Draco Dormiens Nunquam Titillandus
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12.- Comienzan las clases
No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuantas cosas viejas hay que no conocemos.
Hermione subió pensativa a su habitación. A su mente las palabras de Adam le venían con imprudentes arrebatos que movían su mundo de una forma desigual y complicada. Demasiada complicada, más de lo que ya estaba.
Arrugó la frente pensando con desagrado y preocupación que les esperaba un curso muy difícil. Subió las escaleras directo a su habitación, por un momento se olvidó de que su ángel estaría dentro esperándola, por lo cual se sorprendió dando un respingo cuando lo miró recargado contra la ventana, observando la Luna de manera distraída y ausente, pensativo.
En cuanto él sintió su presencia se giró para mirarla y lo hizo de una manera tan profunda que la castaña no pudo evitar sentir ese conocido escalofrío recorrer su espalda, como le pasaba con frecuencia cada vez que lo miraba.
Se quedaron parados, mirándose sin saber como empezar. Tras el arranque de cariño que habían tenido la pasada mañana, no habían vuelto a estar a solas, por lo tanto Hermione se sentía extrañamente incomoda con su presencia.
Kalyo recobró la compostura y subió el mentón con prepotencia. No tenía que ponerse así de descolocado por una humana. La miró con sus gélidos ojos y se acercó a ella con cautela.
- traje una especie de poción...- empezó con voz suave, extremadamente ligera para ser él, pensó la castaña. Tragó saliva al observar como se acercaba a ella de manera lenta y tranquila.-... una poción para tus sueños... y antes de que empieces con tu interrogatorio... debo aclararte algo...- se adelantó al verla abrir la boca.- la conversación que tuvimos abajo es suficiente, no sabrás nada más, ni serás especial como para saber de donde conseguí la información o cualquier cosa que tenga relación con ella... es mejor no desperdiciar palabras en algo que no tiene sentido...
La castaña no pudo reprimir el fruncir su ceño de manera inconforme, decidió quedarse calladita y no tentar al destino... más bien no tentar al castaño.
- esta "poción"...- continuó él sin prestar atención a su mueca.- te ayudará un poco, la traje de...- la miró pensando seriamente si decirle o no, al final decidió hacerlo, esa muchacha le resultaba muy molesta por la manera insistente con la que lo interrogaba de cualquier tema.- la traje de donde vengo... regresé a ver como estaban las cosas por allá y pasé a buscar algo para ti...- dijo ocultando la verdad, se dio media vuelta y regresó a la ventana. No quería que por ningún motivo ella se enterara de que había hecho un viaje hacia el infinito sólo para conseguir un brebaje para ella. Ni siquiera quería recordar como había ignorado olímpicamente a todos y había salido de su "hogar" sin ver ni saludar a nadie, temiendo el que alguien pudiera atacarla en su ausencia. Maldición.
Apretó los puños contra el marco de la ventana e intentando controlar su voz- lo cual no consiguió hacer muy bien- dijo con voz estrangulada y frívola:
- una gota cada noche te ayudará... sólo una gota.- le advirtió mirándola por sobre su hombro con una mirada furiosa que la castaña no logró entender.- las consecuencias de que no hagas lo que te digo podrían ser malas...- terminó con voz amenazante y áspera, se separó de la ventana bruscamente y se acercó a ella- que dio un respingo por su movimiento- y le entregó el frasquito transparente tallado de una forma muy elegante y exquisita, que contenía un líquido plateado muy espeso.
Ella tragó saliva y abrió la boca para decir algo, sintiendo su garganta muy seca de repente, después lo vio desaparecer por el marco de la puerta, le extraño que no se despidiera o que le dirigiera alguna otra amenaza, pero decidió ignorarlo, enfadándose porque ni siquiera pudo hablar con él. Maldito, arrogante y prepotente ángel misterioso.
Bajó la mirada y miró la botellita que estaba entre sus manos y rogó a todos los dioses que conocía que ese extraño líquido le ayudara de alguna manera.
Estaba segura que si no lo hacía, no volvería a dormir en mucho tiempo.
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Se levantó perezosamente mientras maldecía el ruidito del despertador, se fregó los ojos y bostezó sonoramente. A su lado, Ron dormía placidamente, como si no hubiera ningún chirrido molesto irrumpiendo en la habitación. Le lanzó su almohada conciente de que era la única forma de despertarlo y sonrió con satisfacción al verlo saltar de su cama.
- ¡¿Qué...¡Harry!- se quejó y el ojiverde rompió en carcajadas. Miró hacia todos lados y vio dos camas vacías. Parecía tarde.
