Aquí va otro cap, que lo disfruten :D

Los personajes de esta historia pertenecen a Rumiko Takahashi, yo solo los tomo prestados para el fanfic

Aclarando sentimientos

[Narrador]

Al día siguiente, los chicos agradecieron la hospitalidad y partieron nuevamente hacia el sur, donde se encontraba aquella montaña que contenía la parte faltante de la perla, caminaron durante tres días sin llegar a ella. Según Keissa faltaba muy poco así que decidieron descansar y las chicas fueron a darse un baño en unas termas cercanas.

- ¿te ocurre algo Kagome?- preguntó Sango al ver a la azabache tan callada.

-¿eh?... nada Sango… estoy bien- dijo la azabache con una falsa sonrisa y ni Sango ni Keissa se la creyeron.

- eso no es cierto… ¿Qué sucede Kag?- pregunto la castaña- tiene que ver con los chicos ¿no?- Kagome asintió.

- lo que pasa es…- Kagome dudó, no sabía si debía hablar sobre el tema, quizás porque sabía que si lo hacía terminaría por convencerse.

-puedes confiar en nosotras Kag- dijo la prima de Sango, Kagome le sonrió.

- lo sé… lo que pasa es que…estoy confundida- soltó con un suspiro- no sé… no tengo idea que es lo que debo hacer…

- ¿con Inuyasha y Hitoshi?- preguntó Keissa, la azabache asintió-uhm…

- lo que pasa es que ambos se comportan tan tiernos y lindos conmigo pero… pero yo no siento lo mismo por uno de ellos…

- ¿te sientes culpable por no corresponderle a uno de ellos?- preguntó Sango con sorpresa.

-Yo… yo los quiero….a ambos pero…a Hitoshi, desde que lo conozco, que lo veo como un hermano, como un amigo incondicional… pero no… no lo quiero de la forma que dice quererme…

-en cambio a Inuyasha…- comenzó la castaña.

- lo amas.- sentencio Keissa con una sonrisa en los labios- ¿no es así Kag?...es por eso no puedes querer a Hitoshi de otra forma- Kagome se sorprendió ante las palabras de la muchacha, pero sabía que tenía razón, ella no podía corresponder a su mejor amigo por el simple hecho que seguía amando a Inuyasha.

- lo sigo amando- susurró tratando de asimilar sus propias palabras, poco a poco las lagrimas comenzaban a correr por sus mejillas- es por eso entonces… aun amo a ese baka, después de todo lo que me hizo, después de todo lo que sufrí, mi corazón no logra olvidarlo- dijo mientras Sango la abrazaba tiernamente.

-tranquila Kag- decía Keissa- lo único importante aquí es lo que tu sientes.

- y… y se lo debes decir a Hitoshi.- dijo Sango.

- s…si… el no … no se m…merece que se…se lo ocul…te- dijo la azabache mientras sollozaba.

Cuando retomaron su camino, Kagome iba perdida en sus pensamientos, no sabia como iba a decirle a Hitoshi que ella no podía corresponder a sus sentimientos porque otra persona ocupaba su corazón.

Hitoshi iba molesto en sobremanera, apenas pasaba tiempo con Kagome, Inuyasha siempre le ganaba para ponerse a su lado, el ojidorado era más amable y cariñoso con la azabache tratando que ella lo aceptara nuevamente, lo que poco a poco iba funcionando, y eso no le gustaba para nada al hanyou pelinegro, Kagome se le estaba yendo de entre las manos y él no podía hacer nada. Por otro lado estaba Keissa, la nueva integrante del grupo, el olor de esa muchacha lo ponía nervioso e intranquilo, se le erizaba la piel al tenerla cerca y esa sensación no le gustaba para nada, detestaba a la muchacha.

-¿estás segura que es por aquí? -preguntó inseguro Hitoshi cuando retomaron el camino.

- sí, sé que es por aquí, ya queda poco… está pasando él rio que se encuentra mas adelante- contestó la exterminadora pelinegra.

