Draco Dormiens Nunquam Titillandus
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11.- El ejército de la luz
Sólo se pierde la lucha que se abandona.
Vive profundamente el compromiso de tu existencia.
Tragó saliva al ver que el conserje se acercaba a ella y notó su respiración agitada. Intentó serenarse y lo esperó con la mejor postura calmada y tranquila que pudo poner.
- ¡aja¡¿qué haces fuer...?!- se calló de golpe al alumbrarla con la lámpara de mano que tenía y a la chica le pareció que miraba su insignia de Premio Anual por unos segundos. Arrugó la frente desilusionado.- ah... haces tu ronda... bien.- le dijo y llamó a su gata, el animal la miró con ojos perversos cuando paso a un lado de ella y se tensó de nuevo. Cuando Filch y la Sra. Norris se perdieron al doblar el pasillo, se permitió a sí misma respirar con tranquilidad. Harry se quitó la capa y se acercó a ella.
- estuvo cerca...- le susurró cerca del oído y la castaña sintió un escalofrío recorrerla y pegó un pequeño respingo.
- más que cerca Harry, casi nos atrapan...- le refutó separándose de él con el ceño fruncido. Harry la miró con una sonrisa.
- no seas exagerada, vamos, sigamos con nuestra ronda...- la tomó de la mano y la jaló un poco.
- ¿nuestra?- preguntó dejándose arrastrar por su amigo.
- no empieces...- le advirtió el pelinegro con una sonrisa. La castaña frunció el ceño de nuevo. Ninguno se percató de que aún tenían las manos entrelazadas y que ahora caminaban a paso normal.- además, ni siquiera la gata me vio...
- pero pudo...- respondió ácidamente, sólo entonces se dio cuenta que Harry aún le tomaba de la mano y se soltó disimuladamente de su agarre, pero no pudo evitar sonrojarse. El pelinegro rió.
- podríamos visitar las cocinas después de la ronda...- le comentó su amigo distraídamente mientras doblaban una esquina.
- ¿para qué?
- no creas que no me di cuenta que no comiste casi nada durante la cena Hermione...- le recordó el ojiverde y la castaña se sonrojó de nuevo.
- no tenía hambre...
- bueno, no me importa, tienes que comer, así que continuemos con "nuestra" ronda y vayamos a las cocinas para que comas algo decente...- le dijo muy seguro y con voz que no admitía replica.- de paso visitamos a Dobby...- la castaña pareció más convencida con el último comentario y siguió a su mejor amigo de buena gana.
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Cuando llegaron a las cocinas ya casi era la media noche, entraron cuidadosamente y en cuanto cruzaron el marco de la puerta, ambos tuvieron a varios elfos domésticos a su alrededor, parecían muy contentos por la visita.
- es Harry Potter, y su amiga la señorita Granger, bienvenidos sean señor.- dijo uno de ellos con la voz chillona y los ojos saltones, dirigiéndose al ojiverde.
Entre todos ellos se le hizo fácil distinguir a Dobby, pues era el único que llevaba dos calcetines de diferente color y una camiseta roja desliñada con una corbata torcida.
- Harry Potter ha venido a visitar a Dobby, es un placer tenerlo por aquí, señor.- chilló el pequeño elfo y abrazó a Harry de una pierna, cuando se separó comenzó a hacer reverencias exageradas hacia ellos.- bienvenidos sean, señor, señorita. ¿En qué puedo servirles?- preguntó con los ojos brillosos, a su alrededor los demás elfos los observaban atentos.
- pues verás Dobby, quiero saber si nos podrías dar algo de comer... para ella.- el elfo comenzó a asentir emocionado y fue corriendo a buscar el pedido. La castaña se sintió abochornada por su forma de actuar.
- pienso que estamos abusando de ellos...
- por Merlín, Hermione, míralos, están felices de poder ayudarte... no les arruines el momento.- y es que era verdad, los elfos empezaron a moverse de un lado a otro, buscando ingredientes por todas partes. Dos de ellos les ofrecieron unas butacas y se sentaron. Hermione tuvo que aceptar entonces que los elfos parecían felices con lo que hacían.
No tuvieron que esperar mucho tiempo para recibir un plato lleno de comida que se veía deliciosa. La castaña aceptó entonces que a la vista de tan suculenta comida, sus más bajos instintos empezaron a decirle que sí tenía hambre. Malditos instintos se dijo y comenzó a comer.
Harry le robó un poco a su amiga y entonces se dio cuenta que también tenía hambre.
- Dobby, si no fuera molestia ¿me podrías traer un poco de esto?- señaló el plato de la castaña y miró a la pequeña criatura. Notó como Hermione lo miraba fríamente por unos segundos, tal vez pensó que estaba explotando al pequeño elfo. Suspiró y decidió ignorarla.
Observó como el elfo chillaba emocionado y le servía más. Harry rió divertido pero Hermione lo silencio con un golpe en el brazo.
Salieron de las cocinas agradeciendo a los elfos a sus espaldas y Hermione se dio cuenta que ya eran las doce y cuarto. Había terminado su ronda.
- bueno...- suspiró.- creo que ya podemos irnos...- el pelinegro asintió.
Siguieron caminando un rato en silencio cuando de repente oyeron un ruido de un aula que no estaba muy lejos de ellos. Se miraron a los ojos y se acercaron cautelosamente a ella. Estaban apunto de abrir la puerta cuando de ella salió Peeves, atravesándola. Les dio tal susto que logró que ambos cayeran al piso, Harry había tomado a su amiga instintivamente del brazo y el empujón logró que el pelinegro cayera encima de ella.
