Los personajes de Naruto NO ME PERTENECEN son propiedad de Masashi Kishimoto y... Como lo odio por eso -.-

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Sakura's Pov.

Ambos estábamos tirados sobre el techo de la casona. Yo recargada entre su pecho y su brazó y él, bajo mío, acariciando mi cabello con delicadeza. La lluvia caía sumisa sobre nosotros mostrándose en paz y bañándonos con su delicioso olor a tierra húmeda. Y nosotros, sin prisa sonreíamos ante las trivialidades más humanas, sin conversar sobre nada. Solo sonreírnos mutuamente.

-¿Sabes?…-Comencé sonrojada mientras besaba su mentón.- Siempre pensé que los hombres con cabello largo se veían… gays, pero en realidad es… sexy.- Uchiha Itachi me miro extraño, me miró durante unos largos instantes y rió. No fue una risa normal, no. Fue una carcajada casi histérica. De esas donde las lágrimas son la compañía perfecta y no por dolor, sino por puro reflejo. De esa clase de risas donde el oxígeno se torna innecesario y casi hasta ofensivo. Así es, entonces Uchiha Itachi reía descaradamente sin control alguno. Casi revolcándose en el suelo.

-¡Sakur…! ¿Qué demonios?- Dijo Tenten apareciendo tras unos arbustos.- ¡¿Qué le pasa al Uchiha?- Este se retorcía como convulsionando, la única diferencia sería la enorme sonrisa que no escapaba de sus labios.

-Créeme que ni yo tengo idea.- Murmuré consternada y Tenten no pudo evitar reír casi tan fuerte con Itachi, casi revolcándose de la misma manera que él.

Una vez ambos regularon sus respiraciones a un ritmo un poco más normal Tenten me miró con reproche más no quitó su sonrisa.- Sakura debiste decirnos donde estarías. - Dijo aún entre jadeos cortos.- Ino esta histérica buscándote y… Tú mejor que nadie sabes cómo se pone. Conociéndola ya ha de estar reclamándole a Shikamaru.

-Lo siento, Tenten.- Dije cabizbaja. ¿Quién mejor que yo para conocer a la histérica Yamanaka? Ya imaginaba cada rincón de la casona siendo meticulosamente registrado por una furibunda rubia gritona. Y no, no hablaba de Tsunade.

-Tenten… ¿Cierto?- Habló Itachi por primera vez. La aludida asintió.- Muchas gracias, estoy seguro de que la señorita Ino- Pronunció mordaz.-no tenía la más mínima intención en molestarte. Y por supuesto…- Ahí iba él. Usando sus aires de galantería como siempre que íbamos de misión. Estúpido Uchiha. No tendría por que ser tan ridículamente atractivo.- Tampoco es nuestra intención.- Murmuró al tomar su mano y darle un casto beso.

Tenten alejó su mano de la suya tan rápido como los labios del morocho rozaron su piel, mientras él, con una sonrisa imperceptible me sonreía burlón.

-Ah…- Murmuró Tenten sonrojada.- Esto… yo… Dense pri-prisa- Siseó, para desaparecer en un sonoro "Puff".

Gruñí.

-¿Qué? No me digas que estas celosa.- Murmuró sobre mi cuello mientras le daba cortos besos hasta bajar a mi clavícula y posar su manos sobre mis hombros.

-¿Q-qué te hace creer que… que lo estoy?- Respondí nerviosa forcejeando contra sus hábiles manos.

-Pues, en realidad… esto.- Dijo al lamer mi lóbulo.

-¡Ita-kun!- Dije en un jadeo para después separarme de él.- ¡V-vámonos!- ordené mientras salía corriendo hacia el borde de la azotea, ocultando mi sonrojo. Y para mi pisoteado orgullo pude, incluso sentir su risilla a mis espaldas. Había cometido el gran error de mi vida: Aumentar el ego Uchiha.

-¡Oye! ¡Sakura! ¡Sakura!- Escuché que me gritó atrás. Sin embargo aceleré el paso.

En cuanto crucé las puertas de la recepción nuevos gritos-aullidos no se hicieron esperar. Demonios, Ino otra vez. La mujer no solo tenía mal carácter, además de eso tenía una voz chillona, capaz de malhumorar al resto en cuestión de segundos. - ¡Maldición Haruno! ¡¿Dónde demonios estaban? ¡Llevamos buscándoles horas y no aparecen!

-Ino cálmate, te dije que no irían a ningún lado.- Me defendió Shikamaru.

-¡Cierra el pico Shikamaru!- Vociferó enfadada, cruzándose de brazos.