- no seas impaciente Hitoshi- dijo la azabache.

- ¡hemos caminado por tres días y no hemos encontrado nada!

- no seas molesto y deja de reclamar gusano… ¡si no te gusta esperar mejor lárgate!- gruñó Inuyasha

- yo creo que no sabes dónde está– dijo molesto el ojiverde a Keissa. Esa mujer no le daba confianza.

-¿Qué estas tratando de decirme?- Keissa se giró completamente para poder hacerle frente.

- yo no trato de decirte nada… te lo estoy diciendo… ¡NO SABES DONDE ESTA!

- ¡claro que se donde esta!¡quien te crees que eres baka!

- ¡lo haces para no quedarte sola no es así!... ¡déjame decirte que nos haces perder tiempo valioso!… así que si no sabes dónde está la dichosa montaña haznos el favor ¡y dilo!

- ¡Hitoshi!- lo regañó la azabache- no le hables así… ¡ella es la única que nos puede ayudar en esto!... ¡ella sabe dónde está la perla!¡no la trates así!... además ¡es una chica!,

-por Dios Hitoshi…eres de nuestra época- dijo Rouko molesto por la actitud de su amigo hacia la muchacha- se un poco caballeroso al menos.

- ¡agh!- dijo molesto Hitoshi mientras comenzaba a correr para quedar lo más alejado del grupo. Kagome suspiró.

- el no suele ser así… discúlpalo por favor- dijo a Keissa para luego, para disgusto del ojidorado, correr hasta alcanzar a su mejor amigo – ¿porque te comportas así?... ella no te ha hecho nada.- dijo la azabache en cuanto lo alcanzo.

- parece que era verdad lo del rio- contestó el ojiverde acercándose al rio ignorando lo que había dicho Kagome.

- ella no miente Hitoshi, sabe dónde está la parte faltante de la perla – Kagome se sentó en la orilla del rio, metiendo los pies en el agua- parece que nos adelantamos demasiado- dijo para ella.

- no tenía intenciones de estar cerca del grupo por eso corrí a lo más que pude, no pensé que vendrías detrás de mí.- confesó el ojiverde sentándose en pose india junto a la azabache.

- ¿por que la tratas así Hitoshi?...tu no sueles ser tan poco amable con la gente… si un poco gruñón y arrogante a veces, pero nunca te habías comportado tan mal con una chica, no has hecho más que reclamarle y criticarla en estos tres días.

- lo siento es que solo…- suspiró - no confió en ella…

- ¿por qué?... ella no ha dado muestras para que desconfiemos de ella.

-me pone nervioso… su olor es… uhm…peculiar, no estoy tranquilo me pone nervioso…supongo que por eso no puedo confiar en que no hará nada traicionarnos.

- su olor…- susurró la azabache, mientras recordaba como Inuyasha le dijo muchas veces que su olor era insoportable, cuando lo escucho decirle a Miroku que su olor lo ponía nervioso, pero al mismo tiempo le daba tranquilidad, suspiró.

- ¿Kagome?- dijo el muchacho agitando su mano frente al rostro de Kagome al ver que estaba sumida en sus pensamientos.

- ¿eh?- dijo la azabache despertando de su trance.

- estabas en las nubes- se burló el hanyou pelinegro- ¿estabas pensando en mi Kag?- dijo seductoramente.

- cállate…- dijo y se levanto para darle la espalda tratando de que no viera su sonrojo, pero fue demasiado tarde el ya la había visto.

- ¿porque te sonrojas Kag?... ¿acaso te pongo nerviosa?- dijo acercándose a ella, cada paso que daba hacia la pelinegra, ella lo retrocedía.

- a..aléjate Hitoshi –balbuceó nerviosa, Hitoshi sonrió divertido, mientras terminaba por acorralarla entre el árbol y su pecho.

- ¿nerviosa?... – preguntó divertido- hace mucho que no estábamos así, ¿no te parece?

-c…creo que t...tienes que alejarte.

-¿por qué?... a mí me gusta estar así – dijo acercándose peligrosamente a su rostro.

