Capitulo 12: Zephir la tierra del viento

La ilusion donde la Deidad de todo creo, disipo todo para volver al mundo real junto a Fidio, que este sostenia en brazos jadeando fuertemente con magulladuras, con heridas abiertas, cayo de rodillas con el angel rubio en brazos quien se mantenia desmayado.

Su hermano Kazemaru dio un paso adelante ante las miradas atonicas de los demas, no sabian que habia pasado, de la nada aparecen de tal forma sin razones aparentes. El dios del Tiempo fruncio el ceño.

-¿Que se supone que haces con mi hermano?-con palabras de enfado manteniendo un tono de seriedad.

-Yo...-pausando le costaba respirar- Aphrodite...-es lo unico que alcanzo a decir antes de caer desmayado junto a la persona que un tiempo atras muy lejano amo.

Atonico miro a sus demas hermanos-¿Aphrodite? No...Nadie sabe su verdadera identidad...Solo -miro rapidamente a su hermano Fubuki-Los lectures. -penso mientras ordenada a Suzuno y Fubuki a llevar al mayor de ellos a la enfermeria, mientras los demas llevaban a Fidio al mismo sitio.

En la entrada de la escuela, una sombra con un libro en mano se acercaba con una sonrisa malefica, sus intenciones. Capturar a los demas lectores.

Los lectores no eran tontos, se dieron cuenta que en el aire la presion era mas maligna, Nagumo inquieto se levanto de su lugar con su libro en su bolsillo, iba a buscar a Atsuya para enfrentarse a este mal, sin tener que recurrir a los demas chicos.

Su suerte estaba de su parte se encontro a Atsuya justo en la puerta.

-¡Nagumo Haruya! Vuelve a tu sitio-ordeno su profesor.- Si no te sientas seras castigado y suspendido. Dudo por unos segundos, pero la imagen de un chico albino con cadenas le vino a la cabeza, rompiendo conexion con todo.

-Me da igual, tengo algo mas importante que hacer.-dijo muy enojado, dando un portazo.

-Maldito crio insolente-dijo en alto de sus alumnos- Ojala desaparecieras-en mente mirando por la ventana una figura esperando.

Ambos chicos bajaron corriendo por las escaleras ignorando la presencia de los dioses y guerreros. No se dieron cuenta que al bajar se encontraron con Suzuno.

LLegaron a la entrada con la respiracion jadeante, sacaron sus libros a la vez esperando el ataque del otro, quien dio la cara ante estos fieles lectores.

-Vaya ,¿Que tenemos aqui? Han venido a mi, los lectores del Pasado y Futuro, ¡Un gran honor! Si señor-con risa cinica- Siento mucho tener que deshacerme de tipos como ustedes-sacando de la manga un libro de color gris casi negro, abriendolo con una luz fuerte e intensa.

-Atsuya, ¿Le conoces?-desviando la mirada a su compañero de combate, solo observo como su mirada se volvia tetrica.

-Le conozco, es Akio, el chico que apesar de todos sus intentos de ayudar a los angeles, se vendio-dijo en desagrado, saco su libro de inmediato.-¡Pagaras por todo Akio! -lanzando unas bolas de fuego desde su mano.

El mencionado bajo la mirada-Yo no traicione a nadie-dijo en total tranquilidad lanzando bolas electricas contra los chicos.

-¡Mentira!-grito enfurecido esquivando el ataque, Nagumo esquivaba pero no entendia lo que pasaba entre ellos.-¡Engañaste a la tierra! La madre tierra, quien bajo su proteccion te resguardo de todo mal. Con tus palabras llenas de veneno bajo tu cara bonita, le vendiste al mejor postor.-con sus dos manos sacando bolas de fuego, su libro flotaba con su brillo rojo.

-Estos se van a matar como sigan asi-cogiendo su libro para averiguar mas, miro al cielo incandescente- ¿Por que le traiciono? -menciono mirando al cielo, de la nada su libro brillo aun mas, como cuando fue un retazo del pasado junto a Hiroto.

Los combatientes pararon su lucha para verse envueltos en una llamarada de luz fogosa, cerraron sus ojos, al cabo de un rato la luz ceso repentinamente.

Al abrir sus ojos con pesadez observaron una escena inusual, una parte que le era desconocido al menor, Atsuya.

Vieron al chico llamado Akio al lado de un angel desplegar sus alas y tapar del sol al niño de unos 10 años de edad, el angel que tenia largas rastas hasta la cintura con sus ojos carmesi al descubierto sonreia.

-Angel, ¿Por que me acompañais? Soy un niño que roba, es deshonesto con los demas, engaño, miento-apunto de llorar, el joven ojos carmesi seca sus lagrimas.

-Llamame Yuuto, joven humano-lo abraza como de una madre se trarara-Debes tener un corazon muy noble para definirte a ti mismo, y requiere valor cambiarse a si mismo.

