraban algo serios, pero trató de ignorarlo, acomodando las cosas para limpiarles las heridas. Primero se inclinó sobre el rostro de Ron y se sintió algo dolida al verle voltear la cara para esquivar sus manos.

- ¿qué haces?- preguntó bruscamente.

- sólo quiero limpiarte la herida del rostro Ron, se va infectar si no lo hago...- dijo en apenas un susurro y sin mirarlo a los ojos. Intentó, esta vez con éxito, tomar el rostro de su amigo para limpiarlo, y tras varios minutos de un tenso silencio entre los tres, le colocó una pomada y una venda, y luego de terminar con una leve queja del pelirrojo, este se levantó y con un seco gracias se retiró de la cocina a paso acelerado.

Hermione se volvió a las gasas y al alcohol, mordiendo su labio inferior y tratando de controlar las ganas que tenía de llorar, pero no, sería fuerte, ella no tenía la culpa; sus amigos deberían comprenderla.

Dio la vuelta ahora tratando de curar a Harry, evitando a toda costa sus ojos, si no se derrumbaría. Miró su frente y con una de las gasas paso el alcohol por la herida que estaba ahí, su pelinegro amigo tenía más rasguños que Ron, así que sería mas tardado. Sintió como Harry relajaba el gesto de su rostro y cerraba los ojos. Pasó el paño húmedo por su cicatriz y volvió a morderse el labio inferior, nerviosa.

Sintió como Harry llevaba sus manos hacia las suyas y las tomaba con delicadeza, deteniendo su labor de curarle. Abrió los ojos y se levantó lentamente del banco, mirándola fijamente a los ojos. Con un brillo culpable.

Porque se sentía culpable. Había visto el rostro dolido y triste de su amiga, y él le había prometido cambiar con ella, para bien, no para mal. Y la había hecho sentir triste y apunto de llorar.

- Ron y yo somos muy estúpidos e insensibles, ya nos conoces, no queríamos hacerte sentir mal... sólo nos preocupamos por ti... — susurró acariciando su rostro.- ni siquiera merecemos que nos cuides tanto, en especial a mí Hermione... lo siento de veras, se que es tu amigo y lo quieres ayudar...- sonrió un poco, esperando su reacción. Ella simplemente asintió, sintiendo como sus ojos se encharcaban.

Porque era extremadamente lindo y no se daba cuenta. Nunca

- pero no me pidas que me lleve bien con él¿de acuerdo?, no creo poder convivir con otro intento de Malfoy...- la castaña soltó una risita, que al pelinegro se le hizo extremadamente tierna, y luego su mejor amiga negó con la cabeza, entendiéndolo, como siempre.

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Kalyo estaba acostado en la cama de la habitación que Hermione le había indicado, hacía mucho que no dormía en algo tan blando, tenía que aceptarlo. Miraba el techo pensando en lo que les esperaba. Había visto todo con más claridad. La guerra iba a ser difícil de ganar.

Giró un poco su rostro al escuchar la puerta abrirse y sabiendo de antemano que era ella, se volvió a acomodar.

- ¿Qué quieres castaña?- no sonó brusco ni petulante como antes, algo le impedía ser así con ella de nuevo.

- te traje algo de comer, por si tienes hambre, y-y vine a ver tus heridas...- dijo algo tímida y dudativa.

Se acercó con cuidado a Adam y le pidió que se sentara.

- no necesito que me cures, gracias.

- estas herido por mi culpa, es lo menos que puedo hacer- dijo con tono cansino y decidido. Terca, como siempre se mostraba.

Adam frunció los labios y se levantó bruscamente, asustando a la chica, que retrocedió un paso.

La miró.

- no necesito escuchar tanta compasión, no me debes nada, no te hice ningún favor a ti. No pienso portarme diferente por que tu seas amable. Así que ahórrate tus cuidados.