- Hitoshi no…- Kagome volteó el rostro y Hitoshi la miró molesto.

-¿Por qué no?... te quiero Kag- dijo mientras le acariciaba tiernamente la mejilla.

- perdóname Hitoshi… pero no puedo… no puedo…-murmuró la pelinegra poyando su cabeza en el pecho del muchacho- no quiero hacerte daño Hitoshi, te quiero mucho… pero no de esa forma… eres…eres como un hermano para mí- las lagrimas comenzaban a correr por las mejillas de la muchacha.

- Kagome… déjame… déjame intentar por favor… se que te puedo hacer olvidar a ese imbécil.

-no Hitoshi, a mí también me costó entenderlo… pero me di cuenta que, lo sigo amando… y demasiado.

- Kagome…- susurró el muchacho abrazándola por la cintura y acariciándole tiernamente el cabello.

-perdóname… pero no puedo… mi corazón dice otra cosa…perdóname Hitoshi, por favor perdóname…- Hitoshi suspiró y le besó a frente.

- Tranquila pequeña- dijo con una pequeña sonrisa a la que Kagome respondió- se que no puedo obligarte a quererme de esa manera… pero…quiero que sepas que siempre, y escúchame bien Kagome SIEMPRE voy a estar allí para ti.

-Hitoshi…

- y no voy a dejar que ningún idiota te vuelva a dañar.

- gracias…-susurró la azabache mientras lo abrazaba tiernamente por el cuello- te quiero mucho mi Hitoshi- dijo mientras le besaba la mejilla, de pronto escucharon un fuerte rugido a sus espaldas, ambos se giraron para ver qué era lo que había hecho tal sonido.

-Suéltala…- rugió Inuyasha mientras se acercaban, Kagome vio con terror como unas marcas violetas aparecían intermitentes en las mejillas del ojidorado y como sus ojos poco a poco se tornaban rojos.

- Inuyasha…- dijo la azabache soltándose del abrazo- Tranquilo…

-cuidado Kagome – advirtió Hitoshi

[Inuyasha]

- él no suele ser así… discúlpalo por favor- dijo Kagome mientras comenzaba a correr tras el inútil, iba a comenzar a correr tras ellos pero alguien agarró mi haori, me giré molesto y vi como sango me miraba amenazante.

- déjalos… tienen cosas de las que hablar.

- Feh!... ¿tú crees que me quedaré muy tranquilo que ese imbécil está SOLO con Kagome?... pues no lo creo- dije soltándome de su agarre.

- ellos necesitan hablar Inuyasha, déjalos por favor…se que nada que te perjudique pasará- esto ultimo lo susurró, pero aun así yo lo pude oír

- ¿qué me perjudique?- pregunté curioso- ¿a qué te refieres?

- lo sabrás pronto… pero déjalos solos, por favor Inuyasha.

- ellos nos estarán esperando en el rio… llegaremos pronto no te preocupes- aseguró Keissa.

- Feh! está bien… pero démonos prisa- dije comenzando a caminar más rápido, tenía que llegar lo antes posible con Kagome y el imbécil de Hitoshi, él podía intentar cualquier cosa al tener a Kagome a solas, y eso no lo podía permitir.

Llegamos al dichoso rio, la busque con la mirada y de pronto la encontré sonriente debajo de un árbol abrazada al imbécil, quien le acariciaba tiernamente el cabello, los celos ardían dentro de mí pero estallaron totalmente al escuchar esas palabras.

- te quiero mucho mi Hitoshi- dijo ella mientras besaba su mejilla. Mi vista se nubló, comencé a temblar, sentía que el youkai que había en mí quería emerger, quería matar al maldito que ahora abrazaba a Kagome.

- suéltala- rugí, podía sentir como mi parte youkai salía poco a poco y yo no tenía intención de frenarla.

- Inuyasha…- dijo ella soltándose del abrazo y acercándose a mí- tranquilo…

-cuidado Kagome…-dijo Hitoshi y yo rugí, quería matarlo con mis propias manos, las palabras de Kagome aun se repetían en mi cabeza.

