Capitulo 3: Elementos de Deidades.

En otro lugar los niños jugaban en gran patio trasero de la casa, animados disfrutaban del dia, se habían tranquilizado después del pequeño percance que tuvo Kazemaru con los niños, estos jóvenes con sus poderes, no conocían el amor ajeno, la amistad ajena, el dolor que tenian otras personas, eso les era prohibido, todo era calmado en sus vidas, pero no todo lo pintan de color rosa.

Estos niños curiosos decidieron salir de la casa, querían pasarlo bien, más bien, querían probar sus habilidades, pero no se acercarían a los mayores, eso sería peligroso para ellos.

Salieron por un arbusto cerca de la valla, el cual Midorikawa se encargó de derretir los barrotes, con facilidad escaparon del lugar con éxito, observaron cada detalle: las calles, casas, niños, tiendas, coches, pocas veces podía salir del recinto, solo les era permitido salir al parque de vez en vez.

Estos niños curiosos entraron en montones de tiendas, comprando golosinas, sus rostros mostraban suma felicidad, sonrieron, corrieron, comiendo, llegaron a un descampado donde descansaron, estaban agotados, ese lugar les era hermoso, estaba en lo mas alto de la cuidad, una colina, había una torre de metal muy alta que brillaba con los rayos del sol, el césped era de color verde muy hermoso, los arboles se encontraban en su mejor esplendor dando conocer su vitalidad, las flores eran de todos los colores, y estaban a los alrededores, se sentaron en una banca a comer mas golosinas, bollos, helados, de todo, contemplaron toda la ciudad, les parecia tan pequeña comparada con las calles con las que tenia que correr, caminar. Respiraron alividos, ese dia fue fabuloso, rieron por todo ese poco tiempo habían disfrutado, en parte se sentían mal querían que también disfrutasen de este dia los demás chicos, esa paz que tenían se rompió enseguida por unos niños totalmente desconocidos que marcarían el comienzo de esta historia.

-¡Hola chicos¡-saludo un niño entusiasta que corría hacia ellos con una banda naranja en la cabeza y su amplia sonrisa. Demás giraron su vista a donde se encontraba él.

-¿Os gusta este lugar?-pregunto un niño de cabellos blanquecinos y de punto con la mirada agradable, de grandes ojos negros. Simplemente no contestaron a su saludo.

-Holas.-con énfasis un niño pelirrojo con un copete en la cabeza y una ceja alzada. Esa mirada molesta mucho al joven Suzuno.

-¡Fuera!-grito con fuerza Suzuno con una mirada fria, provocando un débil aire fría en el ambiente, haciendo que el niño pelirrojo fuera arrastrado unos pasos hacia atras.

-¿Qué fue eso?-miraron a los lados otro niño pelirrojo de ojos verdes.

-¡¿Queréis jugar al futbol con nosotros?¡-pregunto el niño de la banda naranja aun con esa sonrisa en sus labios, los niños lo miraron con desconfianza al ver que le daba la mano-Oh! Perdón, me llamo Endou Mamoru, y ellos son mis amigos.-presentándose a si mismo.

-Soy Goenji Shuuya-se presentó el niño de cabellos en punta- estos son Kiyama Hiroto, Nagumo Haruya-baka-con burla en señalando a su amigo de los ojos ámbar.

-Haru-baka, que gracioso-sonriendo con inocencia el peliverde.

-Ya empezamos-con resignación, todos rieron.

-Yo soy Suzuno Fuusuke, y ellos son mis amigos, Midorikawa Ryuuji, Tachumikai Yuuki y el hermano pequeño de los Fubuki Atsuya, los cuales estos dos ultimos se escaparon de casa, tras que Midorikawa los encontrase juntos en la habitacion de Kazemaru un poco triste.

-Un gusto-estrechando la mano el niño de cabellera larga y verde, al parecer les agradable ese niños.

-Nada, es un placer-correspondiendo el saludo el de la banda naranja.

En el bosque, un poco cerca de la gran mansion donde estos niños vivian, los tres amigos de jugaban con los animales de los alrededores sin problemas, nunca los había si Sakuma se encontrase cerca. Disfrutaron del lugar al máximo, ese lugar los relajaba y los apartaba del mundo exterior, pero no olvidaban a sus amigos.

Las horas pasaban nuestros jóvenes o mejor dicho nuestras Deidades estaban pasándolo bien ese día sin preocupaciones, el grupo de los nuevos "amigos" que habían conocido en el parque lo pasaban bien pero, un accidente se le puso en medio de este maravilloso día.

"-¿Sois humanos?-pregunto con intriga un hermoso joven de cabellos blanquecinos y unos hermosos ojos plateados y tez pálida, cubierto por unas ropas poco usuales y largas, dejando al descubierto solo sus brazos y pies.

