Capítulo 1
El atrayente olor
En el Sengoku todo era igual que siempre, todos caminaban en busca de algún fragmento de la perla o en busca de naraku quien no había atacado al grupo como era usual.
Cada uno de los integrantes de aquel grupo venían enfrascados en sus propios pensamientos, la joven exterminadora en si podría salvar a su hermano de las garras de aquel despiadado ser, el monje en las curvas de la exterminadora, shippo en cuántos dulces le traerá la próxima vez la joven miko, kirara bueno en pesados, el hanyo en su amada Kikyo y por último nuestra querida miko en la extraña conversación que había tenido con su madre semanas antes de regresar al Sengoku
FLASBACK
-hija…-saludaba efusivamente una madre a su adorada hija
-mamá-respondió ella con la misma efusividad, eran dignas madre e hija
-el joven inuyasha no te acompaña hoy-la miko negó
Luego de eso cenaron alegremente entre risas, regaños, nuevas ideas para la inasistencia a clases de la miko, pero había algo en el ambiente que preocupada a kagome y era la extraña mirada que tenía su madre sobre ella.
-sucede algo mamá-ella negó
-hija podemos hablar en privado-dijo mirando a los hombres quienes iban refutando en el camino
-mamá qué sucede-ella sonrió
-hija te has sentido rara últimamente-ella negó
-no-la mamá se preocupó
-kagome se que te sonará rara esta pregunta pero…-se formó un silencio-te has sentido atraída por la sangre-
-¿sangre?-preguntó ella un poco alarmada
-sí, digo no has sentido algo extraño en tú cuerpo cuando la ves-kagome iba a responder negativamente pero algo dentro de su ser se removió, pero de igual manera negó
-no madre-la señora Higurashi se puso nerviosa
-ah, bueno-no dijo más acerca de ese tema
FIN DE FLASHBACK
-kagome…-una voz la trajo al presente
-sí-sango la miraba preocupada
-te sucede algo-la miko negó sonriendo como solo ella lo podía hacer
-no nada sango despreocúpate-de repente el ambiente se puso raro, todos se pusieron en posición de ataque, en frente de ellos apareció una de las marionetas de naraku
-naraku…-todos pronunciaron aquel molesto nombre
-tiempo sin verlos-dijo con cierto deje de ironía
-qué quieres ahora maldito-gruñó inuyasha
-lo de siempre-sonrió-los fragmentos que Uds. cargan
Y así como todas las veces que se encontraban la batalla dio inicio, miroku iba a usar su agujero pero como siempre naraku había venido con sus "amigables" abejas impendiendo así que él usara su técnica, mientras tanto sango peleaba con una de las extensiones de naraku, para ser más precisos kagura
-eres una patética humana, no podrás hacerme ningún daño-rió histéricamente mientras lanzaba su poder contra la exterminadora, pero miroku fue más rápido y la hizo a un lado, recibiendo él, el ataque
-su excelencia-gritó la joven mientras veía como el monje caía al piso
-maldita-gritó para lanzar su bumerán que ni siquiera le hizo algún daño-
-tonta-dijo alzando su abanico para lanzar otro ataque pero fue detenida por una flecha llena de aquella luz púrpura
-no dejaré que ataques a mis amigos-kagome ya estaba dispuesta a atacar cuando una leve ventisca atravesó el lugar llegando hacia sus fosas nasales aquel metálico olor
-pero qué es este delicioso olor…-susurró quedando en una especie de trance, de repente ya no escuchaba nada que no fuera el palpitar de 5 corazones, ella relamió sus labios, algo dentro de ella empezaba a despertar y era en el peor de los momentos
-cuidado kagome-escuchó decir antes de ser aplastada por un cuerpo pesado, sacándola de aquel trance
-estás bien-preguntó aquel hanyo que la miraba preocupado
-sí-a penas pudo decir, él volvió a la pelea y fue cuando se percató de que estaba a unos centímetros de donde se hallaba el monje y que además de eso no solo estaba el grupo de inuyasha sino también se le habían sumado Kikyo y Sesshomaru
