Los personajes de Naruto, por obviedad, NO ME PERTENECEN, son propiedad de Masashi Kishimoto y esto por ningún motivo es un intento por criticar o plagiar su trabajo.
.
.
.
.
Itachi's Pov
Cada uno de los besos de Sakura tenían un sabor diferente, todos dulces, sin llegar a ser empalagosos, pero unos más fuertes que otros. Sin duda alguna. El tacto de sus manos parecía tener consciencia sobre cómo y dónde tocar pues no podía, mínimo, evitar estremecerme cada que sentía su boca aquí, haya… donde fuera y a como fuese, solo quería sentirla. Y por supuesto yo no me quede atrás.
Con la boca deslicé la toalla que la envolvía y la arrojé hacia ninguna parte. Guié mis manos a su pecho la abracé. Jugué entre ellos. Besando, lamiendo, succionando… mordí uno de sus botones y un gritito se formó en su garganta haciéndome gemir de placer.
Sus manos vagaron por mi cuerpo, desde mi abdomen hasta mi pelo, de el cuál tiraba incesantemente en un ligero vaivén. Sus movimientos eran felinos pero agraciados. Con una facilidad para hacerme vibrar que llegaba a extremos irreales. Sus pequeñas manos recorrían mi espalda, la besaban con ferocidad y yo a ella. A todo su ser.
-Ita… Ita-chi…-Murmuró con dificultad para después soltar un suspiro al sentir mis labios de nuevo sobre los suyos.
-¡Sakura!- Chillé con su mano en mi vientre, haciendo círculos pequeños. Dios, si que sabía hacerlos, porque durante un pequeño lapso de tiempo perdí conciencia de lo que hacía, terminando yo sobre ella mordiendo cada parte de sus senos.- Haruno –Pronuncié ronco.- Eres deliciosa.- Para hundirme de nuevo en el éxtasis.
Baje lentamente dejando un camino de saliva sobre su exquisita piel. Llegue al vientre y comencé a lamer delicadamente. Conforme pasaba el tiempo fui aumentando. Una, dos, tres veces… Y Sakura alcanzó su primer orgasmo. Era demasiado sensible en esa zona.
Su cuerpo convulsionaba bajo el mío, arqueándose sobre la cama. La miré.
Su cabello rosado se esparcía sobre la mullida cama, destilando su suave aroma. Sus ojos verde olivo se abrían sin sentido de la vista, nublados por el deseo. Sus manos temblaban finamente buscando mi rostro y cuando lo encontró me beso con ternura, con anhelo. Haciéndome temblar como solo ella podía al tocarme.
Entonces sus dedos viajaron hasta mi miembro, masturbándolo… sude frío al sentir el contacto suave de sus manos y le gruñí deseoso por que continuara.- S-sigue.-Sisee. Entonces se colocó sobre mí, con una mirada tan profunda que sentí que me venía tan solo al verla. Cerré los ojos ante un espasmo.- ¡Ah!- Grité. Su boca succionaba ávida, su lengua se retorcía entre el, arropándolo.- Sakura…- Instintivamente tomé su cabeza y la llevé más a adentro, casi hasta topar su garganta. Su mirada se volvió aún más oscura y penetrante… Sus manos envolvieron lo que sobraba de mi miembro, y lo masajearon rítmicamente. No podría más, lo sabía, estallaría…
-Itachi…- Susurró cálida. Se había bebido toda mi semilla.
.
.
.
.
Ino's Pov
Un certero rasengan, un par de sellos. Estábamos dentro.
El hedor dentro de la caverna era muy concentrado. Se esparcía por la gran entrada, y corría sobre los chorros de agua. Quizá, solo quizá, la guarida de Orochimaru era mejor, por lo menos, ahí el olor no era tan intenso o mínimo lo era solo en algunas zonas, o aquello me habían dicho, puesto que nunca tuve el placer de encontrarme dentro de alguna.
-Hinata…-Susurró Shikamaru, el encomendado a la misión. La aludida asintió y dio un paso al frente, no sin enviarle una mirada a Naruto, quién solo miraba hacia el frente con expresión perdida.