-Tsk… ¿Desde cuándo tan puntual, ah?- Me preguntó Itachi al entrar. Su voz denotaba cierta molestia, sin embargo en su rostro se descifraban la burla y a diversión. Claro, después de abandonar Konoha adopté muchas costumbres de diferentes miembros de la organización como los pucheros de Hidan, el humor sarcástico de Deidara y la impecable puntualidad de Kisame. Sin embargo su sonrisa se borró inmediatamente al mirar a todos reunidos en aquel pequeño salón.

Hizo una mueca de disgusto, reparando en la mirada furibunda de Ino. Al verla así sonrío de nuevo, mofándose de ella. Solté una risilla. La Yamanaka nos fulminó con la mirada pero antes de que pudiera reclamar Shikamaru interrumpió.- Supongo que ya saben para que estamos todos aquí.- Asentimos.

Itachi bufó molesto. Ciertamente estaba incómodo con la situación. Este tema le afectaba de sobre manera. Sabiendo esto lo jalé bruscamente de la manga de su capa y lo senté en el suelo como si fuese un niño pequeño a lo que me dirigió una mirada entre divertida y enfurruñada.

El resto del grupo se sentó junto a nosotros formando un círculo y bajo la atenta mirada de todos el Uchiha comenzó…

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Itachi's Pov

Solté un gran resoplido observando inquisidoramente la reacción de cada uno de los presentes mientras apretaba casi involuntariamente la mano de Sakura. Esta pestañeó varias veces, intentado que no se notase el dolor en sus facciones pero fue inútil y, de nuevo, me sentí imbécil. Tanto o más que aquellas otras veces…

-Aunque no lo crean yo siempre tuve un amor ciego hacia Konoha.- Comencé.- tan grande que… fue por Konoha misma por quién maté…

Sangre. Aquellas noches, aquellos sueños… Todos llenos de ella. El hedor de la misma se esparcía por las calles, en cada rincón, en cada sitio. Las llamas incrementaban el sofocante aroma haciéndolo sentir casi sobre la piel, ardiendo a fuego vivo mientras la visión era todavía mil veces peor: brazas consumiéndolo todo, cuerpos regados por todas partes y ninguno reconocible. Estaba solo, lo sabía... ¡Maldición, estaba seguro! ¡Los Uchihas nunca se equivocan! Pero… ¿Entonces quién era el que lloraba?

"¡Mamá! ¿Dónde estás? ¡Mamá!...Tengo miedo"

Caí de rodillas desorbitado, la voz no parecía querer cesar. Consumía y sobrepasaba por mucho cualquier sonido externo y por consecuencia todos mis pensamientos. Dejándome desorbitado…

"Mamá… ¿Dónde estás?" Susurraron.

Me vi envuelto en mi propio mar de lágrimas añorando todo menos silencio porque por más que esa voz fuese una tortura semejante al purgatorio, sabía que en cuanto la dejase de escuchar todo terminaría… Moriría.

Los chillidos empezaron, armas deslizando su filo por los cuellos de los habitantes. Era como si… como si de nuevo volviesen a morir. No. No, era mucho peor… era como si yo mismo los estuviese matando. Podía casi palpar el líquido rojizo entre mis dedos, podía casi oler las lágrimas derramadas. Casi distinguirlas entre odio y temor… porque yo mismo las derramaba.

Yo era aquella voz quebrada, yo era el último… el que sobrevivió, el que lloraba. Y entonces, de repente me desvanecía entre la nada.

Yo odio la guerra.

Un cosquilleo recorrió mis manos al escucharle. Era hora

-Itachi – Llamó mi madre con voz alegre.- ¿Itachi?- Me acerqué al picaporte tomándolo con parsimoniosa lentitud, escuchando el crujir de la puerta al entreabrirse.- ¡Itachi-chan!- El júbilo de mi madre se veía en sus ojos, sonreía con una alegría sorprendente.- Es precioso ¿no?

Mire inexpresivo el pequeño bulto lleno de mocos que era mi hermano en aquel momento. Sin embargo, al verlo mi corazón palpitó con fuerza. Desde ese momento supe y acepté el hecho de que haría lo que fuese por él sin dudarlo. Y juré, lo protegería de la misma manera en que protegería lo que más amaba… mi aldea.

-Si, madre…- Sonreí.- Aun con todos los mocos.

Me levanté sediento ese día. Bajé a la cocina buscando un poco de leche, en un intento apaciguar el escozor de mi garganta. Una vez que terminara haría mis deberes. ¿Cuáles? No tenía idea… Bueno, quizá dormiría. En realidad no recordaba siquiera que día era así que…

-¡Uchiha Itachi!- Me gritó mi madre, haciendo que escupiera toda la leche sobre ella.