-kagome te encuentras bien-preguntó preocupada sango mientras veía como su amiga tenía su mirada perdida, la miko simplemente asintió perdida en sus propios pensamientos
-¿qué fue lo que me ocurrió?-de repente la voz de su madre retumbó en todo su ser
- te has sentido atraída por la sangre-kagome intentó despejar aquellas palabras, pero de repente volvió a sentir aquella extraña sensación recorrer todo su ser al ver como aquel líquido vital salía de una de las heridas de el monje, las manos de kagome se movían con vida propia y lo que su madre más temía había ocurrido
-humana-una fría voz la atrajo de nuevo a la realidad, él se había puesto enfrente de su presa, un gruñido animal escapó de lo más hondo de su pecho lo que hizo que todo el lugar quedara en completo silencio, todos habían dejado de pelear
-tienes que venir conmigo-Sesshomaru tomó a kagome y la cargó entre sus brazos
-QUÉ DEMONIOS HACES-gritó inuyasha pero ya era demasiado tarde su hermano se había perdido junto con kagome
Mientras que kagome seguía gruñendo, no entendía que ocurría con su cuerpo se empezaba a sentir extraña
-humana cálmate-la miró fríamente
-grr…-fue lo único que salió de los labios de la joven
Luego de unos minutos de recorrido, la extraña sensación que antes recorría el cuerpo de kagome empezaba a calmarse, dejando así a nuestra amada miko en su yo natural
-¿dónde estoy?-se preguntó extraña, pero se dio cuenta que el lugar le parecía extrañamente familiar
-humana debes volver a tú época-kagome miró hacia su derecha y allí se encontraba aquel imponente daiyokai
-Sesshomaru-susurró, el simplemente le lanzó aquella característica mirada fría
-tienes que volver a tú época y que tú madre te explique lo que te está sucediendo, luego de que hables con ella debes volver y buscarme, te estaré esperando en mi castillo-sin más Sesshomaru se envolvió en aquella esfera de luz y desapareció de la vista de una muy confundida kagome
-pero qué…-algo dentro de ella le decía que debía correr y hablar con su madre, respiró hondo y saltó en aquel pozo siendo envuelta en aquella luz y regresada a su época, cuando iba saliendo se percató que su madre la esperaba
-mamá…-la llamada simplemente le sonrió y le hizo señas para que la siguiera, kagome simplemente se limitó a seguirla llegando hasta la sala, le hizo ademán para que sentara, lo hizo luego de esto la mamá le dio un pequeño cofre
-ábrelo-kagome hizo lo que la mamá le había pedido, lo abrió y dentro del mismo encontró un extraño medallón
-qué es esto…-susurró al tocarlo sintió algo muy extraño, la mamá suspiró
-dentro de él se encuentra sellado tú verdadera naturaleza-kagome miró extrañada a su madre
-hija el hombre que tú pensaste que era tú padre no lo es-kagome se quedó sin habla
-de qué hablas mamá-la mamá volvió a suspirar
-antes de conocer a tú padre yo conocí a otro hombre-los ojos de su mamá adquirieron un brillo que no supo identificar-la primera vez que lo vi quedé encantada con él, era sumamente apuesto y su ser emanaba un aura de misterio e intriga-suspiró-al principio pensé que era una aparición, no podía creer que alguien tuviera tan extrema belleza-un leve sonrojo se apoderó de las mejillas de su madre-cuando empezamos a entablar una conversación me di cuenta de que sus ojos ocultaban un gran secreto, que era muy doloroso para él-aquí la señora higurashi se puso triste-pararon los meses y yo caí irremediablemente en las trampas del amor-suspiró-nuestro amor duró muy poco-suspiró de nuevo-una tarde él dijo que quería decirme algo importante, yo me puse muy nerviosa-rió-me contó algo