Capítulo 1

Aceptando sus sentimientos

Todos se encontraban dentro de la casita de la anciana Kaede o bueno casi todos ya que inuyasha no se encontraba y kagome sabía perfectamente dónde se hallaba o más bien con quién, prefería intentar dormir a seguir sufriendo aquel mismo dolor.

-kagome-llamó la voz de sango

-¿sí?-ella volteó sus ojos estaban cristalinos

-no sé como aguantas todo eso-kagome sonrió de lado-

-prometí estar a su lado siempre sin importar qué-sango la miró con tristeza

-no es justo para Ud. Señorita kagome-ahora fue la voz de miroku la que se hizo presente

-lo sé, pero no puedo hacer nada para cambiar los sentimientos de inuyasha por mí-por sus ojos empezaba a caer aquellas gotitas que demostraban cuánto sufriría ella por aquel hanyo

En alguna parte del bosque se encontraban dos amantes conversando o más discutiendo

-algún día tendrás que elegir inuyasha-la voz de Kikyo no demostraba ninguna emoción

-pero yo…-él no sabía que responder

-no siempre nos tendrás a ambas-se hizo un silencio-inuyasha desde hace días noto algo extraño en los fragmentos de la perla-

-¿qué cosa?-por dentro él le agradecía que cambiaran de tema

-no lo sé, siento que algo está ocurriendo con la perla o más bien con los fragmentos-se quedó en silencio por unos breves segundos-siento que es la misma pero al mismo tiempo no, su poder es igual o eso es lo que parece-las palabras de la sacerdotisa dejaron muy confundido a inuyasha

-qué quieres decir-ella volvió a callar

-es una especie de presentimientos, déjalo así-ambos se quedaron mirando el uno al otro sin decir palabra alguna, para luego juntar sus labios en un dulce y casto beso.

Kikyo tenía razón la perla no era la misma de antes, es más sus poderes no se igualaban a hace 50 años, nadie sospechaba la verdad o si quiera estaban cerca de la misma, ni siquiera el mismo naraku sospechaba de nada, él simplemente ambiciaba poseer la perla en sus manos o lo que creía que era la perla. Era cierto que la Shikon había salido del cuerpo de kagome quien todos aseguraban que era la reencarnación de Kikyo pero así como la perla estaban más lejos de la verdad de lo que se imaginaban.

En algún punto del norte un poderoso yokai de sangre pura caminaba con aquella elegancia y arrogancia que tanto lo caracterizaba, con aquella mirada fría y sin mostrar algún tipo de emoción exceptuando el "desprecio" hacia los humanos y hacia su medio hermano.

-amo bonito, hacia dónde nos dirigimos-preguntó su fiel sirviente un insignificante yokai de aspecto verdoso y ojos saltones, y como siempre no obtuvo respuesta por parte de su amo.

-señor Sesshomaru-llamó una inocente voz, él se volteó enseguida, jaken aún no se acostumbraba a que su amo tuviera más atenciones con ella que con él

-qué pasa rin-a pesar de que su voz no perdía aquel característico grado de frialdad, con la pequeña rin él trataba de modular su voz a pesar de que él mismo no se diera cuenta

-tengo hambre-dijo la inocente sobándose la barriga, Sesshomaru giró su rostro y se enfocó en su sirviente

-jaken consíguele algo de comer-éste simplemente asintió no sin antes ir diciendo o más protestando el por qué debía de buscarla algo de comer a la humana esa, pero se quedó callado al sentir la mirada intensa de su amo.

De regreso a la aldea de la anciana Kaede todos dormían plácidamente incluyendo aquel que se había escapado en la mañana para reunirse con su amada.

Todos despertaron con los primeros rayos de sol, madrugaron como siempre lo hacían, kagome y sango preparaban la comida mientras que shippo aún dormía junto con kirara

-kagome-llamó con voz baja inuyasha, la mencionaba no lo miró

-¿sí?-ella siguió con su labor

-estás molesta conmigo-el lugar se sumió en un horrible silencio

-no-fue su única respuesta pero no lo miraba a los ojos, esto molestó a inuyasha

-kagome podrías mirarme a los ojos-ésta levantó su vista y el hanyo sintió como un escalofrío recorría su espalda

-qué-ella respondió con su tono normal o más bien eso era lo que ella creía

-si estás molesta por algo es mejor que me lo digas-sango suspiró con fuerza en serio su amigo era un idiota

-no estoy molesta-la voz de kagome fue lo suficientemente alta como para despertar a shippo y kirara

-kagome…-ella no lo dejó terminar cuando un "abajo" lo dejaba sin ganas de seguir hablando, ella se levantó y se alejó del lugar, estaba dolida mas no molesta, aunque ella se decía a sí misma que ya debería de estar acostumbrada, él prefería estar con alguien muerto sin aquella calidez que solo un ser vivo podría ofrecerlo, pero claro él la amaba.

