Capitulo 11:

Llevaba casi todo el fin de semana sin salir de su cuarto, sus hermanos tampoco habían salido. Estaba furiosa, ¿Por qué tenían que mudarse?, estaban perfectamente bien viviendo ahí.

-Niños bajen de inmediato- llamó Homero desde abajo, nadie respondió-¡He dicho que bajen de inmediato!- gritó Homero desde el primer piso de la casa. Los tres chicos bajaron a la sala y se reunieron con sus padres.

-Vamos a ir a ver al abuelo-

-¿Y si no quiero ir?-respondió Bart enfrentando a su padre.

-¿Y si no me importa?-refutó Homero molesto-suban al auto-. A los hermanos no les quedo más remedio que obedecer.

Llegaron al asilo de ancianos de Springfield, Homero se acercó a su padre, el anciano Abraham Simpson estaba tendido en su cama, con el periódico reposando sobre su estomago.

-Te trasladaran a un asilo nuevo papá, en Lake Charles-

-No es necesario, estoy bien aquí- respondió Abe de mala gana.

-Pero abuelo, allá estarás mejor, es más grande, y hay más actividades-

-¿Y que hay de mis amigos? No me interesa, estoy bien aquí, de ninguna manera, nací aquí y aquí moriré-

-Esta bien Abe, nosotros tampoco queremos largar- dijo Bart mientras le daba unas palmadas en el brazo a su abuelo.

-De todas formas… ¿Por qué tenemos que irnos?, estamos bien aquí, no necesitamos mudarnos, estoy segura de que las cosas mejoraran- dijo Lisa tratando de disuadir a sus padres.

No quería irse, ahí estaba todo lo que ella quería y recordaba, no podría dejar todo eso y seguir viviendo tranquila. Ni siquiera estaba segura de porque querían irse de ahí sus padres.

Sentía unas fuertes ganas de llorar, pero no lo hizo, porque no quería alterar a nadie… ¿Cómo le iba a decir eso a sus amigas?... ¿Que iba a pasar con todo lo que había construido hasta ese momento?...Abraham la miraba fijamente, y pareció notar lo que sentía.

El anciano suspiró y se dirigió a su hijo –No lo hagan por mí si no quieren, pero le estarán haciendo un gran daño a sus hijos, Brat y Lily ya están en su ultimo año de estudio en la secundaria, no creo que a Marie le guste mucho la idea, ¿No les parece que sería muy injusto para ellos?- Homero miró fijamente a su padre, y luego al suelo. Marge puso una mano en el hombro de su esposo y continuó

-La única razon por la que estamos haciendo esto es para darles mejores opciones de vida- Abe volteó mirando hacia la ventana del cuarto, hubo silencio por unos momentos

-Ya les di mi opinión, pueden irse si así lo desean, pero no se metan con la vida de los demás, en especial con la de un anciano como yo-

Homero y Marge se miraron por un rato. ¿Por qué? ¿Por qué tenían que irse? No tenia lógica, simplemente no la tenía para ella. Maggie observó a su hermana por un buen rayo, y luego clavó la mirada en el suelo.


Había salido a la calle a dar una vuelta por un rato, era temprano. Se había despertado por culpa de una pesadilla, la poca gente que había en la calle paseaba a sus perros y miraban extrañados, no era normal ver a una chica de su edad a esa hora paseando sola. Llegó a una esquina y emprendió regreso.

No tenía la menor idea de que iba a hacer para evitar que sus padres la alejaran de ese sitio. Era especial porque ahí había vivido toda su vida, porque ahí era alguien y porque ahí quería a alguien. Suspiró.

Entró a su casa, su familia ya estaba despierta y el desayuno estaba servido en la mesa. Marge la llamó desde la cocina -Lisa, el desayuno ya esta servido.¿Porque has salido tan temprano? Vas a pescar un resfriado-

Lisa se sentó en la mesa sin responder a su madre, esta solamente le puso el desayuno delante. Bart, por su parte, había apoyado los pies en la mesa, Homero lo regaño instantáneamente.