que hasta el día de hoy me parece irreal-hasta ese momento kagome miraba sorprendida a su madre, jamás había visto aquel brillo en los ojos de su adorada madre-me contó que no era de este tiempo-kagome abrió aún más sus ojos-que era de otro tiempo uno en el que casi no habitaba la paz, en donde habían demonios de ojos rojos-kagome se tensó-cuando me dijo todo aquello no quise creerlo hasta que dijo lo que más me temía-kagome respiró hondo-él era uno de esos demonios rojos, un vampiro-aquí kagome dejó escapar todo el aire que tenía retenido en sus pulmones-
-vam…vampiro…-susurró kagome aún si poder creer aquello, la mamá asintió
-no lo podía creer hasta que me mostró sus colmillos y por supuesto sus ojos rojos-suspiró-lo amaba tanto que no me importó nada de ello-volvió a suspirar-luego de un tiempo yo quedé embarazada-kagome la miró-si de ti-cuando kagome la iba a interrumpir-déjame acabar-ella asintió-él estaba muy feliz pero había algo que ensombrecía su felicidad, él me contó que no era cualquier vampiro sino que era el primero de su especie-kagome miró extrañada a su madre
-algo así como Drácula-la mamá de kagome rió
-sí algo así como él-kagome suspiró-yo no lo podía creer, le pregunté qué como era eso posible que él sea el primero de aquella especie, su respuesta fue que ni el mismo lo sabía-kagome lo miró extrañada-
-simplemente nació así y listo-preguntó asombrada, la mamá asintió
-claro que muchos o mejor dicho nadie sabía de la existencia de él, solo sabe que empezó a saber que había más como él, había una mujer que había muerto a manos de los humanos y que a raíz de su sangre habían creado armas contra vampiros-kagome la miró-él sabía que era el primero de aquella especie porque vagabundeó por el mundo por décadas por cada rincón del planeta sin encontrar a otro como él-kagome asintió-yo al enterarme de esto temí por ti, él me dijo que no debía de temer que sellaría tú parte vampírica-kagome asintió
-qué tiene que ver este sello conmigo-la madre de kagome sonrió
-cuando él hizo aquel sello me dijo que sólo serviría hasta cuando tú tuvieras los 15 años que para tú cumpleaños número 16 el sello debe ser roto-kagome la miró asustada ya que quedaban semanas para su cumpleaños número 16-
-pero falta poco para eso-la madre de kagome la miró preocupada
-lo sé-suspiró-él me dijo que necesitaban la sangre de un poderoso yokai para mantener tranquilo y dormida tú lado vampírico-kagome suspiró-
-qué tiene que ver un yokai en todo esto-la madre de kagome volvió a sonreír
-tú padre tenía la habilidad de viajar a través del tiempo, llegó a la era del Sengoku donde conoció al gran Inu no Taishou-kagome la miró sorprendida
-el padre de inuyasha-la madre de kagome asintió
-sí, tú padre sirvió a el por décadas, aunque casi nadie sabía de su existencia-kagome soltó aire-ese medallón tiene sangre de aquel gran daiyokai, pero esta solo funciona cuando es activada por su misma sangre-kagome la miró sin entender-es decir por la misma sangre de él o por alguno de sus descendientes
-inuyasha…-susurró a lo que su madre negó
-no puede ser él-kagome iba a protestar-se necesita de la sangre pura de un descendiente
-Sesshomaru-ella asintió
-sí solo la sangre de él mantendrá sellado tú lado vampírico por algún tiempo-ella la miró sin comprender
-el sello solo se mantendrá sellado por un tiempo, pero tú lado vampírico tarde o temprano debe ser abierto-kagome negó
-pero…-la madre no la dejó acabar
-kagome la sangre de el gran daiyokai te convertirá en un yokai hasta que tú lado vampírico pueda ser liberado por completo-kagome la miraba extrañada
-yokai-la madre asintió
-eso es lo único que mantendrá a raya tú sed-kagome negaba
