Una profecía de los cielos

Draco Dormiens Nunquam Titillandus

0000000000000000000000000000000000000

10.- El retorno al Hogar

Los recuerdos construyen un camino que llega hasta el corazón y logra que los amigos siempre los sienta uno muy cerca, aunque en realidad estén muy lejos el uno del otro.

Londres, Inglaterra
8:30 a.m.

Esa mañana se despertó más feliz y contenta que de costumbre, pero es que estaba emocionada, tan sólo unas horas más y estarían en Hogwarts, en su hogar. Sonrió y se desperezó lentamente. Miró a Ginny, la cual estaba completamente dormida y decidió dejar que descansara un poco más, al fin y al cabo aún era temprano.

Pensó que sus padres deberían haber llegado ya...

Se puso unas sandalias y abrochó uno de sus lazos distraídamente.

De repente, se paró de golpe con el rostro descompuesto.

¡Sus Padres!

Salió a toda prisa de su habitación y bajó las escaleras a trompicones, fue una suerte el no haberse caído.

Si sus padres veían a Adam toda la farsa se echaría a perder y no estaba dispuesta a dar más explicaciones, ni a sus amigos ni a su familia. Estaba dispuesta a abrir la puerta de la cocina pensando que quizás su guardián estuviera ahí, aunque lo mejor hubiera sido el buscarlo en la habitación donde durmió las últimas dos noches, chasqueó los labios y suspirando cruzó la puerta de la cocina...

… y se llevó una enorme sorpresa al verlo hablando cómodamente con SUS padres, como si fuesen... eh... conocidos.

Sus padres la miraron al percatarse de su presencia y le sonrieron complacidos.

- ¡Hija, buenos días!- la saludó su padre. Su madre se acercó a ella y la abrazó levemente.

- ¡hola querida¿Cómo estas?- le dijo sonriente.

- bien...- susurró sorprendida-...eh... v-veo que ya conocen a...a Adam... mmm...

- ¡si, claro! nos lo encontramos aquí en cuanto llegamos, al principio nos sorprendimos un poco al encontrar a un extraño en nuestra cocina, pero luego nos explicó que era un amigo tuyo- le sonrió su padre comentando aquello con una naturalidad y tranquilidad que la desconcertó un poco.

- ehh... esto... si es que lo invité de improviso y... ehh…- balbuceó nerviosa.

- si, ya nos explicó- le repitió su madre pensando que quizás no había escuchado. La miró y luego miró a Adam, enarcó una ceja.- bueno... ¿ya están listos?- preguntó para cambiar de tema.

- ¿ehh?... esto... si, si, ya estamos listos

- muy bien, bueno, entonces prepararé el desayuno.- Hermione asintió distraída y miró al ángel que observaba el vaso con agua que tenía entre sus manos, y la castaña frunció el ceño; por que ese maldito ángel se estaba riendo¡estaba burlándose de ella!

O::O::O::O::O::O::O::O::O::O::O::O::O::O::O::O

Dos horas más tarde, los cuatro amigos y Adam ya estaban frente a la plataforma 9 ¾, con sus baúles y mascotas a la mano mientras eran despedidos por los padres de la castaña.

- cuídense chicos, por favor... pórtense bien- les decía la señora Granger con los ojos vidriosos. Hermione la abrazó con fuerza y alargó el momento más de lo normal. Cerró los ojos impidiéndose a sí misma llorar.- cuídate mucho hija, te lo suplico...- le susurró al oído y la apretó más antes de soltarla.

Hermione abrazó a su padre después y le recordó una cosa que semanas atrás le había pedido.

- papá, no lo olvides, por favor...- una lágrima se escapó de entre sus ojos y se mordió el labio inferior. Su padre la miró seriamente.- por favor... ya lo habíamos hablado...

- te lo prometo... y nos escribes frecuentemente- dijo antes de darle un suave beso en la frente. Se separó de ambos y se dio media vuelta aspirando profundamente. Se despidieron de ellos con una mano y uno a uno cruzaron hacia la plataforma. Adam pareció desconcertado cuando fue su turno.

Observaron a su alrededor, buscando caras amigas, pero se dieron cuenta de que aún era temprano, decidieron entrar al tren y buscar un compartimiento vacío, que por lo visto les resultaría bastante sencillo.

Encontraron uno rápidamente, como lo habían previsto, y entraron emocionados por volver a estar dentro de "El Expreso de Hogwarts", que para el trío sería su última vez ahí como estudiantes.

Antes de poner un pie dentro del cubículo, alguien tomó su brazo derecho, deteniendo su avance. Adam la jaló un poco para hablar con ella.

Con la barbilla levantada, como siempre.

- después de que termines de hablar con tus amigos y contarles de tu "plan"...- Hermione le miró sorprendida pero rápidamente apartó la vista de su rostro.

Adam levantó su mano, la que no sujetaba su brazo, y le alzó el mentón cuidadosamente, demasiado, a decir verdad. La miró con sus ojos fríos e inexpresivos y con una expresión indiferente.

- ¿cómo l-lo s-sabes?- preguntó nerviosa. Su mirada la intimidaba a gran medida.

- eso no importa- le dijo con una voz extremadamente tranquila, extremadamente escalofriante.- quiero que vayas a ese compartimiento- señaló el que estaba a la izquierda del que ellos habían escogido, y continuó.- ahí estaré, necesito hablar contigo un rato... pareces bastante...- pareció buscar la palabra adecuada por unos segundos.- ...desubicada.