-Baja los pies de la mesa muchacho-

-¿Para que?- dijo Bart cediendo con enfado -¿Qué? ¿Acaso tendré que mudarme de mesa también?-

-Bart, compórtate, por favor- pidió Marge

-Ustedes piden muchas cosas, pero no dan nada a cambio- dijo Maggie violentamente, parándose de la mesa y saliendo de la cocina. Marge la siguió. Lisa técnicamente desapareció su desayuno y subió a encerrarse en su cuarto. Vio a Marge hablando con Maggie en la sala.

Cerró con llave la puerta de su cuarto y paseo por este un buen rato, en silencio. Su estomago se revolvía, se puso boca arriba sobre su cama y sujeto su estomago, había comido muy rápido. No quería ensuciar su cuarto, así que se paró y fue al baño. Luego de "desahogarse" decidió ir a dar una vuelta. Maggie y Marge seguían discutiendo abajo, salió de la casa. Afuera corría una suave brisa.

Camino tranquilamente por la calle, quizás podría ir a la biblioteca a pasar un rato, ya había más gente en la calle. Avenida Siempreviva (Evergreen terrace) siempre había sido muy pacifica, no entendía porque sus padres querrían irse de un lugar como ese.

Sintió una mano en su hombro y una voz horrorizo a sus oídos.

-Hola Lis-

-Hola Millhouse- dijo Lisa desganada. Millhouse frunció el ceño y la miró estático por un momento, luego mostró esa excéntrica sonrisa característica de él.

-Oye ¿que te parece si salimos esta noche? Están exhibiendo una buena película en el cine-

-No Millhouse, no estoy de ganas, te agradecería que me dejaras tranquila- dijo Lisa tratando de no sonar como sabia que lo haría. Millhouse insistió un poco más.

-¿Por qué no? Vamos Lisa, nos conocemos desde hace casi diez años-

-Ya se, pero no tengo ganas, lo siento- Millhouse siguió insistiendo

-Vamos-

-No-

-Vamos- su tono de molestia seguía aumentando

-He dicho que no ¿Qué acaso no te entra?- Millhouse la sostuvo fuertemente por el brazo.

-¿Y que si no? No te cuesta nada- El chico se acercaba cada vez más, uno de los brazos de Lisa se hallaba inmovilizado, pero el otro no, solo tenia que esperar el momento adecuado para usarlo -¿No me digas que no te gusta la idea, eh?-

Antes de que se acercara más, Lisa le zampó una cachetada, haciendo que se apartara, pero no soltó su brazo. Parecía que quería rompérselo, lo sostenía cada vez con más fuerza, le estaba cortando la circulación de la sangre, ¿Por qué nadie hacia nada, no veían lo que estaba pasando?

Una fuerte cachetada azotó la cara de Lisa, haciéndole caer al suelo.

-¡Perra!- dijo el adolescente molesto, se acercó para seguir golpeándola, estuvo a centímetros de propagarle una fuerte patada, pero un empujón lo hizo caer al suelo.

-¿Qué te pasa idiota? ¿Nunca te dijo tu madre que no hay que pegarle a las mujeres?- Un chico de pelo marrón y ojos azules pateó al abusivo que intentaba parase.

El peliazul cogió al muchacho por una pierna haciéndole caer y empezando a golpearlo, ambos rodaban por el suelo, maldiciendo y golpeando.

Lisa se paró y apartó un poco de ahí, mientras pensaba que hacer, ese era uno de sus defectos, las peleas la bloqueaban y no sabía reaccionar. Su mejilla ardía, como si la mano de Millhouse hubiese estado hecha del fuego de los infiernos.

Un pelirrojo pasó por su costado rápidamente, empujando al peliazul lejos de Nelson, el peliazul, molestó, se tiró encima del otro muchacho, mientras que Nelson lo pateaba intentando que dejara a su amigo. Una muchacha pelinegra, Lyane Urie, llegó corriendo al costado de Lisa

-¡Ya paren! ¡Dolph, déjalo!- gritó desesperada. Los muchachos ignoraron el llamado de la muchacha y siguieron peleando. Millhouse sostuvo a Nelson por los hombros y empezó a golpearlo violentamente contra el suelo, Dolph se abalanzó nuevamente sobre Millhouse, recibiendo fuertes golpes en la cabeza del "gorila". Nelson pateó hacia arriba, haciendo que Millhouse se retorciera de dolor, soltándolo.

