Hola! Primero que nada perdonen el atraso, antes publicaba diariamente y ahora he tenido complicaciones para escribir por lo que publico cada dos o tres días. Les doy las gracias a todas las que han seguido la historia, me alegra saber que mi humilde fic es leído por ustedes :D
Prometo que lo terminaré aunque me cueste y se me vayan todas las neuronas en eso xD. Bueno suficiente de tanto bla bla , aquí les dejo el siguiente cap espero que les guste ˆ-ˆ
Los personajes de esta historia pertenecen a Rumiko Takahashi, yo solo los tomo prestados para el fanfic
Una nueva integrante
[Narrador]
- "aquí vamos… con otro viaje"- pensó la azabache mientras se dirigían a la cabaña de la anciana Kaede en busca de Miroku y Kirara para comenzar otra búsqueda.
Salieron de la aldea para dirigirse al sur, a la aldea de exterminadores de la que Sango había hablado, caminaron durante dos días pero aun no llegaban a ella, el camino era muy largo y quedaba realmente poco, pero todos estaban exhaustos y necesitaban descansar.
- descansemos aquí – dijo Miroku deteniéndose.
- me parece un buen lugar- aprobó Sango, se encontraban en medió del bosque, perfectamente refugiado pero tenían perfecta vista de todo, nada los podría sorprender, o eso creían.
- disculpe Rouko…-llamó Miroku -¿puedo hablar un momento con usted?
- claro- dijo Rouko levantándose para luego internarse en el bosque con el monje.
- iré a buscar agua al río que pasamos hace un rato ¿me acompañas Shippo?- preguntó Sango.
-¡Sí!- contestó alegre el zorrito.
- Sango – exclamó preocupada la azabache, pero ellos ya habían desaparecido entre los árboles – "¡maldición!... ¿porque me dejan sola con estos dos?... ¡ay Kami ayúdame!"-pensaba la muchacha de ojos chocolates,ella no quería quedarse a solas con los dos muchachos, seguramente habrían problemas.
- Hace frio Kagome –dijo Hitoshi acercándose a ella mientras le pasaba un brazo por los hombros.
-s…si- balbuceó la chica mientras se separaba de él- creo que hay que prender una fogata- dijo con una sonrisa. Inuyasha se levantó cogió algunas ramitas y las reunió, Kagome se acercó a él y prendió fuego a las ramitas con un encendedor, poco a poco le iban incorporando ramas más grandes para que mantuviera.
Kagome temblaba de frio, si bien el invierno ya se había acabado, el frio aun se hacía presente con mucha intensidad calando sus huesos.
- "¡que brillante Kagome!... justo ahora se te ocurre no traer una chaqueta pensando que el clima mejoraría rápidamente"- suspiró- "tonta, tonta, tonta"- se reprendía mentalmente, de pronto sintió algo sobre sus hombros, miró la tela roja y luego a Inuyasha.
- estas temblando –dijo el ojidorado acercándose a Kagome, abrazándola, brindándole su calor.
- Inu… Inuyasha… gracias- dijo avergonzada la azabache mientras se escuchaba un fuerte gruñido.
- suéltala- exigió Hitoshi celoso.
-"aquí vamos de nuevo"-pensó la azabache, al principio los celos de ambos chicos le parecían algo tierno pero ya empezaban a fastidiarle, uno se le acercaba, el otro decía suéltala, el primero no la soltaba y el segundo volvía a insistir, "que la sueltes", "no la voy a soltar", que sí, que no, que sí , que no, y luego ambos terminaban estampados en el suelo, así había sido los dos últimos días.
-Hitoshi…- dijo la azabache tratando de calmarlo para que no comenzaran de nuevo
-que la sueltes imbécil…- gruñó el muchacho ignorándola.
- no pienso hacerlo –dijo Inuyasha sonriente mientras apretaba su agarre.