-¿Mis recuerdos?-dijo Akio dejando caer su libro del presente que brillo intensamente llevandolos a otro retazo del pasado.

-¿Que esta pasando?-pregunto Atsuya sin encontrar respuestas.

-No tengo ni la mas remota idea-mirando a su alrededor.

Se encontraban en una gran sala vacia, blanca, con ventanales grandes y muy altos, con columnas enormes con detalles delicadamente tallados, y en su centro estaba el joven angel de la tierra, una deidad encerrada encadenada. Sus manos atadas por cadenas que no tienen fin, sus alas atadas con cadenas con pinchos , sus pies sangraban, sus cara magullada, con lagrimas de sangre lloraba con su rostro sin expresion alguna, vacios.

-¡YUUTO!-grito Akio al verlo nuevamente, dejo atras su libro para coger a su amado angel entre sus manos, se acerco rapidamente a él, lo quiso tocar, una onda de proteccion lo mando por los aires, como si no quisieran que lo tocaran,

-¡No seas estupido! es un recuerdo del pasado, no puedes tocarlo maldito traidor-dijo Atsuya regañando al chico.

El ojiambar voltea hacia la gran puerta de hierro, vio un soldado venir, con su compostura firme-Hey chicos, ahi viene un soldado-interrumpiendo su pelea nuevamente.

Ambos miraron como se acercaba al angel, se paro en seco a un paso del muchacho encadenado.

-Perdoname Yuuto, te cause tanto daño-mirando sus manos-Con estas manos, tu...seras libre, no quiero tocar tu hermoso rostro, tan solo lo contaminaria-sacando una pistola de su bolsillo.

-¡Lo sabia! Akio mataste al angel con tus sucias manos maldito-asentandole un golpe en la cara, Nagumo prestaba mucho atencion a lo que iba a hacer. A su mente le vino el recuerdo de que fue él quien disparo a su amor.

-Esto...es lo mismo..-en susurro para si mismo, bajo la mirada.

La habitacion se inundo de un fuerte estruendo.

-Akio...¿Me has liberado con disparos?-sorprendido siendo liberado de las grandes cadenas. Miro en alto a su amado, mientras en sus espaldas caian las pesadas cadenas. Alzo su mano para tocar el rostro de Akio. -¿Akio?

-Perdoname nuevamente, mi rostro esta manchado de sangre-excusandose, se puso unos guantes de cuero, se quito su chaqueta para ponersela a su amado junto a su gorra-Pontela por favor, escapemos juntos.

-No quiero escapar si no me dejas tocar tu rostro-mostrando curiosidad. Estando de pie hizo caso a lo que le digo el chico, pero insistia en no salir de la habitacion.

-¿Que significa esto Akio?-pregunto Atsuya confundido.

-¡No te importa lo mas minimo!-estampandolo contra la pared.

-Mi angel amado, cuan daño te echo, y aun asi...¿me amas?-lo abraza-Escapemos, tendre que dejarte en un lugar escondido, por favor sal corriendo cuando te lo pida, y no me busques, sigue corre-le ordena saliendo de la habitacion corriendo con el chico en la espalda.

-No...lo mataste...-dijo sorprendido Atsuya- ¿Por que? Pense que eras un rufian.

-Si te tratan como a un animal, acabas conviertiendote en lo que etiquetan-pronuncio mirando por donde él, siglos atras escapo con la mismisima Deidad de la tierra.

-¿Eh?-murmuro el joven oji-ambar- Ya veo, cuantas cosas hay por conocer -sonriendo , cerro los ojos.

En poco segundos volvieron a la realidad. En la entrada de la escuela.

-¿Que haras ahora?-pregunto Nagumo confiado.

-Buscar la forma de volver-marchando

-¿A donde?

-No pertenecemos a este mundo-dijo Akio mientras caminaba- Venimos del inframundo.

Con la boca abierta se quedaron al saber tal cosa. Atsuya sabia que ellos quedaron encerrados en la caja de Pandora que guardaba Aphrodite en el castillo de los cielos.

En las instalaciones de la escuela, el chico de la banda naranja se deslumbraba por la belleza del nuevo chico: Kazemaru Ichirouta. No podia dejar de mirarlo tan bello, tan celestial, tan divino.

-¿Ocurre algo conmigo, humano?-en enfasis y a la vez con un tono de desprecio, pasando por su lado.

-No..nada, disculpame-en reverencia- Me quede atolondrado al verte, me eres familiar.

-¿Familiar?-dijo en pregunto.

-Si, pero no tiene importancia, bueno, me marcho ya cuida de tu amigo-saliendo de la enfermeria.

"Conoce mi hogar, mi tierra. Tu hogar"

Casandra-Guardiana.

"Las 6 armas estan escondidas en el mundo, tan solo llamadlas con el corazon, luchad con el alma. Asi tendreis la guerra ganada,"

Capitulo 13: El graznido del fénix.