Capítulo 3
La pequeña Rin
-oye espera-ella intentó ponerse de pie pero un fuerte mareo la tumbó de nuevo en el piso
-aún estás débil-le dijo él, ella bufó y se quedó quieta
-jaken consigue algo de comida y de beber-este asintió y se marchó
-señorita kagome se encuentra bien-la pequeña rin se acercó algo preocupada
-sí rin solo estoy algo mareada eso es todo-la pequeña asintió
-le duele algo-kagome rió
-no, nada-kagome tenía una duda rondándole la cabeza no conocía toda la historia de la pequeña-rin cómo es que llegaste a manos de Sesshomaru, la niña sonrió
-a mis padres y hermanos los había asesinado unos bandidos-kagome le dio una profunda tristeza al escuchar eso-yo vi todo y…-eso dejó perpleja a la pelinegra como era posible con un alma inocente viera tal acto atroz, kagome se limitó a abrazarla
-debió ser muy duro para ti pequeña-kagome sollozó un poco y de sus ojos le salieron algunas lágrimas
-señorita kagome por qué llora-dijo rin cuando se separaron del abrazo
-eres muy niña como para ver y presenciar las crueldades que comenten los humanos-la niña sonrió
-rin ahora es feliz-kagome asintió
-prosigue-le animó
-sí-la pequeña sonrió-luego de eso seguí viviendo en la aldea pero no había nadie quien cuidara de mí y tenía que conseguir mi propia comida, cuando los aldeanos no miraban tomaba alguna que otra fruta para alimentarme-kagome no podía entender como alguien podía ver como una niña moría de hambre y no le brindaba alimento-intenté pescar y cuando tenía suerte pescaba alguno que otro pez, un día me adentré en los bosque huyendo de los niños de la aldea que solían molestarme-kagome volvió a sollozar como alguien se atrevía a molestar a tan pura alma-y fue entonces cuando hallé al señor Sesshomaru estaba muy herido, había perdido su brazo izquierdo-
-debió ser cuando inuyasha le cortó el brazo con tessaiga-pensó kagome
-cuando lo vi ahí recostado en un árbol me dio mucha curiosidad y pena ya que estaba muy herido y se hallaba solito sin nadie quien cuide de él-la pequeña puso una mirada algo triste-pensé que no tenía a nadie en este mundo como a mí me pasaba, decidí acercarme pero él se dio cuenta de mi presencia y me miró, no me dio miedo al contrario sentí que necesitaba ayuda-
-esta niña a pesar de ser tan pequeña es muy inteligente-pensó la miko
-así que decidí traerle algo de comida, a pesar de que muchas veces rechazó mi comida no desistí en traérsela, un día cuando pescaba unos peces cerca de un riachuelo del pueblo unos aldeanos me descubrieron y me apedrearon diciéndome ladrona-kagome se llenó de rabia contra esos aldeanos-corrí tanto como mis piernas me lo permitieron cuando llegué donde el señor Sesshomaru él me miró y me preguntó que quien me había hecho eso, pero no pude responderle ya que desde que mi familia falleció perdí la voz-kagome volvió a sollozar-cuando regresé al pueblo me di cuenta que todos estaban muertos, me escondí en mi pequeña choza y de repente un yokai apareció me asusté mucho y empecé a correr, tropecé y escuché la voz de un chico diciéndole a los lobos que se podían alimentar de los aldeanos que allí se encontraban
-será ¿koga?-se preguntó kagome
-cuando salí de mi escondite me topé con aquellos lobos y entonces volví a correr, cuando llegué al bosque tropecé y esos lobos se me lanzaron encima y…-kagome no dejó que acabara cuando la estrechó fuertemente entre sus brazos y lloraba a montones
-pequeña-kagome acariciaba su espalda-sufriste tanto
-pero ahora estoy bien-le respondió la pequeña
-cuando desperté me hallaba entre los cálidos brazos del señor Sesshomaru y comprendí que ya jamás estaría sola-concluyó su historia entre los brazos de kagome, ella la separó un poco
-rin ya no te encuentras sola no solo tienes a Sesshomaru, a jaken o ese dragón de dos cabezas
-Ah-uh-le dijo la pequeña
-sí a él, ahora me tienes a mí-la niña la abrazó fuertemente llorando entre sus brazos
-señorita kagome Ud. Podría ser una mamá para mí-kagome no supo que responderle, pero en el fondo de su corazón este le indicaba que tenía que proteger a la pequeña, no solo por todo el sufrimiento por el que había pasado sino que éste le indicaba que tenía que hacerlo
-sí pequeña si me concedes el honor de serlo-ella asintió, así estuvieron un rato más, kagome le tarareó una canción y la pequeña rin calló profundamente dormida, recién se estaba poniendo el sol
No muy lejos de donde se encontraban ellas un daiyokai mirando la escena atentamente, escuchó cada palabra de la niña que a pesar de todo jamás la había escuchado hablar así de él ni que pensara de esa manera, a pesar de que él en el fondo de su corazón había aceptado a rin como su pequeña pupila aún no entendía muy bien lo que esa inocente humana significaba para él, ahora lo sabia la quería, tenía que protegerla. Ahora se hallaba la otra humana que lloró por lo que rin le había relatado y en su rostro se reflejó el dolor que solo una madre revela cuando su hija sufre, aquel dolor era muy palpable, la humana tenía un corazón muy noble y puro, demasiado para los humanos que comúnmente son de naturaleza egoísta y mezquina como lo habían demostrado aquellos aldeanos que sin compasión o miramientos atacaron a una inofensiva niña.