- mira lo de antes... lamento haberte gritado, pero te lo merecías, y ahora sólo quiero ver tus heridas.- el ángel iba a seguir con sus replicas cuando de repente sintió como Hermione tomaba su rostro y ponía algo húmedo contra su frente. Algo húmedo y que ardía.

- ¡hey!- se quejó, más no hizo nada por detenerla, tampoco es que quisiera lastimarla. Sólo frunció el ceño algo enojado.

- es alcohol, y te arderá un poco...- grr, un poco se dijo con ironía, como odiaba sentir tanto por estar en la tierra. Tomó a la castaña por la muñeca y separó su mano de su frente.

- eres bruja, soy un ángel-afirmó con el entrecejo fruncido, la castaña se sonrojó un poco- y con hacer esto basta...- levantó su mano derecha y la posó sobre el labio partido de la ojimiel. Una extraña luz plateada salió de su mano y en instantes curó la herida de su labio. Hermione lo miró sorprendida. Adam la miró superior.

- ahora, si me dejaras dormir...- la castaña se sintió tan tonta y mas roja de lo normal que salió de la habitación lo mas rápido que sus piernas entumidas y adoloridas le permitieron.

Antes de atravesar creyó haber escuchado un gracias, casi como si fuera un susurro. Pero decidió ignorarlo, pues casi pensó haberlo imaginado.

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El día siguiente, todos se despertaron mas tarde de lo normal, pues aún estaban exhaustos. A pesar de eso, Adam había sido el primero en levantarse.

Ahora que podía moverse libremente por ese lugar, decidió curiosear por un rato. Al fin y al cabo jamás había estado dentro de una... mmm... casa, hogar o como fuese que se llamará aquello, por lo menos no tan abiertamente.

Decidió observar las fotos y los extraños artículos que llenaban el salón principal, y se quedó bastante sorprendido de las ideas tan extravagantes que los humanos tenían. Movió un poco su cabeza, dándose cuenta de que empezaba a delirar, ja, considerar a los humanos inteligentes.

Sintió como alguien bajaba por las escaleras y miró de reojo a su acompañante. Era ese niño engreído, Harry Potter. Observó con disimulo como se quedaba parado al final de las escaleras con su vista posada en él. Frunció el ceño y sin mirarlo directamente le preguntó con sutileza:

- ¿se te perdió algo¿o me miras por alguna razón en especial, niño?

Harry dio un leve respingo, había pensado que no se había percatado de su presencia. Ignoró el niño que había sido dirigido para él y recordando su conversación con la castaña, decidió empezar de nuevo.

- no, no perdí nada, y ya que estamos solos quería disculparme por mi actitud de ayer, se que no debí alterarme tanto...

Adam sonrió de lado. Prepotente.

- a ¿si?... pues que bueno...- le respondió con indiferencia. Harry apretó la mandíbula.- bien por ti...

- ¿sólo eso me dirás? Supongo que los dos tenemos algo de culpa ¿no crees?...- le preguntó mosqueado. Estaba intentando ser amable. Lo intentaba, de verás que si.

- la verdad no, no lo creo... y de una vez te digo niño, no pienso llevarme bien con nadie, de nada influye en que seas amigo de Hermione... y la verdad no quiero tener conversaciones ridículas contigo- le avisó desinteresado. El pelinegro apretó los puños y trató de contenerse para no golpearlo ahí mismo o lanzarle una maldición.

- esta bien- corroboró- sólo te hablo por cortesía a MI amiga, pero es bueno que ambos lo tengamos claro.- se dio media vuelta y entró a la cocina.

Estos humanos, con sentimientos absurdos, que imperfectos eran. De verdad que si.

De nuevo sintió pasos bajar por la escaleras y divisó como el pelirrojo, amigo de la castaña, descendía por ellas. Cuando estuvo totalmente a su nivel, lo miró bastante fulminante y le dijo seco y en un susurro casi inaudible:

- buenos días- y sin esperar respuesta cruzó el umbral de la puerta de la cocina y se unió a su amigo quien parecía ya estar desayunando.

