LOS ELEMENTOS DE SCC LE PERTENECEN AL GRUPO CLAMP, LOS PERSONAJES DE CREPÚSCULO A STEPHANIE MEYER. LA HISTORIA ES TOTALMENTE MIA.
Summary: En este mundo existe un alma gemela destinada para cada persona, hasta para los vampiros. Él se ha dedicado a ser el líder de su familia, a cuidarlos y guiarlos porque él no tenía a nadie. Hasta ahora. Unas cartas mágicas, una muchacha humana espera… ¿cartas mágicas?
La trama toma elementos de Sakura Card Captor y Twilight adaptados para crear esta historia.
**Nota: JeanCarlo (buscar: Yani Gellman en google); Máximo (buscar: Steven Strait)**
Muchas gracias a CaMuChi, Selene-silk, darky1995 por sus reviews!
CAPÍTULO 3: EL SOL, LA LUNA Y LA ESTRELLA
Los chicos Cullen estaban bailando en la pista, tan concentrados que no se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo. Una bandada de neófitos estaba arrasando con todos los humanos presentes y fueron las decenas de gritos que los hicieron reaccionar. Pero aun así no se podían mover, era como si una fuerza los atara y no los dejara levantar ningún musculo.
Desde la terraza los dos amantes habían acudido al llamado de los desesperados humanos. El doctor todavía se encontraba en shock al darse cuenta de que su compañera sabía lo que era. También se sentía frustrado ya que estuvo a punto de besarla a punto de probar la esencia de sus labios pero no lo consiguió. Pero todo eso no valía de importancia por ahora ya que alrededor de él los pocos humanos que quedaban estaban muriendo y su familia estaba paralizada en el centro del salón. Tenía que sacar a Isabella de allí, ese era su único pensamiento. Pero no lo pudo llegar a realizar ya que el mismo estaba estancado en su sitio. Como si le hubieran clavado los pies al suelo y amarrado sus manos con cadenas. Inmovilizado completamente. A su lado su amada estaba con cara de poker, analizando todo su entorno con aparente calma. ¿Cómo no podía estar asustada cuando todos en el salón estaban desangrados, otros desgarrados y mutilados? ¿Cómo podía estar así sabiendo que ella era la única humana que quedaba viva y que probablemente eso cambiaria en segundos?
En el salón los neófitos estaban alrededor de nosotros, se me hacía extraño que mi misterioso vampiro rubio no se moviera. Era como si estuviera paralizado. Alcé la vista a sus ojos y vi ruego, dolor, desesperación, impotencia. Muchas emociones que emanaban de él y me hacían querer arrullarlo y que fuera feliz. Pero eso no era lo primero en mi lista de "que haceres", era de menester acabar con la líder de estos neófitos. Se sabe que ellos actúan siguiendo órdenes de un vampiro más experimentado, y si este fuera eliminado quedarían desorientados, lo suficiente como para librarnos de todos.
-Buen trabajo mis niños, esta que queda es solo mía- dijo una vampira de cabello rojo sangre como sus ojos.
-Ya quisieras tú- respondí sonriendo altaneramente. Una de las reglas básicas en un combate es nunca dejar que tu oponente sepa que tienes miedo.
-Te tragaras tus palabras niñita- dio un paso a un costado asechándome. – Me tomate cada gota de tu cuerpecito tiene frente a tus amiguitos- dijo ahora señalando a los demás vampiros que estaban paralizados en el salón de baile. Ya para este momento el vampiro misterioso a mi lado estaba hecho una furia, su cuerpo expelía un aura oscura y gruñía como si fuese una bestia.
-Algo que generalmente evito, es que me beban mi sangre "guerita"-
Y sin más avanzó con rapidez hacia mí me centró un golpe en el pecho y caí hacia el otro lado de la sala. Maldita. Logré enfocarme en mi entorno ya que el golpe me había desorientado. El vampiro con el que casi me beso gritaba mi nombre… ¿Cómo sabia mi nombre?.
-Como veras, es solo un preámbulo de lo que te hare niñita- siguió mi atacante. Y se comenzó a acercar a mí pero esta vez la esperaba y sin más dije: ¡Poder! Con la fuerza inhumana que me entregaba la carta le arranque el brazo con el que me iba a atizar otro golpe. Ella no lo esperaba así que se lo arranqué sin complicaciones. Quedo aturdida mientras de su brazo brotaba un líquido espeso color violeta. Simplemente no quería saber que era. Los demás vampiros enemigos al ver el espectáculo comenzaron a acercarse a mi sabía que estaba en problemas, sabía que me venía una buena lucha y con la carta de poder no me sería suficiente. ¡Carrera! ¡Pelea! Grité mientras sentía el flujo de magia correr por mi cuerpo.
