TITANIC
POR EL MUNDO QUE ACABAMOS DE DEJAR
Epílogo
15 de abril 1912
RMS Carpathia
Después de cargar a la última sobreviviente del Titanic, el bote número 12 fue izado a bordo del Carpathia, y, veinte minutos más tarde, se dirigía a Nueva York.
Draco se sentó solitario en el comedor, con la mirada fija en las haces en el fondo de su taza de té. Desde la absoluta vacuidad de sus pensamientos, un recuerdo vago vino a su mente, de una feria a la que una vez había asistido en Wiltshire, no muy lejos de casa.
Al igual que en la mayoría de las ferias ambulantes, había puestos de comida y malabaristas, paseos en pony y bailarines que agitaban banderas de colores; pero lo que más recordaba Draco era a una adivina. Ella estaba sentada fuera de su vieja tienda a rayas, barajando su mazo de tarot y ofreciéndole a todos los que pasaban, beber su té y leer en las hojas su fortuna.
En su momento, Draco se rió burlonamente, pero su madre siempre había encontrado ese tipo de vuelos fantasiosos como una distracción inofensiva, por lo que la había acompañado y se había sentado con ella en la mesa de la adivina.
Mientras Draco aceptó el té a la anciana del lugar, ésta le había leído las cartas de tarot a Narcissa, pronosticándole una larga vida de prosperidad –incluso ahora, Draco sintió un nudo en la garganta ante la ironía- pero cuando Draco terminó su té, ella tomó la taza y mirando el fondo le dio una mirada de sorpresa
-El agua va a ser su perdición, guapo. Tenga cuidado –Su larga nariz casi tocaba el borde de la taza- Una mujer lo llevará por mal camino, pero si sigues tu corazón, encontrarás el amor que las estrellas han prometido.
La mujer lo miró con picardía y tendió la mano para recibir su pago. Narcissa puso dos monedas en su palma y Draco resopló con incredulidad
-¿Eso es todo? –Preguntó- ¿Evite tomar baños y mire las estrellas para enamorarse? Estás loca, vieja. –Ella sólo se rió de él.
Ahora, cuando empujó la taza hacia un lado, pensó que se había cumplido dicha predicción, había encontrado el amor, y el mar se lo había quitado.
El bote salvavidas de Draco había sido uno de los primeros en ser sacados del mar, y cuando subió a bordo del Carpanthia, se encontró rodeado por la generosa bienvenida de la tripulación del barco y sus pasajeros. Carpantia había estado en su ruta regular, con destino a Fiume, cuando recibió la llamada de socorro del Titanic.
Después de ser visto por el médico del barco, le dieron un par de calcetines de lana y un par de zapatos –que le quedaban un poco grandes-, junto a varias tazas de café bien cargado. Se había envuelto con una manta sobre los hombros y dormitó en una silla en la cubierta, bajo el sol de la mañana. Cuando se despertó ya era casi mediodía y fue a buscarse una taza de té. Se sentó en el comedor, rodeado de una mezcla de pasajeros de ambos buques.
AL principio, había buscado por toda la sala, con la esperanza de encontrar a Hermione. Pero ella no estaba ahí, y a pesar de las ganas, él tampoco esperaba que así fuera. Así que había bebido su té y una taza de caldo sabroso que un mayordomo le había puesto delante para entrar en calor, ya que todavía temblaba mientras su cuerpo luchaba por liberar el susto de su terrible experiencia.
Cuando la multitud en el salón se hizo demasiado grande para su gusto, volvió a salir a cubierta. Varios de los oficiales del Carpantia ibas de persona a persona, escribiendo sus nombres en unos papeles. Dos veces antes, Draco había asaltado a los oficiales, preguntando si una Hermione Granger había sido rescatada, pero las dos veces había recibido la misma respuesta negativa.
Draco se deslizó por la cubierta, buscando un lugar tranquilo donde sentarse y preguntarse que sería ahora de su vida.
