Capítulo 2
Viviendo algo nuevo
Inuyasha aún no comprendía lo que significaban las palabras de su querida kagome, pero había algo que lo molestaba y mucho y era que en el ambiente había un olor tan familiar y odioso para él
-Sesshomaru-susurró, esto lo puso más que furioso
El nombrado miró aquella escena se sentía confundido y eso era raro en él, ya que siempre tenía todo fríamente calculado pero esto se le había salido de las manos, no entendía el por qué de su actitud.
De regreso en la aldea kagome aún venía meditando el por qué imagino que su felicidad podría ser al estar alado de quien muchas veces "intentó" matarla…
-intentó-susurró en voz baja
-dijiste algo kagome-le dijo sango, la aludida negó
Por su cabeza vinieron las imágenes de las tantas veces que Sesshomaru y ellos se habían desafiado a duelo ya sea por la tessaiga o por asuntos fuera de lo común, pero en todas las ocasiones nunca había herido gravemente a inuyasha ni siquiera a ella, kagome sabía perfectamente que Sesshomaru no era un yokai débil, no era uno de los más poderosos no por nada era el Lord del Oeste, ella pensaba que inclusive era más fuerte que el propio naraku, sí en definitiva lo era, naraku era un hanyo en cambio Sesshomaru era un yokai de sangre pura, atractivo, hermoso
-esperen que estoy pensando-volvió a susurrar pero esta vez un poco alto lo suficiente como para que inuyasha la volteara a ver
-kagome te ocurre algo-ella negó
-voy a dar una vuelta-se giró hacia inuyasha-no me sigas-y empezó a alejarse de la aldea o más bien hacia un pequeño riachuelo que a la vez servía de aguas termales ya que no lejos del mismo, habías unas reconfortantes aguas
-por qué no puedo quitar de mi mente a Sesshomaru, digo jamás lo había visto como un hombre-era cierto en sus "prospectos de hombres" Sesshomaru no entraba y no era por lo físico ya que a lo lejos que tenía un cuerpo muy bien trabajado, pero era la frialdad que mostraban en sus ojos o más bien lo que eran antes
-él ha cambiado-pensó en voz alta, recordando al gran y poderoso Sesshomaru de antes y el que es ahora que rin es parte de su vida, claro sigue teniendo esa misma mirada y aspecto frío en su rostro, pero había ciertas actitudes que demostraban que él no era un ser tan perverso o cruel como se lo habían pintando, primero tenía que JAMAS había herido gravemente a su hermano menor teniendo tantas oportunidades para hacerlo, segundo permitía que una pequeña humana viajara con él y que según ella él odia a todos los humanos, no solo permitía que estuviera con él sino que además de eso se preocupa por ella y ahora lo que pasó hace poco la había salvado.
Kagome era observada por aquel ser de mirada fría, no sabía el por qué él se encontraba ahora mirándola atentamente no era una mirada lujuriosa o bueno había algo de sed sexual en su mirada pero había algo más ¿curiosidad?