El pelinegro extendió a tiempo sus brazos para no aplastar a la castaña, pero aún así quedaron extremadamente pegados. Sus narices se rozaban y sus alientos se mezclaban. Escucharon a lo lejos como el fantasma se reía fuertemente mientras se alejaba, pero en esos momentos no les importaba ningún ruido. Se miraron fijamente a los ojos y el pelinegro no pudo evitar inclinarse hacia su amiga, como si los suaves labios de la castaña lo atrajeran hacia un contacto irresistible. En cambio, la chica cerró los ojos embriagándose del dulce aroma de su amigo, sin importarle su alrededor. De nuevo se dejo llevar.
Harry rozó sus labios suavemente, con una leve caricia, sin llegar a besarla completamente, sintió con satisfacción como Hermione entreabría sus labios completamente rendida hacia el contacto y él se rindió también.
Estaba dispuesto a besarla cuando un carraspeó hizo que volteara su rostro hacia un lado. Apenas separándose de ella unos centímetros.
Una figura que se veía oscura debido a la escasez de luz, se encontraba recargada contra el pilar de una ventana, mirándolos fijamente. Alcanzó a percibir un brillo déspota relucir en sus ojos. Miró de nuevo a la castaña que seguía bajo su cuerpo, y sintió como su cara adquiría un tono rojizo. Se levantó rápidamente y ayudó a su amiga a hacer lo mismo. Rayos, los habían descubierto.
No pudo mirar los ojos de su amiga, pero supo que su rostro estaba sonrojado y que debía tener la respiración acelerada, como él.
La figura se acercó a ellos y por un momento Harry recordó que estaba en graves problemas.
- vaya... no sabía que estaban aquí.- dijo irónicamente con una voz extremadamente fría y arrogante. Suspiró aliviado, era Adam.
- ¿Qué haces aquí?- pregunté bruscamente.
- yo debería hacerte esa pregunta, niño, a comparación de ti, yo si tengo permiso para salir del colegio a altas horas de la noche.- le respondió con voz amenazadora.
- viene conmigo...- se apresuró a decir la castaña y se acercó al pelinegro hasta quedar a su lado.- y ya nos íbamos Adam...
- si, me di cuenta.- susurró con arrogancia y mucha tranquilidad. Harry y Hermione se sonrojaron.- los acompaño entonces, también voy a la sala común...
- te pido que no digas nada a nadie, por favor, meterías en problemas a Harry...- le pidió la castaña mirándolo a los ojos fijamente.
- no te preocupes Hermione - la castaña tragó saliva.- no diré nada...
- gracias...
Llegaron a la sala común en completo silencio. El pelinegro se despidió de ambos sin mirarlos y subió apresuradamente las escaleras. Parecía nervioso. La castaña agradeció internamente que los dejara solos. Lo observó detenidamente hasta que el ruido de sus pisadas y la sombra que emanaba su cuerpo se perdía totalmente.
- ¿por qué no me dijiste que tenías ronda?.- le preguntó Adam furioso en cuanto estuvieron en silencio.
- no creí que fuera importante...- le respondió ella simplemente.
- ah¿no creíste que fuera importante¡te pudo haber pasado algo, niña!.- exclamó fuera de sí.
- no estaba sola... Harry estaba conmigo. Además no me paso nada...
- de eso me doy cuenta.- respondió entre dientes y con un tono irónico.- pero entiende una cosa, te dejé aquí, pensando que estabas segura dentro de tu habitación... y cuando regreso¡no estás en la maldita torre!.- le dijo exasperado. Observé como apretaba los puños y se contenía de seguir gritándome.
- bueno, no me paso nada Adam, y por favor no hagas las cosas más difíciles, Hogwarts es un castillo muy seguro...- el castaño no replicó ante eso.- no quiero que ahora me salgas con que me vas a acompañar en cada ronda... voy a estar con alguien casi todo el tiempo.- le mintió para zanjar el tema. Su guardián la miró no muy convencido, pero lo vio suspirar con resignación.
- ya veremos castaña; pero te repito: dime todo, absolutamente todo lo que hagas, solo quiero que estés a salvo...- le dijo con la voz pausada y amenazadora, tenía los ojos entrecerrados y apretaba los dientes. Tragó saliva y le asintió con la cabeza.- vete a dormir...
La castaña no se lo pensó dos veces y prácticamente salió corriendo de su lado. Mientras se alejaba, el castaño pensó que para ella, al igual que para todos los humanos, los amigos y sus "seres queridos" eran excepcionalmente importantes, que ella daría la vida por cualquiera de ellos y eso no le gustó en lo absoluto, porque empezaba a darse cuenta de algo. Y eso lo enfurecía. Por que esa humana le estaba agregando un gran problema a su misión. Pateó el sillón sabiendo que lo que ella estaba haciendo nunca podría evitarlo.
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Hermione entró a su habitación aliviada y se quedó recargada contra la puerta por unos instantes. Pensó un momento en lo que hubiera pasado si Adam no los hubiera interrumpido a Harry y a ella. Estuvo a punto de besarlo¡de nuevo! Malditas hormonas. Agitó su cabeza a ambos lados y fue a su armario para sacar su pijama.
Se metió a la cama exhausta, agradecía internamente que mañana fuera domingo y que aún no comenzaran las clases. Se recargó contra su almohada y se tapó bien con las mantas. En unos segundos calló a los brazos de Morfeo, sumiéndose en un profundo sueño.