Millhouse agarró a Dolph, y lo levantó, lanzándolo por los aires. Dolph cayó encima de Nelson inconciente. La pelinegra gritó nuevamente, captando la atención de la gente, corrió al costado de su novio, e intento hacerlo despertar, pero no pudo.

Lisa estaba demasiado confundida, la gente los rodeaba, pero nadie hacia nada. Bart pasó rápidamente por su costado y empujó a Millhouse lejos de Nelson.

-¿Qué hacen tarados? Miren como están- regaño Bart a sus dos amigos, Millhouse se paró tambaleándose un poco

-Esto no se queda así Muntz- dijo Millhouse mientras se limpiaba la cara

-¿Así? Pues ven aquí y termínalo idiota- dijo Nelson mientras se paraba, mareado por culpa de los golpes. Se acercó a Lyane, que tenia a su amigo inconciente. Su cara sangraba y también algunos rasguños en sus brazos.

-¿Llamaste a la ambulancia?- preguntó el pelimarrón a la muchacha, esta asintió. Cayó sentado al costado de la muchacha. Lisa se acercó despacio y le ofreció su pañuelo, el muchacho lo recibió cabizbajo.

-Gracias-

-Estas sangrando- dijo Lisa mientras se arrodillaba a la altura del muchacho. Se había ganado una buena por su culpa, hubiese preferido la patada a todo ese alboroto…pero, por otra parte…

-Lo siento- dijo suavemente el muchacho mientras se pasaba el pañuelo por la cara- Se que no te gustan las peleas…pero no podía dejar que te pegara-

-No tienes porque disculparte, he sido yo quien ha iniciado este problema…- Lisa se acercó al muchacho, regalándole un beso en la mejilla. El muchacho levantó la cara, algo sonrojado, a pesar de los moretones y la sangre, la sonrisa que se asomó por su cara no perdió su encanto.

-Gracias- dijo Lisa dulcemente- pero no te vuelvas a pelear así…- el muchacho asintió suavemente, manteniendo esa sonrisa en su cara, esa sonrisa que Lisa tanto había extrañado.


Estaba sentado en la sala de espera del hospital, junto a Jimbo, Kearney, Lyane y Bart. Ya le había contado a Bart por que se había iniciado la pelea, e al parecer, el también cooperaría si se tratara de matar a VanHouten. Jimbo y Kearney se habían enterado de lo ocurrido minutos después, y habían aparecido de repente para ver que había pasado con sus amigos.

En ese momento tenia una bolsa de hielo apretada contra la cabeza, nunca pensó que todo se saliera tanto de control. Nunca pensó que Dolph terminaría en el hospital por culpa de VanHouten. Era algo muy contradictorio, ellos se habían pasado toda la primaria molestándolo, y de la nada el "cuatro-ojos" había decidido que seria él el que repartiera palizas entre ellos.

"Maldito idiota, primero le pega a Lisa y luego decide hacer volar a Dolph…solo tiene que esperar un poco, yo mismo me voy a encargar de volarle cada diente a ese gorila descerebrado" pensó mientras apretaba con más fuerza la bolsa contra su cabeza.

-Esta vez VanHouten se ha pasado…- dijo Kearney mientras miraba hacia el pasillo

-Le espera una buena de regreso a la escuela. Por cierto, todavía no nos dicen que paso- dijo Jimbo con curiosidad.

Bart miró a Nelson, esperando que fuera él quien le contara a Jimbo lo que había pasado. En poco tiempo el muchacho tuvo todas las miradas clavadas en él.

-Solo ha sido una pelea-

-No parece, ¿has ido a ver tú cara?-

-Prefiero no hacerlo-

-Sigues sangrando- aviso Kearney

-Voy a limpiarme- dijo Nelson, se paró y fue hacia el baño, Bart en un momento pretendió seguirle, pero fue retenido por la mirada asesina de Jimbo.