-qué tiene esta humana-se preguntó a sí mismo-es una simple humana-le dijo la voz de su demonio interno-
-no lo es-se respondió a sí mismo-
Kagome sentía que alguien la observaba pero sentía muy dentro de su ser que no era alguien de temer, sentía cierta curiosidad por saber quien la miraba de aquella manera, pero al mismo tiempo no quería saberlo, se fue girando poco a poco aún sumergida bajo el agua, se giró hasta toparse con aquella mirada que de nuevo tenía aquel tinte de un cambio de actitud
-Sesshomaru-susurro ella al darse cuenta que él simplemente se la quedaba mirando
-por qué no me puedo alejar de ella, es una simple y asquerosa humana-trataba de que su cuerpo le responda y alejarse de ahí pero algo no se lo permitía-tal vez sea su olor, su esencia, su calor…-su mente empezaba a divagar y bajaba su mirada hasta sus hombros y lo poco que dejaba el agua a la imaginación ya que esta era muy clara, kagome se percató que el rostro de Sesshomaru tenía algo nuevo algo más salvaje algo más su yo verdadero, ella no pudo evitar sonrojarse al darse cuenta de la mirada intensa que él tenía sobre ella, luego ella cayó en cuenta de que el agua era tan cristalina que no dejaba mucho que cubrir, se paró de golpe y cubrió sus senos con sus brazos, Sesshomaru no perdió el tiempo y miró más de reojo a kagome
-su cintura es tan fina, tan…-demonios que estoy pensando ella es una simple y…-sus pensamientos fueron interrumpidos cuando una leve ventisca atravesó el sitio haciendo que kagome titiritara y al el olfato de aquel imponente yokai viniera un exquisito aroma
-jazmín y rosas salvajes-pensó él-una fragancia entre dulce y lo exótico, ninguna humana tiene tal exquisito olor-su cuerpo instantemente empezaba a reaccionar y no de una forma muy buena que digamos
-por qué me mira así-kagome pensaba-qué tengo, será mejor que me cubra-
-podrías darte la vuelta-Sesshomaru reaccionó al escucharla hablar
-no sigo órdenes de humanos-fue lo que se limitó a responderle, esto molestó a kagome
-no es una orden es una petición Sesshomaru si no te importa necesito salir de aquí antes de que me congele-ella le respondió mirándolo directamente a los ojos, él sin más se dio media vuelta pero sus pies no le respondían quería y necesitaba marcharse antes de que cometiera una locura, kagome miraba atónita como el gran lord no pensaba irse, ella suspiró y empezó a salir del agua, el cuerpo de Sesshomaru se tensó el tan solo imaginarse enterrar sus garras en lo más recóndito del ser de aquella hembra, el tan solo imaginárselo su cuerpo empezaba a reaccionar y perder el control
-insignificante humana-lo dijo lo suficientemente alto como para que kagome lo pudiera escuchar
-no soy insignificante-su voz sonaba fúrica, él se volvió a girar grave error ella solo cargaba su ropa interior, Sesshomaru pudo admirar mejor el cuerpo de aquella sacerdotisa
-maldición qué me ocurre-sus pies instantemente empezaron a moverse y acercarse a ella, kagome no entendía nada ella se quedó ahí paralizaba con el corazón latiéndole desbocado
-Sesshomaru-susurró ella al darse cuenta como una de las manos del daiyokai (un demonio muy poderoso e inteligente), él sin más dejó que su mano acariciara la mejilla de la joven
-su piel es muy tersa y cálida-kagome sabía que debía reaccionar pero algo en su interior que yacía dormido empezaba a latir con fuerza con clamor
La mano de Sesshomaru se deslizaba por su mejilla para luego acariciar su sedoso y largo cabello negro como la noche pero con un brillo como la misma manta nocturna
-hermosa-susurró muy bajo lo suficiente como para que ella no lo escuchara
-KAGOME-esa voz hizo que la burbuja mágica en la que se encontraran se rompiera de inmediato, haciendo que el daiyokai se alejara a una velocidad atroz y se envolviera en su esfera de luz para luego desaparecer de su vista
-qué…qué me ocurrió-pensó esta mientras se tocaba la mejilla donde segundos antes había estado depositada la mano de Sesshomaru.
Inuyasha llegó al sitio donde se encontraba kagome pero lo que no se esperaba encontrar era la imagen que ésta le mostraba, su cuerpo solo cubierto con aquellas extrañas prendas dejando al descubierto su plano vientre, sus piernas esbeltas y largas al descubiertas, y lo que más lo dejó atónito era que su rostro estaba levemente sonrojado y tenía una sonrisa posaba en sus labios que no sabía identificar exactamente era una sonrisa nueva para él ya que él conocía todas y cada una de las sonrisas de su querida kagome, pero había algo que lo sacaba de cuadro
-qué hacía Sesshomaru aquí-eso no fue una pregunta más bien fue un reclamo, kagome volteó a ver al hanyo que a pesar de estar molesto en sus ojos había cierto tinte de lujuria
-abajo-gritó ella-eres un pervertido, estoy en paños menores-ella recogió sus prendas y se posó atrás de un árbol
-como si hubiera algo interesante que ver-esto puso más histérica a kagome
-abajo, abajo, abajo, abajo, abajo-gritó tantas veces como su garganta le soportó, se puso rápido su ropa y dejó a un muy mal herido y mal humorado hanyo
Mientras tanto mientras Sesshomaru se alejaba en su esfera de luz aún se preguntaba el por qué de su extraña actitud con aquella simple o más bien no tan simple humana, porque aunque le costara ella no era una simple humana había algo peculiar en ella.