Sorprendentemente perdiendo sus problemas mortales y deslizándose hacia otro mundo.
oo
o
Oscuridad.
o
oo
ooo
No lograba distinguir nada en la temible oscuridad en la que se había sumido. Ni su cuerpo, ni sus manos a unos centímetros de su rostro. Penumbras llenaban todo a su alrededor. Tenía frío, mucho frío. Sentía sus pies rasgarse con cada paso que daba, como si estuviera caminando descalza por un sendero de espinas. Sentía como un líquido caliente bajaba por su frente, bañando sus ojos y llegando a sus labios. Ese líquido sabía a metal.
Levantó la mirada, esperando encontrar algo que le indicara en donde estaba, se movía como autómata, guiada simplemente por sus pies descalzos. Observó el cielo y se sorprendió al encontrar la luna llena, brillante y esplendorosa, imponente, rodeada de estrellas que iluminaban el cielo. Bajó de nuevo la vista y se percató con horror, como es que su alrededor antes bañado en tinieblas, ahora se encontraba repleto de sombras acechando sus movimientos. La luna reflejaba sus siluetas oscuras y ahora podía observar claramente que se encontraba en un bosque, sus manos estaban resecas y cortadas, y el líquido que bajaba por su rostro era... sangre.
Las siluetas la rodearon y en la oscuridad brillaban sus ojos blancos, temibles y horripilantes, llenos de maldad. No pudo evitar caer de rodillas, sintió como sus rodillas se rasgaban y de a poco se entumecían. Empezó a temblar. Las siluetas se acercaban a ella y vio como una sobra delgada se reflejaba en la mano de cada uno de ellos. Espadas grandes y esplendorosas eran desenvainadas para matarla. Por que lo sabía.
Entonces lloró.
Sentía una angustia terrible nacer en su pecho y un miedo absorbente floreciendo en sus entrañas. Algo tan terrible que jamás había sentido. Empezó a temblar del miedo e instintivamente se llevó una mano al cuello, buscando algo...
...pero no tenía nada. El collar ya no estaba.
No podía hablar, es como si su voz ya no existiera. Se miró el cuerpo y se encontró envuelta en sangre...sus pulmones fueron cerrando, impidiéndole respirar.
De pronto, la escena cambió.
Se vio a sí misma siendo atravesada por una espada. Y Gritó.
- ¡Hermione!- la llamó una voz, se levantó sobresaltada, sudando y con la respiración agitada. Estaba envuelta en un sentimiento de pánico que jamás había experimentado. Levantó la mirada y se encontró con un par de ojos plateados que la miraban con extrema preocupación, esa vez sin poder ser ocultada.
Adam estaba ahí, sentado a su lado y sosteniéndola por los hombros. La miraba fijamente y la castaña cerró los ojos tratando de serenarse. A su mente llegaron imágenes borrosas de lo que había visto y una oleada de pánico volvió a cruzar su cuerpo de manera impertinente, produciéndole un escalofrío intenso. Abrió los ojos mareada y empezó a temblar de nuevo, miró el rostro de su guardián cuyos labios seguían llamándola en susurros, sus ojos se empezaron a cristalizar, produciendo que viera todo a su alrededor de manera borrosa.
Entonces, en un arranque de imprudencia y miedo, la castaña lo abrazó impulsivamente y Adam se desubicó un poco. Sintió como Hermione se recargaba en su hombro y empezaba a llorar, temblaba un poco y se aferraba a su cuello asustada. Sintió un nudo en la garganta demasiado perturbador y como había visto anteriormente, la rodeó con sus brazos y la abrazó.
No sabía por qué lo hacía, pero no le había gustado llegar a su cuarto y verla retorcerse en su cama, gimiendo de miedo y llorando aún en sueños. La había visto aferrarse al collar que él mismo le había obsequiado, eso le había causado un sentimiento que jamás había experimentado.
- tranquilízate...- le dijo con una voz que deseaba fuese suave, mientras instintivamente la aferraba a su cuerpo con sus brazos. Sentía como su corazón latía acelerado y eso no le gustó.- ¿qué fue lo que viste?... ya, no llores.- le repitió al ver que empezaba a temblar con más fuerza. Miró el reloj de su mesita de noche y se percató de que aún era temprano. Las 5:46 a.m.
- ¿c-cómo l-lle-gaste a-aquí?.- preguntó la castaña entre balbuceos aún entre los brazos de su guardián.
- me llamaste...- le susurró al oído. La separó lentamente de su cuerpo y la miró fijamente.- ¿qué fue lo que viste Hermione¿Qué te puso así?
- no lo sé... no lo recuerdo muy bien, s-sólo r-recuerdo cosas b-borrosas...- le dijo y se volvió a aferrar a él.- tengo miedo...
Esta vez Adam se contuvo de abrazarla, estaba dejándose llevar demasiado y no quería demostrar tan abiertamente que estaba bastante preocupado. Le acarició la espalda levemente, con una caricia extremadamente delicada, casi como si no la tocara.
- estás a salvo...- le aseguró. No tenía nada más que decir.
Entonces se dio cuenta de la realidad. La realidad que hacía unas horas se había empezado a plantear en su mente. Ella era demasiado delicada, los humanos tenían demasiadas debilidades, y para protegerla a ella, debía mantener a salvo a la gente que la rodeaba. Porque era delicada y si alguno de sus amigos era herido o moría, ella se derrumbaría con ellos y él no quería eso.
Sin duda alguna Hermione Granger estaba revolucionando su mundo.