-¡Que la sueltes!- gritó el hanyou pelinegro tomando una de las manos de Kagome y tirándola para separarla del ojidorado, pero Inuyasha fue más rápido y la tomó del otro brazo tirándola hacia su dirección.
- ¡Suéltala tu idiota!- gritaba el ojidorado tirándola contra él, ambos muchachos tiraban hacia si los brazos de la muchacha.
- me están haciendo daño- murmuró Kagome- me hacen daño- repitió mas fuerte al ver que ambos la ignoraban y la halaban con más fuerza-¡ay!¡par de imbéciles me están haciendo daño!- gritó pero aun así ninguno le prestó atención, seguían diciéndose estupideces.
-¡estúpido imbécil!
-¡Maldito entrometido!
-¡Me duele! –gritó Kagome pero ambos muchachos seguían ignorándola, ya cansada de la situación, y ya que realmente le estaba doliendo como la tiraban hacia ambos lados, ella sola no podía sacárselos de encima pero no quería dañarlos, pensó en que era lo mejor que podía hacer y eso era pedir ayuda - ¡Ayuda!¡por favor ayúdenme! –pidió esperando que sus amigos la pudieran escuchar- ¡ya suéltenme par de bakas! ¡Ayúdenme! ¡Sango! ¡Rouko! ¡Miroku! ¡Shippo! ¡Ayuda!
A lo lejos una esbelta figura se deslizaba sigilosa por el bosque, se detuvo cuando escucho unos gritos que pedían ayuda a los lejos, reconoció la voz de una mujer, sin pensarlo dos veces se giró en dirección de los gritos, debía ayudar a aquella mujer.
-¡Entiende de una vez que ella me quiere a mí!- gritaba Inuyasha.
-¡en tus sueños imbécil!¡ella me quiere a mí!
-¡ahh!- gritaba Kagome aun entre ellos, ya había perdido toda la paciencia, dejo fluir la energía por sus manos sin importarle que le pudiera hacer daño a alguno de los jóvenes, ambos saltaron rehuidos por su la corriente que les causó su poder, suspiró aliviada sobándose los brazos.
- ¡Kagome!- gritaron preocupados acercándose a la azabache.
- ¡Aléjense!- les gritó la azabache, pensando que comenzarían a pelear de nuevo si alguno le ponía un dedo encima.
-¿estás bien pequeña?- dijo Inuyasha con dulzura.
- ¿Princesa te encuentras bien?- susurró Hitoshi con cariño.
-¡¿Qué si estoy bien?¡¿Qué si estoy bien?- gritó enfadada- ¡no! ¡Aléjense de mí!- dijo al ver que se acercaban a ella-¡comenzaran de nuevo si me tocan así que manténganse lejos!
- pero Kag…- dijo Hitoshi
-Kagome… perdón… yo- pidió Inuyasha, de pronto una mujer pelinegra con traje de exterminadora y con un Boomerang como el de Sango se paró frente a ellos.
-Aléjense de la sacerdotisa – dijo la muchacha seria, adoptando una posición de ataque.
- ¿y tu quien eres?- dijo Inuyasha a la defensiva.
- a peor pesadilla para hanyous como tu- dijo la muchacha y atacó con su Boomerang- ¡Hiraikotsu!
-"¿porque tiene el Hiraikotsu de Sango?... se parece a ella"-pensaba la azabache.
- ¿de dónde sacaste eso?- preguntó Hitoshi.
- eso no te incumbe hanyou- gruñó la exterminadora – ¡Hiraikotsu!- gritó lanzando el boomerang hacia Hitoshi, pero fue desviado por otro boomerang que llegaba desde el bosque- ¿Qué?- dijo la exterminadora sorprendida.
- ¿estás bien Kag?- dijo la castaña sin mirar a la otra muchacha.
-¡señorita Kagome! ¿Está usted bien?
- Kagome te escuchamos pedir ayuda ¿estás bien?