-¡Byakugan!- Gritó. Y un gran número de venas resaltaron sobre sus pómulos. Todas apuntando hacía sus ojos perla.- Kiba-kun, Akamaru… sean mi nariz.-Murmuró. Y en instantes Kiba y Akamaru, se colocaron al frente junto a ella. Aspiraron el fétido aroma, no sin antes arrugar la nariz, y en cuestión de segundos estábamos corriendo hacía la dirección que los tres indicaban.
Llevábamos buena parte del día corriendo, estábamos algo cansados y sedientos, pero más que nada, ansiosos. Después de tanto tiempo… Por fin, Sakura volvería a nosotros. O al menos, teníamos esa esperanza. Debía volver. Volver a ser la amiga que tanto necesité durante estos meses, volver a ser el amor platónico de Kiba, de Lee… Debía volver a ser la confidente de Naruto, la culpable y cómplice de sus travesuras. La enfermera gruñona por la que cada hombre suspiraba, aunque salieran más heridos de lo que estaban al ingresar al hospital. La amiga incondicional de Hinata, Tenten y mía. Debía ser ella, solo ella. La rosada kunoichi de Konoha. Nuestro pequeño botón convertido en flor.
Si tan solo hubiésemos sido más cuidadosos. Quizá las cosas no serían de esta manera; tan abrumadoras. Si el estúpido Uchiha no la hubiera lastimado… Y pensar que antes solía pelear con ella por él. ¡Menuda estupidez! Uchiha Sasuke no la merecía. Ella era demasiado para él.
Pero aún tenía una pregunta en mi mente… ¿Por qué Sakura estaba en Akatsuki?¿ Qué podría darle más paz que el lugar donde tiene a sus amigos, a la gente que la ama? ¡¿Qué cojones podía darle Akatsuki que nosotros no?... Quizá estuviera ahí buscando vengarse de Itachi por lo que hizo con Sasuke, quizá… pero el muy maldito Uchiha estaba desaparecido, no había rastro de él en el mapa. Y dudaba que Sasuke lo hubiese asesinado, aún. Malditos Uchiha.
-A la izquierda.- Gritó Hinata a la cabeza del grupo.- Un momento.- Se detuvo, y en consecuencia el resto.- Kiba…
-Definitivamente esta aquí.-Susurró en un hilo de voz, a él también le había afectado en demasía la partida de Sakura.- Pero…
-¡¿Y qué cojones esperamos? ¡¿No les fueron suficientes estos meses?- Gritó Naruto. Presa de la desesperación.
-Naruto basta.- Dijo Shikamaru.- Observa.- Arrojó una bolita de arroz hacia el frente. Y esta comenzó a quemarse como papel, en una especie de fuego negro.
-Amateratsu.-Dijo Naruto de pronto aún más serio.-Conocido como "Fuego eterno". Es el nivel más alto de los jutsus de elemento fuego. Su nombre mismo lo dice, fuego que nunca se apaga. Y hasta ahora, el único capaz de crearlo es Uchiha Itachi.
-Lo que significa que el bastardo de Itachi la tiene.- Dijo Kiba, lleno de rabia contenida.
-Así es.- Completó Shikamaru.- Debe haber otra forma…
-¡Yo puedo ayudar!- Dijo Sai, agachándose para dibujar algo a una velocidad inhumana, juntando sus dedos índice y anular.- Ninpou shoujuu giga.- Del papel pergamino aparecieron tresimponentes tigres que saltaron hacía el frente sin temor alguno. Ambos desaparecieron en una explosión de tinta. Pero lograron hacer un agujero grande en el fondo. Lo suficiente para entrar.
-¡Rápido!- Grité.
Una vez adentro se podían sentir dos fuertes chakras, un poco distorsionados, como si estuvieran teniendo constante movimiento… Quizá una batalla entre miembros.
-Bien.- habló serio Shikamaru. Como pocas veces en su vida. – La misión es simple. Si queremos salir ilesos o sin bajas, debemos llegar para con Sakura con la mayor discreción posible. Tomarla, e irnos. – Suavizó la voz.- Chicos, si queremos traerla de vuelta debemos poner todo nuestro empeño. Háganlo por ella.
