Capítulo 11: La clase de las artes. Zephir la tierra del Viento

"-Levantaos hermanos mios. Hoy seremos dioses de todo aquello que toca nuestros padres: Anar, padre de la luz, y nuestro fogosa madre Isil, cuidadora de las criaturas del mundo-hablo vigoroso con palabras de confianza, sentado en el trono, con copa de vino en mano. Sus hermanos arrodillados ante él.

-¡Hermano! Seremos protectores de esta nueva era, nos alzaremos con todo nuestro esplendor-dijo el hermano mediado, de larga cabellera azulado, con la espasa "Artema" en sus manos.

-¡Resguardare el espiritu de los humanos en sus corazones!-pronuncio en alto uno de los menores, de larga cabellera verde, con ojos negros, en su mano aguadaba la vara "Nirvana".

-Si, queridos hermanos-con una mirada terrorifica, los rayos, el clima se volvio negro a su alrededor. Por su cabeza rondaba una idea catastrofica.

Mi cuerpo imperfecto resurguira entre los mortales.

Volvere lleno de vida, acabare con todo ser vivo."

"Escritos en un viejo maniscrito, solo los lectores hijos del dios del Destino podian leerlo. Cada generacion, los lectores morian a manos de los humanos ciegos. ¿Nos llevo por buen camino no desvelar a nuestros propios dioses? Es asi como queremos vivir. Con miedo a morir de una manera espelunante." -Casandra. Guardiana.

Los jovenes humanos, protagonista de la mas oscura historia, llegaban a su destino,el instituto, donde curiosos esperaban a la llegada de sus otros amigos.

Ese dia se sentian extrañados, como si algo nuevo fuera a pasar. Sus razones tenia dos de ellos: Nagumo Haruya y Tsunami Jousuke, dos jovenes con habilidades reconocidas.

El mayor de todos, Tsunami, antes de entrar a clases como todo buen estudiante, se dirigio a la piscina de la escuela, tenia pase libre, era el campeon de natacion, antes de entrar a clase queria estar con la mente despejada, desde que conocio Fanxia deseaba volver ahi, volver a verle. Nadaba, sentia como la energia negativa liberaba de su cuerpo. Despues de unos minutos decidio parar a descansar un poco, cogio una botella de agua de la cual bebio. Detras suyo noto la presencia de alguien. Y su instinto no le engañaba.

Se encontro con unos ojos de color mar. La botella de las manos se le cayo. Al parecer el chico de los ojos claros estaba perdido.

-Disculpe...amm..la clase de primero-pregunto mirando a su alrededor-Me he perdido, soy nuevo-con sonrisa angelical.

-¿Tachimukai...?-pronuncio sin prestar atencion a lo que le decia el chico.

-Co-como...me conoces-asustado, dio un paso hacia atras- ¿Quien eres tu? ¿Por que me conoces?-bloqueado, su cabeza empezo a dolerle fuertemente, agarro su cabeza con sus manos, cayo de rodillas, el mayor temio, sin dudarlo le agarro de la mano al menor.

-¡NO ME TOQUES!-grito el otro, con los ojos lleno de vacio, con su voz llamo al agua de la piscinca-¡FUERA!.

El agua de ña piscina se alzo en forma de una gran ola, su objetivo: Tsunami.

El mayor no iba a ceder, sabia que esto ocurriria en su momento.

-¡Eres Aqua!-dijo girando su vista a la gran ola que lo devora entre sus aguas

-¡TSUNAMI!-una voz salio de su boca, como reaccionando a la llamada de su nombre secreto. Una luz salio de la frente del menor dando energias al mayor sumergido en las aguas.

Este al oir la voz del chico, saco fuerzas y del mismo agua saco una vara de color celeste, con un orbe azul oscuro en el centro. Su pecho brillo intensamente, el cual pronuncio palabras caidas.

-¡Agua disipate ante la presencia del Mago de la laguna!-ordeno dando un corte en las aguas. La gran ola se convirtio en agua de la piscina, Tsunami cayo al agua, respirando alegre por su logro. Salio rapidamente haber al chico.

-¡Tachimukai!-viendo que desaparecio de su vista. -¿Eres real o eres un sueño?-con la vara en mano.

