Hola!, otra vez yo reportándome con otro cap, lo siento me demoré un poco porque terminé de poner lo que tenia escrito desde antes y se me estaban agotando las ideas uff!, gracias al cielo se me ocurrió algo… bueno espero que les guste :D

Los personajes de esta historia pertenecen a Rumiko Takahashi, yo solo los tomo prestados para el fanfic

Celos

[Kagome]

- ¡Kagome! –dijo Yashii abrazándome en cuanto vieron que nos acercábamos.

-tranquila estoy bien.

- estábamos preocupadas- dijo Sango.

- ¿qué ocurrió señorita Kagome?- preguntó el monje.

-Kikyo- dijo Hitoshi, los chicos nos miraron con terror.

- ¿qué? ¿Pero… pero que ocurrió?- dijo Miroku preocupado.

Les explicamos lo que paso incluso lo que Kikyo dijo antes de irse.

- Así que es por eso que la perla no ha alcanzado su potencial- decía Rouko mientras reflexionaba.

-ahora el problema será encontrar esa parte de la perla –murmuré.

- Bueno… había una leyenda sobre eso en mi aldea –dijo Sango.

-cuéntanos… quizás eso nos ayude a saber donde comenzar a buscar –Hitoshi habló serio.

- uhm… veamos… cuenta la leyenda que una vez que la Shikon no Tama fue creada, muchos Youkais la querían para ellos, para tener más poder…

- eso ya lo sabemos- la interrumpió Inuyasha impaciente – yo también la quería ¿lo recuerdas?

- bueno… como decía los Youkais…- dijo Sango molesta.

- la querían para ellos- volvió a interrumpirla Inuyasha- si, ya entendimos avanza…

- entonces la perla fue encargada a una sacerdotisa para que la protegiera, esa sacerdotisa…

-era Kikyo… también sabemos eso Sango- soltó Inuyasha y sango bufó molesta.

-como decía…- masculló Sango arrastrando las palabras- fue entregada a Kikyo para que la protegiera… pero antes de eso.

- fue…- Inuyasha la iba interrumpir nuevamente pero fue frenada por una Sango furiosa.

- ¡¿me vas a dejar contar la leyenda a mi? ¡¿o la contaras tu? – gritó Sango colérica, Inuyasha no dijo nada- pues bien... entonces te callas ¿me oíste?

- Feh!

- bien… como decía… antes de que la perla fuera entregada a Kikyo para que la cuidara se…

- se le extrajo una parte- ahora el que la interrumpió no fue Inuyasha sino el monje, quien se gano un duro golpe con el Hiraikotsu de Sango.

- ¿me van a dejar hablar de una vez o no?

- continua Sanguito- dijo el monje mientras se sobaba la cabeza..

- Ok… -Sango suspiró- la leyenda cuenta de que una parte de la perla fue separada para que ningún youkai obtuviera todo su poder… al separar las partes de la perla fueron entregadas a las dos aldeas de exterminadores que existían, una parte, como ya saben, fue guardada en mi aldea y la otra se la entregaron a la aldea del sur, se supone que estaba a cargo de una parte de mi familia.

- ¿estaba?- pregunté.

- así es, ya saben que Naraku atacó nuestra aldea dejándonos a mí y a mi hermano como únicos sobrevivientes… pues me enteré que a la otra aldea también fue atacada pero…pero allí no hubieron sobrevivientes… o eso fue lo que me enteré… por eso pensé que esa parte ya había sido unida a la perla original veo que no es así.

- vaya…- dijo pensativo Rouko.

-¿entonces donde comenzamos?- preguntó Hitoshi.

- en esa aldea de exterminadores… - contesté- iremos a buscar pistas para saber donde esta esa parte perdida de la perla… la necesitamos para vencerla.

- para encontrarla –me corrigió mi mejor amigo, yo lo miré desafiante ya me había hartado de la misma discusión siempre.

- iremos a buscarla para VENCERLA, utilizaré la perla para VENCERLA -recalqué- ¿entendido cariño?- dije molesta, vi de reojo como Inuyasha gruñía, pero lo ignoré.

