Capitulo 6: Un lector…un niño tabú…

"-Adultos, ¿Por qué apartáis a ese niño? –hablo un ángel de alas frías, piel fría, unos ojos que hielan el cuerpo, observando al niño, -¿Por qué lloráis?

-Soy diferente, mis ojos, mi pelo –rompe a llorar- mis papas murieron.

-No entiendo…-confuso el ángel, desconocía los sentimientos. Recordó que los niños de ojos ámbar son demonios. –Temer no debes, ven a mi, te protegeré, te otorgare el poder de leer el pasado –abrazando al niño, envolviéndole en sus alas enormes. Dormido quedo el niño en los brazos de Morfeo, ahora aquel hermoso ser celestial se vio curioso, el calor del niño, le hacia feliz.

Seres nacidos de la tierra, no juzguéis a lo desconocido, pues salvar puede algún día."

Esa mañana tan extraña mantenía lejos de sus pensamientos a los jóvenes en los cuales tuvieron su primer enfrentamiento, "un obelisco", su suerte estaba de su parte, si el joven de los ojos ámbar no tuviera el libro, no estarían con vida.

Todos cayeron al suelo, respiraron con gran alivio, no cabían en su asombro esa experiencia no será fácil de olvidar.

El castaño de la banda atendió a sus padres e insistió en no ir al colegio por cuidarles, pero su madre le ordeno que vaya.

-Hijo no está bien que faltes-dijo su madre forzando una sonrisa, pero era difícil el miedo se apodero de ellos.

-Madre…-abrazándola con mucha miedo-Yo…eso…-sollozando en el hombro de su amada madre

-No te preocupes ve con tus amigos-reconfortándolo, el chico hizo caso a su madre, se fue con sus compañeros con gran pesar.

En el camino iban pensando que era un mal sueño, una pesadilla maldita, una condenada pesadilla, o eso quería pensar, todos mostraban el horror en su cara, pero algo más les inquieto ¿Desde cuándo Nagumo lee en griego?, miraron con rareza a su amigo el cual no paraba de leer el libro con curiosidad, como si buscase algo.

-¿Nagumo? –llamo Genda, viendo que su amigo estaba ausente.

-¡Hey! –volvió a llamar Endou poniéndose delante de este.

-¿Qué?-pregunto secamente al llamado de sus amigos Endo y Genda

-¿Te ocurre algo? –ya preocupados

-Hiroto, este libro….lo puedo leer totalmente-dijo con un tono serio

-¿Que dice?-dijo Endo curioso

-Habla de 8 deidades controladoras de todo aquello formado por la materia, vendrán aquí tomaran todo bajo sus dominios dentro de poco…o…-asustado de lo que leía cada vez, pasaba las paginas buscando respuestas

-Esto no me gusta para nada –dijo con la voz grave, notaba que la cosa no ira bien.

-Genda es todo mentira, no existen los ángeles y ni los dioses-soltando una risita de esperanza por su parte Hiroto

-Si es mentira entonces ¿la serpiente?-dijo Endo recordando lo que paso hace nada todo preocupado

-Pues….-no tenía respuesta a eso

-Chicos…-llamo en seco Nagumo sin despegar sus ojos del libro.

-¿Qué? –al unísono a la espera.

-Estas deidades están en la tierra, en esta época -mirándolos- vienen a por aquellos que nombran, mirad-mostrando el libro, quedaron en shock al ver que las palabras cambiaron.

-Mi nombre… ¿Genda Koujirou?

-Endo Mamoru…-incrédulo- esto es una broma ¿verdad? –riendo nervioso.

-No –respondio serio.

-Nagumo párale ya, no estoy para bromas –de los nervios Genda.

-Joder que no es ninguna broma-defendiéndose, se molesto que no le creyeran.

Todos miraron raro a Nagumo no se creían las palabras de este, a sus espaldas pasaba un chico de cabellos pálidos, tez blanca y ojos anaranjados mostraba en su cara orgullo, se acercó sigilosamente por detrás de Nagumo arrebatándoles el libro de las manos.
-Devuélvemelo-grito molesto el pelirrojo todos demás querían saber de dónde salió y porque.

-Vaya vaya eres un lector, enhorabuena no todos los días se encuentra uno, sobretodo en estas épocas, pensé que estaban muertos-riendo con el libro en la mano, dando a conocer una nueva información.