Entró al baño y con lo primero que se topó fue con el espejo gigante de este. Evidentemente, su rostro estaba lleno de moretones, tenia el labio partido y sangrando. Cogió un poco de papel y se lo pasó por las heridas "idiota" pensó, ¿Quién demonios no sabia que nunca hay que pegarle a una mujer?"…Lisa dijo que ella había iniciado la pelea, y la verdad es que no le creía, ella no era la clase de persona que provocaba peleas. Tenia que haber sido culpa de ese…

Por alguna razón, había sentido grandes ganas de partirle la cara en ese momento. Había actuado por naturaleza, Lisa no tenía por que echarse la culpa…era una chica muy noble, y tenia que admitirlo, también era muy linda, lamentablemente, no había conocido a ninguna otra chica que actuara así, ella era sin duda, especial.

Ella lo había apoyado con todo el problema de Keltie, y aunque eso todavía le dolía, no podía negar que tenia cierto cariño por Lisa, ¿el de una amiga? Todavía no sabía eso, siempre se le complicaban esas cosas, no era el tipo de persona que tenia perfectamente claras esas dudas. En su mente flotó el recuerdo de la última vez que estuvieron juntos, quizás no era buena idea decirle a alguien lo que pensaba por ese momento. Suspiró.

Salió del baño y volvió junto a los demás, las miradas de sus "hermanos" se clavaron en él nuevamente, Jimbo miraba fijamente, intentando leerle la mente, Kearney lo miraba de forma reprochante. Lyane y Bart miraban hacia otro lado.

-¿Pasa algo?-

-Se puede decir-

-¿Quieren dejar de mirarme así y hablar?-

-Ok, creemos que te gusta Lisa Simpson- Nelson abrió sus ojos como platos, ahora si todos lo miraban, incluso Bart y Lyane miraban sorprendidos.

-¿Qué? ¿De donde han sacado eso?-

- No eres bueno mintiendo en esas cosas Muntz, ya te lo hemos dicho muchas veces antes- dijo Kearney mientras apoyaba sus pies en una mesa de centro. Nelson miró a Bart fijamente por unos segundos

-¿Y por que piensan eso?- preguntó el muchacho mientras se volvía a sentar

-Tenemos muchas razones para creerlo, ¿sabes que medio mundo te observa verdad?-

-¿Qué? No me gusta- dijo Nelson intentando evadir a sus amigos.

-Te han visto con ella- dijo Jimbo, haciendo que el pelimarrón se alterara más.

-Que no me gusta-refutó Nelson

-¿Por qué no lo admites y punto?- argumento Kearney, la conversación comenzó a verse como un debate, Bart y Lyane escuchaban atentos.

-¿Tienes idea de lo notable que es? Mira, no tienes que esconderlo, ya tenemos dieciséis años, no diez. No vamos a decir nada- dijo Jimbo con una sonrisa, haciendo el máximo esfuerzo por sacarle el secreto a su amigo.

-Que no me gusta- Nelson suspiró- Ustedes son más tercos de lo que creía-

-Muy chistoso, pero al final vas a terminar admitiéndolo Muntz- dijo Jimbo borrando la sonrisa de su cara y mirando directo al techo.

No tenia que decirles si no quería….entonces no lo iba a hacer…por ahora. A pesar de que se conocían desde hace mucho, y de que ya habían madurado, no podía confiarles algo de lo que ni siquiera estaba seguro. No había olvidado esa vez, quizás su relación con Lisa pudo haber crecido si ellos no se hubieran interpuesto, le habían fallado aquella vez, ¿lo harían la próxima? Ellos no se llevaban bien con Lisa, es más, estaba seguro de que argumentarían todo lo necesario para alejarlo de ella.

Un hombre moreno semi-calvo entró en la sala.

-Esta despierto, pueden pasar de poco en poco si así lo desean, va a estar con yeso en el brazo izquierdo, ¿saben donde esta su padre?-

-Fuera de la ciudad, en serio ¿esta bien?- preguntó la pelinegra

-Sí, pero debe tener cuidado, los golpes que le dieron pudieron haberle dañado los nervios de la columna, eso es sumamente peligroso, deberían tenerlo en cuenta para sus próximos "arreglos". Ah por cierto, ¿Cuántos años tienen?-

-Dieciséis- respondieron todos a coro

-Bueno, tendré que informar al director de su escuela-

-¿Qué? ¿Y eso porque?- preguntó Kearney sorprendido.