- no, no y NO, no te vas a sacrificar y menos por ese montón de barro ¿entendiste preciosa?... o no soy lo suficientemente claro- dijo burlón.

- ay ay ay mi cielo- dije moviendo la cabeza en forma negativa mientras me levantaba y ponía mis manos en mi cintura- ¿te dije acaso que me importaba lo que tu quisieras?... no voy a dejar que ninguna de las personas que quiero muera por mi culpa… no me creas tan ilusa amor.

- mi pequeña y dulce Kagome… te dije que no lo harás- dijo firme mientras se levantaba y adoptaba la misma posición que yo.

- y yo te dije que no, cariño- dije firme.

-lastima amor…-dijo tomándome de la cintura y acercándome a él- pero yo no voy a dejar que lo hagas mi bella princesa- susurro en mi oído y yo me sonrojé ante su cercanía, él rió suavemente, se acercaba a mi rostro peligrosamente dejándome a mi mucho mas roja de lo que estaba y a todos mis amigos totalmente sorprendidos por su cercanía.

- Hi…Hito…Hitoshi- balbucee y vi como Inuyasha se levantaba y gruñía con mayor profundidad, se acerco rápidamente, me tomó en brazos separándome de Hitoshi y me abrazó contra su pecho mientras le gruñía a mi amigo.

-aléjate de ella- dijo tajante.

- ¡ella es mi amiga imbécil!… ¡no me voy a alejar de ella porque tu lo digas!

- ¡si no te alejas de ella voluntariamente, voy a ser yo el que te mantenga lejos! –gritó y me puso detrás de él.

-¡Hey!- les grité, saliendo de donde estaba para situarme entre ambos- ¡ya dejen de comportarse como niños!... ¡Tú!- dije apuntando a Hitoshi con el dedo- ¡no te vuelvas a acercar de esa manera!... ¡y tú!- me giré para ver a Inuyasha mientras lo apuntaba- ¡ya metete en la cabeza de una vez que NO soy de tu propiedad!

-¿ Kag…Kagome?- me llamó alguien

- ¡¿qué?- grité, pero me di cuenta que era Yashii la que me hablaba, suspiré- perdón Yashii… dime- le dije con una sonrisa.

-¿Cuándo partimos?- preguntó tratando de cambiar el tema, se lo agradecí mentalmente.

- bueno…primero tenemos que ir a ver como están las cosas en nuestra época- contestó Rouko.

- Oh…ok.

-¿Irán todos?- pregunto Shippo.

- Si iremos TODOS – soltó Hitoshi arrastrando las palabras solo para fastidiar a Inuyasha.

- iremos por mas medicinas y también dejaremos las ropas abrigadas en casa… al fin y al cabo entramos en primavera…

-¿Cuándo volverán?- dijo Sango

- en tres días, debemos asegurarnos de que todo esté en orden.

- Partiremos mañana – sentenció Rouko mientras se levantaba para irse a dormir.

[Narrador]

Al día siguiente se podía ver como un grupo de personas caminaban hacia el pozo de los huesos. Kagome iba perdida en sus pensamientos, no había visto al ojidorado desde ayer, le preocupaba que no hubiera llegado a dormir.

-De seguro está bien- la animó Sango adivinando lo que pensaba- Inuyasha es un terco y orgulloso, solo debe de estar molesto porque te iras de nuevo.

- pero esta vez sí volveré.

- eso lo sabemos… pero… entiendo que él no quiera que te vayas .dijo la castaña.

- yo también tengo miedo de que no puedas regresar- sollozó Shippo.

- pero lo haré Shippo… si regresaré –contestó Kagome con una sonrisa, poco a poco volvía a ser la dulce Kagome de hace 6 años.- te lo prometo… volveré.

- entonces nos vemos en tres días- dijo Yashii a los muchachos del Sengoku.

- Yo voy con ustedes – dijo Inuyasha saliendo de entre los árboles.