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Los gruñidos de su estómago lo despertaron de su sopor. El sol se había alzado y ahora estaba asentado cerca del horizonte, tiñendo el cielo en una acuarela de rosas, naranjas y morados.
Se moría de hambre; la sopa que había comido antes y lo que debe haber sido un galón de té y el café, no eran suficientes.
Ahora que estaba despierto, Hermione volvió a ser la completa protagonista de sus pensamientos. El dolor fue como un puñetazo en el estómago tan feroz que quería acorrucarse y gritar por el dolor.
Se acercó a la barandilla y se sujetó a ella con ambas manos, cerrando los ojos con fuerza para contener las lágrimas que amenazaban con salir. Cuando los abrió de nuevo, miró la cubierta inferior, que estaba repleta de pasajeros rescatados de la tercera clase del Titanic.
Suspirando, levantó la mirada hacia el horizonte y un destello rojo le llamó la atención. Poco a poco volvió la vista hacia la derecha y cayó sobre una mujer parada cerca de la proa. El viento levantaba el dobladillo de su falda y revoloteaba alrededor de sus pies descalzos… una imagen inusual incluso teniendo en cuenta los acontecimientos del día.
Pero el pañuelo rojo atado alrededor de la cabeza de la mujer fue lo que retuvo la atención de Draco. Su cabello estaba completamente cubierto y las borlas del pañuelo bailaban alegremente en la brisa.
La escena era tan inquietantemente familiar, que Draco gritó el nombre de Hermione antes de poder detenerse.
Entonces, sorprendentemente, la mujer se dio vuelta, buscando el origen de la llamada.
Draco casi cayó de rodillas en estado de shock, pero se soltó y echó a correr hacia las escaleras.
-¡Hermione! ¡Hermione!
La gente se volteaba para ver a Draco mientras saltaba los tres últimos escalones, tropezando en la cubierta. Pero él no se detuvo en ello, seguía corriendo hacia Hermione que también corría hacia él.
-¡Hermione! –Gritó mientras cubría la última parte de la distancia que los separaba. Ahora ella estaba entre sus brazos, llorando contra su pecho. Draco contenía las lágrimas en sus ojos, estrechándola más contra él y respirando el olor a mar que aún se aferraba a su cabello y su piel. Ella estaba viva… ¡estaba viva! Viva en sus brazos, viva para nunca, nunca volver a dejarla ir.
Le tomó el rostro mojado entre las manos y miró su bello rostro. La besó con devoción, mientras le acariciaba las mejillas con los pulgares, quitándole las lágrimas que se derramaban de sus ojos. La besó con los ojos abiertos, temeroso de que si los cerraba todo fuera un sueño.
Cuando se separaron, Draco la miró con los ojos cansados, pero felices, y tocó suavemente una herida de su mandíbula.
-Mi amada niña… pensé que te había perdido. Pensé que estabas muerta… -dijo acercándola de nuevo, apoyando la cabeza contra su pelo.
-Traté de aferrarme a ti, Draco ¡Lo hice! Pero… pero… ¡el agua estaba tan fría que no podía sentir nada! –Los ojos de Hermione se volvieron a llenar de lágrimas, y él hizo lo único que se le ocurrió: la besó de nuevo.
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-¿Y Harry?
Hermione sacudió la cabeza tristemente –Lo he buscado por todas partes, y le he preguntado a los comisarios, pero nadie lo ha visto, ni a ninguna persona que se ajuste a su descripción.
Estaban sentados juntos en el salón de Primera Clase del Carpantia, donde muchos de los pasajeros del Titanic eligieron reunirse. Se les había ofrecido alojamiento, pero al no estar casados, Draco y Hermione se habían tenido que separar, y no habían encontrado atractiva esa perspectiva en lo más mínimo. En su lugar, encontraron un rincón apartado, con un cómodo sillón, en el que ahora Hermione se encontraba acurrucada con una manta caliente y una taza de té. Draco se sentó a sus pies, envuelto en otra manta y apoyó la cabeza sobre las rodillas de ella.