Lo ignoró y continuó con su labor de curiosear. Estaba apunto de tomar uno de los objetos de porcelana, cuando algo fuera de la casa lo distrajo.

Su cara se contrajo en una mueca de fastidio. Allá afuera estaba ese animal, la bola de pelos esa, con patas y ojos. Y lo estaba mirando con esa cara que lo abrumaba y fastidiaba en exceso.

Estaba apunto de gritarle algo cuando una voz lo distrajo.

- ¿Qué haces Ka-Adam?- preguntó corrigiéndose.

Se volteó y observó a Hermione que venía descendiendo por las escaleras con el entrecejo ligeramente fruncido.

- ¿te importa?- preguntó con una ceja alzada. Hermione cerró los ojos conteniendo un suspiro de frustración y le negó con la cabeza.

- ¿vas a desayunar?

El se encogió de hombros. Realmente no le afectaba comer o no, pero estando en la tierra la comida se había convertido en algo esencial para vivir.

- bien supongo que tomaré eso como un si... ven conmigo- le dijo guiándolo hacia la cocina.

Sus amigos la saludaron con unos buenos días y vieron al chico, bastante indiferentes. La castaña le sirvió al ángel un poco de cereal con leche y procedió a sentarse con un plato propio. Kalyo miró el plato con una mueca, pero empezó a ingerirlo. Al poco rato la pelirroja menor los alcanzó.

- ¡buenos días!- exclamó bastante alegre.

- buenos días Ginny, veo que te levantaste de muy buen humor...

- y ¿por qué no habría de estarlo¡Mañana regresamos a Hogwarts!, y no es que no me hayan gustado las vacaciones¡al contrario!- añadió con una sonrisa en el rostro.

Después del desayuno empezaron a guardar sus cosas para el viaje al colegio, todo a petición de la castaña. Después de que el pelirrojo discutiera que era muy pronto para eso y que Hermione lo fulminara y le dijera que era tan irresponsable que no tenía nunca nada listo, y tras una pequeña discusión el hermano menor Weasley aceptó el mandato algo desganado.

Pronto todos se enfrascaron en sacar su ropa y sus libros, y acomodarlos en su baúl. Adam, sin embargo, se sentó en una de las sillas de la sala y extrajo un libro viejo de su bolsillo derecho y comenzó a leer.

Así se la pasaron hasta pasadas las tres de la tarde. Cuando los amigos bajaron a comer, hablaron de lo que iban a hacer el último día de vacaciones.

- pues no tengo nada en mente¿ustedes que opinan?

- ¡Una fiesta en la piscina!- exclamó la pelirroja saltando de su silla.

La castaña miró a sus amigos pidiendo su opinión.

- no es mala idea, podemos cocinar algo en el asador y listo... ¿Qué opinan ustedes?- les dirigió a sus amigos una mirada interrogante y los vio sonreír levemente.

- estupendo...

- suena bastante bien...

- ¡entonces esta decidido!- dijo Ginny y todos asintieron. Adam los miró rodando los ojos.

Se pasaron la tarde preparando las cosas para la noche y siguieron rejuntando algunas otras que se les habían escapado para guardar. Hermione veía todo con mucha melancolía, quién sabe en cuanto tiempo volvería a ver esa casa, tal vez nunca- se dijo con tristeza. Las cosas estaban muy difíciles y no tenía claro lo que fuese a suceder, la guerra estaba por delante y su vida estaría en juego cada instante. No pudo dejar de preocuparse.

Su mirada recorrió rápidamente el salón principal y sus ojos toparon con unos plateados que brillaban con fuerza y la miraban intensamente, incomodándola.

Desvió su mirada nerviosa y de reojo se percató de cómo Adam se levantaba de su asiento y se dirigía hacia ella. Se volteó tratando de huir, pero fue incapaz de hacerlo cuando una mano fría se posó en su hombro, deteniéndola con fuerza. Sintió como su guardián la giraba lentamente, sin brusquedad ni hostilidad hacia su persona.