Porque jamás en su sano juicio hubiera pensando lo que en esos momentos pasaba por su mente. Porque se había dado cuenta que esa guerra estaba siendo liderada por los demonios, habían entrado a la mente de Hermione y la habían perturbado... como, estaba seguro, harían muy seguido. Y además se había dado cuenta que él no podría ganar la guerra solo, por que no podría pelear y protegerla al mismo tiempo. Necesitaba ayuda, o más bien... ella necesitaba ayuda, su mundo necesitaba ayuda. Y hasta el guerrero más poderoso del universo podía aceptarlo.
- tranquilízate... te prometo, no, te juro por mi vida que voy a hacer algo para que esos sueños no te vuelvan a perturbar...- le dijo con voz suave pero extremadamente decidida. Con serenidad e imponencia.
- p-pero t-tu dijiste q-que...- susurró ella separándose levemente de él. Por lo menos se había tranquilizado un poco.
- no importa lo que dije... buscaré la forma de evitarte ese dolor... y de que te lastimes...- dijo y señalo sus manos con los ojos. Tenían sangre. La castaña profirió un gemido de terror.- te lastimaste tú misma... ahora escúchame bien, necesito que me digas todo lo que recuerdes... puede ser importante... ahora no es el momento.- agregó al ver que ella le iba a decir algo.- luego hablaremos de eso... ¿te sientes mejor?
- si...- susurró la castaña. El temblor se estaba atenuando.
- entonces necesito que les digas a tus tres amigos que hoy vayan contigo a tu sala común, a la media noche... necesito hablar con ustedes de algo importante...- la castaña asintió en silencio.- no te extrañes si no me ves por el castillo durante unas horas ¿de acuerdo?...- la castaña asintió de nuevo.
El castaño sin poder contenerse ni un minuto más, le acarició la mejilla borrando las lágrimas de ella. No soportaba su tristeza y dolor, esos sentimientos que combinados con el temor se reflejaban en sus ojos.- no llores...- le susurró. Se levantó de la cama y salió de la habitación sin voltear a verla. Si lo hubiera hecho se hubiese sorprendido al ver una leve pero triste sonrisa en el rostro de su protegida.
Hermione suspiró un poco más tranquila y pensó que había sido muy atrevida al abrazarlo de esa manera, pero había estado tan asustada que no lo había podido evitar. Se levantó restregándose los ojos y se metió a bañar aunque fuera temprano. Quería borrar la sangre de sus manos. Además, estaba segura de que ya no podría dormir.
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Había sido difícil convencer a sus amigos de asistir tan tarde a la sala común. Sobretodo por ser un pedido de su guardián, del que no tenían muy buena opinión, y además por ser domingo, un día antes de comenzar las clases. Pero al final todos habían accedido, un poco desganados pero habían aceptado.
Recordó con cierta vergüenza como es que no había sido capaz de mirar a Harry a los ojos, tan sólo un roce entre ambos y se había sonrojado como una boba. Después del desayuno todo había regresado relativamente a la normalidad, pero estaba segura que ninguno de los dos iba a olvidar el incidente tan fácilmente. Suspiró y miró de reojo a su mejor amigo que tenía al lado. Se restregó los ojos, algo cansada y agradeció a Merlín que ese día no hubiese tenido ronda.
Pero el cansancio se debía a que le daba miedo dormir. No quería volver a ver lo que había soñado la noche pasada. Se sentía como una cobarde pero no tenía la fuerza suficiente para cerrar los ojos.
Jamás podría olvidar esa pesadilla.
Adam entró a la sala común con su porte elegante y superior, y como lo había pedido, los cuatro amigos se encontraban en ella. El pelirrojo estaba sentado en un sillón jugando distraídamente con una esfera transparente y parecía inmerso en sus pensamientos. La chimenea crepitaba a su lado, proporcionándoles calor esa fría noche. Hermione y el niño ojiverde estaban sentados uno al lado del otro, leyendo frente al pelirrojo y la pelirroja estaba parada junto al fuego, con la mirada perdida.
Se acercó a una butaca que estaba al lado de los sillones y observó como todos lo miraban de reojo. Se inclinó un poco y empezó.
- voy a contarles algo, algo que necesitan saber para esta guerra... y que me he decido a compartirles...- habló arrastrando las palabras.
Nadie dijo nada, por lo que supuso que estaban dispuestos a escuchar.
- este mundo esta regido por siete fuerzas fundamentales, de las cuales deriva cada raza suplementaria, estoy hablando de las razas superiores, de las divinidades. ¿Alguien sabe de qué hablo?- preguntó con frialdad. Los presentes lo miraron con detenimiento.
- ¿te refieres a la raza madre de cada especie?- preguntó Hermione interesada. Se inclinó sobre su cuerpo y lo miró fijamente dejando su libro a un lado. A su lado, Harry levantó la mirada de su libro de transformaciones.
- exacto, ese es el punto.- reconoció con la voz más serena.- ahora, me pueden decir si ¿tienen idea de cuáles son esas razas...?
- te refieres como a ¿los humanos?- sugirió Harry dubitativo. También interesado en la plática y cerrando el libro que tenía entre sus manos.
- muy bien... los humanos son una de las siete razas¿otra?- preguntó algo complacido de que entendieran, pero sin llegar verdaderamente a expresarlo.
- los magos ¿podrían ser?- preguntó Ginny acercándose a ellos y sentándose frente a la castaña. También prestando mucha atención.