Hermione frunció el ceño y le habría contestado, si su guardián no la hubiera empujado levemente hacia su compartimiento. Pareció olvidarse por unos minutos de lo que iba decirle.

- ¿por qué no vas a viajar en nuestro compartimiento?- le preguntó extrañada y mirándolo significativamente.

Adam se limitó a dedicarle una mirada burlona y una media sonrisa, muy, muy arrogante antes de desaparecer. Gruñó por lo bajo al comprender.

- ¿por qué te demoraste?- le preguntó Ron en cuanto se sentó al lado de Harry, frente a los pelirrojos.- ¿y tu amiguito?.- le formuló otra pregunta antes de que pudiese contestar la primera.

- no viajará con nosotros...- respondió indiferente mientras se quitaba su abrigo. Ese día el sol les había dado una calurosa mañana, con cielo despejado y sin una sola nube. Sonrió.

- ah...- se lamentó Ginny

- ¡Que bien!.- exclamó el pelirrojo, lo fulminé con la mirada y miré a Harry, que no podía ocultar su sonrisa de complacencia. Lo fulminé a él también, pero pareció ignorarme pues sólo me revolvió el cabello. Gruñí.

- ahora Hermione, dinos¿qué fue eso que le dijiste a tu padre?- la interrogó la pelirroja levantando una ceja¡rayos! Odiaba que su amiga fuese tan suspicaz.

- ¿eh?... ¿a-a qué te refieres?- dijo haciéndose la que no entendía. Ginny la miró con los ojos entrecerrados, expresándole silenciosamente que no lo podía ocultar por mucho tiempo. Suspiró resignada.- bien, a decir verdad, he hecho que mi padre me haga una promesa...

- ¿a si? y... ¿qué promesa?- le volvió a preguntar mientras acariciaba a Crockshanks. Sus dos amigos también la miraban.

- bien pues, mis padres se irán a Suramérica hasta que la... hasta que la guerra... termine... - respondió suspirando.

Sus amigos la miraron sorprendidos.

- vaya...- se hizo un silencio incomodo mientras cada quien se sumergía en sus propios pensamientos. Hermione, que había olvidado comentarles algo muy importante, se levantó y les dijo:

- por cierto chicos, la profesora McGonagall me informó por vía lechuza que me han escogido para ser Premio Anual... sobretodo por la época que estuve de intercambio representando al colegio...

- ¡Vaya!.- repitió Ron más animado y sinceramente contento.- ¡eso es genial! Aunque desde que te conocí en primer año me lo imaginé...

Hermione le sonrió agradecida. Harry le dedicó una sonrisa felicitándola y Ginny siendo la más impulsiva de los cuatro, se levantó y abrazó a la castaña sorpresivamente. Hermione dejó escapar una risilla mientras la pelirroja fingía llorar sobre su hombro.

- ¡Has crecido muy rápido!- dijo ella muy animada y secándose las falsas lagrimas.

- que exagerada que eres.- le dio unos golpecitos en la espalda y la separó de sí misma.- sólo les aviso que debo ir a ver quien es mi compañero, y hablar con la profesora McGonagall, me ausentaré unos minutos...

Sintieron como el tren comenzaba su marcha y como poco a poco el habitual barullo de los estudiantes buscando compartimientos comenzaba. Era extraño no despedirse de nadie desde la ventana. Crockshanks se acomodó sobre el espacio que ella había dejado libre y enroscó su cola dispuesto a dormirse.

- ¿no quieres que te acompañe?- me preguntó Ginny mirándome con los ojos brillosos por la emoción.

- eh... no, no es necesario, ahora regreso.- se despidió con una mano y abrió el compartimiento para poder salir.

Se detuvo un momento pensando que quizás era buena idea decirle a Adam que iba a irse a una reunión, si, era lo mejor, con lo explosivo que era ese ángel, seguro se enfadaría si no se lo "informaba". Hizo una mueca y tocó.

- ¿por qué tocas si sabes que yo sé que eres tú?- le dijo la voz de su guardián al otro lado de la puerta.

- bueno es por cortesía y buenos modales.- respondió abriendo el compartimiento bruscamente y con el ceño fruncido.

Adam se limitó a mirarla con una ceja levantada.

- esta bien, esta bien...- rodó los ojos exasperada.-solo paso para decirte que voy a una reunión de premios anuales... de regreso paso a hablar contigo.- Adam entrecerró los ojos no muy convencido.

- voy contigo entonces...- dijo parándose tranquilamente. Hermione lo empujó, aunque estaba segura que si hubiera sido por él, no se hubiera sentado de nuevo.

- regresó en unos minutos Adam, no necesito niñeras... ahora vengo ¿ok?

Adam la miró pensativamente por unos minutos, luego asintió poco convencido.

- tienes el collar ¿no?.- Hermione asintió con una mueca.- está bien, si tardas más de una hora iré a buscarte...

La castaña rodó los ojos de nuevo.

Caminó por los pasillos supervisando el trabajo de los prefectos y luciendo su impecable placa de Premio Anual que tanto le hacía sentir complacida y orgullosa.

Cuando llegó al compartimiento donde lucía en letras grandes y negras el nombre de Premios Anuales, se sorprendió con lo que vio adentro.