-¿Quién eres?-pregunto Hiroto

-¿Yo? Soy nuevo en todo esto, y debo deciros que un lector trae muy mala suerte sobre todo si se entera el dios de la Sentencia-atravesándoles con su mirada fría –Advertidos quedáis- marchándose con el libro en mano

-Espera-deteniéndole Hiroto- ese libro es de mi hermana, devuelmelo

-Oh cierto perdóname-se lo entrega gentilmente- disculpa mi atrevimiento, me parecio tan tentador ojearlo –sin dejar de mirar a Nagumo.
-Un lector… ¿Qué es?-se atrevió a preguntar Genda

-Son aquellos que son capaces de leer la lengua antigua de los ángeles a través del griego moderno –parando- tienen la habilidad de conocer como fue la auténtica naturaleza del hombre, en el pasado –con una mirada maliciosa

-Tu…como sabes eso…-dijo Nagumo con un miedo recorrerle el cuerpo.

-Fácil yo soy un lector al igual que tú, guarda tus espaldas no vaya ser que el dios de la Sentencia te descubra, no le agrada nada los lectores-volteando, dejando ver una macabra sonrisa- ha matado a todos aquellos que tienen esa habilidad, una última cosa, protegeos del dios del Tiempo-Espacio no tiene bueno admiración por los humanos entrometidos -yéndose a la entrada de la escuela.

-Ese chico no me inspira confianza –hablo firme y seguro Hiroto.

-Genda, él… ¿hablo de dioses? –dijo Endou mirando al chico irse

-De dos exactamente-con los ojos abiertos demostrando pavor.

-Nagumo-dijo Endo zarandeándolo- ¿Qué te pasa?-mirándolo confundido

-Esos dioses…..no son cualquier cosa….son quienes dominan la muerte…-bajando la cabeza, el miedo se propino de él, en anteriores sueños oyo las voces de un ángel decir "Soy la otra cara de la muerte, nada escapa a mi...el tiempo y la vida unimos la muerte …somos uno …..Formamos la autentico terror de aquellos que desean probar el dulce beso de la parca en su piel…."

-Te crees las sandeces de ese tipo-dijo Endo ya molesto

-No hagas caso a sus palabras tiene pinta de un psicópata –dijo Genda

-CALLAROS-grito Nagumo su cuerpo temblaba, empezó a sudar, como en sus pesadillas….

"Jadeando con poca respiración, acotando el oxígeno, escapando de las garras de los soldados, corría un joven con desesperación por los pasillos su meta la habitación del ángel de ojos gélidos, amaba con todo su ser aquel ángel venido del cielo, se odiaba sentía asco hacia su persona, las sordas palabras le engañaron se cegó por pensar que la divinidad jamás sentiría amor por un insignificante humano como él.

Mirando las inmensas paredes del castillo oscuro observo como de una habitación salió una niebla de fría, reconoció al instante quien la había creado, camino despacio hasta el lugar, escucho como las grandes puertas se abrían a su paso, por la culpa de la niebla no diviso nada su corazón iba a mil por hora, solo sintió un crujido, como de algo rompiéndose, al poco de acercarse más vio una figura, sacó su arma rápidamente, al ver que esa sombra daba un paso hacia él, sin pensarlo, por el miedo recorrerle, disparo pero antes escucho una débil y delicada voz.

-Nagumo….te esperaba….yo…-cayendo al suelo por el disparo de sus gélidos labios salía sangre, cuya sangre manchaba el cuerpo frio y ropas del joven.

-No… ¡NO! -grito en su cabeza, vio como ese cuerpo cayo, escucho crujir mil cristales a la vez, a sus pies había pequeños cristales en el suelo, temía una cosa, dio varios pasos hacia el cuerpo en el suelo, la temperatura del lugar bajaba a una rápida velocidad, la niebla se disipo y dejo ver un bello ángel tendido en el suelo con los ojos abiertos bajándole una delgada línea de lágrimas, pero no eran de agua, eran de sangre, de un color espeso, su sangre abierta esperando ser cogida por el calor de quien él esperaba, la otra mano aguardaba un pequeño amuleto de la suerte, alrededor del ángel se podía observar con temor y dolor, las gigantescas alas de hielo rotas en pedazos, solo dos alas seguían enteras con pequeños huecos de los cuales salía un color carmesí, "sangre", joven que buscaba a su ángel, cayó al suelo con la expresión de su cara asustado, bajándole pesadas lágrimas, su puño cerraba con fuerza, su otra mano tiraba el arma con la que acabo con el ángel, su dolor la tristeza lo invadió, su mano temblorosa agarro la fría mano de su amor, la junto con su rostro, el joven susurro lentas palabras.