-Supongo que mi padre y Severus han muerto. He visto a Astoria y a su madre, pero Verónica al verme arrastró a Astoria lejos mio –Le sonrió levemente- Ese capítulo de mi vida ya está cerrado…
Hermione acarició el cabello de Draco con una expresión pensativa en el rostro -¿No echas de menos a tu padre? Yo sé que él no era… el hombre más agradable, pero era tu padre, ¿no?
-Supongo que, en cierto modo, lo hago. Me olvido de lo que podría haber sido si hubiese sido un padre más amoroso. Severus… él era mi amigo y lo voy a extrañar profundamente. Él fue para mí más padre que lo que Lucius nunca fue.
Draco miró hacia arriba, un mayordomo se había acercado hasta ellos -¿Puedo traerle a usted y a la señorita algo más? ¿Más té tal vez, o un plato de bocadillos?
Draco asintió con la cabeza –Eso estaría bien, gracias. ¿Podría traernos también un par de almohadas?
El mayordomo asintió amablemente –Alguien vendrá pronto a traer más almohadas y mantas.
Después de que el hombre se hubo marchado, Draco miró a Hermione, encontrándola sonriente hacia él –Te amo –le susurró- Nunca me imaginé que podía sentirme tan feliz y tan triste al mismo tiempo. Todas aquellas personas, Hermione… -Sacudió la cabeza.
-¿Van a saber cuántos murieron? ¿Cómo van a saberlo?
-Sólo Dios lo sabrá a ciencia cierta. Que descansen en paz.
Hermione bajó la cabeza, inclinándose hasta tocar su frente con la suya, y murmuró una oración dedicada a los perdidos en el mar. Cuando finalizó con un "Amén" Draco le besó los temblorosos labios.
-Amén.
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18 de abril 1912
Nueva York
El RMS Carpentia amarró en la bahía de Nueva York, tres días más tarde, bajo el amparo de la noche y la neblina de la lluvia, Draco estaba en la barandilla, apoderándose de la vista de la hermosa ciudad que se extendía ante él. Una semana atrás, la perspectiva de mudarse a Estados Unidos y comenzar una vida que no quería lo había hundido en una profunda depresión. Pero ahora…
Ahora.
A pesar de todo lo que se había perdido, Draco miraba Manhattan acercarse cada vez más y sentía el nuevo mundo recibiéndolo con los brazos abiertos. Se suponía que todavía tenía su puesto reservado en Haversham y Finley, pero ya no estaba tan seguro que fuera lo que quería. Tenía planes de otra cosa, tal vez abrir una tienda, casarse con el amor de su vida…
Eso a materia de sueños, sus sueños.
Se tomó un momento para pensar en su madre, y en lo orgullosa que debía sentirse porque finalmente había tomado el control y de su propia vida, y seguido los consejos de la vieja adivina.
Miró a Hermione, que estaba junto a un paraguas amablemente donado por uno de los pasajeros del Carpantia. Ella miraba absorta la Estatua de la Libertad, regalo de Francia a los Estados Unidos, sus ojos brillaban con la misma fuerza que los suyos. Sabía que desde ahora, su vida y fortuna estaban estrechamente vinculadas.
La tomó entre sus brazos, y abrazados vieron a la gran dama dándoles la bienvenida a casa.
Fin.
N/T: Ahora sí, este es el final.
Les agradezco a todos los que llegaron acá, los que le dieron una oportunidad a esta historia y me dieron su apoyo en mi primer incursión en materia de traducciones :P
Fue tanto un honor como un reto para mi, y la verdad que hago un balance más que positivo!
Disfruté tanto de leer esta historia como también disfrute de cada domingo de compartirla con ustedes... de verdad espero que les haya gustado tanto como a mi!
Espero seguir leyéndolas por el resto de mis historias =)
Muchas muchas gracias, y un beso grande para todas!
Ilwen (06/05/12)