Un chico rubio, pálido, de ojos grises y fríos, con el cabello desordenado que caía descuidadamente por su frente, que tenía puesto el uniforme del colegio y con la corbata ligeramente desabrochada; estaba sentado de piernas cruzadas recargadas contra el sillón de enfrente y la espalda acomodada cómodamente contra el respaldo y... la miraba. Desencajó la mandíbula al ver la insignia de Premio Anual que relucía en la túnica pulcra de ese ser que tanto detestaba.

No podía ser¡Malfoy era su compañero!

- Granger, diría que sorpresa, pero te mentiría puesto que desde que te vi en el callejón diagón me imaginé que tú, específicamente tú, serías Premio Anual...- le comentó sin mirarla y cruzándose de brazos.

- ¿tú?- pregunté tontamente, con una voz que salió más despacio de lo que yo quería.

- yo... y no me mires así que también soy buen estudiante comelibros.- alardeó con voz queda.

- no puede haberme tocado la peor suerte este año...- se dijo a sí misma mientras tomaba asiento delante del rubio y quitaba sus pies del sillón con poca delicadeza. Draco la miró ceñudo.

- ¿cuál es tu problema sabelotodo?- le preguntó de malas.

- tú...- respondió ella sin miramientos. Draco cambió su expresión ceñuda por una altiva y arrogante.

- en ese caso estamos en las mismas condiciones Granger, tu también eres mi problema...- dijo y con una sonrisa arrogante volvió a subir los pies al sillón. Hermione rodó los ojos y se contuvo de golpearlo.

Se quedaron unos minutos en silencio, sumergiéndose en sus pensamientos, hasta que un niño castaño que debía tener como unos trece años, llegó con una nota de la profesora McGonagall. La castaña la tomó y la leyó en voz alta para que el rubio también escuchara.

Bienvenidos a un nuevo curso señorita Granger, Señor Malfoy. Los felicito nuevamente por el logro y les informo que serán presentados durante el banquete de bienvenida. Así también les comento que sus actividades serán explicadas con el paso del tiempo. Como cada uno sabe, cuando lleguen al colegio deberán supervisar a los prefectos y tendrán responsabilidades de hacer rondas en la noche, para verificar el cumplimiento de las reglas. Lo demás lo discutiremos luego llegando al colegio. Dispondrán de una habitación individual y cada uno sabe cuál es y dónde está. Sin más les agradezco su atención.

Prof. McGonagall

- bueno...- comenzó la castaña mientras se guardaba la nota en el pantalón. Malfoy la miraba fijamente.- creo que me puedo ir...- el rubio asintió y volvió a recargarse contra el sillón cruzándose de brazos.

Titubeó unos minutos no muy segura de decirle lo que había estado rondando su mente hace unos momentos. Al final se decidió a hacerlo.

- yo quería agradecerte lo del otro día...- empezó algo nerviosa y mirándose las manos. El rubio la miró con la expresión inescrutable.- ya sabes, en el ataque... sé que no tenías mala intención cuando dijiste que corriera...

Se calló y miró el rostro del rubio intentando descifrar algo, pero éste seguía con la misma expresión fría. Pasados unos segundos una sonrisa egocéntrica se formó poco a poco en su rostro. Hermione bufó molesta.

- ¡bien, sólo quería que lo supieras!.- se levantó de golpe cuando Malfoy empezó a reír y estaba dispuesta a irse cuando una mano la detuvo.

- ¡ya Granger, no seas melodramática!- le dijo aún con un atisbo de sonrisa en el rostro, pero conteniéndose de reír. Al final no lo consiguió y soltó una risotada. Apretó más el agarre que tenía sobre la muñeca de la castaña cuando vio que ella intentaba zafarse y le dijo con la voz entrecortada por la risa:- lo siento, lo siento... ya me callo...

Hermione lo miró sorprendida. Jamás en su sano juicio pensó ver al egocéntrico de Malfoy reír de esa forma tan... tan natural. Pensó de nuevo que quizás si había cambiado un poco.

- no me veas así Granger, bien sabes que ya no soy tan malo como antes...- le dijo con una sonrisa seductora, y eso sólo logró confundir más a la pobre castaña. Draco volvió a reír.

- ¡deja de burlarte de mi, hurón!.- reaccionó la castaña y se zafó completamente de él. Malfoy rodó los ojos ante la mención de ese apodo que tanto le desagradaba.

- ya Granger, vete mejor, que te estas tardando.- le recordó con su típico arrastre de palabras pero siguió sonriendo tan endemoniadamente sexy, pensó la castaña al verlo.- invades mi espacio...- agregó y se volvió a sentar con los brazos cruzados sobre su pecho y con la mirada fija en ella.

- debo decir que me sorprende lo condenadamente estúpido que estas esta mañana huroncito...- le respondió entrecerrando los ojos y dirigiéndole una gélida mirada, el rubio amplió su sonrisa.

- el lenguaje Granger, cuídalo...- la castaña bufó.- que ejemplo les das a los demás...

- mejor cállate Malfoy...- dijo y pensó que esa conversación era bastante absurda.- mejor levantare de ahí y ve a supervisar los corredores, por si lo olvidaste eres premio anual y eso no conlleva a quedarte ahí sentado...

Sin embargo el rubio no se movió, en vez de eso desvió su mirada a la ventana y se acomodó mejor en el sillón, ignorándola. La castaña bufó.

