Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad exclusiva de Masashi Kishimoto su creador y yo solo los utilizo por mero entretenimiento JAMÁS AL PLAGIO.
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Sakura's Pov.
Me dejé guiar por Naruto hasta una pequeña estancia, lo suficientemente lejos como para que alguien –relevante- escuchara pero al llegar no detuvimos nuestra marcha.
Frente a mí, la espalda de mi rubio amigo se tensaba a cada paso y con él, yo. Me preocupaba dejar a Itachi solo con los demás. Es decir, él es sereno, prácticamente inmutable, pero la relación con mis amigos de Konoha no era ni por asomo amena. Es más, juraría que en este momento al menos Kiba e Ino lo estarían hostigando con la mirada. Y toda paciencia, incluso la de él, tiene un límite; al igual que la mía.
-¿Quieres soltarlo de una buena vez?- Dije ácida.
Él me miró estupefacto para después fruncir el ceño.- Sakura, debes saber que si fuera por mí ya lo habría hecho pero…-Golpeó un muro haciendo eco entre los solitarios pasillos.- ¡Maldición Haruno!
Le miré ceñuda, aunque esa mueca me la dedicaba a mí misma y a mi solemne estupidez. Suspiré pesadamente y llegué al grano. Era insoportable ese esperar.-Naruto ¿Aún somos… amigos?- La pregunta me lastimó la garganta como si fuese una lija pero no me mostré intimidada con la posible respuesta, aunque ciertamente lo estaba.
Se dio la vuelta lentamente, mostrando una amarga sonrisa y manteniendo un gesto lastimero hasta un punto intolerable confesó con voz rota.- Así no lo quisieras, Sakura-chan, siempre sería tu amigo; pero no puedo evitar pensar que quizá no es eso lo que deseas.-
Esperaba que su respuesta me sorprendiera; que impactara de lleno sobre mi rostro cual mera bofetada, pero esta, en cambio, roso mi mejilla con suavidad. Semejando la brisa de la costa o el canto del sol matutino. Situaciones tan típicas a Naruto… En su momento lagrimeé, pero me empeñé en evitarlo temiendo que correspondiera con la misma reacción. No era necesario que dos lloricas inundaran la casona y menos siendo los ninjas renombrados que éramos, renegados o no.
Desgraciadamente ambos fallamos en nuestra ardua misión y terminamos empañados hasta el cuello, y luego ello, culminamos en un fuerte abrazo –iniciado por él ya que me encontraba lo suficientemente aturdida como para no ser capaz de nada más que sollozar audiblemente-. Había sido demasiado, y en gran parte por mi estupidez.
-Naruto, perdóname.- Susurré hundiendo el rostro en su pecho ¿Cuándo había crecido tanto?- No debí dejarte así…
-Ya no importa, Sakura-chan.- Dijo haciéndome más contra su pecho. Era reconfortante tanto para él como para mí, el golpeteo ansioso de su corazón me lo demostraba.- Aún así… ¿Quieres decirme que sucedió?
-No hay nada que ya no sepas.- Me oculté más en su chaqueta, temiendo ver la aprensión que sabía, enmarcaba sus ojos; sería demasiado abrumador para mi mallugado subconsciente tener que lidiar con algo de tal calibre.
-Te equivocas.-Lo miré cuestionante.- No me has dicho como es que tu y… Itachi terminaron juntos.- Frunció el ceño.- Ni el porqué te integraste a Akatsuki.
-Detalles, detalles…-Sonreí débilmente, pero al rubio no le hizo gracia alguna.- Esta bien… Te enterarías de todos modos, Naruto. Pero, jura que no le mencionaras palabra a Tsunade-shishou.- Por poco y olvidaba el mentado reporte que se debía hacer al termino de cada misión, la Godaime, con su gran y consolador carácter al enterarse, sería aún más peligrosa que cualquier Akatsuki a comparar.- Lo último que necesitamos es que ande por todo el país del fuego como los mil demonios… otra vez.