-¡Idiota!- Le grité.- Sakura es nuestra mejor amiga, ¿Crees que la dejaríamos sola en algún momento así? Ni aunque estemos en la boca del lobo… Ni nunca.
-¡Claro que sí dattebayo!- Gritó Naruto.
-Por supuesto.- Dijo Hinata.
-¡Vamos a traer de vuelta a mi flor de cerezo, lo juro por Gai-sensei!- Gritó emocionado Lee.
-Ya conoces la respuesta.- Musitó Kiba sonriente.
Y así, todos y cada uno fueron dando muestras de aprecio y lealtad hacia Haruno Sakura, porque una vez nacido en Konoha, serás siempre de Konoha. Así seas un traidor.
-¡Ahhhh!- Se escuchó un gritito femenino. Y no necesite verle la cara a ninguno para saber que pensaban lo mismo. Sakura nos pedía ayuda, e iríamos por ella sin importar que.
.
.
.
.
Sakura's Pov.
Cada beso, cada caricia era consumada en un ronroneo por parte de ambos. No quería que terminara, y estaba segura de que él tampoco. Sus dedos hábiles se colaron entre mi cabello y tiraron de él en el momento en que yo me encargaba de darle placer. Mientras enredaba mis piernas en su cintura, rosando nuestros sexos constantemente.
-¡Ahhhh!- Chillé al sentir un dedo dentro mío. Moviéndolo dentro mío en un baile de jadeos. Si, por que esto era una danza. Elegante, ágil, placentera y sobretodo felina, pues aquella atracción que ambos sentíamos era casi animal. Feroz, capaz de saltar hacia garganta como un gran león. Y así, de la misma forma en que el león atrapa a su presa llegó Itachi, solo que, en este caso, yo no puse resistencia.-¡Itachi!-Otro gritito escapo de mis labios cuando Itachi introdujo otro dedo, haciéndome arquear de un placer intenso, sin escalas. Y luego cuando juraba que no podría más, introdujo un tercero moviendo los tres como un experto, haciéndome temblar con cada movimiento.- Ita… Ita…¡Itachi!
De pronto sus dedos fueron retirados, dejándome un molesto sentimiento de vacío. Estaba por reclamar cuando lo siguiente que sentí me dejo sin palabras. El Uchiha besaba castamente mis labios internos, delineándolos con los de su boca. Podía sentir su sonrisa recién formada sobre estos, al escuchar la cantidad inhumana de gemidos que salieron de mis labios, todos a la vez…
Escuché un ronroneo por parte de Itachi, como si estuviera pidiendo permiso para algo. Instintivamente abrí más las piernas y en cuestión de segundos era su boca la que me penetraba con fuerza, lamiéndose compulsivamente por mi centro. Entrando y saliendo con completa libertad. Tomé su cabeza y lo hice acercarse tanto a mí que sentía que él se venía sobre mí. Y cuando estuve a punto de rozar el cielo se separo con una sonrisa burlona pintada en los labios.
-Aún no Sa-ku-ra… Pídemelo.
-I-Itachi, no…-Rogué nublada por el deseo.
-No, Sakura, hazlo.- Murmuró ensanchando su sonrisa.
-Ita-achi…-Murmuré suplicante.- Por… favor… ¡ya!-Grité exasperada.
De nuevo, decidió ignorarme y se dedicó a probar mis labios. Cosa que no le negué, puesto que yo deseaba los suyos con igual o mayor necesidad. Me destensé durante unos segundos, perdida y presa de su sabor. Y justo cuando estaba pasando por un lapsus me penetró. Sacándome de mi ensimismamiento. Lo hizo suavemente, casi con amor. Pude ver que su rostro se deformaba de placer y se debatía entre continuar o esperarme. Lo hundió un poco más, topándose con el himen.-¡Sakura…!- Pude ver como sus ojos se abrían de impresión. Si, el frío y atemorizante Uchiha Itachi estaba impresionado.