- esta bien Malfoy, quédate ahí...- le dijo con la voz exasperada antes de salir del compartimiento bruscamente, dando un portazo. Frunció el ceño mientras avanzaba y creyó oír una risa sofocada a sus espaldas. La ignoró.

Llegó rápidamente al compartimiento donde Adam estaba esperándola, cuando una voz a sus espaldas hizo que hiciera una mueca de desagrado. Si no es Malfoy, es el otro engendro de Slytherin. Claro.

- pero mira que tenemos aquí, si es la comelibros que ha regresado de su viaje.- dijo Blaise Zabinni con la voz petulante y los ojos verdes brillando con malicia.- has cambiado mucho sangresucia.- le susurró mientras se acercaba y con una mano le acariciaba la mejilla, su respiración se agitó y apretó la varita en su bolsillo.

- no me toques Zabinni.- le dijo y le dio un manotazo. El chico hizo una mueca de asco. Estaba dispuesto a insultarla pero alguien lo interrumpió.

- ¿algún problema?- preguntó una voz a sus espaldas. Relajado y tranquilo, excesivamente tranquilo.

El Slytherin lo miró fulminante. Hermione miró de reojo a su guardián, estaba recargado contra el marco de la puerta con los brazos cruzados y una expresión serena pero frían en el rostro.

- ¿Quién eres tú?- le preguntó bruscamente, sin esperar respuesta Zabinni la miró.- ¿es tu novio Granger¿o acaso es otro de tus guardaespaldas?- le dijo con una sonrisa burlona. Y la castaña pensó que ni siquiera se imaginaba la razón que llevaba.- ¿y a este como le pagas?- le preguntó mirando ahora a Adam.- siempre te imagine bien zorrita sangresucia... ¿cuánto cobras?

Esas dos palabras hirientes la dañaron más de lo que pensaba. Pero estaba segura que ese Slytherin se arrepentiría de haberla insultado.

Estaba dispuesta a responderle de la peor manera, cuando en menos de diez segundos ya tenía a cuatro personas que rodeaban a Zabinni amenazándolo, tres con la varita y uno con la mirada furiosa, sin ella apenas moverse y con una mueca confundida en su rostro.

- vete de aquí Zabinni, antes de que te rompa la cara... por si no lo has notado somos premios anuales y te bajaré puntos por la estupidez que acabas de decir.- lo amenazó Draco Malfoy con la varita alzada, apuntándolo. Hermione se sorprendió al verlo ahí.- acabas de insultar a mi compañera...

- ¿qué...?- trató de decir ella pero la interrumpieron.

- sal de mi vista Zabinni, sino quieres que te muela a golpes en este mismo momento.- volvió a ser amenazado pero ahora por Harry que también lo apuntaba con la varita y su mirada brillaba peligrosamente; a su lado, Ron estaba en la misma posición que él. Miró a Ginny y a Luna que estaban detrás de ellos y la miraban con preocupación. Supuso que deberían haber salido porque escucharon algo extraño.

Zabinni tragó saliva y se pegó a la ventana que estaba tras de sí, no muy seguro a quien observar o a quién temer.

- quiero aclararte una cosa niño...- empezó esta vez Adam, con la voz aterciopelada y extremadamente escalofriante, estaba segura que no fui la única que sintió esa oleada de pánico al escucharlo hablar.- si vuelves a acercarte a ella o a decirle como la acabas de llamar... juro que te vas a arrepentir toda tu vida.- dijo y daba a entender que estaba hablando enserio, muy enserio.

Zabinni salió corriendo mientras asentía con la cabeza torpemente. Se perdió por el pasillo y todos lo siguieron con la mirada. Mientras Harry, Ron y Malfoy guardaban sus varitas.

- chicos, creo que sé defenderme sola...- intenté aclararles con voz seca, pero al parecer nadie me escucho o de plano me ignoraron.

- bien Granger, acuérdame de bajarle a ese estúpido 15 puntos en el colegio.- me dijo Malfoy mirándome con una sonrisa, me mordí el labio ignorando su voz seductora de nuevo¡que descaro!- bien, adiós, si no hago mi ronda, alguien me lo restregará en la cara por lo que queda del curso.- se despidió mirándome significativamente, me sonrojé. Mis amigos lo miraron con precaución pero no comentaron nada. Más bien parecieron ignorarlo.

- ¿estas bien Hermione?- me preguntó Harry cuando Malfoy se había perdido por el pasillo, y me evaluó con la mirada.

- pues claro que si.- mascullé molesta.- no soy una niña; se cuidarme perfectamente yo solita, gracias.- les dije apretando los dientes. Me miraron con una sonrisa burlona. Gruñí.- Agg. En un momento voy con ustedes chicos, voy hablar con Adam.- observé con satisfacción como Ron y Harry dejaban de sonreír y me hice una nota mental. No quise escuchar ningún otro comentario y agarré a mi guardián por el brazo y aplicando más esfuerzo del habitual, lo arrastré para meterlo en el compartimiento. Cerré la puerta a mis espaldas.

Adam se sentó cómodamente mientras me miraba.

- vaya... eres bastante solicitada...- me comentó mientras lo fulminaba con la mirada echando chispas. Me sonrojé patéticamente al entender su comentario y desvié la mirada.

Se formó un silencio incomodo para mi y luego de unos segundos decidí romperlo pues me estaba poniendo ansiosa.