-"te quiero mucho mi Hitoshi, te quiero mucho mi Hitoshi, te quiero mucho mi Hitoshi, te quiero mucho mi Hitoshi… te quiero mucho….te quiero mucho"

-Inuyasha…- dijo acercándose lo suficiente para acariciarme la mejilla, yo solté un gruñido.

- cuidado señorita Kagome…recuerde que Inuyasha no es el mismo cuando se trasforma- dijo el monje.

- tranquilo Miroku…- le dijo al monje- ya sé que es lo que le ocurre…-susurró seria- tranquilo Inuyasha…tranquilízate ¿si?

Yo seguía temblando pero aun así la tome de la cintura y la abracé- "tú eres mía Kagome… solo mía"-pensé, mientras comenzaba a tranquilizarme, me sorprendí cuando ella correspondió mi abrazó, pero la apreté mas contra mí oliendo su duce aroma, calmándome poco a poco.

[Kagome]

Lo abracé con ternura tratando de transmitirle mi tranquilidad, para que no se convirtiera e youkai, para que se calmara el demonio dentro de él.

- "Funcionó"- pensé en cuanto el dejó de temblar- ¿mejor?- pregunté y el asintió.

- no vuelvas a hacer eso niña tonta, te pude haber lastimado- dijo molesto.

- sabía que no me harías nada- me separé de él, y escuche un gruñido de protesta pero lo ignoré, debía ignorarlo lo más posible, si bien lo amaba, y más de lo que debería, no podía permitirme ser débil y caer de nuevo, no, no podía hacer eso.

-Aquí es- dijo Keissa luego de mucho caminar- en esta montaña está la parte faltante de la perla.

- bien- dijo Rouko- ¿Dónde está la entrada?

- está al otro lado de la montaña, pero les advierto que es muy peligroso, hay muchos youkais en la entrada y dentro de la montaña, por todo el camino, solo en el centro de la montaña hay un campo que protege la perla de los youkais y no permite que se acerquen.

- será muy riesgoso…- meditó Sango.

- no es necesario que vayamos todos- dije firme, todos me miraron sorprendidos- me refiero a que será más fácil infiltrarse si van pocas personas- aclaré.

- me parece una buena idea- aprobó Rouko- ustedes… Sango, Miroku, Shippo y Kirara, deberían quedarse.

-¿Qué?- protestó Sango molesta- ¿Por qué nosotros?

- por tus niños Sango… no puedes arriesgarte tanto, ellos te necesitan- dije suplicante, ella pareció calmarse con mis palabras.

- pero…

- pero nada Sango- sentencié- iremos Rouko, Keissa, Inuyasha, Hitoshi y Yo- Sango me miró y protestó nuevamente, me costó hacerla entender, por fin accedieron a quedarse con la condición de que teníamos un día como tiempo límite para regresar, si no lo hacíamos en ese tiempo, ellos irían por nosotros.

Comenzamos a caminar hacia la entrada de la montaña, todos íbamos alertas, por cualquier ataque, cualquier youkai podía aparecer y atacarnos, debíamos estar listos, por fin llegamos a la dichosa entrada.

- vamos- dije y comencé a internarme en la oscuridad de la montaña.


Primero que nada siento demorarme es que he tenido problemas para organizarme, no tenia listo el cap y tuve que viajar, ustedes saben que cuando se viaja no siempre se tiene la preciada internet, o no se puede escribir con tranquilidad :D

Pero bueno, ya publiqué…eso es lo importante ¿no?, otra cosilla que quiero dejar clara es que el fic si lo voy a terminar aunque me cueste, aunque tenga que estrujar a mi imaginación xD, no me gusta cuando dejan los fic incompletos y no quiero hacerlo yo, así que este fanfic se termina SI o SI.

Muchas gracias por todos sus reviews!, ahora no tengo más que decir, solo que dejen reviews!

Akari Taisho-Kudo