Capitulo 14: El secreto del templo Anemoi
Antes de liaros mas, os voy a decir que bueno, cada un cuerpo, un alma y un corazón. Por ello están repartidos, el alma es el espíritu que esta encerrado en cada tierra de los dioses, el cuerpo, son los "humanos" que están con Endou, Fidio y demás, el corazón esta en los cielos, junto con Aphrodite, protegiendo con todo su poder el castillo del cielo.
Los chicos –los seme- tienen 17 años, todos, menos Tsunami que tiene 18 al igual que Genda, los demás Ukes tiene 16.
"Hijos de Anemoi, que hoy en dia sois denominados los "anemos" hijos del viento, seres hermosos, fénix que vuelan con suma elegancia los cielos con los colores del arcoíris creados por el mismísimo dios para que sus vástagos libres sean y no se vean atados a la vida terrena"
-¿Esta inscripción? –pregunto tocando las paredes de aquel edificio abandonado y oscuro. Después de haber surcado los cielos en compañía de Bennu.
El lugar donde se encontraba, era una gran colina, lleno de arboles, un bosque en toda regla, un gran camino en medio nos llevaba aquellas ruinas, lo mas curioso no era el lugar sino donde se alzaba: era un bosque flotante encima de un gran lago azul tan limpio, de la "isla flotante" salían cascadas dos en cada lado. Era admirable como algo tan bello pudiera existir.
Ahora, dentro de las ruinas, tocando las paredes, miles de palabras escritas repetidas veces, como en señal de suplicas. De todas ellas una llamo la atención.
-Son las palabras de la sacerdotisa Casandra, la ultima aprendiz del fallecido Serafín. –Con palabras vacías –Se infiltro en el castillo, lastima que a su llegada se encontrara con él…
Giro su vista rápidamente con temor -¿Con quien? –pregunto fijando su mirada e n el guardián.
En silencio lo miro, toco con cuidado las inscripciones –Mi buen señor Anemoi, seria un honor haberos seguido en vuestros tiempos de reinado, donde vuestro corazón era bondadoso, amable… Hoy, estoy en contra de vuestras palabras, de las ordenes que se nos encargaron en su momento –el joven no entendía nada de lo que decía. –Humano, en estas ruinas, debes encontrar la espada de nombre Suonga, una poderosa arma –encaminándose a un oscuro lugar apartado de las ruinas.
-¿Suonga? Que significa eso precisamente –siguiendo los pasos de la criatura.
-Sígueme, debes matas a la serpiente gigante de color negro, si lo haces obtendrás el respeto de la espada, y con ello su poder obtendrás.
Dando un paso atrás –Perdóname Bennu, pero eso ya sonaron a palabras mayores, no voy a enfrentarme a serpientes, las odio, tuve una mala experiencia con ellas…
-No debes temer, como guardián me convertiré en tu montura, para ser precisos en un grifo, así podrás evitar ser atacado, tus pasos no son tan rápidos como lo son mis alas –dijo el ser, siguiendo su camino, Endou sin saberlo confió en sus palabras.
-¡Confiare en ti! –corriendo tras él.
Tras dejar el lugar, una figura apareció detrás de ellos, sin que se dieran cuenta, este ser angelical, de alas inmensa, su largo pelo azul brillante que bailaban al son del viento, con una débil melodía.
-¿Lloráis por mi, hijos míos? –mirando al cielo como las aves sobrevolaban el lugar con graznidos –Mi alma encerrada en mi interior con llave, ¿serás capaz de sacarme de esta mísera prisión? Es mas, ¿aun me amas?. Hermano, Aphrodite cuan daño has hecho.
Con las palabras sonando tristes, dejo el lugar desapareciendo entre el fuerte viento que provocaban los aves.
En la tierra, los seres divinos al terminar las clases se fueron a su hogar, la gran mansión, lugar ajeno a todo lo relacionado con las vidas mortales.
Todos en el gran salón reunidos, a la espera de las palabras de su maestro, Edgar Valtinas.
-Y bueno, ¿Cuál es la razón de citarnos? Tenemos cosas mas importantes –con la mirada arrogante contesto Afuro.
-Veo que estas de mejor humor, eso es bueno –dijo Edgar, con un libro en mano, con un aspecto muy antiguo.
-¿Qué contiene ese libro? –pregunto el joven Tachimukai lleno de curiosidad.