-hija sé que esto es difícil de comprender pero aún falta más por saber-kagome la miró
-continúa-su cabeza daba muchas vueltas
-él me dijo que tú lado vampírico solo podrá ser despertado por completo cuando tú sangre llame a otra con tal intensidad que sabrás que esa será la respuesta-sonrió su madre
-y mientras tanto qué, cómo sabré donde buscar-la madre de kagome tomó sus manos
-hija necesitas hallar a tú padre o a un sangre pura como lo era él-kagome la miró
-pero dónde lo podré hallar-ella sonrió
-tendrás que buscar al joven Sesshomaru él te podrá ayudar con esto-recordó lo que le dijo y la miró
-cómo él sabe de todo esto-la madre de kagome sonrió
-porque el general perro le confió aquella responsabilidad a su hijo-kagome tuvo otra duda
-por qué nunca vi a mi padre-la madre de kagome entristeció
-un día él me dijo que no podía volver más, que mi vida y la tuya corrían un gran riesgo-kagome abrazó su madre-
-pero si él…-kagome calló al ver la tristeza de su madre
-haya muerto, es algo que siempre he pensado, en ese caso tienes que hallar a un sangre pura el cual tú sangre llame-kagome la miró sin comprender-kagome para que suceda esto tú corazón deberá amarlo incondicionalmente-kagome negó
-mi corazón le pertenecer a inuyasha-la madre negó
-kagome no fue una coincidencia que calleras en ese pozo, no fue una coincidencia que tú fueras la "resurrección" de aquella sacerdotisa, nada de esto ocurrió por una simple coincidencia-kagome suspiró
-qué pasará conmigo madre-ella negó
-no lo sé hija, no lo sé-tanto como madre e hija se abrazaron sintiendo como aquel fuera el último abrazo que se iban a dar en un largo tiempo o más era una despedida
-madre qué pasará con los fragmentos de la perla-ella le sonrió
-eso dependerá de aquella sacerdotisa, tú destino es otra hija mía-kagome suspiró
-hija no puedes perder más el tiempo, busca al lord del oeste, pide que te entrene-kagome la miró extrañada-kagome el lugar donde vive tú padre no es un lugar pacífico-un escalofrío recorrió su espina dorsal-por eso necesitas que aquel yokai te entrene-
-pero como humana no resistiré su entrenamiento-la madre de kagome sonrió
-por eso tú entrenamiento será cuando cumplas los 16 años cuando te conviertas en una yokai-kagome suspiró-
-no puedo hacer nada para escapar de todo esto-la mamá negó
-lo siento hija por poner esta carga en tus hombros-kagome sonrió
-tranquila mamá todo saldrá bien-el semblante de la mamá de kagome se puso serio
-kagome luego de eso, solo tendrás un año para hallar aquella sangre y convertirte en un vampiro-kagome la miro
-qué pasará si no obtengo aquella sangre-la mirada de la señora higurashi ensombreció
-morirás-otro escalofrió recorrió la espina de kagome
-por qué, no puedo vivir como una yokai-la madre de kagome negó
-no, tú naturaleza siempre ha sido la de un vampiro, y al negar esa naturaleza a tú cuerpo este empezará a consumirte lentamente para saciar su propia sed-kagome se tensó-kagome al convertirte en yokai eso te dará el tiempo suficiente para mantener calmado a tu lado vampírico, más no lo mantendrá por siempre sellado-kagome suspiró
-entonces debo hallar un sangre pura y beber de su sangre-la madre de kagome negó
-no de cualquier sangre pura, solo el que tú sangre llame-kagome suspiró
-y qué pasará si hallo a mi padre, surgirá el mismo efecto-la madre de kagome asintió
-sí ya que él fue quien te puso aquel sello-kagome asintió
-cómo se llamaba mi padre-la madre de kagome sonrió
-Luka Croszeria-los ojos de la señora higurashi volvieron a adquirir aquel brillo
-qué extraño nombre-la madre de kagome rió
-lo sé-el semblante de la madre de la señora higurashi se volvió a poner serio-hija tienes que apurarte no tienes mucho tiempo-kagome asintió-