-Porque el gobierno ha impuesto una nueva ley que en el caso de cualquier pelea realizada por menores de edad, donde alguien salga herido y venga a parar a un hospital, se deberá informar a los padres, y a la respectiva autoridad de el centro educativo al que asistan. Ahora díganme, ¿quien empezó esta pelea?-

Jimbo, Kearney y Nelson se miraron entre si, luego miraron a Lyane, que asintió seriamente. Los cuatro chicos procedieron a mirar al rubio de ojos verdes, este miró al suelo por un rato y luego dijo:

-Millhouse VanHouten-

-Bien, informaré de esto mañana por la mañana-


Estaba tirado en el suelo de su cuarto, tenia sueño pero le daba flojera subir a su cama. Su nueva regla funcionaba ahora "Donde caigas puedes quedar". Había llegado tarde a su casa, ya era de noche y todavía tenia que reunirse con sus amigos para cumplir con una "venganza".

Le agradaba saber que contaba con su apoyo para romperle los huesos a VanHouten; Dolph le había dicho que en cuanto saliera, y pudiera mover el brazo, le iba a regalar una cirugía gratuita a ese cara-de-mono.

Miró el reloj de pulsera que le había regalado Keltie para su cumpleaños, eran las 9:59pm, le dolía todo el cuerpo y quería dormir, pero tenia que esperar la señal.

El teléfono sonó

-Contesta Nelson. Si es un cobrador, estoy en el trabajo- gritó su madre desde otra habitación.

Hizo el mayor esfuerzo del mundo para pararse y coger el teléfono

-Ya es hora- dijo Jimbo

-Ok, estaré ahí dentro de un rato-

-Creo que le agradará ver la pequeña sorpresa que le tenemos preparada, la verdadera venganza viene después, tenemos que estar los cuatro-

-Vamos a limpiar el suelo con la cara de VanHouten-

-Intenta que nadie te siga, sobre todo Simpsons Lisa- dijo Jimbo tosiendo las dos últimas palabras

-Si sigues con eso va a ser tu cara la que termine aplastada en el suelo- dijo Nelson colgando el teléfono. Sacó su ropa de las cajas "organizadoras" que tenia bajo su cama. Pasó frente a su madre, intentando verse normal, esta estaba tirada en el mueble viendo TV y tomando cerveza.

-Voy a salir, no le pongas seguro a la puerta-

-No incendies nada- dijo la mujer sin prestar gran atención. "Como si importara si quemara una ciudad entera o no" pensó mientras tiraba la puerta con fuerza.

Sacó una bolsa con pintura spray de entre los arbustos y se dirigió hacia la calle. No había nadie, tenia suerte de que fuera así, no era conveniente que alguien lo siguiera.

Luego de caminar un buen trecho llegó a la escuela, estaba oscuro pero podía ver perfectamente por donde tenía que ir. De noche le ponen candado a la puerta de la escuela, para evitar travesuras de "ese tipo", pero esa noche el candado no había podido resistir un buen golpe y había sido tirado lejos de la puerta a la que servia.

No fue difícil entrar, adentro en uno de los pasadizos se encontró con sus amigos, los dos llevaban pintura, y una linterna para alumbrar.

-Hay que empezar de una vez- advirtió Nelson-o podrían atraparnos-

-No lo creo, a nadie le importa cuidar de la escuela-

Se dirigieron a la zona de los casilleros de football. Había montones de casilleros, pero uno importaba en especial.

-¿Trajiste las fotos?- preguntó Jimbo a Kearney, el muchacho asintió, mostrando una bolsa con una gran cantidad de fotos.

-Son suficientes como para tapizar un cuarto, ¿Quién es tan idiota como para tirar esto al tacho de la escuela?- Kearney sacó un papel de su bolsillo y empezó a darle vuelta al candado de clave, este se abrió instantáneamente.

En el siguiente momento, el casillero del deportista de pelo azul estuvo lleno de vergonzosas fotos de infancia del mismo. Al parecer su madre le había gustado coleccionar los momentos más vergonzosos de su hijo, fotos de todo tipo, desde su primera vez usando el inodoro, hasta el cumpleaños de su abuela, un sweater nuevo… El muy tonto había tirado las fotos al tacho de la escuela, y habían caído en sus manos, las habían estado guardando para una ocasión como esta.