-Veréis jóvenes maestros –en pausa, cogiendo aire –Dentro de poco cumpliréis 17 años, donde la ceremonia de transmisión de poderes se realizara en el alba, y temo decir que hay gente que se querrán hacerse con vuestro poder divino –abriendo el libro –Así que de aquí a 3 meses debéis comprender a la perfección los sentimientos humanos, ser uno con ellos. –con la mirada llena de esperanzas –De lo contrario este mundo se perderá en las tinieblas –en sus pensamientos.
Se levanta Suzuno de su sitio -¿Temes? –con su mirada hacia Edgar –No permitiré que nada salga mal, y menos tengo la intención de comprender a los humanos.
El mayor clavo su mirada fríamente en los gélidos ojos del albino.
-No olvides que eres humano –callo en silencio con sus ojos cerrados.
-¡NO SOY UN HUMANO! –lleno de ira grito desatando una ola de frio congelante, la habitación se volvió un gélido lugar. Jadeante miro mal al mayor –No soy un humano…-bajando la cabeza –Eso nunca lo olvidare –mirando su mano como un pequeño cristal cayo en su mano cortando su mano, la poca sangra salía, no pudo evitar que una lagrima saliera de su ojo safiro, cerro su mano en puño, de la habitación salió.
-Vaya, el ambiente esta que arde –con una risita de hipocresía –Midorikawa caliéntanos con tu hermoso fuego –pidió al chico de ojos negros penetrantes, y con un chasquido la habitación se descongelo.
-Ya esta Afuro-san –dijo en signo de respeto.
-Chicos, os propongo algo –entrando Shirou –Vayamos a la feria, me hace mucha ilusión, podremos conseguir muchas cosas –sonriente -¿Qué dices Afuro?
Con la mirada llena de alegría –Seria interesante, vayamos todos, llamare a Suzuno, no me gusta verlo así, puede ser desastroso para todos –saliendo del lugar, junto con Shirou, Tachimukai, Midorikawa, Sakuma, los únicos que se quedaron fueron: Kidou y Kazemaru.
-¿No venís? –pregunto Sakuma
-Estaremos mejor asi, id vosotros, quiero aclarar algunos asuntos con Edgar –dijo Kidou serio.
-Vaya Kidou, estas serio, cuidaos chicos –corriendo. Dejando solos a los tres en el salón en completo silencio, hasta que Kidou hablo.
-¿Es necesario completar nuestra enseñanza con los sentimientos humanos? –sin comprender aun su tarea –Sabes que la arrogancia de Afuro es mayor, se negara en rotundo, solo desea completar el ritual, y regresar a Dyaus.
-Kidou, eres el mas racional, olvídate de eso, tienes, no, tenemos que evitar que eso pase –temeroso.
Sorprendidos se quedaron al notar como en las palabras de Edgar se podía notar la duda.
-¿Por qué te niegas Edgar? Siempre nos has educado para este momento, no te puedes echar atrás –dijo Kazemaru molesto.
-Lo que quiere decir, es que vuestras frágiles vidas humanas tienen los días contados –entrando Osamu –Chicos, creíamos, que nuestras enseñanzas eran las correctas, que el dia que os tuvimos bajo nuestra protección, que todo lo que hicimos era lo correcto, pero nos equivocamos, hoy esta misma tarde me di cuenta de que todo esta mal, os encerramos como a pájaros, como animales, pero en vez de ello debimos enseñaros lo bueno de esta vida, no lo contrario.
En pie Kidou -¿Qué hay de bueno en todo esto? –enrabiado, se encogió de hombros -¡Es una pesadilla recordar cada suceso en estas tierras!.
-Calma Kidou –con los nervios en su sitio, despreocupado se le podía notar –Hablad claro, odio cuando ponéis enigmas en vuestras palabras –con una fría mirada.
Edgar se levanto de su lugar, con el libro en mano, y estando en la puerta digo:
-El destino de todo aquello que tenga vida esta en manos de Aphrodite, no en las vuestras, ni las de Afuro, eso es algo que finalmente Casandra entendió al entregar su vida en la batalla de los ángeles. Kidou, Kazemaru, sois unas meras copias mal echas de Anemoi y Gaia, no os sintáis superiores por ello, solo teneis 3 meses para impedir la venida de Aphrodite y su ejercito de los arcángeles caidos, seres tan oscuros que se les puede denominar demonios del cielo.