Yo solo me limité a sonreírle. Él, aún con el gesto contrariado, me miró por eternos instantes para besarme con ternura. Sus ojos tenían un brillo distinto, lleno de un no sé qué. Como aquella vez que me contó su historia. El por qué del asesinato de su clan… Todo. Pero esta vez aquella mirada parecía fundirse y yo quería irme con ella.
De una estocada rompió aquello con lo que muchos hombres soñaban pero que pocos obtenían: La virginidad de una Kunoichi. Y es que la ventaja de nosotras es el arte de la seducción por encima de todo. Es raro encontrar a alguna virgen, pues la mayoría pierde su castidad en misión. Por lo que los hombres crecen sin muchas esperanzas sobre encontrar alguna; por ello, aquel era el regalo más preciado que una mujer podría ofrecer e, Itachi era el dueño de este.
Las lágrimas no se hicieron esperar. Sabía que dolía pero, ¡Joder! Era un escozor intenso, duró y muy agudo. Itachi me volvió a besar, con mucha más ternura de la que lo creí capaz y cuando el dolor cesó fui yo la que comenzó con el vaivén.
.
.
.
.
Naruto's Pov.
Los corredores se encontraban en penumbras, tan solo iluminados por unas pequeñas lámparas colocadas cada dos metros. En estos pasillos oscuros no había nada, ni siquiera puertas como en las variadas guaridas de Orochimaru. No, estos eran simples, infinitos y sin deviaciones. Un pasillo conducía a dos, esos dos a otros dos, y esos dos a otros dos respectivamente. Cada vuelta debía ser dada con precisión, pues ninguna conducía al mismo lugar. Aunque estuvieran tan intrincadas que parecería que sí.
-Por…favor…-Se escuchó de nuevo.- ¡ya!…-Chillaron. Sakura suplicaba. Entonces de nuevo imagine cada una de las torturas que le debían de estar propinando. La imagine en el suelo, rogando la piedad de una muerte que sabría no escucharían, pues, Akatsuki no era piadosa. Ni siquiera en apariencias. La imaginé también con lágrimas apañadas en los ojos, con la piel amarillenta de estar tanto tiempo alejada del sol, con sus brazos caídos en los costados y la mirada perdida. Sin conciencia…
-¡Sakura…!- Grité. Mi amiga, mi compañera, mi hermana. Mi Sakura.
A pesar de habernos traicionado ella era nuestra amiga, una camarada. Era tan parte de nosotros como nuestra misma piel, y se aferraba a nuestros corazones con la misma fuerza. Y ahora, que la pasaba tan mal. Qué a Akatsuki le daba igual, solo para ver a Konoha caer, ahora nosotros teníamos que hacer nuestra parte. Ayudarla como debimos haber hecho desde antes.
Los gritos y exclamaciones se hacían más vivos y frente a un último pasillo, donde tan solo había tres habitaciones se alojaban los quejidos. En ella no solo estaban los de Sakura. Había una voz masculina. Muy grave, esta también se escuchaba aunque con menor fuerza. Quizá algún imbécil se burlara de ella… Caminé dudoso por el pasillo, con las manos temblorosas… tanto tiempo, tantos meses. Y ahora, por fin tendría a Sakura frente a mí, podría cuidarla de nuevo, podría ser su hermano de nuevo. Tomé el picaporte y cuando estaba por girarlo noté la puerta entre abierta.
Sakura… Amiga mía, ¿Qué sucedió? ¿Qué nos sucedió?
Me quede estático frente a la puerta, con la mirada en cada uno de sus movimientos. Los de él, los de ella… en cada parte de su complicada anatomía femenina y en las muchas veces que soñé con ella. Con su cuerpo bajo el mío susurrando palabras cálidas, pero aquel hombre no era yo. Aquel hombre… No era cierto. No podía ser cierto. Solo era una mala broma, solo eso. No era real, no era real, no era… ¡Maldita sea, Sakura no podía jugar así!