Cerraron el casillero y sacaron la pintura, garabatearon hasta la última esquina de la puerta, ahora se lucían insultos y dibujos, uno de ellos era un gorila con extraño parecido a Millhouse. Rompieron en risas, ya se imaginaban la cara del chico cuando viera todo eso.

-Ya, hay que largarnos- dijo el pelimarrón

-¿Qué hora es?- preguntó el mayor de los tres

-Las 10:59- respondió Nelson

-Bah, todavía es temprano- dijo Jimbo mientras pateaba el casillero –Por cierto Muntz, no nos has dicho porque empezó la pelea-

-Ya se los dijo Bart-

-¿Cómo sabes?-dijo Jones dejando de aplicarle patadas al casillero

-Se nota- respondió Nelson

-Si…últimamente muchas cosas "se notan"- dijo Kearney dándole unas palmadas en la espalda a Nelson. Este último lo miró con desaprobación.

-Cierra el pico- dijo Nelson apartándose lentamente- estoy muerto de sueño-

-¿Vas a venir mañana?-

-No- dijo Nelson mientras empezaba a patear el casillero- No pienso moverme mañana…maldito mono, ojala te pongan a limpiar los baños con la lengua- Los tres rompieron en risas.

-Nah, mejor no, ya esta acostumbrado- dijo Jimbo haciendo el ademán de hundir la cabeza de alguien en un inodoro, los muchachos estallaron en risas y rodaron por el suelo.

Marcharon de la escuela, hacia frió y estaba más oscuro, no había nadie en las calles, salvo unos cuantos autos ocupados por conductores ebrios que pasaban por las calles. Caminaba distraído mirando al cielo, pensando en la cara de VanHouten cuando se topara con su pequeña sorpresa. Bien, se lo merecía por pegarle a una mujer, se merecía algo peor aún.

Una pregunta se le vino a la mente, ¿Cómo había sido la ultima vez que salió con lisa? Recordaba la gran mayoría de aquella vez, pero había cosas que ya había olvidado. Recordaba haber recibido una nota que decía "Adivina a quien le gustas" y cuando se dio la vuelta para ver quien estaba había pasado ese papel, un excéntrico Millhouse de diez años saludo con patética sonrisa en su cara. Se paró de su asiento y camino apretando los puños, directo hacia él.

"¡No! ¡No has entendido! ¡No es lo que crees!"Chilló Millhouse, muy débil y torpe como para defenderse.

Esa misma tarde, luego de que una ambulancia se llevara al inconciente Millhouse, Lisa se le acercó, confesando que la nota era de ella. La verdad es que la mayor parte del tiempo había pensado que era una broma, nunca nadie le había dicho algo como eso, y le parecía una mentira.

Poco a poco se empezó a dar cuenta de que no lo era, y por primera vez pensó en lo linda que era Lisa, en como su pelo era dorado como el sol, y como sus lindos ojos verdes resaltaban en la noche.

Y fue aquella noche, mientras ella hablaba, el la observaba atento, lamentó no haber oído lo que dijo, pero tenia la mente en otra parte, no podía quitarle los ojos de encima y eso lo inquietaba, porque ya ni siquiera recordaba quien era. Se acercó furtivamente, uniendo sus labios con los de ella, recordó la sensación de haber prendido fuego a sus mejillas, y una calidez que nunca había sentido, y que nunca volvió a sentir.

Recordó también, que en ese tiempo, sus amigos también le bombardearon con preguntas, al parecer, siempre había sido un libro abierto.

Luego de eso cayó en la maldita tentación de lanzar la maldita ensalada a la maldita casa del maldito Skinner. No tardaron mucho tiempo en salir corriendo de ese lugar, perseguidos por la policía. Por alguna razon, no se le ocurrió mejor lugar para esconderse ó pedir ayuda que su casa, la casa Simpson.

