Eriol y Tomoyo, amando lo prohibido.

Había salido corriendo, recorrió los pasillos con angustiosa furia, su magia estalló contra las paredes, destrozando todo lo que alcanzaba a su paso…

Y pensar que ella le había besado… Y pensar que se había dejado besar… Aunque ¿quién era él para decir o pensar esas cosas cuando él mismo había poseído a Kaho movido por una ola de ardiente deseo y furia? Se detuvo, jadeando y observó adónde había llegado, era su casa, la casa de su infancia, de su niñez y época de desarrollo mágico… Donde todo empezó, donde todo se tornó algo confuso… Sus planes se desbarataron por ella, maldita sea sus visiones¿De qué le servía ver el futuro si no aparecía ella cuando tenía las visiones? Llegó y descolocó su mundo, su alma y su corazón… Aun así hizo lo correcto, lo planeado… Lo que le mató el alma…

Llegó corriendo adonde le había visto girar y se encontró de frente con esa casa enorme, de madera y que siempre conseguía intimidarla, se detuvo y le vio a él entrando, se atrevió a asomarse y le observó desde lejos, estaba tan guapo… Se sentó en la sombra de un árbol y se cubrió la cara con las manos, entonces decidió acercarse y arriesgarse a una mala contestación, aun cuando ella prefiriese unas palabras bonitas… Se acercó y le vio levantar la cabeza en dirección a ella.

La miró de arriba abajo, acercarse, sentarse a su lado y mirarle… Sólo mirarle de esa forma dulce, tierna y preocupada, se odió por ello, por mirarla y no ver a una amiga, sino a un amor, la odió por haberle conocido y dar la vuelta a su mundo… La sostuvo la mirada y el silencio los envolvió como si las palabras no fueran el modo correcto de expresarse.

Ella suspiró y mantuvo sus ojos fijos en los de él, podrías perderse sin duda en ellos cada día, cada hora, cada noche… Levantó la mano y le tocó la mejilla, mirándole insegura por la reacción, pero nunca llegó un gesto brusco, ni un gesto dulce, sólo la misma mirada, clavada en sus ojos… Le oyó coger aire despacio y suspirar, le vio cerrar los ojos y mover la cara para pegar su mejilla a su mano, ella entonces se la acarició sonriendo y se relajó…

Sentirla en su mejilla era lo mejor que podía pedir cualquier persona, cualquier ser humano que fuese tocado por un ángel viviría la mejor experiencia de su vida… La quería y no sabía cuánto, eso le daba inseguridad sobre sí mismo… Kaho ahora mismo estaría buscando consuelo en otro profesor, o en otro hombre sin más como él lo hizo con la propia profesora cuando vio a Tomoyo y a aquel gusano besarse…

La miró fijamente de nuevo y ella le respondió con la mirada… Se acercó a ella y enterró la cabeza en su cuello largo y fino… Se apoyó en su hombro y aspiró su aroma… Le era familiar… Aspiró un poco más y abrió los ojos sorprendido, ese perfume se lo había regalado él por su cumpleaños el año pasado! Se lo había mandado por correo y ella lo llevaba! Aunque disimulaba otro olor más masculino…

Levantó la cabeza pesadamente y la miró con algo de tristeza, y por primera vez en todo ese tiempo habló.

-Le has dado lo más precioso de una mujer a alguien que ha sido un error… Lo siento por ti Tomoyo…- Retiró su cara de la mano de ella y la giró cerrando los ojos.

Ella le miró con tristeza y bajó la mano. –Lo sé, tenía que haber sido con alguien que me llenara por completo, pero ese alguien se fue a Inglaterra y cuando regresó no estaba solo, no pude olvidarle y no puedo tenerle, será mejor intentar empezar mi vida desde cero, no? –Dijo esperando ver lo que recibiría de respuesta.

El la miró y sonrió levemente, lo suficiente como para darle a entender que lo sabía, y que aunque él la amaba, no sabía que hacer con nada… -Llevas la colonia que te di hace un año… -

Ella se señaló sorprendida y le miró con ojos abiertos. –Este olor? OH bueno, recuerdos de un viejo y buen amigo… Porque lo somos, verdad? –Preguntó mirándolo con tristeza.

-Claro… pero antes déjame hacer algo… -

-Pides permiso para hacer algo? Creía que Eriol Hiiraguizawa nunca pedía permiso! Jejejeje…-

La risa de Tomoyo se apagó de pronto, sus labios fueron sellados y sus ojos se ensancharon tanto que pensó que se le saldrían… Vio sus ojos cerrados, su rostro sereno y tranquilo a escasa distancia del suyo y su respiración suave y pausada chocando contra su mejilla….

Se dejó besar. Y respondió, esta vez se besaron tranquila, pausadamente, nada ni nadie los interrumpiría, no se besaban con la fuerza de la pasión que levanta una pelea, o con la angustia de no saber que siente y pide el cuerpo, simplemente se besaban como si nunca se hubieran tocado, con dulzura, ternura y mucho amor, la tranquilidad y la confianza que daban saber que ese beso era correspondido, y que entregaban una parte de su alma a la otra persona por medio de sus labios…

Se separaron y cogieron aire despacio, muy despacio… Abrieron los ojos y se miraron fijamente mientras ambos esbozaban una sonrisa sincera…

-Parece que nos hemos sincronizado… -Dijo Eriol mirándola alternativamente a los ojos…

-Eso parece… -Sonrió Tomoyo –Sabes que te quiero, verdad? -Finalizó seria

Eriol relajó su sonrisa y asintió, totalmente serio. –Lo sé, y sabes que yo también te quiero y que lo haré siempre…-

Bajó su hermosa cabeza y asintió con los ojos llenos de lágrimas mientras él la levantaba suavemente la barbilla para verla mejor…

-Ey preciosa, no llores, somos amigos, no?-

La vio reír y se tranquilizó… Nunca más volverá a ser herida, nunca más volverá a estar sola, porque por ella he venido, para ella sigo aquí, porque ese es mi destino, cuidarla del mundo… Y lo sabe.

-Deberíamos intentar ir a alguna clase, no? Porque desde que he venido se nos ha hecho costumbre hacer campana… -

-Vamos Eriol, tienes razón, siempre la tienes -Dijo levantándose del suelo y sacudiéndose la falda.

Y así se fueron, tranquilos, hablando de temas triviales dirección a la escuela, y lo único que se veía era una pareja de jóvenes feliz, con una sonrisa tranquila en sus rostros y las manos entrelazadas mientras se convertían en un punto en la lejanía…

Notas de la autora: Ya volví! Tardé mucho tiempo en conseguir un mínimo de inspiración y el capítulo es muy corto, pero al menos es un avance, no? Pensé que la historia se estaba torciendo demasiado y he decidido repararle un poquito… espero que os guste y gracias por los reviews que he recibido con todo este tiempo!

Discalimer: Card captor Sakura pertenece exclusivamente a las Clamp, así como sus personajes, localizaciones y demás elementos que aparecen en la historia.

Atte: Azkaban