- no tenías porque hacer eso...- le susurré sin mirarlo. Me había dado cuenta que eso le molestaba, por eso no me puse patéticamente nerviosa cuando sentí su mano en mi mentón buscando mi mirada.

- me tomo muy enserio mis obligaciones...- explicó despacio y con voz serena.- y tu cuidado parece ser bastante complicado, sólo intento que estés bien... ese tipo te dañó y no sabes lo que me contuve de partirle la cara en ese momento...- dijo sinceramente, tragué saliva alarmada.

- ¡no soy una niña¡También sé defenderme sola!.- le grité cuando recuperé mi voz. Estaba perdiendo la paciencia.

- ya lo se...- dijo con indiferencia y me miró significativamente con sus gélidos ojos.- pero no pienses que en mi presencia voy a dejar que algo te lastime...- terminó con voz dura y una firmeza impresionante.

Apreté el puente de mi nariz y cerré los ojos resignada. De verdad que nada lo haría cambiar de parecer. La castaña suspiró y se masajeó las sienes.

Adam la observó detenidamente, había algo en esa chiquilla que le impedía dejar de protegerla, que le impedía dejar de preocuparse y sentirse como un patético humano que sentía la necesidad de cuidarla de todo. Odiaba sentirse así, sentir algo raro en el pecho cada vez que la había visto herida y triste, odiaba ver su rostro contraído por el dolor o verla sufrir por algo. Odiaba ver como se mordía el labio cada vez que la había visto contener las lágrimas, pero lo que mas odiaba era verla tanto, incluso odiaba ser tan sincero con ella.

Chasqueó la lengua, molesto. Este mundo le estaba afectando demasiado.

- quiero que me expliques sobre tu mundo...- murmuró ella rompiendo sus cavilaciones. Lo miró fijamente.- el otro día... el otro día, en el ataque, me explicaste algo de los demonios...- Adam se tensó al oír ese término y contrajo su rostro en una mueca de desagrado.-... y algo de los ángeles... quiero... quiero saber más...

- eso es bueno.- empezó él. Le gustaba que esa niña fuera tan observadora y suspicaz.- quiero aclararte que es obvio que tengo que explicarte acerca de mi mundo, te ves muy implicada en él, por otro lado quiero que te comprometas a enseñarme cosas sobre tu mundo... no todo se aprende leyendo... y he de aceptar que hay varias cosas que... que me desubican- le dijo con voz tranquila pero arrogante. Como sólo él sabía hablar.

- por supuesto...-aceptó la castaña sin inmutarse.

- bueno, te dije como reconocer las muertes de los ángeles y los demonios por una razón muy simple.- empezó y sintieron como el carrito de comida pasaba fuera de su compartimiento.- tal vez un día, y espero realmente que no, podrías estar sola con un demonio, pero ¿sabrías reconocer si muere?... por obvio que ahora sí... después esta el caso de que pienses que yo he muerto... si alguna vez me ves inconciente, que desgraciadamente aquí nos puede ocurrir, no quiero que pienses que he muerto y empieces a hacer estupideces...- la castaña bufó.

- te diste cuenta que los demonios son extremadamente fuertes- continuó ignorándola.- los magos tuvieron muchas dificultades contra ellos, pero aparte de eso los demonios son extremadamente crueles y despiadados... y quiero que lo tengas presente.- se calló y la miró indiferente, tal vez esperando su reacción.

- ¿me dirás cómo matarlos?- indagó titubeante, Adam se tensó.

- ahora no es el momento, quizás luego.- aseguró. La castaña asintió y supo que no recibiría nada más.- te pido que no te tenses tanto con mi presencia, no es bueno que tus amigos piensen que les mentiste sobre mi identidad.- Suspiró y la castaña lo imitó.

- es sólo que tu... tu presencia me pone nerviosa, me recuerda por que estas ahí, cuidándome, me recuerda que es lo que se viene por delante y... no me gusta...- murmuró. Adam apretó los labios al verla cerrar los ojos y morderse el labio inferior. Odiaba sentir eso.

- no seas tan débil Hermione...- dijo levantándose y mirándola fríamente, ella abrió los ojos y lo miró sorprendida.- es mejor que te vayas con tus amigos y olvida esto por un rato ¿de acuerdo?.- la ayudó a levantarse y la vio asentir con la cabeza.- hablaremos luego...

La vio salir del compartimiento con la cabeza gacha y un poco decepcionada. Cuando cerró la puerta tras de sí, Adam pateó el asiento con fuerza y apretó los puños. Odiaba sentirse tan débil y vulnerable con la presencia de la castaña. La odiaba a ella.

Si alguien lo hubiera visto en ese momento se habría atemorizado de sobremanera con su expresión. Porque un ángel enfurecido podría parecer el ser más temible del universo.

().::.)::.(::..::.)::.(::./ \.::.)::.(::..::.)::.(::.()

El viaje continuó sin mayores complicaciones, la castaña estuvo un poco distraída mientras saludaba a Luna y a Neville cuando entró al compartimiento en donde estaban sus amigos.

Se percató vagamente de cómo Ron y Luna mantenían sus manos entrelazadas y se acurrucaban tiernamente contra el sillón. Se sentó a un lado de Harry y Ginny que mantenían una charla animada y observó como Neville se disculpaba con ellos y salía torpemente del cubículo.

Se sumergió en sus pensamientos agradeciendo a sus amigos que no comentaran nada acerca del encuentro que habían tenido, y contestaba con monosílabos cuando le preguntaban algo.

