¡Holaaa!, perdón por tardar tanto en actualizar el fic, pero no tuve tiempo porque estuve muy concentrada en mi otra historia( En busca del One Piece). Espero que os guste.

Un barco acababa de atracar en el puerto de una isla, de el salieron ocho personas.

Muy bien, que cada uno se vaya a comprar lo que necesite, y nos encontraremos aquí dentro de dos horas- dijo Nami, mientras miraba de reojo al capitán.

Vale- respondieron todos.

Usopp, Luffy y Chopper caminaban por las calles de la ciudad sin observar nada en especial, cuándo el pequeño reno dió un grito de alarma.

¿ Qué pasa Chopper?- preguntó el francotirador.

Eso ¿ qué ocurre?- continuó preguntando Luffy.

Pues... que he visto a la Marina y a tú abuelo andando por una de las calles- contestó el animal asustado.

¡Oh no!- gritó histérico Usopp.

Hay que avisar a los demás- dijo rápidamente Luffy, el cuál comenzó a correr en dirección al barco.

En otra parte dos chicas paseaban de tienda en tienda en busca de ropa para la pelirroja.

Ayyy..-suspiró cansada la más joven.

¿ Qué pasa?- le preguntó la otra- ¿ Estás preocupada por el capitán?

Bu..Bueno, aún no me ha dicho desde que le pedí disculpas- se quejó la navegante.

Robin solo se limitó a seguir caminando, mientras una misteriosa sonrisa adornaba su cara. De repente, se vieron rodeadas de marines armados y dispuestos a dispararles.

Cerca de allí, Sanji, Zoro y Franky acababan de encontrarse con Luffy, Usopp y Chopper, los dos últimos estaban muy alterados e inquietos.

-¡ Dices que mi dos queridas chicas están por ahí solas, indefensas al alcance de ese viejo loco- escandalizó el cocinero a punto de darle algo.

-Tranquilo, tío, se saben defender, son unas chicas Suuper- intentó tranquilizarle el carpintero sin mucho éxito.

-Cocinitas, cálmate, lo único que tenemos que hacer es encontrarlas y zarpar hacia otra isla- dijo muy seguro el espadachín.

-¡ Pues venga, vamos!-gritó el capitán.

Mientras tanto las cosas no le iban tan bien a Nami y a Robin, pues aunque peleaban contra los marines, no eran rivales para los cientos que venían y menos aún para Monkey. D. Garp.

¡Tenemos que salir de aquí!- chilló la navegante, electrocutando a un atacante.

Estoy completamente de acuerdo- le respondió la arqueóloga partiéndole el cuello a un marine.

Al intentar huir un soldado agarró del brazo a la pelirroja. En el momento en el que el filo de la espada se iba a clavar en el cuerpo de ésta, una llamarada lo inundó todo dejando a la chica libre.

-¿Estás bien, guapa?-

-¡A..Ace! Me has salvado la vida, te debo una- sonrió Nami.

-Luego ya me presentarás a tu salvador, ahora debemos encontrarnos con los chicos- dijo Robin.

Al poco rato, los dos grupos se encontraron en el barco.

-¿Ace, que haces tú aquí?- preguntó Luffy.

-Estaba de visita por la isla y me encontré con tus camaradas- contestó éste.

-Nos ha ayudado a escapar- explicó la navegante.

-Pues a que esperamos¡ hagamos una fiesta!- gritó el capitán emocionado.

-¡Idiota, antes tendremo que huir de la isla!- le reprocharon Zoro y Sanji a la vez que lo golpeaban.

En la fiesta de los Sombrero de Paja no todo el mundo estaba bailando y disfrutando, cierto pelinegro había estado pensativo la mayor parte del tiempo.

-Me alegró que Ace hubiese estado allí para rescatarlas, porque si le hubiera llegado a pasar algo a Nami, jamás me perdonaría- pensó el capitán. Recapacitando sus palabras se dió cuenta de que sólo había mencionado a Nami.- Y hablando de perdonar tengo que decirle algo más a mi navegante- sonrió para sí Luffy, mientras se levantaba y se dirigía hacia ella.

-Robin, he estado pensando...- decía Nami, cuando alguien la interrunpió.

-Quiero hablar contigo- dijo el capitán con voz autoritaria y seria.

-Mejor os dejo solos- dijo la pelinegra levantándose y lléndose.

-¿Qué quieres, Luffy?- preguntó la pelinaranja.

-Lo siento- se disculpó éste, ocultándo su mirada trás el sombrero.

-¿Lo siento?- repitió la navegante confusa.

-Sí, lo siento, se que no era tu intención estropear mi sombrero, y yo le dí demasiada importancia, sabiendo que lo más importante para mí son mis compañeros- sentenció Luffy.

-Yo también lo siento- contestó con una bella sonrisa la navegante mientras sus mejillas tomaban un pequeño color rojizo, a lo que el chico respondió con otra. Y allí bajo la luna chocaron amistosamente las palmas.

Me parece que me quedó un poco corto, en cuanto al final del capitulo se que alguno/a esperaba algo más, pero ya si eso...

Tranquilos porque voy a continuar con la historia y Ace tendrá un papel bastante importante ya os lo adelantó, espero que os haya gustado.

Nos fictearemos.