- no, los magos no. Bien, escuchen con atención, lo que les voy a decir es sumamente complicado...
En el mundo las siente fuerzas que rigen son de un origen simbólico, cada uno de ellos tiene su propia cualidad, virtud, valor, su propia identidad.
Los humanos, de ellos derivan los magos, por lo tanto sus cualidades son la inteligencia, las artes, la destrucción y los sentimientos hacia otros. De ellos preceden los seres capaces de realizar actividades con artefactos o herramientas; un ejemplo son los magos, que usan varitas para defenderse, escobas para volar y todo eso, otro caso son los gigantes. Por ello los representa el símbolo de destrucción, por que con sus "armas" pueden llegar a destruir el mundo sin ellos proponérselo.
Les voy a ayudar con otro: los ángeles, el reino celestial. Divinos, puros y semi-perfectos, pues pueden caer en la tentación. Simbolizan la perfección de sus acciones, la majestuosidad, son los reyes del Cielo y de la luz, poderosos y sensatos, bellos e inteligentes. Representan lo sagrado y la pureza. Y todo lo divino deriva de ellos, querubines, los serafines, los tronos, las dominaciones, todo eso. Su aspecto es hermoso y generalmente tienen un número de alas dependiendo su rango. Los ángeles tienen seis y los arcángeles tienen ocho en su mayoría. Son poderosos y equilibrados, en su mundo son inmortales; pero en otros reinados fungen como un mortal más. Pero no mueren por edad, solo pueden morir a mano de otro ser.
La castaña lo miró significativamente, ligeramente sorprendida.
El último que yo voy a mencionar, es el reino de los Demonios o reino Infernal. Seres oscuros, malvados; los demonios son simples ángeles caídos, llenos de traición y venganza. Algunos tienen el aspecto hermoso y cautivador, recordemos que fueron ángeles que se rebelaron contra la luz; pero otros pueden llegar a tener un aspecto monstruoso, ellos tienen alas negras y por lo general tienen solo dos; también esto varía según su aspecto, alas normales o alas infernales. Representan la muerte. Son Entes malignos que poseen el poder sobre el fuego y la oscuridad. De ellos derivan los seres oscuros de alma. Y ustedes han tenido el placer o yo diría, la desgracia de conocerlos.
- ahora... viendo que me están siguiendo ¿ustedes me podrían decir alguna otra raza? Yo me encargaré de la explicación de las habilidades... si es que aciertan...- dijo arrastrando las palabras. Harry pensó en preguntar como es que sabía tanto, pero se contuvo. Todos observaban fijamente al ángel.
- ¿cómo es que sabes tanto acerca de esto?- preguntó Ron desconfiado y se acomodó mejor en el sillón. Harry frunció el ceño molesto. Esa había sido su idea.
- estudiar un poco más no hace daño, pelirrojo...- dijo mirándolo retadoramente y con su aire altivo.-...pero ese no es el punto, quiero que me den opciones. Esto es de suma importancia...
- ¿por qué nos cuentas esto?
- al final te lo explicaré todo pelirrojo, ahora quiero que escuchen...- hizo una pausa algo molesto y observó a todos con aires de superioridad.- ¿alguien?
- los dragones- dijo Harry muy seguro y con más confianza, quería participar un poco, aunque no entendiera bien a que se debía esta charla. Adam lo miró fríamente y luego asintió.
- exacto Potter, los Dragones son otra raza importante.
Los dragones son criaturas majestuosas; tienen un enorme tamaño y una enorme fuerza. Son idealistas e independientes; desconfían de las otras razas, por lo cual es muy difícil entablar alguna relación con ellos; mucho más difícil es hablarles. Estos seres son los amos de los cielos terrestres y sus habilidades dependen de su color. De ahí las características distintivas y sus nombres, hay cinco:
Los blancos y plateados que controlan el poder del fuego y del aire, son los más nobles y benévolos.
También tenemos los dragones rojos y dorados, solían vivir en lugares montañosos y calurosos, en volcanes; son agresivos y se caracterizan por sus enormes llamaradas de Fuego, ya que una sola de ellas podía doblar la longitud de su cuerpo.
Otros son los dragones verdes, no solían ser muy fuertes pero en cambio
tenían una inteligencia y picardía descomunal. Vivian en bosques
frondosos o en oscuras cuevas, sus garras afiladas como espadas era su
principal arma. Su técnica especial era lanzar gases venenosos.
Los dragones Azules, que son conocidos también como los dragones de
hielo, habitaban las zonas mas heladas y recónditas de los continentes,
se desplazaban en grupos y no eran muy agresivos, esta raza poseía la
piel y escamas mas robusta de todas las especies. Su habilidad sin duda
era el hielo.
Por último tenemos a los dragones negros, crueles y despiadados, agresivos y con ansias de guerra. Se encuentran tradicionalmente en pantanos y fangales, aunque también habitan guaridas en el subsuelo, suelen medir más de 9 metros de largo y escupen un ácido corrosivo y letal. Son poderosos en magia y su hechizo preferido es el que crea oscuridad, de esta manera pasan inadvertidos. Son extremadamente independientes y solamente obedecen algo si esto les trae beneficio propio.
Los dragones representan la fortaleza, pues su coraza esta hecha de un material irrompible, sólo se les puede vencer si la persona conoce su punto débil. En este mundo existen los dragones que controlan su mente y sus acciones- que no suelen dejarse ver por los humanos y tratan de esconderse-, y los que no llegaron a controlarse y no poseen completo control sobre su mente y pensamientos- como los que ustedes conocen como dragones normales. Sin capacidad de hablar y representadas como bestias temibles, poderosas y despiadadas.