Pronto sintieron como el tren se detenía lentamente y supieron que habían llegado. Se colocaron las túnicas del colegio rápidamente y salieron del compartimiento. Cuando iba saliendo, se percató que Adam la esperaba en la salida con los brazos cruzados y el rostro ensombrecido con su expresión mas fría que de costumbre. Cuando llegó a su lado, éste la miró por unos segundos y luego salió cuidando que ella lo siguiera. Suspiró.

Sus amigos la alcanzaron cuando se detuvo bruscamente antes de llegar a los carruajes que los llevarían al colegio. Miró la impotencia del castillo de Hogwarts y admiró con asombro su maravillosa estructura. Había olvidado lo enorme que era. Sonrió para sus adentros y fijó su vista al frente, mirando como Adam estaba esperándola a un lado de un carruaje.

Se acercaron a él y subieron al carruaje. Adam la miró examinando su expresión y luego se alejó de ellos. Lo siguió con la mirada y observó como se subía a un carruaje solo.

- vaya, tu amigo si que es extraño...- le comentó Harry y la miró con una ceja levantada. Ella se encogió de hombros.

Llegaron a Hogwarts más rápido de lo que ella hubiese deseado. Después de saludar a algunos compañeros y comentar las vacaciones, la selección dio inicio y el sombrero seleccionador dio su antiguo pero tradicional canto.

Hace tal vez mil años
que me cortaron, ahormaron y cosieron.
Había entonces cuatro magos de fama
de los que la memoria los nombres guarda:

El valeroso Gryffindor venía del páramo;
el bello Ravenclaw, de la cañada;
del ancho valle procedía Hufflepuff el suave,
y el astuto Slytherin, de los pantanos.

Compartían un deseo, una esperanza, un sueño:
idearon de común acuerdo un atrevido plan
para educar jóvenes brujos.
Así nació Hogwarts, este colegio.

Luego, cada uno de aquellos fundadores
fundó una casa diferente
para los diferentes caracteres
de su alumnado.

Para Gryffindor
el valor era lo mejor,
para Ravenclaw,
la inteligencia.
Para Hufflepuff el mayor merito de todos
era romperse los codos.
El ambicioso Slytherin
ambicionaba alumnos ambiciosos.

Ahora ponme en las orejas.
No me equivoco nunca:
echaré un vistazo a tu mente
¡y te diré de que casa eres!

Después procedió a elegir la casa de unos 25 alumnos y cuando terminó todos estaban muy hambrientos. Miró como su guardián tenía la expresión aburrida. Negó con la cabeza.

Después de que el director diera su discurso tradicional donde daba la bienvenida a todos los alumnos y de decir que le Bosque Prohibido estaba prohibido, todos empezaron a degustar el gran banquete.

Aunque quiso concentrarse en su comida, al final no había conseguido comer muy bien. Levantó el rostro y se dio cuenta que Harry la miraba con el ceño fruncido. Aparto su vista de él e ignoró la comida por el resto de la cena.

- bien, queridos alumnos, ahora he de presentar a los alumnos que por su excelencia académica han obtenido los Premios Anuales de este curso. Démosles un caluroso aplauso a Hermione Granger y Draco Malfoy...- dijo el directo con una sonrisa en el rostro y un brillo orgulloso en los ojos.- también le damos una bienvenida a Hermione Granger que representó a nuestro colegio en el instituto de hechicería en Canadá...- el gran comedor rompió en aplausos aunque la mesa de Slytherin fue más recatada.-... y antes de que se dirijan a sus habitaciones, quiero darle la bienvenida a un alumno que estará con nosotros este curso y que viene de visita desde Groelandia como un aprendiz de inefable, Adam Hellsing...- todas las miradas del gran comedor se centraron en el castaño, él permaneció con la mirada fría y miró a todos con indiferencia.- la maestra McGonagall lo acogerá en la casa de Gryffindor...

Hermione observó como Harry y Ron hacían muecas de enfado y como sus compañeras daban grititos de felicidad ante el hecho de tener a ese muchacho tan guapo en su casa. Hizo una mueca contrariada.

- ahora bien, y por último...- agregó al ver la mirada cansina que le dirigían sus alumnos.- el nuevo profesor de Defensa Contra Las Artes Oscuras llegará la próxima semana.- hubo un comentario general pero el director pareció ignorarlo.- por lo tanto la primera semana de clases tendrán la hora libre, por favor pido orden cuando eso suceda... sin más que decir, se pueden retirar...

El trío de Hogwarts se miró entre sí al percatarse de que el director no hablo acerca de la situación actual.

- ¿quién creen que sea el nuevo profesor de DCLAO?- preguntó Ron mientras nos levantábamos.

- la verdad no tengo ni idea...- comenté mientras miraba como Adam se levantaba y nos seguía disimuladamente. Por Merlín, era peor de lo que había imaginado.

Ron nos dijo a Harry y a mí que acompañaría a Luna a su sala común. Yo le advertí que no tardara porque se podría meter en problemas y él se dedicó a mirarme desganado, luego fue con su hermana a preguntar la contraseña.

Negué con la cabeza.

- vamos, Hermione... dale un respiro.- me dijo Harry mientras nos dirigíamos a la sala común. Me pasó un brazo por los hombros cariñosamente y me miró con una sonrisa.- date cuenta que hace mucho que no ve a Luna...

