Howards, la escuela mágica
Howards, su nueva escuela tenía nombre
Para nada común pero sin duda excelente
Era gigante y oscura
Llena de fantasmas y parlantes pinturas.
Las escaleras se movían
De un lado a otro y no se detenían
Cuatro casas de las cuales escoger
Un sombrero mágico lo hacía al parecer.
Por aquí y por allá así mandaban a los estudiantes
El sombrero decía una casa y ellos no podían negarse
Pero un chico lo hizo
Pidió, suplico y rogó que no lo mandaran
A la casa oscura y tenebrosa, sin duda la más mala
Le pidió en cambio una más linda
Todos eran buenos y sus amigos ahí asistirían
Estaba dispuesto a suplicar
Pero lo sombrero no se hizo del rogar
Le cumplió su deseo
El chico estaba feliz
No se iría a la casa negra
Sino a la que tenía un hermoso matiz.