-!Si¡-contestaron un pequeño grupo de niños jugando con un objeto redondo.

-¡Que curioso sois muy pequeños!-sorprendido, y poniéndose a su altura de rodillas, un niño de ojos negros penetrantes llamo su atención, su mirada, fue como una cuchillo clavándole el en pecho, se sonrojaron ambos.

-Son lo que llaman aquí, niños-aparecieron detrás de ellos otro joven guardando sus alas, este tenía los cabellos azulados largos hasta las rodillas y unos ojos almendrados que hechizaron al niño con una cinta de color naranja en la cabeza-Cuidaremos de ellos, será nuestra prueba.

-Gracias por cuidar de nosotros-sonriendo uno de los niños.

-¿Por qué?-pregunto el joven de ojos plateados.

-Necesitamos más gente para jugar- manteniendo sus sonrisas en sus rostros."

Con miedo las gentes salían del edificio en llamas todo era inútil, unos niños atrapados quedaron, no tenían escapatoria, sobretodo porque el niño del cual dominaba el fuego cayo en desmayo y encerrado quedo en la azotea, los demás niños querían salvar al niño, nerviosos, temerosos, lloraban en mares, se resguardaron en sus piernas tapando sus oídos, desearon que Kazemaru o Aphrodi estuvieran ahí, por lo menos escaparían con unas de las ilusiones o pararían el tiempo, o que este Shirou que congelaria todo, en ese momento el niño que poseía el poder del Agua, se encontraba aterrado, por sus ojos brotaban lagrimas del miedo que era tranquilizado por Suzuno, que por su parte mantenía a raya el fuego con su aire frio,el joven de los mares se levantó en acto inconsciente decidido ayudar a sus amigos, se puso en pie, alzo una de sus manos y con débil voz pronuncio unas palabras.

-Dispersaos llamas con el poder del agua…-casi en un susurro, pero fue suficiente para que de la nada brotara agua, en medio de las llamas apareció una gran burbuja que engullía el fuego, Suzuno con su poder consiguió abrir la puerta, con rapidez escaparon, gracias a sus habilidades divinas. Subieron a la azotea.

A su parecer, tenían las esperanzas de salvarse, Tachimukai y Suzuno hacían lo que podían, pero su poder no era lo bastante fuerte, no resistieran mucho tiempo, su suerte cambio cuando, de la nada fueron envueltos una extraña luz y ráfaga de viento, era raro para Endo, Goenji, Nagumo y Kiyama, cuanto pudieron divisar entre las luces, fue como el chico desmayado y los demás desaparecían, sin antes oír unas palabras de dos niños que aparecieron de la nada ante ellos levitando en el aire, con Suzuno, Tachimukai, Atsuya y Midorikawa dentro de una burbuja de aire creada con el poder de Kazemaru.

-Vosotros, pagareis igual que todos los demás-levantando su mano hacia ellos, con sus ojos rojos, pronuncio.

-¿Quienes sois?-pregunto curioso el pelirrojo de ojos ambares, pero a su vez molesto.

-Somos seres divinos, pero que mas da, si os vais a olvidar-con orgullo el rubio, sonriendo de lado a los chicos. Los de la burbuja querian al menos despedirse de aquellos niños que jugaron todo el dia.

-¡No!-grito el de los ojos jade, corriendo hacia los chicos levitando.

-Paro Del Tiempo-dijo en voz alto el azulado, todo quedo estatico, los niños inmovilizados fueron, miro fijamente a los desconocidos, algo no iba bien, al niño de los ojos verdes no le hizo efecto su poder, era como si algo mas fuerte le empujara.

-¡Mido!-gritaba el niño en llantos.

-Vámonos-dijo el controlador del tiempo.

-¿Así sin más?-dudoso el rubio.

-Edgar y Osamu nos espera junto con los demás-sonando serio.

Así las deidades marcharon a su hogar, dejando a los niños que acababan de conocer en sus hogares, las madres de estos se sorprendieron, se suponía que estaban en casa de uno de ellos. Cada niño, con la duda se quedaron, desde ese dia, no olvidaron en sus sueños los rostros de quienes habían conocido, todo cambiara, el futuro era incierto, pues marcados quedaron el día de su ejecución en un pasado lejano, fuera de la civilización de hoy en día.

"-Niños, ¿Estáis contentos?-pregunto ansioso un rubio de unos hermosos ojos rubí.

-Gracias Aphrodi-contesto un niño castaño ojos azules.

-De nada, Fidio- abrazándolo, de alguna manera le cogió cierto apego al niño."

El pasado quedaría atrás, el futuro es el camino a la verdad, y el presente es el escenario de este teatro donde los ángeles, donde confusos a sus acciones tendrán que librar la batalla más insólita: Humanos contra la mismísima divinidad.