- lo sé...- suspiré. Lo miré de reojo mientras caminábamos y por primera vez desde que lo conocía, me percaté de que olía deliciosamente bien. Me sonrojé de inmediato ante tal pensamiento y carraspeé nerviosa. Desde ese maldito beso era que pensaba así de mi mejor amigo y pronto descubrí que eso no era bueno.

Harry me miró confundido y estuvo apunto de quitar el brazo que tenía en mis hombros, al parecer al percatarse de lo que hacía, pero yo lo retuve pasando mi mano por su cintura. Al fin y al cabo no estaba haciendo nada malo y me sentía muy segura estando así con mi mejor amigo.

Sentía la penetrante mirada de Adam a mis espaldas pero no me importó.

- mmm... y dime ¿tienes rondas nocturnas?- me preguntó Harry para romper el silencio, lo miré de nuevo y asentí.

- si, McGonagall me dio un horario... de 10 p.m. a 12 a.m.- le comenté. En ese momento llegamos a nuestra sala común y escuchamos a Ginny decirles a los de primero:

- espero que se hayan aprendido el camino hacia la sala común, cualquier cosa ya saben quienes somos los prefectos.- dijo y se señaló ella misma y luego a Colin y agregó.- o claro, a nuestra Premio Anual.- les dijo y me señaló, me sonrojé cuando todos los niños me miraron.

Ginny se me quedó mirando por unos segundos y lentamente frunció el ceño, me pregunté que pasaba pero ella desvió rápidamente su vista.

- la contraseña es: León Dormido- añadió y luego la dama gorda nos dio acceso a la sala.

Harry y yo nos fuimos a sentar cómodamente en los sillones que estaban frente a la chimenea y me desligué de su abrazo, comprendiendo por qué Ginny me había mirado de esa forma. Suspiré.

Adam se sentó a mi lado y me miró.

- ¿qué?- le pregunté molesta. Harry me miró confundido.

- nada...- me respondió con una sonrisa burlona, esas que casi nunca mostraba.- me voy a dormir...- me informó después de unos minutos y se acercó a mí, demasiado. Se inclinó un poco y hubiera pensado que iba a besarme si no lo conociera. Entonces se acercó a mi oído y observé como Harry nos miraba molesto. Mi respiración se aceleró.- tienes el collar por cualquier cosa... voy a vigilar el castillo...- me susurró tan bajito que su aliento contra la piel de mi oreja me produjo un escalofrío.

Asentí torpemente. Se levantó con elegancia y miró a Harry y luego a mí. Inclinó la cabeza a modo de despedida y se retiró a su habitación... que yo no sabía cuál era. Me daba cuenta que confiaba que ahí iba a estar segura por un rato.

Me quede mirando el lugar por donde se había ido y no me atrevía a voltear a ver a Harry. Tragué saliva y me recargué en el sillón lo más normal que pude. Aunque creo que no me salió muy bien.

- ¿tienes algo con ese tipo?- me preguntó bruscamente, me sobresalté.

- no... no, no claro que no.- negué confundida. Miré mis manos, nerviosa de su escrutinio y me pegué más al respaldo del sillón.

Cuando levanté la mirada, Harry estaba aún lado de mí, más cerca de lo que recordaba y me miraba cauteloso.

- ¿segura?

- claro que si.- le aseguré y me levanté. De repente su cercanía me había puesto nerviosa.

- entonces ¿por qué te pones nerviosa?- me preguntó levantándose. Algunos alumnos nos miraron.

- ¿quieres dejar esta conversación en paz?- le pregunté molesta, algo dentro de mí me decía que mi mejor amigo estaba celoso, lo deseché rápidamente al ver que eso sonaba bastante estúpido, Harry jamás celaría a alguien como yo.

El pelinegro me miró y luego asintió. Se sentó de nuevo. En ese momento Ginny se acercó a nosotros y se sentó a un lado de Harry.

- este trabajo es agotador...- nos comentó. Se pasó una mano por la frente quitándose el falso sudor y me miró sonriente.- bueno, Hermione... tendrás tu propia habitación, podremos hacer muchas cosas en ella.- agregó frotándose las manos. Fruncí el ceño. Harry se tensó al escuchar eso y me miró molesto, no entendí por qué y le regresé la mirada confundida. Pareció ignorarme y se levantó.

- voy a desempacar...- comentó secamente.- buenas noches...-dijo y desapareció.

- vaya... esta molesto.- me miró.- ¿discutieron?.- negué confundida.

- sabes Ginny creo que iré a desempacar también, en una hora debo hacer mi ronda.- suspiré, la pelirroja asintió y se despidió con una mano alegando que ella tenía que hacer lo mismo. Antes de subir a mi habitación me crucé con Parvati y Lavender que me saludaron efusivamente y me felicitaron por mi nuevo cargo. Me despedí de ellas e ingresé a mi habitación.

Me maravillé de lo espaciosa que era, tenía el baño más bonito que el de mi antigua habitación y con una chimenea frente a unos sillones que estaban a un lado de la cama de dos plazas, un gran armario y un escritorio. Me hice una nota mental de no comentárselo a Ginny, si no, estaba segura que no tardaría en tener constantes visitas.

Desempaqué mis cosas y las acomodé meticulosamente. Coloqué una foto de mis amigos junto a mi reloj, en mi mesita de noche y me di cuenta que faltaban diez minutos para las 10. Tomé de nuevo mi varita y me dirigí a la salida.