-La vieja no se enojaría contigo Sakura-chan.- Me separó de sus brazos contra mi voluntad exhalando con fuerza y sentido pesar.- Entre muchos, ella ha sido de los que más han sufrido tu partida, perdonaría cualquier cosa, la que fuera… Bueno, exceptuando a la maldita comadreja.
-Naruto…
-Sí, Sí. Ya sé. "Ita-kun"- Repuso exageradamente meloso.- Yo no sé en que pensaba el padre de Sasuke al elegir tan ridículo nombre.
-"Na-ru-to"- Repetí con burla.- Es un ingrediente del ramen… ¿Cierto?- Su rostro se arrugó en una total mueca de desagrado con la que yo estaba más que complacida.
-Tsk… Vale pues, pero no me has dicho aún.-Devolvió.- Venga, quiero la verdad.
-¡Ya qué!- Suspiré rendida. No era una historia fácil de contar y los únicos que la conocían o estaban metros bajo tierra rebosantes entre gusanos y otras especies de dudosa procedencia; o bien, somos Itachi y yo. Visto desde algún punto, se mantenía una trama amorosa de la que ninguno de los dos resultó consiente hasta recientes fechas; pero en sí no era más agradable que la historia del Jinchuriki o bien de la rechazada rama secundaria Hyuga.
Compartiría mis penas sin rechistar porque él era mi amigo; y que bueno era ser consciente de que eso no cambiaría.
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Lee's Pov.
Aquella podía ser la historia más conmovedora que hubiese escuchado si no fuera por que como esa, gracias a la imparablemente absurda ambición del mundo ninja, existían muchas. Claro eso no dispensaba las barbaries que se cometieron contra el clan Uchiha, la marchita integridad moral de Itachi o la salud mental de Sasuke; el cual estaba muy mal al dejar en un estado tan deplorable a mi pequeña Sakura-san, rodeada del frío inhumano de la noche, bajo el ojo vigilante de nadie; presa de todo; deshonroso a mi parecer.
Y si aquel relato no me había afectado tanto… ¿Entonces que era esto tibio que recorría tan insistentemente mi mejilla? ¡No podía estar llorando! ¡Por supuesto que no! Y menos por el sujeto que se atrevió a robarme el amor de mi querida flor de loto. Aquella delicada venus que se abría lentamente ante nuestros ojos un día, para después ser arrancada de raíz por él.
¡Bah! Si recuerdo bien sus manos recorriendo sin prisa su tersa piel, besando sin el debido cuidado, sin la más mínima idea de que tan solo esa imagen pudo contra toda capacidad mental que yo pudiese presumir tener. Y lo peor, casi hasta obsceno, era que ella parecía encontrarse en su propio limbo. Colmada de una dicha que ¡Bien podría ser falsa!
Eliminé esa imagen de mi mente, aún había algunos a mí alrededor y no quería que surgieran "inconvenientes" ahí abajo. Así que en mi búsqueda por una distracción me enfoqué en el motivo de mi desgracia amorosa. Sentado a pasos de mi, en una posición un tanto incómoda, un tanto reflexiva. Entonces de nuevo cuestioné que veía Sakura en tal cosa fea, teniendo frente a ella a mí, que juraba darle todo sin necesidad de nada.
Tan solo había que ver lo anticuado que era el Uchiha. Vistiendo siempre de negro, con el pelo tan largo que juraría se hacia trencitas a escondidas en el baño. ¿Es que no conocía el buen gusto? Por el bien de Sakura-chan, tendría que llevarle a ver a Gai-sensei. Solo el podría enmendar tan vil remedo de hombre. Además sé por experiencia que a los morenos no les va nada mal, digo, podría conquistar hasta la mismísima Tsunade, si no fuese porque ella no posee su llama tan ardiente como él. No se complementan.
Con este pensamiento en mente y la determinación haciendo de las suyas me arriesgué.
-Uchiha-san…-Susurré. El levantó la vista con la típica ceja alzada que distinguía a los altivos –y casi extintos.- Uchiha.- ¿Puedo preguntarle algo?