De ellos preceden las criaturas cuadrúpedas.
- ¿algún otro?- preguntó mirándolos a todos y pensando que esto estaba resultando más fácil de lo que había pensado.
- ¿los vampiros?- preguntó Ron suspicazmente, sin poder ocultar su interés.
- los vampiros, exacto. Muy importantes.- le dijo mirándolo por unos segundos, pensaba que ese torpe pelirrojo no entendería nada, hizo una mueca.
Los vampiros. Los condenados eternos. Llevan una vida de inmortalidad si se lo proponen, nunca mueren al igual que las otras razas; a menos claro esta, que los asesinen, tienen muchas formas de morir. Reyes de la oscuridad y la sangre; son despiadados y crueles, son ágiles, rápidos y fuertes aunque su apariencia denote cierta debilidad, la mayoría pareciéndose a los humanos puede mezclarse entre ellos sin ser notados. Tienen la habilidad de la transformación, generalmente en animales de raza pequeña y escurridiza, la más popular es la forma del murciélago. Su energía se concentra con más potencia; sus sentidos se agudizan y se vuelven más poderosos. De ellos derivan los seres míticos voladores, los condenados y los espíritus de la noche. Como las hadas y las arpías, o las gorras rojas.
Ellos no se reflejan en espejos, son crueles adoradores de la oscuridad, duermen en ataúdes para protegerse del sol, no pueden cruzar corrientes de agua, otra de sus debilidades son los símbolos religiosos: En la mayoría de los casos el símbolo no basta para dañar a un vampiro, para que surta efecto, el portador del símbolo, tal como la cruz cristiana, debe tener fe en el símbolo. De otra forma no surtirá efecto. Las estacas de madera y el ajo también surten un efecto sobre ellos.
Existen muchas razas, todo depende del lugar de origen, el por qué de su estado, como murieron, su fuerza, su forma de ser, su aspecto en el día y en la noche, en fin, hay más de 60 razas.
- bueno¿alguien tiene otra?- preguntó percatándose de que todos le estaban poniendo mucha atención a su "pequeña plática". Los miró indiferente.
- ¿los fantasmas?- preguntó Harry interrogante mirando a la castaña, ésta le devolvió la mirada.
- no bueno, ellos derivan de los demonios, seres que al decidir quedarse en la tierra como espíritus suspendidos, han rechazado la majestuosidad del paraíso, por lo cual se les considera infieles y traidores, eso no quiere decir que sean malos, pero su oscuridad se transmite por evitar la luz.
- los licántropos- dijo Hermione hablando por primera vez en toda la plática y mirando fijamente a Harry que estaba a su lado. Le tomó la mano en un acto inconsciente y él pareció sorprendido pero no replicó. Ambos recordaron a Lupin.
- muy bien, si, exacto, la licantropía que no solo se refiere a los hombres lobo.- dijo y miró receloso las manos entrelazadas de los dos jóvenes que tenía al frente. Los ignoró y continuó.
Esta raza es una de las especies sumamente agresivas, los Licántropos se dividen en varias "sub.-Especies " las cuales son: Hombre Lobo, Hombre Tigre (la más poderosa) y Hombre Oso. Sus habilidades son la velocidad, la destreza, el combate cuerpo a cuerpo y su enorme fortaleza. Sin embargo son muy traidores, y la culpa es de su transformación.
En sus primeros años los Licántropos no tienen control sobre su transformación, si se resisten nunca van a tener control sobre si mismos, los hombres lobo se transforman con cada luna llena, los hombres tigre se transforman con ver sangre, y los hombres oso cuando se ven enfurecidos. Claro que en la actualidad los hombres tigre y los hombres oso dejaron de existir, una especie extinta hace miles de años.
Bueno, de estos seres derivan las criaturas de dos patas, que son sombríos, amantes de la noche, que no tienen una apariencia apreciable y sin tener un sentido del bien. Los trolls y los orcos por ejemplo.
- queda una raza, esta es difícil puesto que hace mucho tiempo que dejo de existir; en la actualidad poca gente recuerda a estos seres tan magníficos... bien ¿alguien tiene alguna idea?
Todos se quedaron callados pensando en alguna otra raza importante, pero a ninguno se le ocurría alguna otra que fuera lo suficientemente importante. Kalyo miró a la castaña levantándole las cejas, diciéndole en silencio que ELLA conocía la respuesta. Ella lo miró confundida, incapaz de pensar en algún otro ser que hubiese pasado por alto, pero no, nada; hizo una mueca contrariada; hasta que una idea, descabellada a decir verdad, se le vino a la mente.
Miró a su ángel con los ojos como platos, este le sonrió de lado animándola a que lo dijera, que no se equivocaba. En un principió se dedicó a pensar por qué Adam conocía ese aspecto de ella, decidió ignorarlo pues sabía que era caso perdido. Miró a sus amigos y con un escalofrío recorriendo su espina dorsal se revolvió incomoda en su lugar.
- l-los e-elfos- dijo algo aturdida pero segura. Todos la miraron raro, incapaces de creer que realmente la prefecta perfecta de Gryffindor había dicho semejante locura¡los elfos domésticos!, que tontería. Harry le apretó la mano mirándola con el ceño fruncido.
- los elfos, muy bien- los presentes desencajaron sus mandíbulas exageradamente, incrédulos- pero no son los que ustedes piensan, son Los elfos antiguos...