-Na-Naruto-kun…- Susurró Hinata al ver mi reacción.- No puedo ver n-nada, aún con el Byakugan… ¿E-esta Sakura-chan bien? –Dijo alarmada. De pronto pude sentir aquellos ocho pares de ojos en mi espalda. Todos, imaginé, con la misma expresión en sus rostros ¿Había sido tarde? No, si supieran… había sido demasiado tarde….
Se acercó lentamente, tomando mi rostro entre sus manos. Lo apretó con fuerza y murmuró algo ininteligible. Después desvió su vista acercándola a la puerta. Y yo solo pude sentir su cuerpo tensarse.
-Hinata…-Intenté articular.
-¡Amh!- Se escuchó adentro. De nuevo ellos.- Saku…- Era la voz de aquel imbécil.
-Naruto, ¿Qué está sucediendo?- Inquirió Ino.- No me digas que…-Sus ojos se le aguaron.
-Ino, Sakura está mejor sin nosotros…-Dije secamente con la garganta ardiéndome cual brasas.
-Estup…-Calló. Se acercó a mí lentamente y alzó la mano al momento en que yo cerraba los ojos esperando el golpe. Pero en vez de ello me empujo del lugar teniendo mejor vista de la situación, entonces sus sollozos no se hicieron esperar. De un golpe tumbó la puerta, haciendo un estrepitoso eco en el resto de los pasillos.
La pareja nos miro estupefacta. Sin movimiento. En los ojos azabaches se podía ver un odio profundo, como si le hubiésemos quitado algo en realidad… mientras que, Sakura simplemente nos miraba. No podría expresar aquello que vi en sus ojos por que no lo conozco en nadie más, no lo conozco en palabras. Simplemente nos miraba.
-Naruto…- Susurró con voz queda. Por un momento pensé que se echaría a llorar.
Atrás de mi Kiba gruñía, no como un gritito de guerra o una mirada de rencor hacia un enemigo; algo típico de ser ninja. No, Inuzuka gruñía por primera vez como un completo animal. Sin sentido de la razón u otra lógica. Incluso sin mirarlo podía sentir cada espasmo en su cuerpo ante la ira. Porque yo lo conocía, lo había sentido tantas veces que incluso me era palpable y, además de eso, yo también lo sentía. Y para colmo llega el Uchiha con sus aires de grandeza, se pone frente a ella y la cubre autoritariamente con su cuerpo. No sin lanzarnos otra de sus filosas miradas escarlata. Aunque claro, después entendí el por qué: Sakura, nuestra pequeña flor de Konoha se encontraba desnuda frente a todos nosotros, tan solo cubierta por un par de sábanas que dejaban poco a la imaginación. Y me alegre de que mínimo tuviera esa decencia pues el asqueroso pervertido de Lee ya tenía sangre bajo la nariz y respiraba entrecortadamente. Malditos enfermos.
.
.
.
.
Itachi's Pov.
-Konoha…-Dije lo más tranquilo que pude, sin embargo mi voz sonó áspera y cortante.- ¿Qué hacen aquí?- Pregunté.
-¿Qué no es obvio?...Bastardo.- Respondió un muchacho castaño con marcas en el rostro.- Venimos por Sakura, te guste o no.- Dijo remarcando la última palabra con fuerza. Ante sus palabras no pude evitar tensarme, el imbécil planeaba llevarse a mi cerezo y venía a mí con aires autoritarios como si fuese capaz de evitar que ella permaneciera a mi lado. Debía estar muy confiado o ser muy estúpido.
Apreté los puños sin dejar de mirarlo fijamente. A él y a ellos. Sakura lo notó y tomo mi mano suavemente. Dándole un ligero apretón por debajo de las sábanas. Impulsivamente acerqué su cuerpo más al mío. Quería tenerla lo más cerca de mí posible.
-Chicos…-Susurró una Sakura tras mío, lo que me hizo tensarme aún más.- ¿N-no creen que… esta conversación pueda esperar hasta q-que… hasta que estemos presentables?- Titubeó sonrosada.