- ¡vamos bello durmiente!, es hora de ir a clases... y parece que vamos algo tarde...- le avisó el ojiverde mientras se levantaba, aún conservaba su sonrisa. Fue hacía su baúl y escogió la ropa de ese día.
- ¡claro¿y tenías que despertarme de esa forma¡Estaba tan a gusto!.- refutó. Harry se fue directamente al baño sin responderle y aún cuando cerró la puerta del mismo, siguió escuchando a su pelirrojo amigo refunfuñar como un niño chiquito.
Cuando encendió la regadera escucho la exclamación ahogada de su amigo en la habitación:
- ¡Es tardísimo¡Hermione va a matarnos!- negó con la cabeza y se desnudó rápidamente. Se metió bajo la regadera y sintió el cálido roce del agua tibia contra su cuerpo. Cerró los ojos y recordó con cansancio que prácticamente habían dormido unas cuatro horas. Suspiró.
Salieron de la habitación veinte minutos después, cuando ambos se asearon y estuvieron listos. Encontraron la sala común casi vacía, a excepción de una castaña que estaba sentada en el sillón frente a la chimenea cuyo fuego estaba extinto por ser de mañana.
Los miró y les envió una mirada fulminante.
- ¡Vaya! Pensé que tendría que subir por ustedes...- les dijo con el ceño fruncido. Se levantó del lugar donde estaba y los apuró.- sólo nos quedan veinte minutos para desayunar¿querrían darse prisa?
El ojiverde la miró atentamente y se dio cuenta que tenía un aspecto cansado, tenía ojeras y su piel estaba un poco más pálida de lo normal, tenía el pelo húmedo, signo de que se había duchado esa mañana. Traía puesta la capa del colegio abierta, lo que dejaba ver su uniforme impecable y la corbata en su posición correcta. Miró la suya e hizo una mueca.
- debo decirles que se ven horribles chicos...- comentó mientras los examinaba. Cruzaron la puerta del gran comedor y los retuvo antes de tomar asiento.
- ¡Vaya¡Gracias! Tú luces espectacular...- exclamó Ron con ironía y un fingido enfado.
La castaña se rió y asintió con la cabeza.
- de seguro Ginny a usado kilos de maquillaje para quitarse las ojeras con las que ha amanecido.- tomó al pelirrojo de la corbata y se la acomodo correctamente.
- gracias... creo que de verdad lo necesitaba.- le agradeció el pelirrojo a su amiga mientras se sentaba y empezaba a servirse su desayuno.
La castaña miró al ojiverde con una ceja levantada y se cruzo de brazos. Estaban a medio metro de distancia.
- soy malo en esto y lo sabes... odio las corbatas...-dijo entre dientes y se acerco a su amiga con expresión resignada. La castaña le sonrió y le acomodó la prenda al ojiverde.- gracias...- dijo suspirando y se sentó a un lado del pelirrojo.
Al rato llegó Ginny junto a ellos con la misma expresión cansada que todos tenían.
- hasta que aparecen...- suspiró y se sentó frente al trío. Les entregó sus horarios con expresión cansina y el ceño fruncido, como si estuviera harta de estar entregando los papeles.- esto me mata, ser prefecta es una porquería...
La castaña rodó los ojos pero no comentó nada.
Observó el comedor buscando unos ojos plateados y una cabellera castaña, pero suspiro dándose cuenta que Adam no estaba desayunando. Miró de nuevo su plato cuando sintió a alguien que se sentaba a su lado. Dio un respingo cuando sintió una mano fría rozar su rostro y se sorprendió al ver la cara de su guardián mirándola fijamente. ¡¿Qué...¡¿Cómo...?!.
- buenos días...- susurró con elegancia y una expresión concentrada. Concentrada en su rostro.
- b-buenos d-días...- balbuceó atontada.
"demonios¿por qué tenía que ser tan jodidamente guapo?" Pensó la castaña al verlo. Su cabello estaba peinado exquisitamente y sus ojos tenían un brillo... curioso. Además la belleza de su rostro contrastaba con la ropa negra que usaba esa mañana, belleza digna de un... un ángel pensó con ironía. La había deslumbrado de nuevo.
Desvió la mirada de sus ojos y se alejó disimuladamente al sentirlo demasiado cerca. ¡Maldición! Como odiaba sentirse nerviosa con su presencia.
El castaño se rió entre dientes y le preguntó con voz tranquila:
- dormiste... ¿bien?- la castaña supo entonces que esa pregunta venía con dobles intenciones.