Los elfos antiguos que son humanoides de apariencia frágil y delicada, que podían vivir por cientos de años pero no eran inmortales.
Su aspecto físico es bastante similar al de los humanos, aunque tienen ciertas características, como sus orejas puntiagudas, su piel pálida y sus ojos almendrados, que los hacen bastante distinguibles de los hombres.
A pesar de ser menos corpulentos que los humanos (por término medio), tienen mayor agilidad y destreza en sus movimientos. Son poderosos, conocedores de las artes, de la magia antigua, de lo espiritual, de la perfección y la hermosura. Seres llenos de esperanza e inteligencia superando a todas las razas en ese sector.
Los elfos tienen desarrollada la infravisión, por lo que no les resulta difícil moverse en la noche o por bosques donde no entra la luz solar.
Son grandes conocedores de los bosques en los que habitan. Es famosa la habilidad de los elfos con el arco. Son entrenados desde pequeños, y aunque también dominan la espada corta y larga, es con el arco con lo que un elfo combate eficazmente. Su agilidad les permite lanzar una flecha y moverse rápidamente para un nuevo disparo. Las mujeres elfas también son preparadas para la lucha. Es legendaria la leyenda de un ejército de doncellas elfas montadas sobre unicornios, que consiguieron grandes logros y victorias.
Sin embargo estos seres dejaron de existir hace mucho tiempo, algunos se fueron a las profundidades del infinito, otros se adentraron a la marea de la tierra prometida y otros más murieron. De ellos derivan los enanos, elfos pequeños, duendes, gnomos etc... y esto fue por causa del único elfo sobreviviente que era un imperfecto, que tenía debilidad y poca inteligencia, que quedó abandonado y se dedicó a vagar por el mundo.
- los humanos; los demonios; los ángeles; los dragones; los vampiros; los licántropos y los elfos; siete razas...- enumeró con los dedos, hablaba con una voz pausada y serena. Melodiosa. Más su expresión era fría y sus gélidos ojos recorrían los rostros sorprendidos de los cuatro jóvenes que tenía delante.
- ¿por qué nos dices esto...¿Quién eres tú en realidad?- preguntó el pelinegro confundido. Se levantó enfadado de no poder entender y Kalyo lo imitó. Hermione se paró junto a su amigo y lo tomó del brazo, lo miró a los ojos suplicándole con la mirada que se calmara. Aunque ella tampoco entendía nada.
- soy una persona que quiere ayudarlos, alguien que quiere ganar esta guerra...- le dijo en un susurró, a todos les costo escucharlo.- soy una persona que quiere compartir sus habilidades y conocimientos con ustedes Harry Potter... no sabes cuanta ayuda necesitan en estos momentos...- le dijo seguro y con voz clara.
- esta... lección del Universo, es simplemente para ver las posibilidades de alianza que tenemos...- todos lo miraron sorprendidos.- Voldemort tiene ya varios aliados oscuros...-dijo con voz escalofriante, al pronunciar el nombre del mago tenebroso, los pelirrojos se estremecieron levemente.- descartemos a los demonios y a los licántropos, ellos están de lado de la serpiente esa... además de otros... seres oscuros... descartamos también a los elfos que ya no existen... pero aún nos quedan los ángeles, los vampiros y los dragones...
- ¿cómo pretendes que nos aliemos con ellos?- preguntó Harry bruscamente. La castaña le apretó el brazo. Ella también miró a su guardián interrogante.
- yo sé donde encontrarlos... a todos... y no dudo que los vampiros se unan a nuestro ejército, la guerra y el odio que mantienen contra los hombres-lobo es favorable para nosotros... quizás los dragones sean más difíciles de convencer, no suelen ser amigables y por una parte odian a los humanos pensando que es despreciable, vergonzoso y cavernícola el modo en que los ridiculizan... al tratarlos de la manera en que lo hacen... pero jamás hay que perder la esperanza...- dijo entrecerrando los ojos y dándoles la espalda, se acercó a la ventana y se recargó en el marco. Se sentía estúpidamente débil y vulnerable al revelar información de tal magnitud. Se sentía... despreciable. Apretó la mandíbula.
- ¿y los ángeles?- preguntó Ginny que era la que mantenía el mejor aspecto de los cuatro.
- ellos vendrán, te lo aseguro.- respondió tan seguro que nadie tuvo duda de que así sería. Y ninguno de los presentes decidieron preguntar el por qué iba a ser así.
- ¿por qué a nosotros Adam¿Por qué no fuiste con Dumbledore directamente?- preguntó Harry, Hermione sintió como su brazo se mantenía tenso. Observó como Ron se levantaba.
- no confío en nadie, sólo en ella...- señaló a la castaña y ésta se sonrojó.-... y para ir por estos seres necesito que me acompañen... desgraciadamente- susurró esto último para sí. Se frotó el puente de la nariz apretando la mandíbula. Se volteó a mirarlos y supo que ya se había rebajado lo suficiente.
Los cuatro amigos y espectadores, se quedaron pensando por unos momentos, procesando la información recibida, pensando si sería lo correcto confiar en Adam Hellsing, la primera persona que no confiaba en Dumbledore. Hermione no tenía duda sobre ello.
- yo iré...- le aseguró y se acercó a él hasta quedar a un paso de
distancia. Levantó la vista para mirarlo a los ojos y le sonrió con
sinceridad. Agradecida con él.
El castaño se inclinó hacia ella y acercó su boca a su oído. Demasiado cerca para el gusto de Harry y Ron.