- ¿Quién eres tú?- preguntó sango a la pelinegra- ¿Qué haces con eso? ¿Donde lo conseguiste?- dijo refiriéndose al Hiraikotsu, ella sabía que ambos boomerang se habían hecho juntos y uno lo tenía ella y la otra su prima, pero era imposible que fuera ella, Naraku también destruyó su aldea y allí nadie sobrevivió.
- es mío- contestó firme la pelinegra.
- dinos tu nombre- exigió Inuyasha.
- ¡a ti no tengo que decirte nada hanyou!
- ¿de dónde sacaste ese boomerang?- habló Sango seria.
-¿Por qué te interesa?- a la muchacha le parecía conocida la castaña, además tenía el Hiraikotsu de su prima –"¿acaso es ella?... no…. Eso es imposible"- pensó – más bien de sonde sacaste ese- dijo apuntando el Hiraikotsu de Sango.
- es mío… me lo dio mi padre.
- ese boomerang se creó junto a este… y pertenece a mi prima Sango… ¿Dónde lo encontraste? ¿qué le hiciste a Sango?- todos la miraban con ojos como platos.
- ¿Ke…Keissa? – balbuceó Sango lo que sorprendió a la muchacha.
-¿Cómo sabes mi nombre?
- Keissa… Keissa soy yo… Sango- dijo la castaña con lagrimas en los ojos.
- ¿San… Sango?- la castaña asintió- ¡Sango!- gritó la pelinegra lanzándose contra Sango abrazándola mientras las lagrimas caían raudas por las mejillas de ambas chicas.
Los muchachos estaban sorprendidos, la exterminadora que había tratado de atacar a Hitoshi e Inuyasha era la prima de Sango, seguramente era la única familiar, fuera de Kohaku, que le quedaba.
Las muchachas no se separaban, comenzaron a hablar entre ellas olvidándose que los demás estaban allí, Kagome suspiró.
- mejor vamos y preparamos algo para la cena- dijo volteándose para ir por la comida que habían traído. Kagome se puso manos a la obra y con la ayuda de Shippo preparó la cena, Rouko y Miroku se habían sentado a conversar, Inuyasha estaba recostado en una rama del árbol que estaba detrás de Kagome y Hitoshi se había sentado ceca de ella.
- Esta lista la cena- anunció Kagome y todos, menos las muchachas que conversaban efusivamente, se acercaron- Sango… y…. eh…- dijo al acercarse- perdón…¿Cómo era tu nombre?
- Keissa –dijo con una sonrisa la exterminadora pelinegra
-Kagome- se presentó tendiéndole la mano quien la tomó con una sonrisa- ¿quieren cenar?
- ¡claro!- dijo Sango levantándose- así te presento a los demás- Muchachos… quiero presentarles a Keissa… mi prima.
- un gusto señorita- dijo el monje tomando su mano y besándola- soy Miroku… el afortunado esposo de Sango.
- el gusto es mío Monje Miroku.
- el es Shippo…. Y el Rouko… él es de la época de Kagome.
- un gusto señorita- dijo Rouko inclinando su cabeza.
- mucho gusto Keissa –saludo el Kitsune alegre.
-el gusto es mío.
- y este par de bakas arrogantes son Inuyasha y Hitoshi- dijo señalándolos.
-¿Cómo que bakas arrogantes?- dijo molesto Inuyasha y Hitoshi gruño.
- un placer- gruño Hitoshi.
- Feh!- dijo Inuyasha y continuó comiendo.
- chicos…la le he contado todo a Keissa, y ella tiene información que puede sernos útil- dijo Sango luego que terminaran de comer.
- ¿sí?... ¿qué es lo que sabes Keissa?
- bueno… como saben mi aldea fue destruida, los monstruos de Naraku la destruyeron por completo y mataron a todos los que se encontraban allí…
- ¿y cómo fue que sobreviviste?- dijo Kagome.