- a pesar de no haberlo hecho mucho tiempo, si, si dormí bien... gracias...- le agradeció sabiendo que él iba a captar rápidamente su intención.
La miró una vez más y luego se levantó con extremada elegancia.
- entonces, nos estamos viendo...- se despidió y se inclinó hasta el oído de la castaña. Hermione tomó una gran bocanada de aire sin poder acostumbrarse a esas repentinas acciones de su guardián, y se percató vagamente de que sus amigos los observaban.- te estaré vigilando...- le susurró despacio y ella sintió esos malditos escalofríos que se estaban haciendo una costumbre.
Asintió con la cabeza mientras él se alejaba y lo observó hasta que se perdió entre la gente.
- ¿tienes algo con él Hermione¡Vaya!- le preguntó y asumió la pelirroja con una expresión complacida.
- no, y-yo no...- intentó decir pero el pelirrojo que tenía enfrente la interrumpió.
- ¡¿Qué...?!
- ¡Ginny!.- la reprendió la castaña por tres razones; primera: por decir tonterías, segunda: por hacer enojar a Ron y tercera... ¡por reírse!- ¡y no, no salgo con él!- le aseguró a su pelirrojo amigo perdiendo la paciencia.- vamos a llegar tarde, es mejor irnos ya...- dijo y se levantó con el ceño fruncido dando por terminada la conversación.
Se despidieron de la menor de los Weasley al doblar una esquina y se dirigieron hacia su primera clase del día... pociones. Doble. Con Slytherin.
Estaban a punto de llegar hacia la puerta cuando una voz conocida los detuvo.
- vaya... mira: es San Potter, el "elegido".- dijo un chico altaneramente.
- tenía que ser el hurón ¿a qué si?- les aseguró el ojiverde a sus amigos mientras rodaba los ojos. Se voltearon lentamente con expresiones cansinas y la castaña le dirigió una mirada de advertencia.
Draco Malfoy que venía ese día acompañado únicamente por un chico castaño de ojos azules, delgado y bastante alto, estaba frente a ellos con expresión de superioridad y los ojos grises brillantes.
- ¿qué quieres Malfoy?.- preguntó el pelirrojo dando un paso al frente. Hermione le reprimió el movimiento deteniéndolo con la mano.
- nada en especial Weasel, solo saludar.- le dirigió a Ron una sonrisa burlona, provocándolo. Hermione rodó los ojos.- cara rajada, Granger...- los saludó con la cabeza.
- hurón.- le respondió la castaña sonriendo y en vez de enojarse, Malfoy le dirigió una de sus sonrisas seductoras y una mirada provocativa. Hermione se quedó sin aliento por unos segundos y borró su sonrisa.
El Slytherin siguió su camino con la sonrisa en el rostro y la misma expresión superior, como si nunca hubiese hablado con ellos.
- y ahora ¿qué le pasa a Malfoy?.- preguntó el pelirrojo, Harry gruño algo inteligible a su lado y entró detrás del blondo a la clase de pociones. Ron se encogió de hombros y lo siguió. Antes de cruzar el marco de la puerta, Hermione se percato de cómo un par de ojos plateados la miraba desde el pilar de una ventana. Entrecerró los ojos y colocándose bien la mochila se introdujo en el salón.
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La mañana había pasado demasiada lenta para Kalyo, ese día estaba de un humor más extraño de lo normal, por lo tanto había decidido no entrar con la castaña a ninguna de las tres clases que había tenido; enumeró con los dedos las aburridas asignaturas que se habían impartido ese día: doble clase de pociones con un maestro socarrón y grasiento, transformaciones con una maestra gruñona y aburrida, encantamientos con un enanito loco y esa clase de defensa contra las artes oscuras en donde el profesor aún no se presentaba...
Siguió caminando a lo largo del pasillo mientras ignoraba de muy mal modo a todas las jovencitas que lo miraban y se preguntó si la clase que la castaña tenía después de la comida sería interesante... Aritmomacia, para su pesar a esa clase si tendría que entrar. Suspiró.
Estaba dispuesto a ir a los jardines del colegio, donde sabía estaba Hermione, pues tenían esas dos horas libres.
Giró en la esquina del pasillo y no fue muy conciente de en que momento dos enanitos habían aparecido de la nada y lo habían detenido.
- ¡Hola¡Tu debes ser Adam, el alumno de intercambio!- dijo emocionada una niña que parecía tener poco más de once años.- mi nombre es Alice, mucho gusto.- se presentó sonriente y le extendió su pequeña mano. Adam la miró frunciendo el ceño y algo desconfiado la saludo por pura galantería. La niña dio un saltito de emoción al ser correspondida en el gesto aunque sólo hubiese durado unos segundos.