-madre te volveré a ver-la señora higurashi abrazó a su hija
-yo se que sí hija-kagome no pudo evitar llorar
-hija una vez que este medallón termine su cometido, no lo separes de ti ni este cofre-dentro del mismo se hallaba un anillo-este demuestra quien eres e hija de quien eres-kagome asintió
-pero si tú dices que casi nadie conocía a mi padre-la madre de kagome sonrió
-él me dijo que entre los sangre pura más antiguos y respetados su nombre era conocido y su origen también-kagome asintió
-tengo miedo madre-la señora higurashi la volvió a abrazar
-tranquila hija todo saldrá bien-kagome asintió
Luego de aquello kagome se encerró en su cuarto y lloró hasta que no quedara ni una sola lágrima en sus ojos
-por qué…-pensó-primero voy a la era del Sengoku conozco a mucha gente, lucho para salvar la vida de mis seres queridos, tengo que reunir los fragmentos de una perla que yo misma hice pedazos y ahora tengo que ir no sé dónde para hallar mi verdadera naturaleza-suspiró-no era suficiente con ser la reencarnación de una sacerdotisa sino que encima tengo que aceptar que soy una vampira
-pero todo esto tiene su lado positivo-rió-ya no seré más la sombra de una sacerdotisa muerta, yo ya tengo mi propio destino y vida, no soy más la "reencarnación" de nadie-sonrió-no soy más tú sombra Kikyo-sonrió, pero luego se entristeció-inuyasha…-por su mente viajaron los muchos recuerdos que vivió con él, con su adorada amiga sango, aquel monje pervertido, su adorado shippo, kirara aquella gata fiel…pero también vinieron recuerdos tristes cuando veía a inuyasha desaparecer para encontrarse con Kikyo-sonrió tristemente-ya podrás ser feliz junto con ella inuyasha ya no habrá nada ni nadie que te lo impida, al fin y al cabo tú y yo no estábamos destinados-suspiró-tenemos que verle el lado positivo ahora-sonrió-empezare una nueva vida en un lugar desconocido-sonrió-todo desde cero, lo que más me va a doler será despedirme de mis amigos-kagome fue hasta uno de los cajones de su escritorio, y sacó el álbum de fotos, viendo las fotos de pequeña junto al que ella pensó que era su padre, luego con sota, su madre, su abuelo, y las últimas con sus amigas del instituto, otras en la era del Sengoku, una con su entrañable amiga, con su adorado shippo, otra con la anciana Kaede, otra con el monje pervertido y por último y no menos importante con inuyasha, sonrió al ver aquella foto, no dudo más y sacó una de cada una con sus entrañables seres queridos, suspiró cuando encontró una donde sale todo el grupo incluyendo la anciana Kaede.
Luego de eso tomó nuevas cosas, a parte de la ropa, tomó su mp3 donde estaba toda su música, algunos libros de lectura, más dulces, ropa, las fotos, bajó cenó con su familia viéndolos por lo que ella pensaba sería la última vez, esto la hizo derramar unas cuantas lágrimas
-hermanita qué te ocurre-sota se había levantado de su asiento y se acercó a su hermana quien no dudó en abrazarlo, lucho por no llorar pero no sabía cuándo sería la próxima vez que lo abrazara
-te quiero sota-su voz sonaba rota, él por alguna extraña razón se sentía triste
-yo también hermanita-y él empezó a llorar, su corazón dolía sentía como si iría a perder algo importante para él, ante esta escena la madre de ambos no pudo más y echó a llorar, el abuelo quien también sabía la verdad lloró en silencio, incluso el gato maulló triste sintiendo que no volvería a ver a su ama más nunca
La cena pasó en silencio, esa noche sota durmió con su hermana quien no se negó, a la mañana siguiente se despidió de su familia y se juró a sí misma que esto no sería un hasta nunca sino un hasta luego, y después de eso saltó al pozo derramando más lágrimas.
