CAP 4: Una serpiente, Un viaje.

Años pasaron la vida sigue, estos jóvenes a quienes sus habilidades todos temerán dentro de nada, el mundo caerá sumergido en la penumbra que los propios humanos crearon, desafiaron a los dioses, he aquí el comienzo de los castigos, primero las catástrofes naturales, destrozaran todo, acabaron con todo a su paso, o puede ser al contrario…

"Jadeando por los pasillos de un oscuro pasadizo corría un joven con apenas fuerzas en su cuerpo, un joven delicado de cabellos azulados, tez blanca, ojos de color almendras y vestido con una toga, su única prenda estaba sucia, rota como si llevase tiempo con ella puesta, llevaba una pesaba collar en el cuello, una fea cadena le colgaba, sus pies desnudos tenia, le sangraban, en las manos cortes, sangre, su cara mostraba dolor, lagrimas le salían sin parar, miedo era lo único que sentía, huir era su única meta, escapatoria nula, salida la muerte, perdido se encontraba, chocaba con todo, diviso una sombra, se intentó alejar, el temor le invadió, tropezó con al algo, cayo débilmente al suelo, ágatas quiso correr, su brazo alzo para apoyarse en la pared, la sombra le agarro de los cabellos largos, de ellos tiro con fuerza, acerco su delicado rostro a los suyos, tan solo rio con hipocresía, una sonrisa tenebrosa se dibujó, escapar no puede, sus alas alzo, todo en se volvió luminoso, las plumas dejo caer, gritos fue lo único que se escuchó de ese horrible lugar, pero observado era, por su amor.

-¡NOOOOOOOO!-grito levantándose sudando un chico de ojos castaños oscuros de su cama, apretó con fuerza sus puños otra vez la misma pesadilla, odiaba no poder hacer nada, otra vez, su madre apareció delante de él, asustada lo miro, cada vez las pesadillas eran más constantes, y nada podía hacer para dejar de tener esos sueños tan perturbadores.

-Hijo…-en bajo hablo la madre llevándose la mano a su pecho y con la expresión de la cara triste, se sentó en la cama de su hijo.

-Madre….-bajando la mirada jadeando y sudado-¿Por qué?... ¿Porque no puedo salvarle?-alzando la mirada entristecido

-No te mortifiques, esos Ángeles no existen-abrazándolo fuertemente.

-Quiero salvarle-pausando-existe, es como si fuera un retazo del pasado o algo así, no puedo saberlo-llevándose su mano a la cara con la expresión de dolor.

-Deberías cambiarte llegaras tarde al colegio-cambiando de tema, odiaba ver como su hijo se comía el coco con eso, desde el día que apareció en la casa de la nada empezó a tener sueños extraños, como todos sus amigos cercanos, pero los otros simplemente ignoraban esas pesadillas.

-Cierto, el profesor me volverá a castigar-levantándose de la cama con prisa. Fingiendo que el tema está cerrado, olvidado-Ah quiero tostadas para desayunar por favor mama

-Como no hijo-riendo, viendo a su hijo en la puerta, volteo y algo la dejo fuera de lugar, en la cama de su hijo había una pluma blanca que se estaba convirtiendo en un fea serpiente de color negro y ojos rojos, ella grito con fuerza-¡KYYAAA!-grito con fuerza la serpiente crecía hasta llegar a medir como 2 metros de largo

-¿cariño?-se asomó el padre a la puerta, horrorizado se quedó, cogió a su esposa en un auto reflejo y la saco fuera de la habitación cerró la puerta rápida, la serpiente se abalanzo sobre ellos, pero solo clavo sus dientes venenosos en la puerta, asustados esa experiencia les atemorizo, lo peor se acercaba cuando un líquido negro bajo por debajo de la puerta, querían correr, salvar a su hijo, la madre en gritos llamaba a su hijo, nada eran capaces de hacer, una luz detrás suyo notaron, giraron su vista y se encontraron con una imagen de un joven de grandes alas con un tono celeste, sus ojos se ensancharon, este joven alzo su brazo y con su dedo guio al líquido negro a las escaleras sin moverse, los padres se abrazaron.