- mi nombre es Anthony, mucho gusto, y ella es mi hermana.- le dijo ahora el niño que estaba a un lado de la niña con una sonrisa radiante y los ojos brillosos. Le respondió el gesto fríamente y por primera vez desde que se había chocado contra ese par de enanitos, se dio cuenta que eran casi idénticos. Sino fuera por que uno era niño y la otra niña, no le cabía la menor duda de que serían igualitos.
Ambos eran pequeños, el niño parecía tener dos centímetros más de altura que su hermana, pero aún así parecían ser extrañamente enanos, pensó el ángel. Eran castaños, el enano tenía el cabello bastante largo pero sin llegar a ser exagerado, y despeinado como si acabara de haber corrido un maratón. Rodó los ojos pensando que en ese mundo nadie tenía la necesidad de cuidar su cabello. La enanita que lo miraba como si fuera algo único y que jamás en su vida pensaba poder verlo, tenía su corto cabello agarrado con un lazo, dándole un aire infantil muy tierno.
Llevaban las túnicas negras del colegio con el escudo de la casa de los leones.
Adam les dirigió una mirada llena de prepotencia y pasó entre ellos sin dirigirles ni una palabra. Sonrió victorioso, felicitándose por su manera de actuar, cuando a unos diez pasos de llegar a la salida del colegio, se detuvo en seco. Frunció el ceño y se giró despacio.
Gruñó.
Esos enanitos lo estaban siguiendo.
- ¿se les perdió algo?- preguntó bruscamente, ni con la brusquedad que lo caracterizaba logro borrarles la sonrisa de admiración que ambos portaban. Los dos negaron con la cabeza a unos dos metros de distancia conservando su sonrisa. Con la expresión llena de fastidio y un poco dubitativo por la respuesta, se giró de nuevo y continuó su camino.
Dónde se había metido esa castaña...
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- ¿has entendido Ronald?- le preguntó la castaña a su amigo con la expresión enfadada.
- ohh. - puso cara de: no pues sí me quedó clarísimo.
Hermione gruñó sonoramente y cerró el libro que traía en su regazo.
Hacía como una hora y media que estaban en los jardines disfrutando del sol resplandeciente que les ofrecía esa mañana. Como había dicho Dumbledore, tenían la hora libre de DCLAO y habían decidido pasear un rato. Ciertamente la castaña había sido prácticamente arrastrada por sus amigos pues ella deseaba ir a la biblioteca a investigar sobre muchas cosas; al final el pelirrojo le había suplicado que le explicara el hechizo que habían practicado en transformaciones y ella había accedido a regañadientes, pero claro, el pelirrojo no entendía y ella estaba perdiendo la paciencia.
Harry se reía tranquilamente a su lado y el pelirrojo tenía las orejas rojas por la vergüenza.
- esteee... saben chicos, creo que los de sexto ya salieron a comer y ehh pues voy a buscar a Luna, ahora regreso...- dijo y se levantó apenado, miró a su amiga incomodo.- esto, Hermione, gracias, de veras, creo que capte la idea del hechizo...- susurró y luego salió corriendo al ver la mirada fulminante de su amiga.
- ¡Ronald!
Harry se echó a reír de nuevo acostado en el césped.
- ¡deja de reírte, Harry!- exigió la castaña con el ceño fruncido, pero al ver que no podía dejar de hacerlo, ella se contagió y una sonrisa se fue delineando en su rostro. Negó con la cabeza y se acostó a su lado con lo brazos extendidos.- Ron es caso perdido...
- ¿igual o peor que yo?- le preguntó el ojiverde con una sonrisa mientras se apoyaba en su brazo derecho y así poder tener una mejor vista de su amiga.
La castaña lo miró con una sonrisa maliciosa.
- yo diría que tu eres una situación aparte...
- ja-ja.- rió sarcástico. La castaña cerró los ojos un momento hasta que sintió como alguien se dejaba caer con pesadez a su lado. Oyó como Harry soltaba una risita y extrañada se incorporó para ver quién era.
Se sorprendió al ver como su guardián estaba acostado a su lado con el ceño fruncido y la expresión de fastidio más graciosa que había visto. El castaño se tapó la cara con una mano y no por ello dejaba de verse muy atractivo. Ella misma frunció el ceño preguntándose cómo es que podía ser tan silencioso y sorprendente. Al ver su cara no dejó de preguntarse que era lo que le molestaba.