-¿Po…por….q..que?-con los ojos abiertos bajándole sangre

-No…no quise disparar…todo…fue un error…te llevare conmigo…-recogiéndolo en un abrazo cálido- Ven…estaremos los dos solos….
A sus espaldas un hombre con malas intenciones apareció, traía consigo una perversa sonrisa símbolo de victoria
-Oh el ángel mío ¿estás bien? Acabare con este sucio humano que quiso con tu vida acabar-apuntando al chico que abrazaba al ángel, este volteo y con lágrimas en sus ojos lo miro con rabia, en sus ojos se veía una ira nunca vista, los ojos de un demonio.
-No te atrevas a mirarme asi desgraciado, eres un maldito niño tabú.

-Y que si lo soy, déjame en paz, me engañaste, me apartaste de lo que más quería ahora veras-sacando su arma

-Je, ¿Qué me harás? ¿Matarme?-riéndose ante tal idea.

-Lo hare-dejándole de caer lágrimas.

-Acabad con ambos, ese ángel está sentenciado-al oír esas palabras el pobre ángel, cerró sus ojos con pesadez, su sangre salía sin que él quisiera pero ¿Qué más podía hacer? Un ser divino es débil cuando sus plumas son usadas en beneficio propio y es…traicionado con el amor, el auténtico amor…una medicina que puede costar la vida si no tienes el antídoto cerca, dándote calor.

-¿Soy un juguete sucio humano?-hablando sin quebrar su voz, aunque le costaba

-No, pero tus alas están rotas y convertidas en cristales no me sirves para nada-girándose

-Vuelve, te matare-levantándose con el joven de las alas rotas, apuntándolo, para su suerte fue rodeo por la multitud de soldados tras la niebla, los dos estaban entre la espada y la pared la muerte les aguardaba juntos, cerro sus ojos aferrándose al joven cayendo al suelo, sintió algo extraño el frio cuerpo de su amado se rompía a pedazos como diminutos cristales, levanta su vista con miedo en sus ojos, ve sonreír al chico mientras su cuerpo se va derrumbándose lentamente, primero sus alas, sus piernas finas, sus delgados brazos, tocando su rostro rompiéndose en líneas por todo su delicado rostro.

-No…no…me dejes….-intentando que no se rompa, coge con ambas manos su frágil y rostro y lo hunde en un profundo beso suave pero no calido.

-Adiós….acabaste con mi vida…pero…no…te…odio...-perdiendo calor, sus manos cayeron como en cristal.

-Suzuno…perdóname….vuelve…..-juntando sus frentes

-Seré….el Dios de la Sentencia…..aquellos me temerán….junto con mi hermano el Tiempo…..-desvaneciéndose en el aire dejando tras de si una niebla espesa. Dejando al chico pelirrojo aferrarse a los cristales del cuerpo inexistente del ángel."

-Vamos a clase mejor-dijo Genda cortando pensamiento de todos y encaminándose a la entrada.

-Nagumo, te encuentras bien, esto parece que te afectase-dijo Hiroto apoyándose en el otro.

-Chicos debo ir a clase nos vemos-corriendo dijo Endo

-Vale, nos vemos en el almuerzo-despidiéndose de su amigo, el ojos ámbar tenía la mirada afligida..

Llegando a los casilleros el joven de la banda naranja diviso con dificultad un joven de cabellos largos azules con una figura muy estilizada, en ese momento tuvo el impulso de hablarle al estar de espaldas le toco el hombro se volteo y tan solo era su imaginación era una chica de cabellos castaños, se equivocó, su corazón se había acelerado por nada, se sintió vacío por dentro como si le faltase algo

-Kazemaru…-susurro al viento, se dio cuenta que nombro a alguien que no conocía. -¿Cómo? Yo…Kaze…-mirando su mano intentado recordar algo.