Habían pasado algunas días luego de lo ocurrido kagome estaba de lo más extraña aún seguía pensando en la extraña actitud de Sesshomaru o más bien en la suya propia al no intentar alejarlo, inuyasha aún seguía molesto
-sango tú sabes que le ocurre a ese par-ella negó con la cabeza
-kagome no me ha comentado nada-esto extrañó mucho a la exterminadora ya que siempre kagome era muy abierta con sus pensamientos y sentimientos con ella
-aquí parece ser el lugar-todos sentían un extraña pero maligna presencia
Miroku empezaba a "investigar" entre las aldeanas y al mismo tiempo buscando un lugar donde pasar la noche, hasta que por fin el terrateniente del lugar les dejó pasar la noche en su mansión, claro cuando el monje alegó que ahí había una presencia maligna y que debían exorcizar, no tan lejos de la verdad.
-como siempre aprovechándote de los aldeanos-le regañó inuyasha
-joven inuyasha no es un engaño, en realidad en esta casa se siente una presencia extraña-el hanyo dio un pequeño asentimiento de cabeza
-iremos a darnos un baño-sango se levantó junto con kagome y shippo
-kagome has estado actuando muy extraño últimamente-la aludida la miró
-yo…-pero su oración fue interrumpida al sentir fragmentos de la perla y ese tan familiar presencia-siento fragmentos y…
-naraku-terminó de decir la exterminadora
Las dos se pusieron sus respectivas ropas y se encaminaron a encontrarse con ese ser tan maligno, al llegar a la parte posterior de la casa se encontraron con aquella familiar marioneta llena de tentáculos, kagome busco su arco y le apuntó con una de sus flechas pero cuando se disponía a lanzárselas, esta marioneta elevó uno de sus tentáculos y mostró algo que dejó a todos callados excepto al hanyo
-KIKYO-gritó a todo pulmón
-anda kagome dispara y mata a la sacerdotisa junto con esta marioneta-empezó a reír maliciosamente, kagome se quedó estática-si tú no piensas hacer algo yo sí-sin más nadie se había percatado que uno de los tentáculos se había desplazado cerca de donde se hallaban sango y kagome, tomándolas desprevenidas golpeó a la exterminadora y la lanzó lejos y tomó por un pie a la miko
-KAGOME-gritó el hanyo, aquel ser perverso rió histéricamente
-que patético eres inuyasha-
-déjalas ir maldito, juro que te voy a matar-inuyasha quería acatar pero no podía si lanzaba algún golpe podría lastimar a alguna de ellas
-anda atácame y las perderás a ambas-él no sabía qué hacer estaba desconcertado
-está bien hoy estoy de buen humor, te ayudaré-todos esperaban a que aquel ser despreciable continuara-te voy a dar dos opciones, pero solo tú podrás elegir-
-habla-no sabía en qué juego estaba cayendo
-la primera opción es que me las dejes a las dos-
-maldito déjate de bromas-él rió
-está bien te diré la segunda opción-se prolongó un silencio-sólo podrás elegir a una de las dos-
Un silencio espectral reinó en el lugar, kagome no podía hacer absolutamente nada sus manos eran presas por uno de los tentáculos, y Kikyo bueno ella miraba a inuyasha esperando su respuesta
-sé cual ser tú respuesta inuyasha pero aún así eso no memoriza el dolor-pensó con dolor Kagome
-yo…yo…-no sabía que decir su corazón le gritaba un nombre pero su alma le decía otro
-inuyasha no te atrevas-le gritaba sango quien se recuperaba del golpe que le dio naraku, ella sabía a quién iba a escoger, mejor dicho todos sabían a quien él iba a escoger
-dilo rápido que no tengo todo el día-la sonrisa en el rostro de naraku se extendía
-elijo a ki…-
-NOOOOO-gritó sango
-Kikyo-naraku rio estrepitosa y malignamente
-buena elección, yo también la hubiese elegido a ella-respondió y la soltó-esta elección te pesará el resto de tus días-sin más empezó a desvanecerse junto con kagome quien tenía la mirada perdida en algún punto