- ¡Guay¡Tú eres la Premio Anual!- gritó alguien a sus espaldas, se volteó extrañada y divisó a un par de gemelitos que se le hicieron adorables, se preguntó si así se habían visto los gemelos Weasley.- ¡Mucho gusto, mi nombre es Alice!.- dijo emocionada la niña y se acercó a ella con una sonrisa estupenda. Su hermano se acercó junto a ella con una expresión admirada.
Harry no dejaba de reírse al ver como los gemelos se sentaban detrás de su amiga y empezaban a bombardearla de comentarios halagadores. La castaña empezó a adoptar un color rojizo en las mejillas y le miró pidiéndole ayuda.
- ¡Mi madre me ha hablado mucho sobre ti y tus amigos!- canturreó animada.- debes saber que mi hermano y yo te hemos admirado desde que te vimos en el gran comedor, y a él también... han hecho muchas cosas impresionantes- señaló al castaño con su pequeño bracito y Hermione escuchó claramente el gruñido perturbado de él. Sonrió divertida.- sólo que el chico guapo de intercambio no habla mucho...- dijo suspirando soñadoramente. La castaña se rió mucho más al escuchar como Adam soltaba un bufido.
El ojiverde se acercó tranquilamente hacia ellos.
- mucho gusto, me llamo Harry.- se presentó. Los niños lo miraron y le dirigieron una sonrisa radiante. El ojiverde se sintió muy a gusto a percatarse que ellos no le saltaban encima como muchas personas lo hacían al conocerlo.
- mi nombre es Anthony, mucho gusto.- saludó el castañito mientras agitaba la mano con alegría.
- hola...- le sonrió la pequeña Alice, se giró de nuevo hacia Hermione.- teníamos deseos de conocer a la Premio Anual... me han dicho que tu podrías ayudarnos con las clases... la profesora McGonagall no deja de repetirlo.
- vaya...- musitó la castaña azorada.- pues si, podría ayudarlos si tienen algún problema...-les dijo con ese típico tono de sabelotodo que jamás la abandonaría.- de hecho me encantaría hacerlo...-les sonrió.- sólo les pido que me llamen Hermione ¿de acuerdo?
Los gemelos asintieron enigmáticamente.
La castaña miró por unos momentos a su guardián y se dirigió a los niños con una sonrisa.
- a él pueden decirle Adam.- el castaño se removió incomodo aun con los ojos tapados con la mano. La niña dio pequeños saltitos de alegría.
- ¡Guay¡Gracias!
Estuvieron hasta la hora del almuerzo platicando con esos agradables gemelitos. La castaña en muchas ocasiones se sonrojaba ante la admiración que ambos niños le profesaban y no dejaban de expresarla con comentarios halagadores y contándole historias sobre las aventuras trío que su misma madre les había contado.
Harry y ella se miraron en cada comentario de ese tipo pensando en como la gente conocía esos aspectos de sus vidas.
Muchas veces la castaña corregía dulcemente a los niños, cuando exageraban las historias o tenían algunos datos incorrectos. En vez de molestarse, ambos parecían más contentos y ahogaban exclamaciones de alegría cada vez que se enteraban de algún otro detalle que les faltase.
La castaña se dio cuenta que esos pequeños tenían una tenacidad y percepción sorprendente, hablaban con tanta naturalidad, y aunque Anthony era un poco más tímido que su hermana, no dejaba de tener esa mirada entusiasta y la sonrisa encantadora, con sed de saber más, de conocer el mundo, así cómo ella era de pequeña.
Se dio cuenta que el principal motivo de luchar esa guerra, era por ellos, los que eran el futuro de la población, los que tenían deseos de aprender, de conocer y de vivir. Le sonrió con ternura.
Miró a su guardián de reojo y lo vio inmóvil, con la respiración pausada y aunque tenía el ceño ligeramente fruncido, se veía tranquilo, sereno.
Escuchó como Harry se reía con algún comentario de Alice y miró su reloj.
- ¡Le van a caer muy bien a Ron!- exclamó con una sonrisa.
- no lo dudo...- dije con un susurró sugerente.- bien, Alice, Anthony, es hora del almuerzo, no me gustaría que se desnutrieran por mi causa... ¡vamos!- los apremió. Ambos se levantaron de un salto y Harry lo hizo antes que ella para ofrecerle una mano que ella aceptó gustosa.
- me pregunto por qué Ron no regresó...- Hermione le miró con una ceja levantada y la boca torcida, el ojiverde se encogió de hombros.