- pues yo me había ido esa misma mañana a la otra aldea para reparar el mi Hiraikotsu, grande fue mi sorpresa cuando vi todo destruido, espantada ingresé a la aldea y busque el lugar donde lo podía reparar, una vez que lo reparé, volví a mi aldea con mucho temor, tenía un mal presentimiento…-dijo triste.
- tranquila- dijo Sango poniendo su brazo en los hombros de su prima.
- llegué y estaba todo destruido, al parecer había sido reciente, todavía habían unas cabañas incendiándose y habían cuerpos regados por todas partes- dijo Keissa con un nudo en la garganta- Habían atacado la aldea buscando seguramente la otra parte de la perla… pero no la encontraron…por eso lo destruyeron todo.
- ¿la perla no estaba allí?- preguntó curiosa Kagome
- no… la escondimos hacen mucho, aunque claro siempre la cuidábamos.
- ¿Dónde está?- dijo Hitoshi tenso, esa muchacha lo ponía nervioso.
- está dentro de una montaña… muy dentro en realidad… la entrada está repleta de youkais- vio como los muchachos los miraban sorprendidos- esa parte de la perla está muy dentro y protegida por un campo espiritual tan fuerte que la misma sacerdotisa Kikyo no pudo atravesarlo- eso los sorprendió más.
- así que por eso quiere que vayas tu…-dijo pensativo Rouko.
- como lo suponía ella no es tan poderosa como parece- dijo Hitoshi con una sonrisa en el rostro.
- Keissa...- llamó la azabache- ¿nos puedes llevar allí?
- claro… de todas formas no planeaba alejarme de Sango… es la primera familiar que veo desde hace mucho…
Los muchachos descansaron esa noche en aquel lugar, Kagome se aseguró de dormir junto a Keissa y Shippo, recostada en Kirara, no tenía intenciones de despertar en brazos de uno de los hanyous.
A la mañana siguiente siguieron su camino, caminaron durante dos días en dirección a aquella montaña de la que la exterminadora pelinegra hablaba. Keissa iba tensa, aunque Sango le había explicado que podía confiar en aquellos medio-demonios, no podía, su naturaleza simplemente le decía que debía desconfiar de ellos solo por el hecho que tenían sangre de Youkais corriendo en sus venas. La muchacha iba perdida en sus pensamientos y no se dio cuenta que un youkai se abalanzaba contra ella, de pronto sintió que estaba en el aire y luego aterrizaba en el suelo, pero no dándose un golpe sino que la estaban dejando de pie en él.
-¡ten cuidado niña!- gritó Hitoshi mientras se alejaba de ella y se abalanzaba contra el monstruo.
-¿estás bien?- preguntaban Kagome y Sango al unisono acercándose a la chica, ella solo asintió.
- ¡Hiraikotsu!- Sango y Keissa lanzaron sus boomerang al mismo tiempo haciendo volar uno de los brazos del Youkai. Hitoshi se abalanzaba atacándolo con sus garras , con lo que logró arrancar el otro brazo del youkai, faltaba poco un poco mas y el monstruo caería, se lanzo por última vez contra él pero no llegó pues choco con un boomerang haciendo que ambos se desviaran fallando su ataque y haciendo que él quedara estampado contra un árbol, para luego caer al suelo. Hitoshi se levanto solo para ver cuando Kagome lanzaba una flecha e Inuyasha lanzaba el viento cortante, destruyendo el monstruo.
-¡¿de cuál de las dos es esto?- gritó tomando el enorme boomerang.
- ¡es mío!- dijo Keissa arrebatándole el arma de las manos - ¡eres un imbécil! ¡Porque te atravesaste era mi oportunidad!
- ¡¿tu oportunidad?... ¡era MI oportunidad! ¡lo habría derrotado si no fuera por tu estúpido boomerang!