Cuando alcanzó su mirada, una corriente eléctrica la recorrió por completo. Trató de no ver sus ojos azulinos.

- no vas a morir...- le susurró. Ella lo miró sorprendida, sin poder ocultar su asombro.

- ¿Qué?...- dijo débilmente, más de lo que quería demostrar.

- ya me oíste, no vas a morir, no voy a permitir que mueras castaña. Es mejor que dejes de pensarlo...- le dijo con el rostro impasible.

- ¿cómo sabes que pensaba eso?- dijo dirigiéndole una mirada interrogante. Adam le regresó una sonrisa torcida.- ¿ahora resulta que lees mentes?- le preguntó enojada¿Cuántas cosas no sabía de él? No le gustaba sentirse ignorante.

- no... no tengo el gusto de poseer tan magnifica cualidad.- le informó con una voz que le sonó melodiosa.- pero has de saber que tu expresión te delata, y antes de que digas algo.- la frenó viendo sus intenciones.- quiero que sepas que te conozco más de lo que piensas, y me he dado a la tarea de observarte... tu expresión melancólica y triste, sumando con que estas viendo tu casa como si fuera la última vez, pues, influyen un poco en tu perfil de: voy a morir. Y te repito, no vas a morir. No voy a dejar que pase eso.- le aseguró, le dio una palmadita en la cabeza y se fue a sentar de nuevo.

La castaña se quedó con la boca abierta de la impresión.

- ¿qué... qué...- balbuceó contrariada, Adam puso un dedo en sus labios y le indicó que no hablara, con la cabeza le señalo la puerta de la cocina, por donde venían sus amigos. Sacudió su cabeza y trató de ignorar lo que acababa de pasar.

- creo que ahora si esta todo listo...- comentó su pelirrojo amigo bostezando levemente.- ahora creo que tomare un descanso...- sacudió su mano derecha y subió a su habitación para tomar una siesta.

- creo que yo lo apoyo, estoy cansada y no quiero estar así en la noche... así que con permiso.-dijo Ginny con una sonrisa, después desapareció tras su hermano.

Hermione miró a Harry.

- ¿y tú¿Qué tal?

- me siento algo cansado, pero no quiero dormir...- le comentó. La castaña lo miró con el ceño fruncido- no tengo ganas Hermione...- añadió rápidamente. Su amiga relajó el gesto.

- entonces ¿Qué deseas hacer? Yo tampoco quiero dormir...- el castaño los miró con una mueca. Ese niño si que iba ser un problema.

- pues no sé, la verdad ¿alguna idea?- le sonrió.

- ¿que te parece...?- se paró un segundo y la castaña se mordió el labio inferior.- ¿qué te parece si vamos a caminar un rato? Hay un pequeño lago no muy lejos de aquí y no tuve tiempo de llevarlos...- lo miró algo dudosa. Su amigo le sonrió.

- claro, suena bien, así hacemos tiempo hasta que se haga de noche...- la castaña asintió. Miró a su guardián.

- Hmn... ¿quieres venir?- le preguntó sabiendo su respuesta.

- si.- le respondió fríamente. Hermione suspiró, en cambio Harry gruñó.

Pasaron sólo un par de horas caminando, Harry y Hermione platicaban animadamente de trivialidades, mientras tanto, Adam los seguía unos pasos por detrás y completamente callado.

Observaba como reían de cualquier tontería y como esa castaña se veía contenta, al parecer el ataque del día anterior estaba siendo olvidado.

Cuando llegaron al río, el castaño se apartó un poco de ellos y se fue a sentar en una roca.

Harry lo siguió con la mirada y luego posó su vista en Hermione.

- tu amigo es un poco... retraído ¿no?- le dijo. La castaña soltó una risita, si supiera por qué estaba acompañándolos.