- me parece que Luna le ha retenido... aunque él encantado de la vida...- suspiró y sonrió para sus adentros, contenta por su amigo.- ¿quieres adelantarte con ellos?- le preguntó al percatarse que Adam la estaba mirando sin dar rastros de querer moverse.- ahora los alcanzamos...
El ojiverde miró a Adam desconfiado y luego miró a Hermione de una forma que la castaña no supo identificar. Asintió despacio y se acercó a los gemelos. La castaña los observó mientras se alejaban hasta que la voz de su guardián la distrajo.
- esos mocosos son una verdadera molestia...- gruñó. La castaña sonrió y se giró para verle.
- son unos niños muy agradables, deberías sentirte agradecido de que te admiren tanto aún sin conocerte...- le reprendió. Adam pensó por un momento en como es que se atrevía a hablarle en ese tono, pero no le hizo ningún comentario sarcástico o siendo él, ácido.
- no pararon de hablar en todo el camino.- se quejó.- me tenían mareado con tanto parloteo...- dijo y se acercó a ella. La castaña le sonrió de una forma tan sincera que Adam se descolocó por unos segundos. Le hizo una seña con la mano de forma galante para que empezaran a caminar.- mmm... los humanos son bastante complicados, molestos y complicados...
Hermione rodó los ojos sin decir nada, conocía perfectamente el repudio de Kalyo hacía los humanos, pero no dejaba de sorprenderla el modo en que con ella solía actuar de manera diferente, un poco, sólo un poco más abierto.
- ¿por qué no entraste a ninguna clase?- le preguntó entonces cambiando de tema.
- no tenía ganas, me aburrieron de todas maneras...- comentó como si nada, se maldijo internamente por ser estúpidamente sincero con ella sin poder evitarlo.
- ¿estuviste esperando afuera todo el tiempo?- preguntó asombrada.
- claro¿Qué esperabas?, te dije que no me alejaría mucho... para mañana si estaré contigo en clases.- dijo tranquilo y quitándole importancia. Hermione hizo una mueca.
- bueno...
Llegaron al gran comedor en silencio mientras muchas miradas se posaban en ellos dos. La castaña se sonrojó al ver las miradas sugerentes de algunas de sus compañeras y apretó el paso hacia sus amigos.
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Había pasado una semana desde el inició de clases y los alumnos ya tenían una montaña de deberes. El trío estaba sentado en una mesa de la biblioteca aunque fuese domingo, pues después de haber ignorado las insistencias de su amiga en que hicieran sus deberes el viernes, ahora habían ido con ella suplicando su ayuda pues no habían hecho absolutamente nada. Se habían disculpado tras la reprimenda que les había dado, pero al final ella había aceptado y les había advertido que si no seguían su ritmo no los volvería a ayudar. Ambos habían levantado la mano derecha y se lo habían jurado.
Adam Hellsing estaba sentado el la mesa contigua a la suya, ni a Ron ni a él mismo les gustaba esa idea, pues parecía que seguía a la castaña a todas partes. Aunque no estaba prestando demasiada atención a lo que el trío hacia pues estaba leyendo un libro de cuero café, al ojiverde su presencia le ponía los pelos de punta.
Harry se había planteado y repetido infinidad de veces que lo que sentía al ver a su amiga con ese castaño, era simplemente preocupación. La preocupación que se tiene cuando tú mejor amiga comparte el tiempo con una persona que no le es de mucha confianza. Sólo eso.
Sospechaba que entre esos dos algo pasaba, algo más allá de una sana amistad, algo que le daba mala espina. Adam no era de su confianza, por muy dispuesto a ayudarle que estuviera, era muy reservado, muy frío, siempre los seguía, parecía vigilar a su amiga. Siempre estaba callado y la mayoría del tiempo sólo hablaba con Hermione.
Había atribuido todo eso a que era nuevo, pero viendo su popularidad entre los alumnos aún no podía comprender cómo él parecía desinteresado en todo menos en Hermione.
Nunca se sentaba con ellos, siempre a una distancia prudencial, al principio había pensado que lo estaba vigilando a él, pero desecho la idea rápidamente. Lo único que hacía era leer ese pequeño libro, una y otra vez.
Miró a la castaña y se preguntó si tendrían algún tipo de relación. Se sorprendió de lo molestó que se sintió al plantearse esa posibilidad.
- Harry...- le llamó alguien, se volteó y se sorprendió al ver plantada frente a él a Ginny, parecía nerviosa, se estrujaba las manos y lo miraba con insistencia.- quiero... quiero hablar contigo...