-kagome-susurró Sesshomaru
Sentía la misma necesidad de protegerla como lo sentía con rin, pero había algo más que dentro de su ser lo inquietaba, lo perturbaba, lo que ella causaba en él y eso lo irritaba odiaba sentirse así, él siempre había tenido un temple inquebrantable
-amo Sesshomaru ya traje lo que me pidió-tan perdido estaba en sus pensamientos que no se percató de la presencia de jaken
-dale eso a la humana-sin más se levantó de sus sitio y se empezó a alejar
-algo le pasa al amo bonito, desde que esa humana apareció en la vida del amo ha estado actuando extramente, a pesar de ser la compañera de su medio hermano la trajo aquí-jaken pensaba eso mientras se acercaba a la "humana"-toma-le dijo a kagome mientras le extendía los pescados, hiervas y algo de agua
-Mmm, veré que hago con esto-miró a su alrededor en busca de su maleta pero recordó que la había dejado en aquella aldea
-rayos-susurró por lo bajo
-si busca su extraño equipaje el amo bonito se encargó de traérselo-jaken le señaló un árbol un poco más lejano y efectivamente ahí se encontraba su maleta
-qué extraño-pensó ella, se paró con cuidado de no despertar a rin y se encaminó a sacar algo para preparar una cena decente, sacó su pequeña estufa portátil (de esas pequeñas) la prendió sacó aquellos fideos instantáneos, algo de carne y pan para preparar hamburguesas, rin se levantó presa del hambre
-huele delicioso-dijo la pequeña mientras se restregaba los ojos
-ten-le extendió una bolsa de papas
-¿qué es?-preguntó extrañada la pequeña
-algo de comida de mi época-la niña sin más metió la mano y puso aquel extraño alimento y una hermosa sonrisa apareció en su rostro
-deliciosa-kagome sonrió y luego le extendió otras a jaken y éste la tomó sin mucho ánimos pero cuando empezó a comer sonrió
-le daré algo de carne a Ah-uh-rin asintió ella se fue acercando con uno de los pedazos de carne que había cocinado, el dragón de dos cabezas la miró, ella no tuvo miedo al contrario se acercó a ellos como si los conociera de siempre, ellos acortaron la distancia y emitieron un sonido como si la reconocieran, ella acaricio su hocico y estos se dejaron mimar
-les traje algo de comida, espero que lo disfruten-sin más el dragón empezó a devorar aquella exquisitez ella observó cómo comían y recordó de aquella hermosa gatita llamada kirara, por su rostro se asomó una triste y melancólica sonrisa, recordando a sus amigos
-¿cómo estarán?, mi pequeño shippo espero que sango te de tus comidas favoritas, mi querida amiga espero que no te dejes manosear de aquel pervertido monje-una pequeña risita escapó de sus labios al recordar cuando el monje "expresaba" su cariño hacia sango dándole "inocentes" caricias y recibiendo otras por parte de la exterminadora, la hermosa y tierna gatita kirara, un animal puro y leal…-sango, kirara, miroku….inuyasha-a su mente vino la indecisión de cuando naraku le preguntó a quien salvaría, aquel dolor que pensó que la orillaría a la muerte no se hizo presente, algo extraño le estaba sucediendo-no entiendo si él me traicionó por qué no duele tanto cómo debería-se preguntó en voz alta
-él no era quien estaba destinado para ser tú compañero de vida-aquella voz ya la había escuchado antes
-pronto lo sabrás pequeña-le respondió
Kagome no sabía qué pensar sentía que aquella voz le era familiar y que ya la conocía mucho antes de que pasara eso, pero de dónde y lo más importante por qué le había dicho eso.
Sesshomaru miraba de lejos la escena de cómo aquella humana le daba de comer a Ah-uh aquel dragón era dócil pero algo esquivo con personas que no conocía y peor dejaba que se le acercaran tanto, pero aquella miko se había acercado y lo había tocado, aparte de rin nadie más se había osado a tocar a el dragón.
-ella es extraña, hay algo de en ella que…-pero qué demonios iba a decir no ella no es nada, es una simple e insignificante humana, Sesshomaru intentaba convencerse de que eso era lo que realmente pensaba de ella, pero muy en el fondo su corazón había empezado a cambiar y a sentir nuevas emociones sin que se diera cuenta
Habían pasado una semana en que kagome acompañaba a el grupo de Sesshomaru en que se había separado de su grupo, extrañaba mucho a sus amigos pero había algo que no la dejaba separar de rin, se había despertado en ella su lado maternal más que con shippo, pero dentro de su corazón algo también había cambiado.
