LOS ELEMENTOS DE SCC LE PERTENECEN AL GRUPO CLAMP, LOS PERSONAJES DE CREPÚSCULO A STEPHANIE MEYER. LA HISTORIA ES TOTALMENTE MIA.
Summary: En este mundo existe un alma gemela destinada para cada persona, hasta para los vampiros. Él se ha dedicado a ser el líder de su familia, a cuidarlos y guiarlos porque él no tenía a nadie. Hasta ahora. Unas cartas mágicas, una muchacha humana espera… ¿cartas mágicas?
La trama toma elementos de Sakura Card Captor y Twilight adaptados para crear esta historia.
Nota: Canción recomendada para este capítulo: Mondo Bongo by Joe Strummer & The Mescaleros
HOLA GRACIAS POR SUS REVIEWS, ALERTAS Y FAVORITOS! =D
CAPÍTULO 2: TE ENCONTRÉ
Los vampiros acababan de arribar a su hotel en la ciudad de Seattle, todos estaban emocionados y deseosos por conocer a su nueva integrante aunque claro en menor grado que el patriarca, que para este punto estaba a un paso de arrancarse los cabellos de la desesperación y ansiedad que recorría su cuerpo. Su hijo empático ya estaba agotado de tratar de controlarlo pero simplemente no había forma, y es que él lo comprendía, él se sentía igual o peor que su padre antes de conocer a su Alice.
Eran las diez de la mañana y aunque Seattle es generalmente una ciudad nublada, hoy contaba con un sol radiante que iluminaba cada rincón de su ciudad. Al parecer el sol estaba en contra de Carlisle ya que Alice había tenido una visión de su Bella. Atropellada, pero por alguna razón no le pasaba nada. La primera de sus desgracias pensaba. El doctor estaba ansioso de que llegara la noche para que así con su manto de oscuridad pudiera ir a su encuentro con el destino, a conocer a su compañera y con una mirada librarla de sus desdichas.
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Cerca de una boutique Isabella D' Vincenzo admiraba las vitrinas en busca del vestido perfecto. Presentía que algo importante pasaría este día, pero no sabía que era. Se había sentido "rara" estos últimos días, exactamente desde que llegó a Seattle. Esta ciudad… la hacía sentirse extraña, bueno, más de lo normal.
Había pasado el dia entero de tienda en tienda buscando su ajuar para esta noche. Es que como profesora de la Universidad de Washington tenía que asistir al baile de bienvenida de inicio de curso. Cuando pidió el puesto de profesora, sus jefes dudaron muchísimo de dárselo y no por falta de conocimientos porque Isabella era casi una computadora. Era muy inteligente, tan inteligente como era hermosa y eso es decir mucho. Si no porque físicamente no aparentaba más de 19 años ¡ja! Si supieran… pensó.
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Ya para el final de la tarde tenía todo lo necesario para brillar en el baile. Una máscara en donde tenían que asistir todos los miembros administrativos, profesores y dirigentes estudiantiles de la universidad. No es que le molestara ir, ya que disfrutaba mucho los bailes, solo que la sensación de que algo importante iba a pasar hacia que subiera la guardia. En el pasado ella misma había experimentado muchas circunstancias que le pudieron haber costado la vida más de una vez, si fuera una humana normal.
Caminaba rumbo a su nuevo departamento el cual le daba una vista estupenda de buena parte de la ciudad y del parque central. Generalmente Bella era muy cuidadosa tanto que para cruzar una calle tenía que ver a ambos lados más de una vez. Y así lo hizo solo que de la nada apareció un auto a toda velocidad con intensión de atropellarla. No lo percibía en cámara lenta como cuando lo veía en una de sus películas, solo pudo decir ¡Tiempo! Antes de que abruptamente el carro parara a centímetros de ella. A su entorno todos se habían inmovilizado y el panorama había adquirido un tinte naranja, característico de la carta del tiempo. Desactivó la carta y vió como el conductor salía de su carro para cerciorarse de que la señorita estuviera bien. Sorprendiéndose de no haber podido parar su coche antes. Seguramente tendría que revisar los frenos del mismo ya que estos no respondieron a su impetuosa orden cuando venía en la vía.
-¿Esta bien señorita?- pregunto el conductor sudando como si hubiera corrido una maratón y tan nervioso que si la situación no hubiese sido de lo más extraña se hubiera reído a carcajadas por horas.
-Sí, no se preocupe- respondió Bella con una sonrisa y siguió su camino. Ahora, con más ansias de llegar a su morada.
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El momento había llegado, la noche había caído. En un Hotel de la ciudad Carlisle Cullen se miraba en el espejo por décima vez. Su smoking negro contrastaba hermosamente sobre su pálida piel. Se había peinado cuidadosamente y había revisado hasta el más mínimo detalle de su imagen. En definitiva él no era una persona vanidosa ni mucho menos, pero hoy quería verse lo mejor posible para su Bella.
Del otro lado de la ciudad una muchacha de cabello caoba se miraba por última vez en el espejo. Su vestido azul marino con encajes negros hacia juego con su delicada piel cremosa. Era tipo corsé en la parte superior y caía en ligeras capas de gaza azul medianoche hasta casi llegar a sus rodillas. Sus hermosas sandalias de Prada combinaban perfectamente con su vestido. Se había dejado el cabello suelto con hermosas ondas. Estaba lista. Tomó su máscara negra con encajes y lentejuelas y partió a su compromiso. Con el sentimiento de que su vida cambiaria en ese baile.