Al escuchar su voz el ambiente cambió. Pude ver en los rostros intrusos una especie de luz. Como si su voz hubiese sido señal de algo, como si les hubiese devuelto cierta paz. Y yo sabía bien de ello. Pues con Sakura, estando con Sakura la paz no era algo relativo. No, era algo absoluto. Algo duradero, cálido… No sé. Pero con ella tenías la certeza de que las cosas estaban bien. De que aún siendo quien eres tenías la oportunidad de sonreír. Aunque fuera por un corto instante. Y yo quería ser dueño de cada instante.
Los shinobis nos miraron por unos segundos. Pasando una mirada dulce o, para mi disgusto, una llena de lidibino hacia Sakura. Y después fijarla en mí, endureciendo sus facciones con mero resentimiento.
-Aa.- Contesto un pelinegro de coleta alta.- Solo no tarden.- A lo que el resto, e incluso yo, le miramos estupefactos. No esperaba que alguien en Konoha fuera a acceder. Claro que hubo gruñidos como respuesta. Sin embargo todos salieron de la habitación, dejándonos solos a Sakura y a mí.
-Itachi…- Comenzó Sakura soltando mi mano.- Lo que ocurrió… Aquello que…- Su rostro enrojecía cada vez más.- bueno yo… Itachi yo no…
-No me pareció un juego, si es lo que quieres saber.- Contesté tajante. Ciertamente estaba molesto con Konoha por interrumpirnos y aunque ella no tuviese la culpa, la pagaba en silencio.
Ella se coloco su ropa interior y comenzó a ponerse su blusa.- ¿A qué te refieres?
-A que…- Algo más que me sucedía con Sakura, era que con ella no podía mentir, ni reprochar. ¡Ni siquiera podía aparentar seriedad porque con ella se alejaba toda pena, con ella todo resultaba cómico o increíblemente ridículo!- Demonios Sakura, ¿en verdad me harás decirlo?
-¿El qué?- Dijo inocentemente.
Bufé sonoramente, haciendo que ella soltara una risita.- Preguntaste algo ¿no? Buscabas una respuesta ¿no? Bien, pregunta. La sonrisa escapó de sus labios tan pronto como llegó. Dejando en su lugar un sonrojo aún más fuerte que el anterior.
-Es que… yo… yo…- Dio un profundo suspiro y me miró a los ojos de manera suplicante.- Por favor, Itachi, no… no necesito que me digas que esto fue solo de un rato yo… lo sé. Y no te preocupes que no te reclamaré nada ni te haré reproches solo…- Las lágrimas comenzaron a caer.- Solo…
-Sakura, no me importa.- Respondí.
-¿Q-qué?
-No me importa lo que pienses, y menos lo que creas porque te puedo asegurar, estas en un error.- Ella me miró sin entender, abriendo la boca para objetar.- Por favor, déjame terminar. Haruno, estas en un error, y yo también. Desde el primer momento en que te vi lo he estado, porque has entrado en mi mente tan rápido que no me di cuenta, y te aferraste a ella hasta opacar mis pensamientos.-Tomé su rostro entre mis manos.- Haruno… ¿Qué tan equivocada puedes estar como para creer que te odio, o que simplemente fuiste una noche?
-Itachi… no estarás diciendo que…- Sus ojos se le aguaron aún más y su mirada se nubló totalmente.
-Sakura ¿Qué tan ciega puedes estar? ¿Qué no lo ves? Te amo Haruno, desde el primer momento. Aún cuando mantenías a Sasuke en tus pensamientos. Y fui demasiado egoísta como para quitarte algo que no era mío por derecho. Sakura lo sient…
Su boca tomó con fiereza la mía y me tumbó sobre la cama con infinita rudeza, quedando ella sobre mí.- Uchiha…- Murmuró jadeando contra mis labios.- ¿Qué tan ciego puedes estar como para no notar lo mucho que te amo? Yo deseaba esto.- Y en el acto se arrancó la blusa para comenzar a besarme mientras colocaba mi mano sobre su sostén.- Más que nada, Itachi, he deseado esto tantas veces que no podría ser capaz de negarte nada… Nunca.