-humana es hora-le dijo aquella fría voz
-sí-se limitó a responderle, todo este tiempo el propio Sesshomaru se había tomado la molestia de entrenarla, de enseñarle a usar mejor el arco a manipularlo y mejorar su puntería, aquel gran yokai sabía de muchas armas, sus entrenamientos eran arduos y pesados, pero kagome no se quejaba quería ser más fuerte
-ahhhh-se quejó cuando una de las garras de Sesshomaru le había rasguñado y abierto una profunda herida en su brazo derecho
-eso te pasó por que estabas distraída-le regañó su mentor, algo dentro de él se removió al darse cuenta que la había lastimado
-lo siento-se disculpó se regañó a sí misma por andar viendo de más a su entrenador, pero debía de admitir que era muy apuesto
-sigamos-kagome asintió y siguieron con el entrenamiento
-ya está la comida-llamó una dulce voz, kagome asintió y Sesshomaru simplemente se fue a sentar debajo de un árbol
-él jamás come-preguntó
-el amo Sesshomaru no come comida de humanos-kagome asintió, en ese momento recordó cuando le dio por primera vez comida de su tiempo a inuyasha quien dijo que sabía exquisita, se regañó a sí misma por pensar en esas cosas
-señorita kagome por qué está triste-rin la miraba preocupada
-extraño a mis amigos y a mi familia-mintió no quería que la descubrieran pensando en inuyasha
-ya veo-dijo la pequeña comiendo su pescado
-mentirosa estabas pensando en el idiota de mi medio hermano…qué estoy pensando
-awwww-gruñó el gran yokai se levantó molesto de su puesto y se empezó a alejar
-amo bonito a dónde va-el aludido se giró y le lanzó una mirada gélida a Sesshomaru
-qué le habrá pasado-pensó la miko
Mientras tanto en un pueblo un poco más lejano
-ya ha pasado una semana su excelencia-sango aún no recuperaba aquella voz llena de dulzura
-lo sé mi querida sanguito-suspiró-no sabemos qué habrá hecho naraku con la joven kagome-volvió a suspirar-
Afuera de la tienda de la anciana Kaede se escuchó un torbellino trayendo con él un ya conocido yokai
-¿dónde está mi mujer?, ¿dónde está el perro ese?-todos miraron con tristeza y desolación a kouga, quién desconocía la situación actual de ambos, shippo no aguantó más y salió corriendo llorando, detrás de él se fue sango
-qué pasó-kouga sintió una gran opresión en su pecho, el monje suspiró tomó aire y le contó todo lo ocurrido
-MALDITO PERRO PULGOSO, DEJA QUE LE PONGA LAS MANOS ENCIMA-se calmó-mi querida kagome ella podría estar…-se calló sus propios pensamientos los cortó de inmediato se temía lo peor
No muy lejos de ahí se hallaba un desbastado hanyo
-qué hice-se reprobaba a sí mismo
-lo mejor-le respondió aquella fría voz
-no-él la miró, ya no la miraba con aquel amor había resentimiento en la mirada de inuyasha
-por qué me miras así yo no te obligué en nada-sonrió sínicamente-
-yo sé que tú planeas algo con naraku-ella sonrió más
-no, yo simplemente me deshice de un estorbo-sin más se marchó dejando a un anonado inuyasha
Mientras tanto en algún bosque un furioso daiyokai, iracundo con sus propios pensamientos se desquitaba con todo lo que hallase en su camino
-qué me está sucediendo-pensaba molesto-no puedo caer en la misma debilidad que mi padre y el idiota de inuyasha-
-NO-gritó
-con destruir todo no vas hallar las respuestas a tus interrogantes-le dijo una voz
-¿quién eres?-se giró en búsqueda de aquella voz desenvainando Bakusaiga
-tranquilo, guarda esa espada que no vengo a pelear-Sesshomaru sentía una gran fuerza pero no era maligna
-muéstrate-le ordenó, en frente suyo apareció una mujer de cabellera larga y negra portaba una armadura
-joven daiyokai ha llegado el momento de que cumpla su misión-Sesshomaru no entendía de lo que hablaba, ella le sonría
-a qué te refieres-preguntó él
-en su momento lo sabrás por ahora necesito que me hagas un favor-
-no hago favores a nadie-sin más la atacó, pero nada sucedió
-pero ¿qué?-él estaba desconcertado
-veo que eres igual como él te describió-sonría cálidamente
-¿él?-ella rió
-necesito que lleves a kagome a las profundidades de las montañas del norte, allí habrá un gran templo-y desapareció
Él no entendía que sucedía pero sentía que debía hacer lo que aquella chica le dijo, gruñó molesto y sin más se dirigió hacia el campamento donde se hallaban todos, cuando llegó se encontró la escena más dulce del mundo, rin dormía plácidamente entre los brazos de kagome que tenía como almohada a Ah-uh, la miko tenía una hermosa sonrisa en su rostro
-hermosa…-susurró, sus pies lo arrastraron hasta ella la quedó mirando por largo tiempo-
-esto no me puede estar sucediendo-susurró frustrado dándose cuenta de que aquello apenas si empezaba…