-qué harás con ella-pero ya era demasiado tarde naraku había desaparecido
-ERES UN MALDITO TE ODIO-gritó sango trepándose en kirara junto con miroku y shippo
-JAMAS TE VOY A PERDONAR ESTO-esta vez fue shippo quien habló, la mirada que siempre había sido alegre y juguetona ahora se había transformado en una fría y llena de odio y rencor
-yo…-sin más ellos se alejaron del lugar, inuyasha estaba desbastado Kikyo se puso en pie y abrazó a su hanyo pero en su rostro se posó una mirada y sonrisa triunfal y fría
-sabía que me erigirías a mí, esa miko era inservible-el hanyo se alejó de aquellos brazos
-pero de qué hablas-le gritó la sacerdotisa se levantó y lo miró de reojo y se empezó a alejar
-Kikyo-la llamó
-cavaste su propia tumba-dijo esta mientras desaparecía junto con sus caza almas
-qué hice-el hanyo se lanzó al piso con su rostro entre sus manos
En todo momento kagome estuvo ida, antes de que el hanyo tomara su decisión su mente se hallaba en otra parte, perdida en algún punto dimensional sin que nadie se diera cuenta
-¿dónde estoy?-ella miraba por todas partes, de un momento a otro estaba entre los brazos de naraku y al siguiente se hallaba en medio de un jardín lleno de rosas
-pequeña tú despertar ha llegado-dijo una voz femenina
-¿quién eres?, ¿dónde estoy?-dijo pero no veía a nadie a su alrededor
-tranquila pequeña, todo saldrá bien solo confía-sin más todo aquel bello jardín se desvaneció cuando se dio cuenta ya no se hallaba allí sino en otro sitio
-despertaste-le dijo una voz inocente
-¿rin?-la niña corrió a abrazarla
-señorita kagome-la miko estaba confundida qué había pasado
Cuando naraku se estaba alejando con el cuerpo de kagome algo sucedió, algo fuera de lo común una extraña luz fue emitida por el cuerpo de la miko, una luz blanca, cálida y purificadora que cocinaba la piel de aquella marioneta, ésta desesperada intentó crear un campo de fuerza alrededor de la miko para atraerla a él pero era inútil algo demasiado poderoso y puro la protegía, cuando quiso volver a acercarse la marioneta estalló dejando a su paso aquel pedazo de madera que mostraba que era un simple títere de naraku, pero lo más sorprendente es que no solo la marioneta estalló sino que uno de los brazos del verdadero naraku también se hizo pedazos este no entendía que estaba sucediendo y por una vez en su miserable vida tuvo miedo mucho miedo
-el señor Sesshomaru te encontró en medio de un prado y te trajo aquí-kagome intentó recordar cómo es que llegó a ese lugar pero nada se le venía a la cabeza
-le voy a avisar a el señor Sesshomaru que despertaste-la pequeña se levantó y se perdió de su vista, kagome volvió a intentar recordar pero su mente solo le mostraba hasta cuando naraku le decía al hanyo que tenía que elegir
-inuyasha-susurró y un dolor en su pecho la hizo dar un pequeño sollozo
-veo que ya está mejor humana-kagome alzó la vista para toparse con aquellos ojos fríos y sin ninguna emoción
-Sesshomaru-susurró ambos se perdieron en los ojos del otro
Sesshomaru la miraba quería traspasar su mirada y leerle el alma, cuando la halló tirada en medio de un prado lleno de rosas no dudó en ir y recoger su cuerpo, pero lo que le pareció más extraño era que a pesar de estar rodeada de rosas su propia fragancia no se perdía o se confundía al contrario se hacía más intensa, tan única y endemoniadamente atrayente para él.
-gracias por ¿recogerme?-él se limitó a alejarse de ella
-debería acostumbrarme de que este hombre es de pocas palabras, por la cabeza de la joven pasaban las imágenes de aquel extraño sueño y se preguntaba que había pasado con naraku, sus amigos, Kikyo e inuyasha….