-¡M-madre!- Dije nervioso.- No te vi…

Ella pasó su mano por todo su rostro, disipando un poco el cabello mojado sobre su frente.- Se que no.- Dijo entre dientes.- Ahora…Uchiha Itachi –Tensó la mandíbula.-Quiero que vayas hacia la torre del Hokage y preguntes, si es que recuerdas, ¡qué maldita misión tienes hoy!- Rugió.

Entonces, irónicamente recordé que no solo hoy festejaba haber salido de la academia, sino también, el haberme enlistado en el escuadrón de la raíz anbu.

Muchas veces pensé en las miles de maneras en las que caí en esta situación. ¿Cuándo fue? ¿Cuándo todo se torno tan sombrío? Oh… ya lo recuerdo.

-Uchiha.-Pronunciaron tres de las cuatro figuras encapuchadas frente a mí. Me puse de rodillas haciendo una acostumbrada reverencia pero no pude pronunciar palabra. Fue como si se me hubiese nublado el alma.

-Estoy segura que ya conoces las razones por las que hoy te encuentras aquí ¿o será que debemos repetirlas?- La larga capucha de la figura del centro se deslizó suavemente por sus hombros. Mostrando un femino rostro veterano. Ella dejó caer el peso de la rigidez de su mirada sobre mi cuerpo y sin miramentos aulló.- ¡Has de hacer algo por esto!- Sabía que debía responder, erguirme y responder. Pero tenía la sensación de que vomitaría en cualquier momento. Yo no podía hacerlo. Había más Uchihas, había más ninjas. Cualquiera, podría ser cualquiera…

-¡Koharu!- Exclamó la última figura.- ¡Ten un poco de respeto! Bien sabes que este es un tema delicado y que él… ¡Dios! ¡El es solo un crío, mujer!- Fuera de mi trance, aunque aun un poco aturdido alcé la vista hacia mi defensor. El único del gran salón.

Por primera vez ante mis ojos, pude ver a la gran Utatane Koharu doblegarse, más en ese momento ¿Qué más daba?

-De cualquier forma.- Comenzó Mikotado.- Es un tema que ya no es posible retrasar más. E, Itachi, estoy seguro también te habrás dado cuenta.

Y era cierto. El clan Uchiha, MI CLAN, comenzaba a inquietar, no solo a los miembros del consejo y a los altos mandos. Si no ya a muchos aldeanos que comenzaron a turbarse semanas atrás. El clan comenzaba a tomar poder… a reclamar lo que según ellos, les pertenecía: El control del país del fuego. Yo lo sabía e incluso, participaba en ello porque, fuera de todo eran mi familia. Más nunca estuve de acuerdo.

Sabía que en cuanto al clan se le ocurriese la idea de atacar o, al pueblo de anticipar; una Gran Guerra se desataría de nuevo, con toda la ira del clan Uchiha alabándole. Sería una masacre, y Konoha perecería.

-Ancianos del Consejo, Honorable Lord Hokage, con todo respeto yo…-Logré articular.

-Sabemos bien que es lo que deseas, Itachi.-Comenzó Danzou.- Y nadie desea eso mismo más que nosotros.- Puntualizó.- Es por eso que, me he tomado la libertad de tomar una decisión: No tomaremos por el momento ninguna medida contra el clan Uchiha. Más, siendo tú el beneficiado de este fallo, tendrás que ser el que llevará a cabo la operación.- La mirada nerviosa de cada presente escudriñó con interés la situación, terminando en el rostro rígido de Danzou. Solo el Hokage bajó la cabeza. Sabía que se avecinaba un calvario, pero también sabía que era la opción más viable, la menos dolorosa.- Serás un doble agente.- Dictaminó.- Darás información a los altos mandos por mi conducto y fingirás hacerlo así con tu padre, el líder del clan. Más no olvides de que lado estas, Uchiha.-Me advirtió y después de ello todos desaparecieron, como llevados por el viento.

Menos Lord Hokage, quién me dirigió una mirada lastimera y comprensiva.- No puedo saber por lo que pasas muchacho, ni siquiera puedo imaginarlo. Pero debes saber que ante todo, tienes mi absoluto apoyo. Y que haré lo que sea, incluso pasar sobre el consejo, para a hacerle honor a tu voluntad de fuego.

Después de eso él también se fue.

Mi padre me observó severo; con el orgullo reducido a nada en sus duras facciones. Mi madre, a su orilla se mantenía reacia a mirar a la, ahora, escoria del clan. Conservando su tristeza en la mirada.

-Itachi, por última vez.-Repitió exasperado Fugaku.- ¿Sabes tú quien lo mató?- Sus ojos parecían brillar expectantes, aunque sin una pisca de energía, brillantes por que sí.

-¿Y qué si fuera así?-Cuestioné.