En la clase de audicion, donde el pobre Fidio, se dio por seguro de que encontraria sus clases, se perdio en las instalaciones sin encontrar su clase.

-¿Dove sono?-preguntado a su cabeza. Mientras paseaba por los alrededores, escucho una dulce melodia que lo atraia con fuerza, su cuerpo corria sin actuar o mandar. Esa melodia la habia escuchado con anterioridad.

"Por los llanos caminos que llevan a un gran frondoso arbol, donde un joven angel reposaba bajo su sombra a tocar una melodiosa cancion con su clarinete.

Un niño de ojos grandes, de color zafiro, observaba desde su lugar el mecer de aquellos rubios cabellos, era como si el viento bailara con su pelo, y las hojas eran los coros al sonido de tal instrumento tocado por una divinidad caida del cielo.

La musica paro de tocar. El niño abrio sus ojos al notar que la cancion ceso. Se asusto un poco ver como esos rojos ojos le observaban detenidamente, bajo esa sonrisa tan pura.

-Pequeño quieres...¿Tocar junto a mi?-hizo peticion al niño-Acercate a mi-alzando su mano blanca.

El niño sacudio su cabeza nervioso, sus mejillas sonrojadas quedaron-¡Soy una molestia!

El angel rio-No lo eres, ven, sientate a mi lado, te tocare una cancion-sonriendo al niño. El otro se acerco lentamente a su lado se sento. Lo contemplo. Cerro los ojos nuevamente, amaba ese sonido, la melodia era una delicia para sus oidos."

El muchacho llego a la sala donde la musica salia, por impulso abrio la puerta de golpe, se llevo una gran sorpresa. Los chicos de antes estaban tocando unos instrumentos, en su interior se desiluciono, volteo su vista, ahi estaba el rubio de antes, danzando al son de la musica, la profesora cayo a los encantaos del nuevo grupo.

El rubio danzaba, dando vueltas, sus cabellos dorados era tan largos y hermoso. Su vista no pudo despegar, ni parpadear.

Todo a su alrededor se volvio negro, solo la figura del chico bailar y la musica sonar, podia ver en ese lugar negro, daba un paso adelante en esa oscura realidad, queria tocar al chico con sus manos.

-¡Afuro!-grito, llego alcanzar la mano del joven- ¡No te vayas-dijo en pena con ojos afligidos, el otro cambio de expresion en su rostro.

-¡Ahhh!-pego un grito fuerte, su cabeza queria estallar. Fidio asustado quiso coger al chico entre sus brazos, pero una sombra se lo impedio.

-¿Quien eres tu?-le grito Fidio-Apartate de él-viendo que la sombra sostenia el fragil cuello del chico.

-Soy Aphrodite, el dios del cielo, vastago del Sol y Luna-sonriendo la sombra, tomo la forma de Afuro-Y este chico es mi recipiente ha hacerme eterno.

-¡Jamas pasara eso! Lo impedire-lanzandose sobre Afuro, pero la sombra saco alas de grandes dimensiones de color blancos.

-Iluso, los manuscritos fueron quemados por mis tontos seguidores-riendo-¡Ser humano inferior vas a morir en mis manos!-soltando a Afuro, para ahogar a Fidio.

-¡No..no..no morire en tus manos!-intentando respirar-¡Soy descendiente de la Sacerdotisa Casandra!-solto como una dinamita, palabras de fuego para la sombra de un dios. Lo solto enseguida al oir ese nombre. EL joven cayo al suelo, junto con Afuro.

-¿Casandra? Esa infeliz, tuvo hijos...-sombrado-Si asi...No...¡Siguen con vidas los tres lectores!-grito, de la nada todo volvio a la normalidad. En la realidad, Fidio y Afuro, tomados de la mano, quedaron desmayados en el suelo.

"Sucia humana, Te levantaste en contra mia con la espada de tu señor, la Excalibur, tu muerte fue tu precio. Ahora la muerte de tu ultimo hijo caera en mis manos."

En la entrada de la escuela, esperando se encontraba el ultimo lector por buscar. Un joven de ojos penetrantes e intensos a la vez. Sus intenciones capturar al otro.

Capitulo 12: Zephir la tierra del viento.