Capitulo 13: El graznido del fénix.
El joven muchacho al salir de la sala, se vio envuelto por una ráfaga de viento que lo devoro en si, el chico empezó a gritar pero nadie le oyó, su voz apagaron, tan solo vio la larga cabellera de un chico de espaldas, por muy poco toco aquellos cabellos inalcanzable.
-¡Kazemaru!-grito con su voz silenciada dentro del torbellino de viento que se lo tragaba.
Cuando fue tragado por completo el chico cayo del cielo a un mundo, una tierra tan distinta a su mundo, entre abriendo sus ojos observo que caía hacia abajo, se asusto mucho al ver los grandes pájaros volar por el cielo, como caballos salvajes desafiando a los cielos, eran tan majestuosos, llenos de vida, llenos de colores, su graznido era melodía en sus oídos, el enorme cielo tan limpio, y las nubes apartándose para dejar paso a su caída libre.
No reacciono en ningún momento en joven chico, tan solo se dejaba llevar por los graznidos, el débil viento que lo sobrecogía.
A unos metros del suelo, el chico abrió los ojos de golpe asustado, intento reincorporarse para caer de pie y no de cabeza, temía cada vez, en sus ojos se reflejaba en verdoso campo que se mecía por la brisa.
-¡Me voy a estrellar!-grito en su mente.
En su buena fortuna, un gran pájaro de los colores del arcoíris lo salvo levantando en si una gran corriente haciendo que el muchacho subiré colina arriba y no sufriera daños.
-¡Ahh! -rodando por el campo junto con el viento- ¡Menos mal que me salvaste amigo!-dijo en alto agradeciendo a la ave surcar sus cielos, se puso en pie- Vaya este lugar... ¿Porqué me es familiar? ¿He estado antes aquí?-pregustándose a si mismos, mientras posaba su mirada a todos lados, empezó a caminar lentamente para no tropezar y caer colina abajo- ¡Ya se! Este es el sitio del que comente a Fidio, pero que raro, no recuerdo estar dormido-maravillando aun mas, por ver las aves de dimensiones extensas bailar al son del viento en los cielos, el campo era tan verde, lleno de girasoles grandes del tamaño de una casa normal, mariposas del tamaño de un coche revolotear por los campos, paseaba tranquilo, tenia la sensación de estar en un lugar seguro, respiraba hondamente el limpio lugar.
Riendo-¡Ojala Kaze-chan estuviera aquí!-se quedo estático al decir aquel nombre.
-¿Kaze-chan?-mirando al cielo, el viento lo mecía débilmente- Te extraño tanto...-en susurro.
Detrás de él, había un ser fantasioso, una criatura: mitad ave, mitad humano. De ojos negros intensos propios de un humano, pico de cuervo negro largo, cuernos propios de un demonio, garras de grifo grises y afiladas, torso de un fornido hombre de batalla, piernas de humano, botas de cuero hasta las rodillas, pelo azul tirando a negro largo atado a la mirad del cabello con un lazo naranja, de alas enormes de color azul oscuro, en su mano sostenía un arma.
-De aquí no saldrás... -le hablo el ser plumífero guardando sus alas tras su espalda.
-¿Como? -se volteo rápidamente - ¿Quien eres? -asustándose al ver tan criatura, jamás le había visto.
-Yo guardián de mi amo -reverencia- Eres quien descansa en los lagos del azufre, quien te llevaste nuestra llave de este lugar, regresa con nuestro amo y libera sus oscuros ojos cegados de venganza.
-¿Amo? Te refieres a Kazemaru –de pie mirando a la criatura -¿Esta aquí? –mirando a su alrededor.
-Mi señor, dominar de los vientos, quien para el flujo del tiempo, no se encuentra aquí, hace mucho tiempo dejo de venir a callar sus pensamientos, a cantar con nosotros sus hijos, a danzar para nosotros en noches de relámpagos, todo en olvido, hasta el punto de olvidarnos de nuestro creador, somos seres salvajes. Yo el único conservador de nuestros recuerdos, he cuidado de este lugar hasta su regreso
-Lo siento mucho, tenía ganas de ver a Kazemaru otra vez….aunque no recuerdo ya su rostro –pensó con la mirada baja. -¿Cómo te llamas? –curioso
-Soy Bennu –hablo firme miraron al chico, en sus ojos podía ver el vago recuerdo de aquel chico de amplia sonrisa que siempre conseguía sacar lo mejor de su amo.
-¡Encantado! –Extendiendo su mano, en símbolo de amistad, el otro no hizo ningún signo -¿Pasa algo?