- ¡¿Qué? – Gritó Hitoshi – ¡tu no vas a ninguna parte con nosotros!

- ¡lo lamento pero quieras o no voy a ir! ¡no voy a arriesgarme a que ella no vuelva!

- por mí no hay problema – dijo Yashii.

-¡¿Qué?¡¿Acaso estás loca Yashii?...¡el NO irá!

- nosotros tampoco tenemos problema que nos acompañe –dijeron los gemelos y Shinaro al unisono.

- bien… si nadie más que Hitoshi se opone supongo que puedes acompañarnos Inuyasha nos vemos en tres días -dijo Rouko y se lanzó al pozo seguido por los otros siete muchachos.

-Traidores- masculló Hitoshi.

-¡Hola!... ¡mamá he vuelto!- gritó Kagome entrando a su casa con Inuyasha detrás de ella, los demás se habían ido a sus respectivos hogares, Hitoshi aceptó a regañadientes a dejar que Inuyasha se quedara con ella.

- hija que bueno que vuel…- se interrumpió la madre de Kagome al ver al hanyou parado detrás de su hija- ¿Inuyasha?...¿eres tú?- preguntó aun asombrada la madre de Kagome.

- hola señora… hace mucho que no la veía.

- ¿Qué haces aquí?

- vengo a acompañar a Kagome… no voy a permitir que se aleje de mi de nuevo- dijo con tristeza mirando a Kagome, Naomi le tenía algo de rencor a Inuyasha por haber elegido a Kikyo y no a su hija, pero todo rencor se disipó al ver la sinceridad y el amor en los ojos de Inuyasha, él miraba a su hija como si fuera el centro del universo, como si fuera lo más importante en su vida, eso le alegró.

- pues me alegro querido…- le dijo con dulzura la madre de Kagome, Inuyasha estaba atónito, esa mujer le hablaba con cariño a pesar de lo que le había hecho a su hija- espero que esta vez la cuides bien y no la alejes de ti… Kagome- dijo a la azabache- tu tío está en el hospital…

-¡¿que?... ¿pero que le paso?... ¿está bien?- la interrumpió la azabache.

- si tranquila… tuvo un pre infarto pero ya está bien… lo tendrán en observación todo el día y la noche, y como mi tu tía está embarazada no se puede quedar con el, así que iré yo.

-oh…ok

-Sota llegara tarde… lo esperas despierta ¿sí?

- claro mamá… no hay problema

La madre de Kagome se fue al medio día, y ella se dirigió a la cocina, prepararía algo para cenar

- "podría preparar ramen… después de todo el no lo ha probado hace 6 años y le gustaba mucho"-pensaba Kagome mientras se ponía manos a la obra.

Inuyasha la observaba embelesado, recordaba cuando ella le preparaba comida con tanto cariño y él tan arrogante y poco expresivo, solo la insultaba. Suspiró y se fue a sentar en el sillón de la sala de la azabache, y prendió la televisión, como recordaba que lo hacía hace años.

-Toma – dijo Kagome extendiéndole un plato, pudo oler lo que provenía de ese plato y sus ojos se iluminaron.

- ¡Ramen!- dijo feliz el ojidorado, hace mucho que no probaba esa delicia. Ambos comieron frente al televisor una vez que terminaron Kagome se levantó dispuesta a llevar los platos a la cocina cuando tocaron la puerta.

- ¿puedes llevarlos a la cocina?- dijo Kagome al peliplateado- yo iré a abrir la puerta -este asintió, tomó los platos dirigiéndose a la cocina, mientras Kagome iba a abrir la puerta.

- ay Kagome… ¿cómo te puedo convencer que te amo con toda mi alma?- susurro Inuyasha entrando a la cocina y dejando los platos en el fregadero, salió con toda calma de la habitación, pero luego se tensó, pudo sentir el aroma de un hombre en la casa. Eso lo enfureció, se dirigió a donde estaba Kagome y la encontró muy abrazada a un muchacho, si eso era, un muchacho…se podía ver que era muy joven pero era un poco más alto que Kagome.