Los chicos, en su asombro se derrumbaron, a quien siempre le daban lealtad, su hermano mayor, Afuro, es tan solo una copia del poderoso Aphrodite, si él alcanzara la ascensión de poderes, seria destruido en ese mismo instante, convirtiéndose en un ser despiadado sin corazón, solo ansioso de poder, y caos. El chico de ojos almendrados cerro los ojos pensativo, llevándose su mano al corazón, pronunciando unas palabras que sonaban a una nana. Sin razón aparente la empezó a cantar. Algo estaba cambiando.
Oh pequeño gorrión,
Hoy vuelas débil
¿Te han atacado?
¿Has sido preso de cazadores?
Tus alas libres son
Se uno con el viento
Huye del peligro
Se uno con el viento
Resguárdate en mí
Mi corazón será tu hogar
¿Estas llorando?
Se uno con el viento
Te protegeré toda mi vida…
En el recinto ferial, los seres divinos disfrutaban de las extrañas costumbres, nunca habían visto tal cosa, en sus rostros se mostraba felicidad, ¿seria fingida o sincera?.
La vista de la deidad del Destino se volteo lentamente para notar la presencia de alguien que alteraba su gélido corazón, busco con la mirada dejando atrás a su hermano, siguió adelante buscando aquello que perdió, un vacio, un hueco en su cuerpo, había olvidado la discusión de antes, ahora se perdia en la multitud, el odio hacia los humanos se desvanecía, sentía en su pecho una gran presión, esa calidez era cada vez mas intensa, hasta que por fin, se encontró con esos ojos ambar tan intensos, llenos de energía, tan desgarradores, y oscuros, propios de un demonio. ¿Encuentro del destino? Si es caso se da asi, las esperanzas de volver al pasado y sellar el mal cometido, no fallare dos veces.
De pie, viendo pasar todo muy rápido, siendo observado por esos ojos tan claros, brillosos, ¿quieres llorar?
-¿Eres tu? –pregunto con un paso al frente.
Sin moverse, bajo la mirada afligido, con sus puños apretados con fuerza –Vienes a acabar con mi vida, ¿Por ser un lector? No es así. –delatándose, pero con palabras dichos entre dientes.
-¿Lector? Te has convertido en un lector –sonriendo con los ojos húmedos –Ya veo… -con la mano en su pecho, el otro alzo la mirada –Estamos destinados a pelear, y uno de los dos morirá –sentencio para desencadenar una ola de frio envolviendo asi a él, y a su acompañante, en su suerte Atsuya que pasaba cerca de ahí se metió dentro del vórtice de cristales que salían sin parar de la espalda de la deidad.
-¡Que haces Suzuno-san deja a Nagumo libre! –intentado evitar los cristales le dieran de lleno -¡No te dejes llevar por los errores del pasado, podemos cambiar eso!
Suzuno, miro molesto a Atsuya, detestaba que le dieran consejos, con su mano en alto lanzo una flecha en dirección al chico.
-Me da igual que seas el protegido de Shirou-san, acabare contigo, basta de ser compasivo contigo humano –dijo en serenidad lanzando su ataque, el joven hermano menor de la deidad estaba a su merced.
El otro joven con su libro en mano protegió a Atsuya con una barrera creada por él mismo.
-¡Esta lucha es contra mi! Si es lo que deseas no me negare a ello, di el campo de batalla, y seré yo quien te libere de tu prisión –dijo con toda seguridad, transformando su libro en un arma blanca.
-Nagumo…tú…has crecido, yo ¿soy feliz? –se dijo para si mismo mirando como esos ojos tan temerosos e indecisos que conoció eran tan diferentes. -¡Lucharemos en mi tierra Delphcron tierra de videntes, y de la misma muerte!
Así los chicos desapareciendo del reciento ferial sin que nadie se diera cuenta de ello. Dos batallas empezaban, el corazón y la fuerza se deben unir, ¿Cómo acabara todo para el lector y el caballero? Podrán sintonizar sus almas.
Debéis entender el corazón humano, si no lo hacéis, seréis presos del poder.
-Edgar-sensei, empiezo a comprender, en una milésima parte, que es lo que quieres decir. –pensó Suzuno en guardia en su tierra.
Hogar de la premonición, la adivinación, un lugar sagrado donde reyes venían a buscar su buena fortuna en su largo camino al futuro, y a su vez, los seres con corazón negro morían al tocar la tierra.
-Suzuno, has decidido trazar tu camino por ti mismo –dijo Afuro al no sentir el fuerte aura de la deidad de la sentencia. –No soy quien para meterme con la muerte, ni con la vida –mirando a su hermano Shirou reir en armonía con sus demás hermanos.
Capitulo 15: Resonancia.