- lo siento, Ginny, ahora estoy algo ocu-
- no importa Harry, puedes ir, sólo no te tardes...- le dijo su amiga sin despegar la mirada del libro que tenía entre sus manos. El ojiverde se iba a negar pero al ver la mirada de súplica que tenía la pelirroja, se limitó a levantarse lo más lento que pudo y seguirla fuera de la biblioteca.
- ¿Qué pasa Ginny?- dijo algo preocupado por su nerviosismo, tenía una leve sospecha de lo que pasaba pero prefería ignorarlo hasta estar seguro.
- quiero...- suspiró, el ojiverde pensó que para calmarse.- quiero hablar contigo sobre nosotros...
Nosotros.
Una oleada de pánico lo recorrió por completo y tragó saliva sintiendo su garganta repentinamente reseca.
- Harry, quiero saber que va a pasar.- le dijo con un deje de súplica en la voz que al ojiverde le encogió el corazón.- te extraño Harry, te extraño mucho...
Dio un paso hacia él titubeante y con timidez lo abrazó apretándose contra su pecho.
- Ginny, y-yo...
- no Harry, déjame estar un momento así...
El ojiverde cerró los ojos y la pelirroja se apretó más contra él escondiendo su rostro en su pecho, se percató de como el chico no le devolvía el gesto y eso la entristeció de sobremanera.
- Ginny, sabes que no podemos regresar... Vol-
- no culpes a Voldemort Harry, tú y yo sabemos perfectamente que él ya no es la causa de tu rechazo.- le espetó interrumpiéndolo, se separó de él y le dio la espalda para que el ojiverde no viera sus ojos aguados.
- Ginny...- suspiró sin saber que decir, porque sabía que ella tenía razón.- te mereces a alguien mejor que yo...
- ¡pero yo te quiero a ti!- le dijo ella volteándose con los ojos llenos de lágrimas.- no lo entiendes Harry, yo te quiero...
- yo también Ginny...- a la pelirroja le brillaron los ojos por unos momentos.- pero no te amo, no te quiero de la misma manera que tu lo haces conmigo.- se sinceró y sintió como el corazón se le retorcía en el pecho al verla ocultar su rostro entre sus manos.- perdóname...
- podemos intentarlo.- le suplicó.- antes me querías, podrías hacerlo de nuevo...
- no Ginny, no lo entiendes.- le dijo revolviéndose el cabello, no sabía como decirle que había confundido sus sentimientos, no quería romperle más el corazón.
- por favor...
- eres una chica muy especial Ginny y sé que encontrarás a alguien que te ame y te cuide, yo no lo puedo hacer, entiéndeme, te lo suplico...
- entiéndeme tú a mi¡yo te amo!- exclamó dándole un golpe en el pecho.- ¿hay otra, verdad¡dime!
- ¡No!.- le aseguró pero sin detenerla.- claro que no, sólo me di cuenta que yo no siento más que amistad por ti... por favor.- le pidió en una suplica.- no lo compliques...
- yo te amo...- susurró, el ojiverde negó con la cabeza.
- no lo haces...- le aseguró con el rostro entristecido. Ginny era como una hermana para él. No le gustaba lastimarla.
Sintió como algo le golpeaba la mejilla y le volteaba el rostro. Luego ardor en ella. Ginny le había dado una buena cachetada.
- ¡no tienes derecho a dudar de mis sentimientos!
Se llevó una mano al rostro y acarició la zona adolorida. Ginny lo miró fijamente, con los puños apretados y las mejillas y la nariz sonrojadas por las lágrimas.
- ¡Ginny!- escuché decir a alguien. En el marco de la puerta estaba Ron y Hermione que nos miraban asombrados. El pelirrojo le había gritado.
Ginny me miró por última vez con desilusión y salió corriendo en dirección contraria a la sala común. Me afligí por haberla lastimado y estaba dispuesto a seguirla pero alguien me lo impidió poniéndome una mano sobre el pecho.
- iré yo...- miré la fría mirada de mi mejor amigo y asentí no muy convencido.
Ron se alejó por la misma dirección que su hermana y me sentí pequeño y desdichado. Ron estaba furioso conmigo.
- déjanos solos, Adam... nos vemos en mi habitación...- escuché susurrar a mi amiga. El castaño la miró por unos instantes y luego se alejó. Fui vagamente conciente que la castaña había dicho habitación, pero no estaba seguro pues estaba muy impactado por los recientes acontecimientos.