-No me jodas.- Contesté sonriente, no sin darle un beso lento, suave… demostrando lo mucho que le amaba desde hace tiempo. Me sentía tan feliz en aquel momento que sería capaz de tomarla ahí cuantas veces se me diera la gana, y no soltarla nunca más. Pero como siempre Konoha tenía que intervenir, como había hecho tantas veces en mi vida. Esta vez el primero en entrar fue el castaño gritón.
-¡Hey Bastardo! ¡Quítale las manos de encima!- Vociferó.
-Kiba ¡Basta!- Le gritó una rubia.- ¡Contrólate!
-Tsk.-Bufó.- Tardan demasiado.
-No es tu problema.- Contesté yo.
-Pues te equivocas porque yo…-Se sonrojó.
-¿Qué? ¿Acaso la amas?- Pregunté burlón y pude ver como su cuerpo se tensaba.
-¡Itachi!- Me regaño Sakura.- Tú también, ¡Basta! –Miró al pelinegro de coleta.-Shikamaru, por favor ¿Quieres dejarnos un rato a solas? Saldremos en un momento solo deja terminar de vestirnos.- Susurró sonrojada.
-Bien, pero Sakura, enserio, dense prisa.
-Si.- Contestó con una sonrisa.- Lo prometo.- Ante la frase el jinchuriki bufó. Y pude escuchar como Sakura tembló. El rubio, el rencor del rubio en verdad le dolía. Tomé su mano justo como ella hizo conmigo y le dedique una pequeña sonrisa. Después de eso Konoha desapareció de la habitación por segunda vez.
-Ita-kun, por favor, tranquilízate.- Suspiró.- Ellos, después de todo son mis amigos y solo desean que vuelva a casa. Entiende.
-Sakura no haré nada te lo prometo pero…- Frustrado me presioné el puente de la nariz en busca de disipar mi mente.- créeme, es muy difícil con semejantes imbéciles como tu amigo ese que apesta a perro.- Ella rió.
-Kiba-kun no apesta a perro.- Dijo poniéndose la blusa y sus shorts negros.- Bueno… quizá un poco, pero esa es su escencia.- Rió aún más.- No quieras cambiar una tradición de años Ita-kun.
-¿Y por qué no?- Respondí juguetón.- Konoha lo ha hecho por tantos años… Incluso ahora.-Dije más serio y ella lo notó.
-Ita-kun…-Dijo tomando un mechón de mi coleta.- Konoha no es lo suficientemente fuerte como para borrar tu escencia. Si fuera así, créeme, no me habría enamorado.
-Lo que pasa es que tú estás loca mujer…- Dije animado.
-Loca de ti.- Susurró contra mis labios en un corto beso.- Deberías vestirte.-Dijo viéndome de arriba abajo.- No quiero que Ino, Hinata y Tenten sigan viendo lo dotado que estas.
-¡¿Qué?¡
-No me digas que no sentiste su mirada "ahí" todo el tiempo, porque yo sí, y no me gusto nada.- Se cruzó de brazos.
-¿Acaso Haruno Sakura, renegada de Konoha por un amor imposiblemente ilógico, ex alumna de la quinta y de "El Gran Ninja Copia" esta celosa?
-Ammm quizá… -Dijo avanzando hacia mí.- O quizá sea que… -Susurró sobre mi lóbulo.- de solo verte me dan ganas.
-¿Así? Eso se puede arreglar…-Murmuré juguetón.
-¡Sakura! ¿Ya están listos?- Gritó una voz femenina.
-Ah sí, sí… No te preocupes Tenten, ya casi. Solo falta Itachi.-Dijo alejándose para evitar tentaciones.
-¡No importa Sakura!-Esta vez reconocí la voz de la rubia.- ¡Tráetelo así!- Y también escuche un par de risitas nerviosas junto a un par de gruñidos.
-¡Ino!-Gritó Sakura. Así que así es como se llamaba…
-Listo.- Dije una vez con la camisa puesta. Y ella solo se limitó a asentir.
.
.
.
.
¿Qué les pareció?
Espero, les haya gustado :)
Efharisto!
PC.