- aunque te hubieras negado castaña... jamás te hubiera dejado sola...- le susurró y se separó de ella lentamente. Con expresión arrogante y una media sonrisa. Las que sólo le dirigía a ella, se anotó mentalmente la castaña.
- yo también iré...- se unió el pelirrojo y se acercó a ellos. Miró al castaño desafiante observando con suficiencia como era unos centímetros más alto que él y le dirigió una mueca.- si Hermione confía en ti, entonces yo lo haré también... pero te advierto que si es una trampa, yo mismo te romperé la cara...- lo amenazó. Adam lo miró con la expresión fría.
- bueno, este año no podía faltar una aventura...- comentó Ginny de lo más tranquila. Miró a Hermione.- creo que tu presencia produce la diversión en este lugar...- le dijo con expresión graciosa, se acercó a ellos.- además, toda mi vida he querido ver a un Vampiro, dicen que son extremadamente guapos...
La castaña rodó los ojos y su hermano se rió. Después de una breve pausa se giraron a ver al ojiverde. Tenía el rostro serio y se le veía resignado.
- el problema será salir del castillo...- suspiró. Hermione supo entonces que él también iría.
El pelinegro miró a sus amigos con expresión triste, no quería meterlos en problemas, esa lucha no debía ser suya. Pero al ver la expresión decidida en sus rostros, averiguó que no podía alegar nada para evitarles ese viaje. Estarían con él hasta el final, y lo agradeció en silencio, resignado y triste, pero agradecido.
- de eso me encargo yo...- les informó Adam y los miró. Sus planes habían cambiado. Pero su misión no debía fallar. No ahora.
- ¿Cuándo nos vamos entonces?- preguntó Ginny con expresión soñolienta. Eran las dos de la mañana.
- ahora no, pelirroja... falta tiempo... les pido que guarden el
secreto... les diré con anticipación cuando decida que es el mejor
momento de irnos...
Los cuatro asintieron.
- si eso es todo, me iré a dormir entonces...- informó el pelirrojo para romper el silencio. Su hermana asintió a su lado. El pelirrojo la ayudó a caminar.- buenas noches...
- yo también me retiro...- dijo Adam en voz alta cuando los hermanos se perdieron por sus respectivas escaleras. Inclinó su cabeza con su típica despedida elegante y caminó en dirección al dormitorio de los varones. Cuando pasó al lado de Hermione, le susurró para que sólo ella lo escuchara.- te esperó en tu habitación... tengo algo para ti...- dicho eso desapareció por las escaleras, dejando a Harry y a Hermione solos. El pelinegro la miró a los ojos.
- ¿de verdad es tu amigo?- le preguntó y la castaña se percató del tono algo dolido con el que había formulado la pregunta.
- si...- le mintió y lo miró fijamente.- y debes confiar en él Harry, te juro que trata de ayudarnos...- le suplicó viendo su expresión insegura, se acercó lentamente a él. Cuando estuvo a un palmo de su amigo pelinegro, levantó una mano y le acarició el rostro.- es frío y reservado, pero es buena persona...
- ¿confías en él?- le preguntó de vuelta y cerró los ojos ante la exquisita caricia que le brindaba su amiga. Ella se mordió el labio inferior.
- mucho, confío mucho en él...
- entonces yo también lo haré...- le prometió y la abrazó. Hermione le devolvió el gesto apoyando su mejilla en su pecho y cerró los ojos. Harry le acarició la espalda y luego la apretó contra su cuerpo, cerrando también los ojos y embriagándose del aroma natural de su amiga.
Nunca le dijo, pero ese abrazo lo había necesitado más que nada en esos momentos de agobio. Porque no quería perder a nadie y sus amigos se iban a arriesgar de nuevo. Ahora hasta haber terminado con Ginny le parecía insuficiente.
Besó la frente de su amiga y se separó de ella. La acompañó hasta las escaleras y le dio las bunas noches.
Disfrutaría mientras pudiera, se prometió a sí mismo mientras veía a su amiga desaparecer por las habitaciones femeninas. Lo haría.
o
oo
ooo
oooo
Los ángeles son aquellos que nos hacen guardar la esperanza cuando todo luce perdido.
¡Hola!
Bueno creo que es tiempo y el momento adecuado que tienen para matarme, lo sé, dije que actualizaría pronto, pero mi única excusa es que salí de vacaciones, algo que me sorprendió de sobremanera pues según yo no iría a ningún lado. Me iba y regresaba y luego volvía a irme, me mareé de tanto viaje. Sólo viajaba a Estados Unidos, me queda como a unas dos horas, así que mi familia quiso visitar a más familia.
Espero que me vuelvan a perdonar, ya tengo otro capítulo terminado, igual sólo me falta revisarlo y corregirlo, les juro que ahora sí lo subo rápido, será este fin de semana, pues ya entro a clases el próximo lunes.
Bien, por fin Kalyo se abrió un poco y aceptó de mala gana que necesita ayuda, me emociona escribir algunas partes, sobretodo el viaje que harán, los dragones y los vampiros... que dicen ¿serán sus aliados?, creo que los ángeles es un poco obvio, así que pues...
Bueno espero que les aya gustado el capítulo y les pido que me comenten, ya saben sus opiniones son importantes para mí.
El próximo capítulo se titula: Comienzan las clases y les aseguro que se reirán con él.
Muchas gracias a todos los que siguen mi historia, y sobretodo a los que me comentan, es muy grato para mí.
Un abrazo y un besote de su amiga:
Darkgranger.