Mi amiga se acercó a mí y me miró con esa mirada de preocupación que tanto me gustaba que tuviera conmigo. Bajé mi rostro para observarla mejor y ella me acarició el rostro con sus dos manos, intentando obviar el color rojizo de la marca que me había hecho Ginny.
- ¿ya no la amas?- me preguntó con la voz serena y extrañamente pausada, suave, sólo para reconfortarme. Negué con la cabeza y ella suspiró. Me pasó los brazos por la espalda y se recostó en mi pecho, le devolví el abrazo sintiéndome reconfortado, porque ella sabía que lo necesitaba. Ella no se había enojado, después de todo Ginny era su mejor amiga.
- nunca quise lastimarla...- musité lentamente mientras recargaba mi mejilla contra su cabello. Sólo quería asegurárselo.
- lo se, Harry, sé que eres incapaz de eso.- me dijo percatándose de mi preocupación.- y se que ella lo entenderá, y Ron también... solo dales tiempo...- el ojiverde asintió no muy convencido.
- siempre estas aquí para mí...
- eres mi mejor amigo.- le respondió simplemente.- y no me gusta que sufras...
- gracias...
Se quedaron unos momentos así hasta que la castaña se separó un poco de él y lo tomó de la mano.
- ¿quieres hacer la ronda conmigo?- le preguntó sonriendo. El ojiverde le sonrió y asintió.
- pero no traigo mi capa...
- ya nos las arreglaremos...- le sonrió. Harry sintió un vuelco en el estómago al verla sonreír de esa forma y no pudo evitar inclinarse un poco y darle un suave beso en la comisura de sus labios. Luego le sonrió y la jaló de la mano como si eso nunca hubiese sucedido.
Hermione se quedó sorprendida por ese simple roce. Se dio cuenta de que los labios de su amigo seguían tan suaves y exquisitos como la última vez que los había probado.
Era absurdo pensar que Harry había tenido alguna intención escondida al acercarse y rozar sus labios, era tonto e irracional. Cualquiera que hubiese presenciado ese simple contacto, hubiera pensado que era un simple roce inocente de amigos, de buenos amigos, de hecho ella había presenciado ese contacto entre otras personas y parecía normal, había sido tan natural y simple, que hasta llegó a pensar que estaba exagerando con sus reacciones. Cerró los ojos mientras sentía la grande y fuerte mano de su mejor amigo alrededor de la suya y se dio cuenta con pesar, de algo que le venía rondando por la cabeza cada vez que lo veía o estaba cerca de él. Algo que estaba fuera del simple hecho de sentir cientos de mariposas revolotear por su estómago cada vez que se acercaba.
Le gustaba, Harry Potter le gustaba mucho.
Y eso no podía ser nada bueno.
o
oo
ooo
oooo
ooooo
¡Hola!
Ahora no me tarde… aunque quise actualizar el domingo, pero he tenido ciertos conflictos con la página. Eso ya no es culpa mía.
Primero que nada quiero darle las gracias a Orube por su review, no te puedo contestar ya que tu comentario es anonimo, pero te agradezco tus palabras, me dieron animos para terminar este capítulo. Gracias!!.
Bueno he aquí el capítulo prometido, debo decir que no es uno que tenga demasiadas cosas que examinar, sólo estoy planteando el inicio de las clases, después las relaciones entre los personajes y los problemas graciosos que encontrará Kalyo en el colegio.
Apenas es una probada de la actitud protectiva del ángel, ya iré poniendo más detalladamente como puede llegar a comportarse con Hermione. Los celos se irán desatando cada vez más en cada capítulo, y he de aclarar que vendrán de todas partes.
Bueno al final del capítulo puse el inicio de los sentimientos más profundos entre los personajes, siempre he pensado que Harry es un poco más torpe en ese punto, así que la primera que ha aceptado que se siente atraída hacia el ojiverde es la castaña. Y por si no captan el mensaje subliminal del final ., bueno la antepenúltima frase, me refiero a que a Hermione le gusta Harry, le atrae. Punto.
Bueno, les explicaré mucho más en el próximo capítulo, tengo algunos pedacitos escritos, pero los más probable es que me ponga manos a la obra el próximo fin de semana, ya entre a clases TT.TT. El próximo capítulo se llama "El nuevo profesor" y bueno creo que tendrá algunas cosas graciosas. Y celos.
Muchísimas gracias por los comentarios que recibí, gracias a las personas que me leen y que siguen mi historia, ustedes son los que me dan ánimos de continuar. Gracias.
Un beso y muchos saludos de su amiga:
DarkGranger.