-Ohh si, me voy a divertir- dije.
Y avance cercenando, cortando, peleando con todas mis fuerzas humanas y mágicas. Decir exactamente cuántos vampiros maté sería algo muy difícil ya que perdí la cuenta después de los primeros diez. La adrenalina corría por mis venas, la sensación de libertad y de travesura me hacían sentir muy bien. Me percaté de que la pelirroja líder tomaba su brazo y comenzaba a correr hacia la puerta, ¡cobarde!. ¡Candado! Y su vía de escapatoria se cerró en sus narices. ¡Salto! Tan fácil como eso aterricé sobre sus hombros y le arranque la cabeza de un tajo.
Ciertamente había sido gratificante matarlos pero ¿a qué precio? Si claro mi vestido de coctel vera Wang arruinado. Malditos.
También noté que los vampiros de ojos dorados, los paralizados, seguían sin moverse. Si la situación no fuera retorcida me hubiera reído enormemente en sus caras. Francamente puedo asegurar que soy una persona muy divertida y que me encanta reír. Pero en estas circunstancias pudiera parecer un poco desquiciada.
¡Fuego! Invoqué y todas las partes de todos los vampiros enemigos se fundieron en un humo espeso y con olor extraño. Definitivamente iba a necesitar un minucioso baño después de esta noche. Después de que las piezas de la pelirroja ardieran pude notar como mis espectadores recobraban su movilidad. ¿Qué tipo de don tenía esa perra? Debe de ser el porqué de que ningún humano hubiera salido corriendo a la terraza o a las salidas. En fin… nunca se sabrá.
Mi cabello estaba hecho un fiasco. El humo, el líquido viscoso que salía de los vampiros, sangre. Mi bien tenido outfit había quedado horrendo. Me quité mi mascara y me hice una cola alta y me volví a ver a mis desconocidos. Me miraban como si tuviera un tercer ojo o algo parecido.
-¿Qué?, ¿la cola de caballo me quedo muy alta? ¿O mi maquillase se corrió?- pregunté. Y para mi poca fortuna me miraron con más desconcierto.
-¿Cómo rayos hiciste eso?- preguntó un tipo alto y con cabello color miel. Pude percatarlos a todos mejor. Eran cinco de ellos. Tres hombres, uno gigante, el que me hizo la pregunta y mi rubio desconocido, el cual se había quitado su máscara revelando al ser más divino y ardiente que había visto en mi vida. También reparé en las dos mujeres, dos polos opuestos, una rubia y otra pelinegra. Alta y baja. Fascinantes, todos.
Al parecer había perdido tiempo analizándolos porque cuando me di cuenta estaban a escasos dos metros de mí. Iba a responderles pero un brillo que venía de mi espalda me distrajo.
-Hay no, por favor no- rogué para mí misma. Sabía que significaba ese brillo. El símbolo del sol estaba dibujado en la pared y de él salió mi hermano.
-¡Bella!, oh rayos- corrió hacia mí y me abrazó casi quitándome el aire por completo. Pude notar también que mi rubio misterioso comenzaba a gruñir.
-¡Ma…ximo, no pu-pu..edo respirar!- dije ahogándome por su abrazo.
-Lo siento- dijo – ¿me puedes explicar que pasó aquí?- siguió viendo el estado del salón. Los cadáveres, las cenizas, la sangre, suciedad, los suelos parcialmente quemados.
-Vampiros- me atreví a decir. Ya sabía lo que me venía encima.
-¿Vampiros?, ¡Isabella Marie D' Vincenzo estas sola unos cuantos días y ya andas causando problemas!- me gritó furioso
-Max…- comencé a pararlo pero el hombre iba en todo su apogeo.
-Es que es inaudible, estaba tranquilo sentado en mi casa cuando de repente el símbolo de la estrella aparece en mi sala. ¡Que rayos te pasa! ¡Me has dado un susto de muerte! ¡Sabes que nuestros símbolos solo aparecen cuando estamos en peligro de muerte! ¡Casi me da un "patatus"! ¡Dios mío!- resopló de último. Para este momento estaba pensando fuertemente en usar la carta del silencio…
Máximo parecía león enjaulado. Caminaba de un lado al otro desordenándose el cabello. Preocupado más de la cuenta. Mi hermano.