Le pidió ayuda a ella, y ella lo sacó de ese problema pero…luego él tubo que abrir su maldita boca, ella se molestó, y con mucha razon, el le mintió, luego dijo, sin perder su gracia "te ves al rato"…y seria un largo rato, entonces se dio cuenta de que había perdido algo muy importante, y de que no sabia como recuperarlo.

Al comienzo le tomó un poco de tiempo analizar lo que acababa de pasar, pero al final terminó aceptándolo tal y como debía hacer. La había perdido.

Suspiró y bajo la cabeza, sus amigos estaban distraídos, así que no notaron que estaba en otro mundo. Había algo que definitivamente le encantaba de ella, aunque no sabia exactamente que era. Era algo que las demás chicas con las que había salido, lamentablemente no tenían. Recordaba perfectamente cada una de ellas, aunque algunos recuerdos no fueran buenos.

Lilane Mcdonand era una chica de trece años cuando la conoció, de pelo marrón largo y liso, de grandes ojos verdes. Lilane no era el tipo de chica que obedece a sus padres y hace su tarea, no, ella era todo lo contrario, era el tipo de gente que enfrenta todo, que no le da miedo nada ni nadie, pero aún así…tenia un defecto bien oculto…y él odia los tramposos, por eso había jurado nunca más volver a acercarse a esa chica.

Avril DiHesse, tenia el pelo largo el verano que la conoció, era una chica alegre, inteligente y muy astuta, es una pena que su relación no hubiese funcionado.

A Keltie la había conocido un día en detención, y quien diría todo lo que puede pasar durante esa hora. Un escalofrió recorrió su cuerpo, la noche se hacia cada vez más helada. Keltie podía ser un poco desatenta, rebelde y burlona, pero era buena, aunque a veces hacia las cosas sin pensar, todavía no entendía porque había tenido que morir.

El se había enterado poco después, la noticia había corrido rápidamente por la ciudad ese día. No había podido llorar por alguna razon, lo único que pudo hacer en ese momento fue ir al velorio y sentarse a mirar…desearía no haber peleado con ella antes de eso…y por una estupidez, ahora no podía decirle nada, tal vez algún día…

Un auto paró en seco, rozándolo, el conductor tocaba la bocina mientras insultaba y agitaba su cerveza en la otra mano. Nelson pasó ignorándolo. Jimbo rió.

-Vaya, si que estas en otro mundo- dijo dándole unas palmadas en la espalda a su amigo- tienes suerte de que no haya estado demasiado ebrio. Te recomiendo que dejes lo que sea en lo que estés pensando para otro momento ó te vas a matar-

-Ja, todavía tengo cosas que hacer-

-¿Cómo que?- Nelson apresuró a inventar algo que Jimbo pudiera creer.

-Como romperle la cara a VanHouten- dijo con una sonrisa malvada en la cara. No era mentira, no del todo, solo quería ver que haría con él el director de la escuela. Sabía que había dos opciones. Ó era mandado a una correccional, o lo dejaban ir. "Sea como sea" pensó "si ese viejo no le da su merecido, entonces tendré que hacerlo yo" esa era la primera cosa que tenia pendiente, luego tenia que encargarse de algo más importante…

Moría de sueño, al llegar a su casa encontró la puerta cerrada, estaba demasiado cansado como renegar, así que no perdió tiempo y se metió por una de las ventanas de la casa. Una vez dentro, y tambaleándose del cansancio, se tiró en un mueble "Donde caigas puedes quedar". Y por un momento le pareció ver a una linda chica, de pelo rubio y ojos celestes parada a un lado del cuarto, sonriendo. El también sonrió.

"Es solo mi imaginación…"


¡¡Hola!!

Espero que les halla gustado el capitulo, muchas gracias a la gente que ha dejado Reviews. Ahora vengo a tratar el tema "¿Por qué millhouse es malo en este fic?", verán, luego de ver "Future-Drama" la idea de el personaje de Millhouse como malo me gustó, y me pareció importante de desarrollar, además esto cumplirá una importante acción en este fic . Este capitulo esta desarrollado desde el punto de vista de Nelson, solo para poner más interesantes las cosas , lo que se viene es mucho, mucho más importante, me disculpo si me demoro mucho, pero ando corta de tiempo y los capítulos se alargan.

Muchas gracias por los reviews!

Byee, cuídense!