Cuando bajé, la sala Común estaba vacía. Estaba por salir cuando una mano invisible me detuvo. Me sobresalté y estuve apunto de gritar, hasta que una voz me lo impidió.

- soy yo...- me dijo y de repente la cabeza de Harry salió de la nada. Traía puesta su capa de invisibilidad. Respiré aliviada, pero molesta.

- no vuelvas a hacerme eso Harry Potter, me diste un susto de muerte...- lo miré y me di cuenta que sonreía.- ¿A dónde vas?

- te acompaño...- me dijo sonriendo y agradecí que ya no estuviera enfadado.

- estas loco, si alguien te descubre, te meterás en muchos problemas...- le prohibí con el ceño fruncido.

- pero tengo la capa de invisibilidad y tú...- dijo mientras abría la puerta- no me vas a acusar...

- ¿Cómo lo sabes?

Se lo pensó un momento y luego me miró.

- porque te conozco y sé que nunca me acusarías.- maldito Potter, pensé.- además sólo quiero acompañarte para que no estés sola, Malfoy estará del otro lado del castillo...- lo miré fijamente, no quería empezar el año rompiendo las reglas, pero esa maldita mirada, todavía me preguntaba como es que lograba convencerme de esa manera. Bufé.- por favor Hermione, es para que tengas compañía, no puedo dormir... ¿por favor?- me dijo dulcemente y no me pude negar. Maldición.

- si nos descubren te haré responsable de todo...- le advertí antes de salir, él se cubrió con la capa, pero antes de que su rostro desapareciera, pude ver como tenía una sonrisa triunfal en el rostro.- ahora me encontraré con Malfoy, para asignarnos los pasillos... te quiero calladito.- le advertí de nuevo, no me respondió pero supe que aceptaba.

Miramos a Malfoy al final del pasillo y me acerqué con cuidado.

- buenas noches Malfoy.- le dijo más por buenos modales que por nada.

- buenas noches Granger...- me dijo y me miró con una sonrisa seductora. Sentí a Harry removerse a mi lado.

- antes que nada quería agradecerte por lo del tren... aunque no era necesario.- le dije con una sonrisa forzada.

- este día me has dicho gracias dos veces, creo que seré niño bueno más seguido.- me respondió sin quitar su sonrisa que en esos momentos era condenadamente sexy. Tragué saliva y pedí mentalmente que Harry no interviniera.- aunque viniendo de ti no me sorprende Granger, sueles hacer eso muy seguido...- fruncí el ceño sin comprender a que se refería.- creo que tienes el don de que la gente te ande protegiendo como boba, tal vez sea que eres muy torpe.- dijo y se encogió de hombros.

Lo miré con los ojos entrecerrados y me di cuenta que era la segunda persona que me llamaba torpe. Por unos minutos pensé seriamente si lo era.

- no seas enfadoso Malfoy...- le dije pero no pude ocultar una sonrisa sincera. Era prepotente pero había cambiado mucho.- no sé por que te gusta molestar a la gente...

- me gusta pelear contigo.- se sinceró y me dirigió una sonrisa torcida, de esas por las cuales muchas de las alumnas del colegio suspiraban como tontas por los pasillos.- aunque en este momento no lo estemos haciendo...- rodé los ojos, aunque internamente estaba sorprendida, ese Draco Malfoy cada vez me sorprendía más.

Después de una pequeña discusión, logramos repartirnos los pasillos y me despedí de él por cortesía. Aunque se me estaba dando bastante bien hacerlo.

- estuve apunto de romperle la cara...- espetó Harry molesto mientras se quitaba la capa. No pude entender su enfado.

No dije nada y seguimos caminando hacia el tercer piso. Harry me miraba de reojo y luego me dijo:

- es un alivio estar en casa ¿no crees?.

Asentí sonriendo, por fin estábamos en Hogwarts.

Seguimos caminando y de repente escuchamos un ruido y me tensé. Empujé a Harry a la pared y se cubrió rápidamente con la capa.

Esa noche sería larga.


¡¡¡Hola gente!!!

Esta vez no me he tardado tanto en publicar, tres semanas. Eso no es mucho, creo. Bueno y ¿qué les pareció el capítulo¿Decepcionante¿Pasable¿Medianamente bueno? Espero con ansías recibir sus criticas.

Me gusto escribir este capítulo y la verdad es que es bastante largo. Esperó compensar a los que me esperan en cada actualización.

Este capítulo dice algunas cosas importantes. Lo mejor es que empiezan los celos de Harry y ya verán que pasa entre esos dos en el próximo capítulo. Creo que me matarán.

Bien, he tenido problemas técnicos al subir este capítulo, así que si notan algo extraño en él, pues ya saben, no pude hacer mucho con eso.Bueno, espero que les haya gustado, mi próxima actualización es un capítulo que contiene mucha información importante para la trama del fic, ha sido uno de los capítulos que me moría por escribir y creo que les gustará; mezcla un poco de todo. Se llama El ejército de la luz. Ya tengo la mitad escrita, me faltan unos detalles. Espero terminarlo después de Navidad, este fin de semana salgo y regresó hasta el 24.

Así que me despido, agradezco sus comentarios que me animan a continuar, a toda la gente que me ha seguido y les deseó las mejores celebraciones, feliz navidad a todos y feliz año nuevo, por si no actualizo a tiempo. Muchas gracias a todos y que se la pasen genial.