Capítulo 8: En presencia de una Deidad.

-.-.-.-

Los jóvenes lectores: del pasado y futuro, silenciaron su voz por un rato, al nuevo lector le costaba entender con suma resignación su nuevo papel en el mundo.

La salvar aquello que es divino.

No tenía claro porque debía hacerlo, pero su corazón lo empujaba a decir que si, a poder intentar luchar por su vida, y por aquel quien no recuerda.

-¡Atsuya ayúdame hacerme más fuerte! –decidido, con su libro en mano, su rostro mostraba confianza.

-¡Me alegra saber eso! –sonriendo de lado.

-Pero antes de ello, dime una cosa –mostrando más interés.

-¿Por qué te protege el dios del Destino? ¿Si tú eres un humano? –cuestionando su existencia, ya que se contradecía al decir "Soy el hermano del Destino, pero soy humano", la divinidad nunca se mezclaba con los seres inferiores.

-Eso es algo que tan solo te contestare en un combate –dando tres pasos hacia atrás de un salto, quería ponerlo aprueba antes de saber la verdad, mostro una cara llena de orgullo, puesto no le alcanzaría al nivel que están de poder.

-¿Combate? Vale, te las has ganado a pulso –corriendo hacia él con el puño en alto, pego un gran grito. El otro le esquiva fácilmente, en eso Nagumo ve como abre el libro y empieza a brillar, soltando unas palabras.

-*¡ακινητοποίηση! –dijo Atsuya, la luz que salió del libro fue lanzada contra Nagumo, que quedó paralizado.

-¡Mierda! ¿Pero qué…? Mi cuerpo no responde –se decía a si mismo al ver que no se podía mover, estaba a merced de otro chico.

-¡Bah! Eres un lector pero no tienes ni idea del poder que se te ha encomendado, creo que Hiroto es mejor que tú –subestimándolo, y a su vez riéndose de él.

-¡Soy mejor! ¡Y te lo demostrare! –liberando una gran energía de su cuerpo, saco su libro abrió la primera página y leyó con claridad, y hablo. -**¡ φωτιά ! –grito con todas sus fuerzas, haciendo que saliera fuego de su libro rodeando al otro.

-¡Kyaa! –fue lanzado por el fuego el joven, chocando contra la pared, cayendo al suelo de frente, con dificultad se levantó. –No está nada mal para alguien como tú-poniéndose en pie –Ahora responderé a tu absurda pregunta-riendo.

"-¡Que hermoso paisaje! –Decía un hermoso ángel de cabellos grisáceos, con los ojos plateados, y ropas holgadas de color blanco. Caminaba por los campos llenos de flores, me encantaba el lugar, tan verde, lleno de vida, de colores, respirar ese ambiente era tan agradable, en su paseo, observo un cuerpo tirado en el campo, era un mujer de mediana edad, sus ropas eran feas y viejas, daba aparentar que era pobre, su pelo era largo y rosado, su piel magullada dejaba mostrar su tez blanca, con curiosidad se acerca al cuerpo, se agacho y miro como, entre sus brazos tenía un bebe, -envuelto en telas sucias y viejas- toco con su mano la frente del recién nacido. Estaba muerto, con susto el joven ángel, sintió pena, la madre respiraba difícilmente, pero dijo unas palabras al joven.

-Por favor…cuida de mi hijo…es mi mayor tesoro-sollozando del dolor, creía aun que su hijo seguía con viva, el amor de una madre no tiene límites. –Es un niño aun…pero es mi vida entera…-llorando, se aferraba más al bebe sin viva, se negaba a creer eso, el ángel compasivo, se puso de rodillas frente la mujer, y con delicadeza cogió al niño entre sus brazos, mirando con alegría al bebe, con su voz celestial, ordeno en palabras que su vida volviera, pero con un precio a cambio.

-Mujer tu hijo vera cada día el sol, vera caer la luna, pues vida le daré a este niño, en cambio tu mujer, tu vida debes dar.-Esto último dijo con tristeza, podía salvar a ambos, pero al ser un bebe que nació muerto no podía nada más que cambiar una vida por otra.

-Está bien…todo por mi amado hijo mío-alzando su débilmente, y temblorosa su mano, rozando su piel fría, lloro de la felicidad, su hijo vivirá.-Yo ya he vivido lo suficiente en este mundo, él vera todo lo que yo no he descubierto, me arrepiento de no verlo crecer, reír, llorar, enfadarse, verlo rodeado de amigos. Mi vida te daré. Se fuerte, conviértete en un buen hombre, Atsuya. –Agonizando entre lágrimas su mano cayo.-Miro al ángel, y le sonrió felizmente.

-***που γεννήθηκενεκρό,ζειστον κόσμοτων ζωντανών.-pronuncio con fuerza, dejando ver sus alas, las plumas caían de sus inmensas alas, para rodear al bebe, una tenue luz blanca atravesó al niño, a los segundos el pequeño abrió los ojos, y sonrió.

-Gracias, Atsuya, se bueno, yo, tu madre te cuidare desde los cielos, amor mío…-mirando a su bebe, el ángel, apiadado coloco al niño al lado de la mujer, esta simplemente lloro de alegría, el niño contento cogió unos mechones de su mama jugando. La mujer no tenía más aliento y cerró los ojos pesadamente, agradeciendo al ser celestial todo.

-Mujer, este niño tendrá familia, lo adoptare como hermano mío, seré su familia.-dijo despidiéndose de la hermosa mujer muerta, en agradecimiento, rodeo a la mujer con plumas blancas, para que así descansase en paz y tranquilidad.-Te presentare a mis hermanos. Te cuidare hermano, Atsuya.".

-¿ahora me crees?-respondiendo a su pregunta.

