Me dirigí al buzón que quedaba mas cerca, y deposite la carta, mientras la insertaba el poema salió volando, tire la carta dentro del buzón y empecé a correr en busca del poema pero el viento era muy fuerte y lo perdí de vista.

Camine por varios lugares cercanos en busca del poema, sin resultados, volví al parque desolada, me había gustado ese poema, era distinto al resto de los que hacía, simple, creo aunque a decir verdad no era el que más me gustara de los que tenía, pero algo en el que cuando lo escribía me llamo la atención, sentía una especie de presentimiento con respecto a este poema, algo que no sentía desde hacia mucho con otros poemas, exactamente desde la primera vez que le hice el primer poema a Simón, recordaba esa dulce forma en que acaricio mi rostro después de leerlo, su sonrisa era deslumbrante mientras sus fríos dedos recorrían mi mejilla izquierda con firmeza pero suavidad, como si yo fuese una muñeca, su muñeca. Simón había sido por poco tiempo el único que me necesito, había cambiado mi vida, él se había vuelto parte de ella.

Había crecido mucho desde que lo había conocido, pero nunca lo había podido olvidar estaba como atado a mi corazón, había decidido vivir por él lo que nunca pudo y podría vivir, pero no era lo mismo, él no era algo que solo pudiese olvidar, sus malditos besos, aun los sentía en mis labios, en mi cuello, en mi mano, su pecho, aun recordaba la forma en que me atrajo a el, su cicatriz, su pasión, su extraño pelo de plata, sus ojos al mirarme, él no era algo que solo pudiese olvidar, él era... había sido importante, muchas veces había pensado que era madura por el simple hecho de que ya me "cuidaba" sola, pero ciertamente solo madure cuando lo conocí, pues él me enseño a enfrentar mis miedos, a asumir las consecuencias de mis actos y a saber que puedo ser feliz aun cuando todo valla mal.

Camine desilusionada con la cabeza mirando el suelo. Oí un suspiro a mi lado cuando me senté en uno de los columpios, pero estaba tan desilusionada que ni me importo. Un papel crujió a mi lado acompañado de un suspiro.

-Perdona, ¿eres de por aquí? – dijo una voz, yo no alcé el rostro para ver a la persona a los ojos.

-Sí, así es señor-

-Mmmm... -el señor parecía querer preguntarme algo, mas no atreverse.

-Necesita algo-dije y alcé el rostro.

Mis músculos se tensionaron y no pude apartar mi mirada de su rostro, era...era, era ¿el rostro de Simón.

-¿Simón? – dije débilmente, fue la única palabra que logre pronunciar.

FELIPE POV.

Entre en el parque de esta nueva vecindad, lo recorrí por unos minutos, me podía imaginar trayendo a mi hermanito, seria muy bueno que él estuviese conmigo, siempre había sido un apoyo aunque sólo tuviese 5 años, pero ya no, ya no podría seguir alegrándome pues ya estaba en el cielo cuidándome desde allá.

Suspire y de repente vi como frente a mis ojos caía un papel doblado. Me acerque, pensé unos minutos si lo habría o no pues tal vez seria algo privado pero podría tener el nombre del dueño dentro y así podría entregárselo, además así satisfacería mi curiosidad, la cual igual ganó.

Había un poema escrito, lo leí, era hermoso, profundo y de amor, la persona que lo hubiese escrito debía de amar mucho a alguien…Tenia un nombre Sofía, un nombre hermoso para un poema hermoso, deseguro físicamente la chica que lo escribió también es hermosa.

Una chica se sentó a mi lado yo suspire y la vi, era ciertamente hermosa, llevaba un cabello largo y negro además de liso, había visto muchas chicas en mi vida pero ella tenia algo que me cautivaba, algo, un aroma, quería hablar con ella, algo me dacia que debía, algo en mi pecho, pero ¿ que le podría decir?

-Hola ¿como te llamas?-pensé, no eso soñaría muy desesperado…- ¿Tienes novio?-no muy atrevido…algo mas simple ¿pero que?

-Perdona, ¿eres de por aquí? – dije, la chica no alzo los ojos para contestare y se demoro varios segundos, ¿tendría novio?

-Sí, así es señor- ¿Señor?, ¿Tengo voz de señor?, ¡no puede ser!

-Mmm... – Dije intentando poner tema, pero ¿que podía decir?, quería que me mirase a los ojos, quería encontrarme con su mirada, quería acariciar su rostro.

-Necesita algo – dijo cortante y alzo rápidamente el rostro, se quedo mirándome aterrada, tenia piel blanca pero se fue aun mas el color cuando me vio -¿soy tan feo?- pensé, no lo creo, ¿entonces que pasaba?, ¿tendría acaso algo en el rostro?

-¿Simón? – ¿Simón?, lo sabia tenia novio, pero porque me decía a mi Simón si yo no era su novio, ¿acaso me parecía a él?

-No lo siento no me llamo Simon, mi nombre es Felipe – dije, aproveche, lo mas seguro es que no fuese su novio porque pensándolo bien lo dijo muy melancólicamente así que no debían ser nada ella y ese tal Simón, ella volvió a bajar el rostro esta vez sonrojada, se toco el cuello, con ¿Nostalgia?

-Lo siento, lo confundí con… -

-Tu novio, no te preocupes no importa – a lo mejor si era su novio y yo solo lo negaba, ella volvió a alzar el rostro.

-No, yo no tengo novio, él es, digo era algo así, pero ya no importa, lo siento –