El muchacho empezó a darle suaves besos en la mejilla a la muchacha, quien reía tranquilamente, eso hizo que a Inuyasha le hirviera la sangre.

- ¡Te extrañe tanto!...- dijo el joven haciendo girar a la chica

- si seguro –dijo la azabache cuando se detuvo- extrañabas que te llevara en mi auto ¿no?

- no seas así Kag…me tenias preocupado…- dijo haciéndose el ofendido y apretando a la chica en sus brazos.

- suéltala – dijo Inuyasha detrás de ellos, ambos jóvenes se giraron y lo miraron con sorpresa, pero no se soltaron- te dije que la sueltes- exigió el peliplateado. Sota reconoció a Inuyasha pero al parecer él no había reconocido a Sota.

-oh por Kami… ¿Inuyasha estas celoso? –preguntó divertida la azabache pensando que él le contestaría con sus típicos "Feh", pero no fue así.

-si… estoy celoso Kagome- dijo Inuyasha tirándola del brazo para alejarla de ese desconocido para él- muy celoso… tu eres mía –susurró en el oído de la azabache, haciendo que esta se sonrojara, Kagome no podía moverse, por primera vez en su vida Inuyasha le admitía que tenia celos.

- vaya vaya parece que una de las mujeres que más amo en este mundo tiene un pretendiente ¿no?- dijo Sota divertido e Inuyasha gruñó- tranquilo no debes estar celoso de mí… porque al fin y al cabo ella me quiso primero a mí- Sota se burló de Inuyasha.

-cállate imbécil…lárgate.

- no tengo por qué irme, yo vivo aquí – Inuyasha lo miró confundido- ¿es que no me recuerdas Inuyasha?

- Sota… deja de fastidiar a Inuyasha sabes que él no tiene paciencia –dijo una sonriente azabache.

- ¿Sota?

- el mismo… ¿cómo has estado Inuyasha?- preguntó alegre, Inuyasha no lo reconoció, claro si cuando él lo conoció era un muchacho pequeño y ahora era un adolecente, y uno que tenía su altura. Inuyasha estaba totalmente avergonzado

Ambos le contaron a Sota sobre lo que había pasado con Kikyo, sobre la otra parte de la perla, sobre el próximo viaje.

-uhm… vaya hermana… así que otro viaje.. – Kagome asintió- y ¿Cómo lo harán con los youkais de aquí?

-a eso venimos… queremos asegurarnos de que todo esté en orden… si es necesario que algunos se queden lo harán.

Al día siguiente, Inuyasha acompañó a Kagome a las dependencias de la organización, cuando entraron al gran edificio todos miraban con desconfianza al hanyou, y el también los miraba así, podía sentir el olor a Youkais y eso lo ponía tenso.

-¡Kagome!- dijo Hitoshi en su forma humana, acercándose a la azabache para abrazarla y darle un sonoro beso en su mejilla, los celos de nuevo se hicieron presentes en el cuerpo del ojidorado y gruñó- ¿nos vamos?... tenemos reunión para que nos expliquen cuál es la situación.

- Bien… - dijo la azabache alejándose de Hitoshi, mientras, inconscientemente, tomaba una mano del Hanyou y lo tiraba hasta llegar a la oficina de Rouko, lo cual no le molestó en absoluto al ojidorado y en Hitoshi provocó un gruñido.

- hasta que por fin llegan- bromeó uno de los gemelos.

-Hola Kag… Hola Inuyasha- saludo alegre Yashii, mientras Kagome se sentaba a su lado, Inuyasha decidió quedarse de pie.

El ojidorado miraba a los, ahora todos humanos, amigos de Kagome, además de ellos estaban tres hombres más.

- Bien ahora que estamos todos… podemos comenzar.

- ¿Cómo está la situación?¿La cantidad de Youkais encontrados?- pregunto Rouko.

- van 10 encontrados.