En el camino hacia la escuela dos amigos, ambos de cabellos rojizos como el fuego aunque uno tenía los ojos del color ámbar, el otro ojos jade de tez pálida como la de un muerto, hablaban de cosas sin importancia como la comida de hoy, las clases, cosas así, pero el ojos ambarinos saco un tema, o mejor dicho un libro de su mochila, el otro con incredulidad ve ese libro, se pararon para saber mas de aquel libro.

-Mira Hiroto este libro-sacándolo de la mochila.

-¿Un libro? ¿Tu? es el fin del mundo-con burla en sus palabras

-Calla muerto, míralo-tirándoselo en la cara con enfado-tsk.

-Vale, no seas asi-lo coge y empieza a ojearlo con poco interés-¿Qué es esto?

-Trata de cosas muy chulas, magia, ángeles, demonios, maldiciones y cosas así-mostrando mucho interés, aficionaba las cosas surrealistas, siempre decía que la realidad era muy aburrida para él, todo lo contrario a lo que pensaba su amigo.

-No me interesa la verdad-ojeándolo

-¿Cómo? ¡Qué dices! Es muy interesante y educativo-poniendo cara de serio

-mmm….

-Mola porque explica de alguna manera una antigua civilización creada a partir de los dioses del cielo, y que mandaron a sus ángeles a velar de este mundo tan ignorante en ese tiempo, incluso dominaron las más altas tecnologías que hay en hoy en día, fascinante ¿cierto?-hablando sin parar, haciendo gestos con sus manos.

-Estos símbolos, los he visto antes, pero donde-dijo en voz muy baja, cogiendo su mentón con la mano en posición pensativa.

-¿eh? Símbolos, te refieres a estos-cogiendo ahora el libro-Quieren decir que estos ángeles bajaron al mundo pero que….mmm….ah… como era-pensando con los ojos cerrados

-Déjalo no me importa nada-caminando delante

-Espera ya me acuerdo-alcanzándolo-Trata de dioses que controlan los elementos seres poderosos que provocarían el propio apocalipsis

-¿En serio de donde lo sacaste?

-Del sótano de casa ¿por?

-Es de Hitomiko

-Ni idea pero me llamo la atención este libro, es como si me llamase a leerlo, antes era incapaz de leerlo, pero con el tiempo pude creo que justamente el día que cumplí 17.

-Qué extraño pero no me creo nada.

-Es verdad te lo juro Hiroto, sobretodo porque cuando lo pude leer ponía nuestros nombres.

-¿Qué?-pararon en seco, eso ultimo le llamo la atención sus nombres, volteo a ver a su amigo.

-Aquí pone nuestros nombres, incluso los del Endou, Goenji, y dos que no conozco.

"Haremos que de nosotros nunca os olvidéis,

y que de nuestros nombres en vuestros recuerden,

y es verdad que el tiempo se para

Haremos que el tiempo se pare,

Volveremos

Marcaremos vuestros vidas..."

"vuestros nombres en el futuro no cambiaran

Pues malditos os dejaremos

Goenji Shuuya

Fidio Aldena

Endo Mamoru

Genda Koujirou

Kiyama Hiroto

Nagumo Haruya

Fudou Akio

Tsunami Jousuke

La muerte es el precio que pagáis"

-Impo….imposi…imposible.-sus ojos se agrandaron, no daba crédito a lo que leía, un fuerte aire incandescente se produjo en el ambiente ahogándolos en alguna manera, sofocándolos en su interior, algo le rondaba la cabeza, el libro empezó a brillar ambos chicos cegados quedaron, transportados a otra época.

"-Señor…-llamaba un pequeño niño al bello joven de cabellos verdosos sueltos y largos.

-¿Dime pequeño?-con una dulce voz, poniéndose de rodillas para estar a su altura.

-Quisiera pedirle un favor-con cara sonrojada, este niño de ojos jade le encantaban al joven ángel.