- ¡¿mi estúpido boomerang?... ¡cómo te atreves a llamarlo así!- gritó Keissa colérica- ¡este boomerang es diez veces más poderoso que tú!
-¿a si?, ¡pues yo no vi que lograra tumbarme a mí y siguiera su camino derrotando a ese youkai!
- chicos… tranquilos- dijo la azabache tratando de calmarlos pero la ignoraron.
-¡tú lo desviaste imbécil!... y si mal no recuerdo TU fuiste a quedar estampado en un árbol por la fuerza ¡de MI boomerang!
-¡estúpida niña debí dejar que el youkai te aplastara en primer lugar!
- Hitoshi… - lo llamó la azabache- tranquilo- Hitoshi bufó y se giró dándole la espalda a la exterminadora.
- solo lo hago por ti Kagome… que quede claro- Inuyasha bufó y Kagome rió nerviosa.
- imbécil –masculló la exterminadora pelinegra- de pronto sintieron unas voces que se acercaban.
-Muchas gracias- decían uno de los aldeanos.
-ese youkai nos ha estado torturando y llevándose a nuestros amigos y familiares desde hace mucho.
- ¡gracias por derrotarlo!
-¿Cómo podemos pagárselo?
- si ustedes pudieran facilitarnos una cabaña estaríamos muy agradecidos- señalo el monje.
-por supuesto –respondió uno de los aldeanos, los dirigieron a la única cabaña vacía de la aldea, ésta que se encontraba a las afueras de la aldea.
- muchas gracias- dijeron las muchachas antes de entrar a la cabaña para descansar.
- extrañaba estar bajo techo- dijo Shippo acurrucándose junto a Kagome.
- yo también Shippo- afirmó la azabache.
Aunque estaban en silencio todos, menos Shippo que estaba durmiendo, estaban sumidos en sus pensamientos.
-"No puedo creer que la encontré… mi adorada prima… no puedo esperar a que todo esto termine para presentarle a mis pequeños"- pensaba Sango feliz mientras era abrazada por Miroku.
-"mi hermosa Sango… pronto estaremos junto a nuestros hijos… solo espero que esto no termine como me dijo Rouko…"- pensaba el monje mientras apretaba a Sango contra su pecho- "espero que no cometa una locura señorita Kagome"
-"Debemos encontrar rápido la parte de la perla…. No solo esta época está en peligro… también la de nuestra" -pensaba Rouko mientras se recostaba-"espero que no tengas que hacer eso Kag, espero que no tengas que sacrificarte para salvarnos a todos"
- "por fin encontré a alguien de mi familia…gracias Kami… lástima que tenga que lidiar con esos hanyous…especialmente el de pelo corto…¡uy! ¡Estúpido baka!"-pensó recordando lo que había pasado en la tarde.
-"estúpida niña… si no hubiera atravesado su tonto boomerang hubiera derrotado yo a ese youkai no el baka de Inuyasha, yo habría salvado Kagome no él…¡agh!"-pensaba molesto el hanyou pelinegro.
-"Kagome… ¿me podrás perdonar algún día?"- pensaba el ojidorado mientras se sentaba recostado contra la pared abrazando a Tessaiga- "juro que recuperaré tu confianza Kagome… tu confianza y tu amor… se que lo haré… nadie va interponerse entre nosotros, permaneceré por siempre a tu lado mi amada Kagome"- pensó mientras veía suspirar a la azabache.
-"¿Qué haré?... tanto Inuyasha como Hitoshi hacen todo para llamar mi atención"-suspiró-"se que quiero a Hitoshi como mas que un amigo… pero a Inuyasha lo quiero más…no quiero dañar a Hitoshi... pero tampoco puedo decir que no quiero saber nada de Inuyasha… ¿a quién engaño?… aun lo quiero demasiado… pero no voy a caer de nuevo en lo mismo"- pensaba mientras Shippo se acurrucaba contra ella
Bien, bien muñecas espero que haya sido de su agrado.
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