- ¡¿10?¡Eso es imposible!...¡si solo encontrábamos uno por semana!¡y a veces ninguno!- dijo Hitoshi alterado.

-esto es malo…- dijo Rouko preocupado.

- no sé cómo lo haremos… pero no pueden dejarnos solos aquí… necesitamos ayuda –dijo uno de los hombres.

- Bien… retírense por favor…necesito hablar con ellos- dijo Rouko, los hombres asintieron y se retiraron.

-¿Qué haremos?- preguntó Shinaro – no podemos dejarlos solos aquí…pero tampoco podemos dejar a Kagome sola.

-nos dividiremos – dijo por fin Rouko.

- yo voy con Kag- dijo Hitoshi rápidamente y Rouko suspiró.

- lo suponía… Takeshi, Kazuo, Yashii y Shinaro se quedaran aquí para ayudar a controlar a los Youkais, hasta que se resuelva todo.

-Hai – Dijeron al unisono, Kagome veía como Yashii quería objetar, seguramente quería ir con ella pero no lo hizo, solamente acato las órdenes molesta.

-Hitoshi, Kagome y Yo iremos a la época antigua, debemos encontrar rápidamente esa parte de la perla para poder derrotar a Kikyo.

-Ok –dijeron todos menos Inuyasha, quien se mantenía callado desde que llegó a aquel lugar.

Terminaron de organizar las cosas en la asociación, y las cosas para su viaje. Tardaron menos de lo que pensaban y volvieron al Sengoku luego de dos días solamente.

Salieron del pozo de los huesos, Kagome iba al lado de Rouko, los dos jóvenes no la habían dejado sola desde el desayuno, cuando comenzaron a reunir la comida que llevarían, se peleaban por todo, y eso la ponía nerviosa. Cuando estaban cerca de la aldea de la anciana Kaede los muchachos se acercaron a ella.

-¿cierto Kagome que yo sé más de ti? – Preguntó Hitoshi.

-¡eso no es cierto imbécil!... ¡yo la conozco mejor!- le gritó el peliplateado, Rouko iba divertido con la inusual, por no decir infantil, pelea de los muchachos.

- ¡no es cierto idiota!¡ yo la conozco más!- rebatió el ojiverde.

- si es así…pruébenlo –dijo Rouko con una sonrisa en el rostro mientras los jóvenes lo miraban extrañados- ¿cuál es el color favorito de Kagome?

- Rosa –dijo Hitoshi

- Rojo – dijo Inuyasha

- Dorado – murmuró Kagome avergonzada del porque le gustaba ese color. Rouko sonrió.

- ok ninguno acertó… ¿Cuál es la comida favorita de Kagome?

-¡Pizza!- gritó triunfante Hitoshi mirando fijamente a Inuyasha.

-¡Ramen!- dijo Inuyasha mirándolo de igual manera.

-Chocolate- soltó con un suspiro la azabache.

- ninguno otra vez… ok… ahora…

-¡Kagome! –gritó Shippo interrumpiendo a Rouko- ¡Si volviste!- decía el Kitsune feliz, mientras se lanzaba a los brazos de la azabache.

-te dije que volvería ¿no? –devolviéndole el abrazo a Shippo y besando su mejilla, atrás de ella dos muchachos estaban ardiendo en celos, ¿por qué ese pequeño podía recibir caricias de la bella azabache y ellos no?

- "Maldito enano suertudo"- pensaban ambos muchachos mirando amenazantes al Kitsune que Kagome abrazaba tiernamente.

- ¡Kagome!... ¿ya están listos para irnos?- preguntó la exterminadora acercándose, Kagome asintió.

- "aquí vamos… con otro viaje"- pensó la azabache mientras se dirigían a la cabaña de la anciana Kaede en busca de Miroku y Kirara para comenzar otra búsqueda.


Ok, este cap estuvo algo aburrido no?, trataré de que el próximo sea más emocionante, les adelanto que le integrará alguien nuevo en el próximo cap, un futuro dolor de cabeza para nuestro querido Hitoshi xD

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