-Max, estoy bien. No soy un niña, se defenderme sola-
Pareció captar mi mensaje porque de improvisto nuevamente me abrazó pero esta vez con más delicadeza y con más devoción.
-No sabes lo que pasé Bella- me dijo mirándome a los ojos tiernamente- ¡No te imaginas cuanto pavor tengo de perderte!-
-No lo vas a hacer- dije calmadamente tratando de ignorar los bufidos y gruñidos que llegaban de la parte de atrás.
-¡Es que eres tan importante para mí! ¡Si te pasa algo… me dejarías solo con JeanCarlo! Y eso sería una desgracia- dijo nuevamente abrazándome
-Yo también te quiero hermanito- respondió una voz socarrona y sarcástica. Hablando del rey de Roma…
Detrás de los vampiros se encontraba JeanCarlo mi otro hermano.
-¿Isabella se puede saber que tanto hacías para que tu símbolo irrumpiera en mi habitación?- preguntó cabreado…
-Jean, Maxi ya me dio la charla- respondí cabizbaja
-Qué bueno, ahora mueve tu culo respingón y dame un abrazo-
-Que delicado y adorable eres- respondí con una sonrisa mientras me ponía de puntillas para abrazarlo. Jean era el clásico tipo malo, del que todos huyen y del que todas quieren tirarse. Pero bajo esa capa de sarcasmo e ironía estaba un chico tierno y preocupado. Él era el más sensible de los tres, aunque nunca lo diría en voz alta.
-Bueno, ya fuera de peligro. Porque no nos presentas a tus amigos- preguntó Max mirando a los desconocidos de los cuales me había olvidado completamente.
-En realidad, no son amigos míos. Ni siquiera sé quiénes son.- dije un tanto apenada. La mirada del rubio desconocido me tenía nerviosa.
-Jummm, para variar- exclamó Jean con desinterés.
-Yo soy Carlisle Cullen y ellos son mi familia. Alice, Rose, Emmett y Jasper.- dijo el mi rubio sexy ahora nombrado Carlisle. -¿Ustedes quiénes son?- siguió con su voz profundamente seductora y sexy más bien mirando a Max y Jean, porque si mal no recuerdo él sabia mi nombre.
-La Luna, El sol y la Estrella- dijo Max.
-¿Disculpa? ¿Son Astros del espacio?- dijo el grandote.
-Joder, te dije que tenías que cambiar esa presentación Máximo- repuso con reproche Jean.
-Solo me limito a seguir una tradición que inventó mi hermanita aquí presente- ahora echándome la culpa a mí.
-Si claro por que como yo era la que se paseaba por toda la casa gritando: "soy la luna, soy la luna" o se creía un solecito o rayito de sol- respondí mordazmente.
-Teníamos seis años Isabella, ¡Seis!- repusieron los dos al mismo tiempo
-Eso no quita lo que hacían, además muy bien pudiste presentarnos con nuestros nombres Max-
-Si es cierto solecito, ¡aprende!- respondió Jean
-Cállate "lunita de queso"- le gritó Max
Estábamos tan metidos en nuestra discusión que solo nos percatamos cuando Carlisle se aclaró la garganta y dijo:
-Algo suena en su bolsillo- le dijo a Max. Y en efecto su celular sonaba.
-¿Aló?- respondió con diplomacia. Era muy chistoso, hasta que vi su cara fúnebre mirarme a mí.
-Es para ti- dijo tendiéndome el celular. Al mirar mi cara de interrogante gesticulo "papa".
Definitivamente esta no era mi noche, ¡Mierda!.
Y ¿QUE TAL? ¿MERESCO REVIEW?
¡COMO VEN APARECIERON LOS HERMANOS DE BELLA! ¿QUE LES PARECIO GUERRERA BELLA? LA COMBINACION DE CARTAS ME ENCANTÓ.
EN EL PROXIMO CAPÍTULO:
-Máximo, código negro…- repuso Jean
-¿Un enjambre de arañas nos ataca?- respondió su hermano
-¡No idiota ese es el verde!, Código negro…-
-Ohh mierda, ¿Bella tiene novio?- repuso con espantó Máximo.
-¿Lo tengo?- preguntó la hechicera a sus hermanos.
GRACIAS POR LEERME!
DANIEL!