-Hai…pero aún tengo dudas.

-Eres un poco corto –riéndose en su cara.

-¡No es eso! –Refunfuñando- Digo eso porque, en este libro habla de tres lectores, tres caballeros y tres magos.

-Oh eso, cierto no te lo he explicado.

-¿Qué es?

-Tu y yo somos lectores, pero falta uno mas –serio- los tres magos son lo opuesto al Dios del agua, animal-tierra, y del Destino. Los caballeros son lo opuesto al dios del Tiempo-Viento, Control, Deseo-Fuego.

-Los más poderosos, he de suponer que son los tres últimos. –seguro de si mismo.

-Puede pero no, son más peligrosos son el Control, Tiempo y la Tierra.

El ambiente se llenó de dudas y preguntas, pero por cada respuesta surgía otras 100 preguntas más.

En la gran mansión, hogar de nuestras divinidades, se encontraban descansadas, pero agobiados, la idea de ir a la escuela lleno de desconocidos no era de su agrado.

Todas sus enseñanzas estaban basadas en su hogar, sus tutores, los guardianes se encargaron de darles una educación como a cualquier niño-adolescente, su preocupación era que: serán buenos, no habrá problemas, las profesores estarán a la altura. Por otra parte la preocupación de sus guardianes era otra "reencontrarse con su amor, que una vez les traiciono."

El mayor de las divinidades tomaba una taza de té al lado de su hermano, el Tiempo.

-Hermanos, tomáoslo con calma-intentando tranquilizarlos.

-Lo se, pero Afuro, entiende soy muy nervioso-daba escusa el joven de cabellos verdosos.

-No pasara nada, de verdad que desconfiados sois a veces-apareciendo por la puerta la Deidad de la Tierra, un joven de rastas, y con lentes.

-¡Kidou! No me digas eso –con pucheros

-Midorikawa, la calma y la paciencia es la mejor arma ante todo- digo el joven del Agua.

-Tu y forma de ver las cosas –quejándose, la hora del almuerzo era un caos, el dios de Tiempo cansado de las discusiones ente los jóvenes le molestaron, se levanto, alzo su mano arriba cerrando tres de sus dedos, ahora bajo su mano rapidamamente provocando un fuerte viento en el comedor.

-¡Para! –grito el dios de la sentencia, que molesto hizo lo mismo mandando un aire frio casi congelador.

-¡Que frio! –digo el del fuego, ahora veréis- ¡Piro! –grito, el comedor se hizo un infierno, el aire se calentó, ahora era el turno del dios del agua.

-¡Aqua! –inundo el comedor. Afuro sin darle importancia, levanto todo lo destruido: mesa, sillas, comida, cuadros, todo al aire.

-Midorikawa quémalo todo, ya compraremos otros –ordeno, el otro hizo caso.

-Vaya chicos, otra vez nos quedamos sin mesa –dijo en ironía su guardián.

-¡Edgar! No fue culpa mía –se defendían todos.

-Lo se, bueno, no os veo preparados para ir hoy, tendréis que ir mañana, sin falta, descansad y meditad sobre la situación, Afuro te lo encargo.

-De acuerdo, por cierto Edgar, quiero hablar contigo, Osamu y Saint, te parece bien.

-Si –nervioso contesto. Se marchó a su estudio a informar a los demás.

-Últimamente está más nervioso, no crees.

-Kazemaru, tu suposición me desconcierta –caminando con relajación Afuro.-creo que será que nos teme.

-Si, creo lo mismo.-mirando a sus demás hermanos discutir.

-Déjales son aún ingenuos e inocentes, debemos protegerles de lo que esta fuera de nosotros. Seremos siempre una familia.

La idea que tenía el ángel mayor de todos, era muy clara, "alejar lo desconocido de nosotros", temían el daño, el dolor de ser traicionado, y eso, los dos dioses no se daban cuenta, por ello querían destruir ese mundo negro, lleno de obscuros pensamientos, hacer un nuevo mundo donde solo existe la buena voluntad. Eso creían poder hacer por su bien. Las sombras acechan a las alas de las deidades, quieren mancharlas de nuevo, con la sangre de otros.

Más allá de todo, de la ciudad, de la escuela, la gran mansión, de las observaciones divinas, un ser de alma negra planeaba hacerse con "sus ángeles" de nuevo.

Su apariencia era diferente, más joven, su vestimenta teñida de negro, como su corazón, sus ojos son las de un demonio, sonreía.

-¡vaya, vaya! Son aquellos que leo en los manuscritos, bien, yo me are con ellos, cambiare este mundo, todos se postraran ante mi.

-¡Mi señor! La libreta del dios de la Tierra-animal, se …ha quemado.-se excusó.

-No importa, ahora sabemos que su poder limites no tiene, gracias a él, he podido averiguarlo- dijo en hombre de negro, sentado en una oscura sala sin mostrar su rostro, al chico que nombro, salió de las sombras con un libro en mano, mostrando una gran sonrisa pérfida.

-Entonces, nos pondremos en marcha. –dijo el que uso el poder de una deidad contra los chicos.

-No, de momento no, quiero saber quiénes son los soldados que murieron hace mucho por salvar inútilmente a los Ángeles.

-Entendido, esperare órdenes.

-Me gusta, ve con él –le hablo al chico del libro.- Con tu ayuda buscar a los otros lectores será fácil, cuando les encontréis traédmelos, pero matad al que tiene el libro de futuro, no lo quiero con vida.-rio con suma fuerza, la idea de tener seres celestiales para su dominación era perfecta, simplemente brillante, jamás lo había pensado ni en sus sueños, hasta que encontró un manuscrito.

-.-.-.-.-.-.

Capítulo 9: Llegando a un nuevo lugar.