- tal vez...- le respondió y miró a su guardián de reojo.

Regresaron a la casa de Hermione cuando el sol estaba por ocultarse. Encontraron a los dos hermanos pelirrojos sentados enfrente de la piscina con un vaso de limonada en las manos. Les sonrieron al verlos acercarse y levantaron la mano a modo de saludo.

- ¿a dónde fueron?- les preguntó Ron con las cejas levantadas.

- a caminar.- le respondió la castaña sin inmutarse. Ginny se levantó de un salto y dejó su bebida a un lado. La tomó del brazo y la jaló un poco.- ¿qué...?

- a cambiarnos.- fue todo lo que dijo con los ojos brillosos de la emoción, Hermione la miró confundida pero la siguió, antes de desaparecer por el marco de la puerta les gritó a los chicos.- ¡ustedes deberían hacer lo mismo!- y con un último empujón y una sonrisa plasmada en el rostro, desapareció con la idea de llegar a la habitación.

Una hora después, tras muchas discusiones e intentos de escape por parte de Hermione, las dos amigas bajaron hacia la piscina. Una con una sonrisa triunfante y la otra con el rostro cabizbajo por la vergüenza.

- Ginny no creo que esto... es decir...- balbuceó.- no era necesario...

- ¡claro que lo era¿Cómo planeabas meterte a nadar¿En Jeans?- la castaña se sonrojó intentando que la toalla que llevaba no se le cayera.

- ¡no! pero...- se miró y negó con la cabeza

- ¿ves? No tienes nada que argumentar¡vamos! que los chicos nos esperan- la jaló por una de sus mangas y juntas bajaron, Hermione resignada de persuadir a su amiga.

Cuando salieron para encontrarse con los demás, la cara de Hermione llegó a ser, en extremo, como el pelo rojizo de su amiga.

- Wow, chicas, se ven estupendas- exclamó Ron ante la perspectiva de ver a su hermana y a su mejor amiga en traje de baño aunque ligeramente cubiertas por las toallas rosadas que rodeaban sus cinturas, sonrió ampliamente.- vaya, por lo menos valió la pena esperar tanto tiempo, se me hacía que no salían- bromeó.

Hermione se apresuró a llegar a una de las sillas del exterior y sentarse. Notaba que alguien la miraba. Miró su toalla, que todavía estaba apretada contra su cintura y la aflojó un poco. Levantó su vista.

Se sorprendió al encontrarse los ojos verdes de su mejor amigo observándola fijamente, con la boca levemente entreabierta y con el ceño ligeramente fruncido. Se sonrojó de nuevo y desvió su mirada, apretando de nuevo la toalla a su cuerpo.

- que exagerado eres Ron, sólo fueron unos minutos- le reprochó su hermana. La pelirroja se quito la toalla de la cintura sin un ápice de vergüenza y se sentó en un extremo de la piscina. Miró a Harry que estaba a unos metros de ella y frunció el ceño al mirarlo dirigir su vista hacia la castaña.

Su hermano le acercó una bebida de color rojo. La bebió sin apartar su vista del ojiverde y el dulce sabor que emanaba lo que estaba tomando le atravesó la garganta, empalagándola.

Desvió su vista hacia su hermano que preparaba otro vaso, suponía, era para Hermione y suspiró. Jamás podría tener tanta conexión y lazos inquebrantables como ese trío los tenía. Era considerada como la pequeña Ginny, la amiga de trío de oro. Suspiró.

Revolvió un poco su bebida y levantó la vista para mirar hacia donde estaba Adam, el amigo de la castaña. Se sorprendió al verlo leyendo, con unos pantalones oscuros y una camiseta blanca.

- y tú Adam... ¿no vas a refrescarte con nosotros?- le preguntó entonces. El castaño despego por unos segundos la vista de su libro y le respondió sin ningún sentimiento en la voz.

- no...