-¡Serás…!- Levantó el puño mi padre.- ¡No te atrevas a cuestionar el nombre o a poner en peligro la reputación Uchiha, siendo tu uno, deberías saber que es lo que no te conviene!- Amenazó iracundo.

-Fugaku.-Se escuchó el eco vacío de mi madre.- Sasuke…

Detrás de la puerta corrediza mi hermano miraba asombrado nuestros rostros, buscando una respuesta que a sus ocho años jamás podría encontrar.

-Sasu-chan…- Se le quebró la voz a mi madre.- ¿Q-qué…?

-¿Sucede algo con mi hermano?- Preguntó inocente.- ¿No cumplió bien una misión?

Mi madre jadeó levemente mientras sus ojos se le cristalizaban. Tomó a Sasuke del rostro y le susurró al oído.- Itachi-kun siempre, siempre estará de nuestro lado.- Le aseguró besándole la frente. Atrás, escuché como mi padre bufaba.- No te preocupes, Sasu-chan, todo estará bien…

Una semana después, los maté.

-Hokage-sama- Susurré agitado. Había tenido suerte de llegar con vida; hacía menos de media tenía a decenas de anbu buscándome sin descanso. Pero yo ya no era consciente de mi breve victoria. Avancé a trompicones hacia la figura encapuchada frente a mí y la miré desahogando todo aquello que desde hace meses llevaba. Ella se levantó con prisa y justo cuando creí llegar a desvanecerme; me sostuvo con fuerza.

-Déjalo ya, Itachi, los hombres también lloran…-Me dijo y antes de que dijera algo más me abalancé sobre su hombro. Esa sería la última noche en que Uchiha Itachi lloraría. Al menos durante un buen tiempo.

-Prometí que cuidaría de tu seguridad y lo haré, de eso no tengas…-Comenzó.

-Cuide a Sasuke.- Susurré rasposo.- sigue con vida. Yo… no pude, no pude.- Lágrimas resbalaron por mi rostro de nuevo.- El me odia…

-Itachi.- Alzó la voz.- Eso, tan solo te hace mejor humano de lo que ya eres. Konoha debería estar agradecida. Y Sasuke también.- Abrí la boca para objetar pero Sarutobi fue más rápido.- No te preocupes, Sasuke no se enterará de nada a menos que tú lo decidas.

Asentí levemente.- Muchas gracias, Hokage-sama.- Terminé entre una parvada de cuervos, y antes de escuchar algo más, desaparecí.

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El silencio que se formó dentro de la pequeña sala se torno denso, no quería mirar ningún rostro. No quería que me elogiaran por salvar Konoha. Me daba igual si me escupían en la cara con asco. Y me eran indiferentes las palabras consoladoras. Yo no tenía interés en ninguna reacción, ni siquiera en mis propios pensamientos.

-Itachi…-Susurró queda Sakura al apretar mi mano, y me di cuenta de que era yo quien estaba temblando.- Es suficiente.- Tomó mi rostro entre sus manos y lo colocó en su pecho mientras me abrazaba.

-Sakura, por favor.- Murmuré ronco en su oído.- Me harás llorar.

-Estúpido.- Me abrazó con mayor fuerza intentando mitigar sus sollozos sobre mi cabello.

-Te amo.- Declaré son un suspiro y la sentí tensarse sobre mi cuerpo. Ella bajo la mirada con asombro y a pesar de todo, me sonrió sincera. Volviendo a ser aquella mata rosada que me encontré un día de lluvia entre el césped. Me miró a los ojos, expresando lo que yo en palabras. Y bajó lentamente su rostro, a milímetros del mío, tan cerca de mis labios que…

-Ejem.- Se escuchó un carraspeo.- ¿Dramático momento no?- A la mierda con el chico perro.- Sakura, ¿No te da miedo? ¡Míralo! Tiene ojos de lobo.

-Y tú hocico de perro.- Devolví entre dientes. El castaño abrió la boca pero lo interrumpió la rubia de antes.

-¡Cierra el pico!- Gritó con lágrimas en los ojos.- No estamos aquí por ello.

-Pero ya no hay nada que discutir, Ino.- Respondió el líder e instantáneamente todos le dirigimos una mirada interrogante.- Uchiha es inocente. Sé que tu puedes verlo; al igual que todos estos que se niegan a creerlo y, Naruto, tu…

-Sí, sí, sí.- Alzó la voz. Mientras se levantaba y se iba. Debía estar molesto, supongo yo, porque en cuanto el se paró, mi pelirosa lo siguió.

Tsk. Molestos.

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Hola! Aquí con un capítulo nuevo que espero y les guste mucho, mucho bueno, en realidad este no se me hizo la gran cosa pero heme aquí continuando la historia. Disfruten.

Ah! y dejen reviews :3

Efharisto!

P.C.