Miro al cielo, el cual se encontraba agitado –El cielo… -sacando su alas –Venid conmigo –cogiendo al chico con su garra en pleno vuelo –Recordad joven caído, aquí nuestro amo no es llamado por "Kazemaru". Su verdadero nombre es Anemoi.
El chico se quedo perplejo al descubrir su autentica identidad de la deidad del pasado.
-Con que Anemoi ¿eh? Quiero verte de nuevo, mi amado ángel -pensado mientras su vista se posaba en la gran cadena montañosa. Dejando atrás su mundo, su familia.
En el mundo "de humanos" el día de clase pasaba rápido, dejando atrás quien atrapado quedo en Zephir tierra de vientos, los jóvenes incautos y ajenos a su futuro pasaban con suma tranquilidad el terminar de un dia.
En los pasillos el joven al que llamaban, Genda Koujirou, se quedo hasta tarde en las practicas de futbol junto con sus amigos, aunque entre ellos, la inquietud era una mas de sus pocas preocupaciones, ¿por qué?, su amigo, el amante sin fin de este deporte, Endou Mamoru no se dio a presentar a las practicas, siendo esta vez una gran oportunidad para el equipo. Las jóvenes "deidades" observaban desde su lugar este sin sentido juego con atención como si algo les llamase a mirarles a los chicos, menos el joven de agua y el dios de todo el control: Tachimukai y Afuro se vieron ausentes a este acontecimiento.
En mitad del partido el balón se les fue de las manos yendo a parar a los pies de la deidad de los animales.
-¡Eh! Genda el balón –grito el joven de cabellos cremas hacia arriba.
-Voy Goenji –saliendo de la portería para encaminarse a recoger el objeto -¿Eh? –Mirando a la persona quien tenia el balón entre sus manos –Esto… ¡Gracias! ¿Me la puedes devolver, chica? –pregunto un poco sonrojado, el chico le cautivo el corazón.
Dudando por un segundo -¡Claro! Joven –acercándose –Pero una cosita –con una risita dulce y melosa –Soy un chico, soy Sakuma Jirou –entregando el balón en mano.
-Un gusto, y perdona por la confusión, soy Genda –sosteniendo el balón con una mano, mirándolo con atención -¿Te conozco? ¿O nos hemos visto con anterioridad? –observando detalladamente al chico.
-No creo Genda, soy nuevo en esta escuela. –en el momento en que sus manos se estrecharon una pequeña descarga eléctrica recorrió su cuerpo, como un choque de conexión olvidado volvieran a ellos.
-¡Señor Malinalxochi! ¡Le he traído un pobre gatito abandonado! –corriendo y gritando a llanto un niño de cabellos castaños con ojos grises, buscaba con desesperación a la persona a la que añoraba.
-¿Si? –con voz dulce propia de un ángel –Genda, ¿me traes un animal? –cogiendo en sus brazos al gatito –No te preocupes Genda se pondrá bien, el pobre ha sido rechazado por su familia –mirando al niño.
Sonriendo –Me alegra que este bien, es usted el mejor entre los demás –alabando al ángel.
-Pequeño, no lo soy, mis hermanos tienen mas poderes que yo, su magia fluye atraves del mana de la tierra, en cambio yo, solo me dedico a cuidar de la tierra y los animales y así, mis hermanos serán mas poderosos.
Con el ceño fruncido -¡No! Malinalxochi es el mas fuerte de todos –abrazando al chico.
-Eres tan joven, humano, espero que crezca con esa misma mentalidad hacia a mi. –acariciando su pelo –"Tú, solo tú sabrás mi verdadero nombre…mi pequeño niño, se bueno."
-¡Genda! ¡Eh! Genda! –le llamaba de nuevo uno de sus amigos –Vuelve el partido no ha terminado aun.
Reaccionando –Ahora voy… -en voz baja, desviando su mirada del chico que acaba de conocer –"¿Qué era eso que vi? ¿Una ilusión? –entrando al campo de futbol.
El chico que acaba de conocer volvió con sus amigos de nuevo. Pero aun dentro de ellos queda la sensación de algo olvidado.
"No culpéis a quienes murieron por traición, no os llaméis inocentes cuando ocultáis vuestras manos llenas de sangre.
El día en que las tierras sagradas se unan a Dyaus todo se caerá sobre nosotros, y ahí será quien se vea la lealtad de cada uno. No esperéis ser salvados, puestos los dioses que han usurpado el trono a la fuerza no son benevolentes con nosotros.
Callad vuestros sentimientos de miedo, alzaos contra quien nos oprime de esta prisión, esta jaula." –Casandra.
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Capitulo 14: El secreto del templo Anemoi