-por qué inuyasha-susurró ella con voz dolida adentrándose en aquel lejano bosque, caminaba y caminaba sin rumbo fijo quería que a medida que caminaba dejara atrás todo aquel dolor que la consumía lentamente

Mientras tanto dentro de la pequeña casita de Kaede se armaba la guerra contra el hanyo

-eres un idiota-le gritaba sango por enésima vez, estaba completamente molesta

-yo no hice nada-la voz de inocencia hizo que sango explotara lanzando su bumerán contra él

-querida sango…-miroku trató de calmarla, mala idea ésta le lanzó una mirada asesina que hizo que shippo se escondiera tras miroku e inuyasha retrocediera unos pasos

-si quieres hacer algo bien por ella ve a buscarla-dijo ésta más calmada

-yo no iré…-se volvió a callar tras la mirada de sango-está bien se encaminó para buscar a kagome

Volviendo al bosque kagome caminaba y caminaba sin rumbo fijo como ella había planeado, lloraba sin consuelo alguno, mientras era observaba por un maligno yokai

-el dolor humano es lo más delicioso del mundo-pensó aquel ser

-pequeña yo puedo aliviar tu dolor-le dijo una voz que provenía de todas partes

-no sé quien seas demonio pero aléjate de mí-kagome no temía

-puedo hacer que aquel a quien tanto amas te ame solamente a ti-esas palabras la dejaron algo aturdida

-no puedes forzar a nadie a amar a otro-dijo ésta firmemente

-tú crees que en algún momento él te ame como la ama a ella-kagome volvió a dudar-ahí tienes tú respuesta-ella negó-

-sé que no será así, pero no puedo obligarlo a que me ame-su voz se había quebrado en algún punto

-puedo hacer qu ella vuelva a donde siempre ha pertenecido-kagome no sabía que responder, a parte de ese demonio otro mucho más poderoso y elegante la observaba

-tonta humana que se deja llevar por sus sentimentalismos-pensó despectivamente aquel yokai

Mientras tanto inuyasha corría y corría por aquel bosque, parecería como si llevase horas corriendo buscando a su querida kagome, se empezó a desesperar al darse cuenta de que el olor de ella se alejaba más y más

-kagome-gritó el desesperado

Mientras tanto ella no sabía que responder, o bueno de algo estaba segura si Kikyo desapareciera tendría el camino libre para estar al lado de su amado inuyasha pero esa realidad fue la misma que le dejó ver que si la sacerdotisa pereciera por segunda vez su amado sufría mucho más que la primera vez y el dolor de él era el suyo propio.

-tienes razón-aquel yokai pensó que por fin obtendría lo que quería-pero no podría pensar de esa manera tan repulsiva y egoísta-pensó unos segundos-si ella desapareciera tendría el camino libre con él, pero al mismo tiempo aquello no funcionaría-

-por qué si ella dejara de existir él sólo tendría ojos para ti-ella negó-

-no, se sumergiría tanto en su dolor que me hundiría con él-dijo con una sonrisa en su rostro-me basta con estar a su lado-

Aquel yokai se puso furioso al escuchar aquellas palabras y antes de que pudiera atacar a aquella "débil" humana, él era atacado por algún punto y muerto sin entender que había ocurrido

Kagome intentó sentir la presencia de aquel ser pero ya no encontró más, esto le parecía de lo más extraño, pero lo que sí le pareció más fue aquella inmensa energía a la que ya reconocía

-Sesshomaru-susurró ella, no obtuvo respuesta, ella pensó que quizás se estaba equivocando pero no fue así al ver como éste salía entre medio de los árboles, él la miró como siempre miraba a todo el mundo pero había algo en su mirada que era diferente

-qué haces aquí, acaso tú...-ella rió algo nerviosa no podía pensar que él era quien había acabado con aquel yokai

Él la miro de reojo no respondió absolutamente nada como era costumbre para él, ella no sabía que decirle puesto que esta situación era lo de más extraña

-por qué-preguntó y nada no obtuvo respuesta, en un dos por tres él se transformó en aquella esfera de luz y desapareció de la vista de ella, dejándola atónita

-kagome-dijo una voz a su espalda tan asombrada estaba que no se había percatado de la presencia de inuyasha

-sí…-sin dejarle hablar más él la atrajo hacia su cuerpo y la abrazó fuertemente

-estaba preocupado-le dijo una vez que estaban separados

-no tenías por qué, se cuidarme sola-él la miró algo molesto

-sabes que eso no es así, podrían haberte atacado o lo que es peor arrebatado los fragmentos que cargas-esto pareció molestarle a ella

-los fragmentos…-susurró-eso es todo lo que te importa la perla y…Kikyo-susurró su nombre con un dolor que hasta él sintió

-kagome yo…-él no sabía que decir

-inuyasha ya habíamos hablado de esto, yo permaneceré a tú lado…-su mirada se perdió en algún punto-pero ya no puedo más-

-a qué te refieres-él no entendía

-yo no puedo ocupar un lugar especial en tú corazón, ya que éste está ocupado completamente por Kikyo-su voz se quebró-es mejor que dejemos las cosas como están tú se feliz con ella y yo…-cayó por unos instantes-veré por mi felicidad y sin más se alejó dejando a un anonado inuyasha y lo que es peor ella se había asombrado e inclusive asustado cuando dijo "yo" a su mente vino la imagen de un ser de una belleza sin igual de corazón y mirada fría

-Sesshomaru-pensó ella asombrándose a sí misma de lo que había pensado…