-Cualquier pequeño-acariciando su pelo rojo.

-¿Qué es esto Nagumo?-mirando a su alrededor y a su amigo.

-No lo…lo….se-observando el paisaje, las gentes, las ropas, no comprendía que había pasado y lo más curioso fue que no podía leer nada del libro, estaba en el blanco las páginas.

-Esto es irreal, es un sueño-frotándose los ojos con fuerza con las manos a ver si despertaba.

-Mira Hiroto allí-señalando con la mano al joven chico de pelo verde y el niño.

-¿Puedo ver….sus alas?-mirando de reojo al chico.

-Claro, por ti todo-sonriendo y levantándose para mostrar sus hermosas alas.

-¿Alas?, Ese chico…me recuerda a alguien…-mirándolo fijamente.

-Gracias-levantándolo en rostro y sonriendo ampliamente. Él ángel se levantó con gracia, cerró los ojos, y de la nada le empezaron a crecer dos preciosas alas con un tono verdoso de su espalda, un débil viento apareció a su alrededor, el aleteo suyo hizo caer unas cuantas plumas suyas, el niño sonrió gustoso, ver al ángel en todo su esplendor era grandioso para cualquier humano del mundo, mientras ambos humanos traídos del pasado observaron con belleza aquel joven.

-Es un Ángel-dijo sorprendido y feliz el ojo ámbar

-Guau sois muy hermoso Ryuuji-sama-dijo el pequeño niño abrazando al chico que lo cogió en brazos

-Mido…-fue lo único que pronuncio Hiroto con gran asombro.

-Lo son más aquellos que tienen el corazón puro, pequeño Hiroto

-Hiroto, ellos, no serán….-hablo el joven de pelo rojo y ojos ámbar, y de la nada se vieron envueltos en una luz tenue proveniente del libro, aparecieron de nuevo en el camino a la escuela, Hiroto no cabía en su asombro, volvió a ver al chico de sus sueños, sus pesadillas, sus temores, el fuego es su símbolo y el deseo es el anhelo de su corazón.

En casa de Endo, los gritos no cesaban, por otra parte el chico de la banda no oía los gritos estaba sordo, una sombra con forma humana tapaba sus oídos, con lentitud se acercaba la enorme serpiente al chico que está en la cocina, escucho un sonido del suelo, volteo la mirada con lenta rapidez vio con horror a la gigante serpiente de ahora 5 metros de largo, intento escapar de ella, la serpiente alzo su cola contra él, mientras el chico se agacho con rapidez, arrastras sale de la cocina, se dirige hacia el salón para salir al jardín, en pijama salió con gran equilibrio esquivando la gran cola de aquella bestia enorme, cuando poco le faltaba para salir, le agarro del abdomen con la cola, lo levanto del suelo, lo envolvió casi asfixiándolo, lo acerco a la cara de la serpiente con la lengua pasándole por la cara, en bajo susurro al chico con gran enfado en sus palabras.

-Tú, sssuciosss humanos acabare con vosssotrosss, faltasss cometissteisss y pagareisss por ellosss shshshshshsh-riendo la serpiente con malicia.

-¿Fal…fa…fal…tas?-pregunto el chico con un ojo cerrado casi ahogándose con la cola.

-Lesss traicionassteisss y morireisss-sentencio con sus palabras la gran criatura creada por el ser celestial, la deidad de los Animales.

El chico prisionero de la serpiente, recordó por un segundo, la sonrisa de un chico de belleza lejos e inalcanzable a los humanos, y dijo su nombre, en divagación.

-Kazemaru…

En otro lugar lejos, el dios del tiempo despertando le pareció volver al pasado, donde el niño que cuidaba le llamaba inocentemente, el niño que creció y amo, un amor que olvido al volver a un cuerpo vacío de sentimientos ajenos.

-¿Mi alma? ¿mi corazón? Que son de ellos…¿Dónde estarán?-se cuestionaba la divinidad, pero no solo él…todos.