- ¿por qué?- preguntó curiosa. Los otros tres observaban atentos la conversación. Adam la miró de nuevo, evaluándola, después de unos segundos suspiró.

- no me apetece.- dijo indiferente. Ginny sonrió complacida al tener su atención sobre ella.

- ah... bueno y dime ¿Qué vienes hacer hasta Londres?- Adam se debatió en si responder o no, pero al fin accedió a hacerlo a regañadientes. Cerró el libro que estaba leyendo al ver su lectura interrumpida y le dirigió a la pelirroja una mirada poco agradable.

- pues... vengo a estudiar, Dumbledore accedió a darme un permiso especial para observar las clases que se imparten en Hogwarts... algo así como un estudiante, pero sin las mismas obligaciones...- hizo una mueca.

- ¡vaya¡¿Entonces estudiarás con nosotros¡Que bien!- exclamó la pelirroja complacida. Harry y Ron se quedaron sin respiración y con los ojos abiertos como platos. La castaña escondió el rostro entre sus manos y negó con la cabeza.

- tecnicame...- trató de refutar el castaño pero la pelirroja lo interrumpió.

- ¡Es genial!, verás que te encantará el castillo, es fabuloso...

- de hecho ya he visi...

- ¿a que es una gran noticia chicos?- nos preguntó mientras ignoraba a mi guardián. Sin esperar respuesta de nosotros, empezó a explicar por que la idea de que el castaño entrará a nuestro colegio le parecía maravillosa.

Levanté la mirada y la fije en Adam, tenía el rostro contorsionado en una mueca de enfado y sobretodo de... indignación. De repente me entraron unas enormes ganas de reír. Sin poder evitarlo solté una carcajada. Adam parecía mirar a Ginny como si esta fuera un bicho raro. Los presentes me miraron y Ginny detuvo su parloteo.

- lo siento.- susurré. La toalla que me rodeaba se deslizó un poco y yo la detuve de sopetón, sonrojada.

Pasamos la noche disfrutando del clima acogedor, que era bastante inusual y cuando por fin me animé a dejar mi toalla a un lado, todos nos zambullimos en la piscina y la disfrutamos enormemente. Harry y Ron mojaron, según ellos "sin querer", a mi guardián y este con la cara roja por la ira decidió que mejor se retiraba, y yo supe que se contuvo para no ahogar ahí mismo a mis dos amigos.

Comimos hamburguesas y platicamos de nuestras clases, nos preguntamos sobre la escuela y estuvimos hablando de trivialidades por dos horas. Cuando el reloj marcó las diez de la noche, decidimos recoger para acto seguido subir y acostarnos.

Mañana por fin regresaríamos a casa. Regresaríamos a Hogwarts.


¡Hola Gente!

Primero que nada yo les debo una gran disculpa. De verdad que no tengo ninguna excusa para presentar en mi defensa, tengo la cara avergonzada y sólo debo aclarar que termine el semestre y estuve muy ocupada con lo de mis solicitudes para la Universidad. Además la inspiración me venía con mucho desanimo, ya no sabía como acabar el capítulo, pero creo que no ha quedado tan mal.

De verás siento mucho el retraso. Ahora que estoy de vacaciones podré escribir con mayor frecuencia. ¡Tengo tiempo!, lo bueno es que estas navidades las pasaré en mi casa.

Ahora, hablando del capítulo, bien, ya cerré las vacaciones y por fin regresan al colegio. Tendrán muchas sorpresas ahí y atentos que vienen puntos relevantes para la historia, Kalyo odia a los humanos, pero se tendrá que acostumbrar y tal vez... algo más, ya verán. El próximo capítulo se llama: "El retorno al hogar". Y supongo que lo tendré listo en unos días si me pongo a trabajar ya. Les juro que no esperarán tanto tiempo para leer el próximo.

Bien, muchas gracias a todos por esperar y aquí está el capítulo, agradezco los reviews que me dejaron en el anterior. Me hacen muy feliz.