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**inicia la canción**
La mascarada estaba en el punto perfecto, la música, la comida, el ambiente. Todo estaba saliendo a la perfección. Los invitados con sus máscaras cruzaban la pista de baile danzando, otros charlando animadamente y unos simplemente contemplado el lugar. Pero ninguno de ellas sabía que había una familia de vampiros en el fondo del salón. Ciertamente el dinero puede mover influencias y más para conseguir entradas pero este no era el caso. Ya que Carlisle era una de las personas más importantes para la universidad prácticamente tenia paso expedito para todas sus actividades. Y pues allí se encontraba parado esperando a su diosa. Mientras que sus hijos se iban a bailar. A pesar de su marcara "tipo zorro" en color negro las mujeres captaban el destello de belleza y poder que el emanaba. Pero el simplemente estaba allí, con los ojos en las escaleras que conducían de la puerta de entrada al salón del baile.
Segundos y minutos pasaban y ella no llegaba. ¿Y si fuera a buscarla?, pensaba. ¿Tentaría al destino por su afán de tener a su amada entre sus brazos de una buena vez? El grito de su hija lo sacó de su trance…
-¡Carlisle!- gritó Alice
**minuto 2:45 de la canción**
Y la vi y mi mundo se detuvo. No importaba nadie más que ella porque bajando las escaleras se encontraba la criatura más hermosa que mis ojos hubiesen visto jamás. Cabello castaño, piel cremosa y bajo su máscara unos preciosos ojos chocolates. No pasó desapercibido para el vampiro las kilométricas y hermosas piernas que había debajo del vestido azul noche de su amada. Comenzó a caminar a su dirección, la necesitaba y no solo afectuosamente, porque una parte de su anatomía se había vuelto completamente de piedra. A punto de llegar a su lado y de la nada no está allí. ¿A dónde se había dirigido? ¿Se había mezclado con los invitados?
Para Isabella, entrar al salón del baile fue como ser golpeada con una bola de demolición. Ansiedad, anhelo, desesperación, deseo. Necesitaba algo, necesitaba buscar algo. No sabía que. En el lugar se sentía una vibra misteriosa. Una fuerza capaz de ligar dos almas. En el tramo de las escaleras estuvo a punto de tropezar y cuando bajó simplemente corrió hacia la terraza del salón, aire, eso es lo que necesitaba. Estaba muy nerviosa, sabía que algo pasaría y no creía ser capaz de controlarlo. Quizás si llamara a… NO. Ellos pensarían que no se puede cuidar sola y eso es algo que no estaba permitido. Mostrar debilidad, aunque la sintiera.
Y lo sentí, su mirada, lo que estaba buscando estaba detrás de mí. Me volví lentamente y me fijé en dos orbes dorados. Mi vida cambió.
Necesitaba tenerlo, necesitaba a ese hombre. Francamente no soy de las mujeres que se acuestan con un desconocido pero el instinto primal, animal que sentía no podía ser ignorado y a juzgar de como el extraño me miraba estaba igual que yo.
En dos largas zancadas estuvo a mi lado. Acorralándome contra el barandal. Era tan alto y tan fuerte que estaba segura que ni con todas mis fuerzas podría controlarlo. Sus sensuales labios se acercaron a los míos. Tan cerca que sentía el delicioso aliento a menta y frescura. Me tomó de la cintura y me acercó a él. Algo duro, muy duro se restregaba a mi cuerpo. No razonaba, estaba ida. Tenía que besarlo, él tenía que ser mío.
Su cuerpo se amoldaba perfecto al mío. Era tan bajita que me llegaba apenas al pecho. Perfecta. La necesitaba, la besaría mil y una vez porque era mía, solamente mía.
Sus feroces labios se acercaban a los míos. Estaba asustada pero a la vez deslumbrada. Sus ojos se veían negros y no dorados como hace un instante. No me importaba. Un segundo sirvió para cambiar la perspectiva de todo.
Un roce, sentir su aliento fresco contra el mío era la gloria, estaba a punto de besarme. Pero un grito se oyó, varios gritos le continuaron desde el salón de baile. Y el shock desapareció. Y me di cuenta de lo que iba a ser. De lo que quería hacer.
-Vampiro- fue lo único que salió de mi boca. Mirando aterrada a sus ojos negros.
HOLA ¿COMO ANDAN? AQUÍ LES DEJO EL SEGUNDO CAPITULO DE ESTA HISTORIA. SE QUE AL PRINCIPIO VAN A ESTAR CONFUNDIDOS CON LA REDACCIÓN Y LOS POV MESCLADOS PERO ACOSTUMBRENCE POR QUE SERAN ASI.
COMO VEN BELLS USO LA CARTA DEL TIEMPO PARA EVITAR QUE EL CARRO LA MATARA. Y EL FINAL UN POQUITO CALIENTE AUNQUE NO ES NADA COMPARADO CON LO QUE TENGO MAS ADELANTE.
ESTOY UN TANTO DESEPCIONADO POR QUE SOLO RECIBÍ 2 REVIEWS.
A SI QUE SI QUIEREN QUE SIGA, MANDENME SUS COMENTARIOS, NO LES CUESTA NADA!