-Hmp.- He ahí, la misma manía de Sasuke-kun y sus monosílabos. Me erguí cauteloso y le miré expectante, el se paró de mala gana para después seguirme entre los pasillos con leves gruñidos de molestia. Por momentos recordé cada pensamiento que pasó por mi cabeza al ver tan fino cuerpo de mi pelirosa y temí que él se hubiese dado cuenta de cómo yo la miré. Si era así –y asumiendo que Itachi era un hombre en demasía celoso- estaba muerto, literalmente. Salimos de la casona y nos detuvimos frente a un gran sauce aún sin decir nada. Podía sentir la mirada tanto del Uchiha taladrando mi espalda con sádico placer, como la inquieta de Shikamaru a través de una ventana.
-¿Amas a Sakura?- Solté de repente. Casi por reflejo mis piernas dieron vuelta, esperando ver en su mirada algún indicio de inseguridad, mentira o… No sé. Milagro quizá.
Itachi sonrió entre molesto y afligido. Concentrando todo el poder de su mirada negruzca en mí. Suspiró.- No me agradó la forma en que la miraste mientras… bueno, dentro guarida. Pero me queda claro que si fuera mero deseo no estarías aquí. –Iba a reclamar por una respuesta que, según yo, no había sido dada; cuando él continuó, para mi sorpresa, con una sincera sonrisa en los labios.- Supongo que no puedo culparte…
-Ahhh…esto… esperaba que no te dieras cuenta.- Musité un poco apenado; ensanchando su sonrisa.
-Eso también lo noté… -Hizo una pausa.- ¿Sabes? Cuando conocí a Sakura la vi en un estado tan… deplorable. Toda ella era una mueca. Fuerte y eficaz como kunoichi, además de muy inteligente; pero actuaba como posesa. Ella… se estaba dejando venir abajo. A tal grado de que ella misma dejó que Akatsuki la capturase. –Me tensé al escuchar aquello. Era cierto que la veíamos desanimada, pero nadie pensó nunca que algo serio le estaba pasando.- Como no había nadie que pudiese capacitarla personalmente, la incluyeron en un equipo, el cual resultó ser el mío. Al principio la repudié por ello, me parecía de lo más estúpido e infantil que se hubiese desecho de cada lazo en Konoha, lazos que yo tengo negados. No me esforcé en ocultar mi rechazo para con ella, aunque nunca me dio motivos para hacerlo. Se mantenía sumisa conmigo y solo hablaba con mi compañero y amigo, Kisame, el cuál después de unos meses murió en batalla, dejándome a mí como su tutor definitivo. Con el paso del tiempo comencé a tratarla, a conocer su historia, la máscara iba cayendo. Y la mueca se desvanecía... Entonces me di cuenta de que así como yo, ella también tenía su pasado y sus propias penas. Poco a poco fui cayendo en cuenta de que no éramos tan diferentes y sin querer me fui acercando... Hasta que llegó el día donde reparé en que no podría alejarme nunca de ella aún si lo quisiera. Haruno es mi todo, Konoha. Lo supe en ese momento pero lo es desde mucho antes… aún cuando creía odiarla… Aún cuando quería…
Itachi desvió la mirada hacia la ventana, estaba seguro de que él ya estaba enterado de la presencia de Shikamaru incluso antes de que llegáramos a estar frente al sauce. Pero cuando me di la vuelta pude ver asomados también a un ceñudo Kiba y a una Tenten inquisidora.
-¿Es todo lo que querías saber?- Preguntó algo irritado por la presencia de los castaños. Entonces supe, nuestra conversación había terminado.
-¡Sí! Pero… Itachi-san yo… debo advertirle que velaré por Sakura-san siempre.- Le declaré, no estaba dispuesto a enterarme de nuevo que mi cerezo la estaba pasando mal. Y menos, por un Uchiha.
-Hmp, no esperaba menos.- Y con ello se dio la vuelta para ingresar de nuevo hacia la mansión. Habíamos hablado sumamente poco, pero al menos algo sí estaba claro: Uchiha Itachi estaba enamorado; y quisiéramos o no, él era correspondido.
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Shikamaru's Pov.
Aún no entendía cómo podía una misión tomar un rumbo tan turbio. ¡Y en tan poco tiempo! Horas atrás, cuando solo teníamos conocimiento de la mitad de nuestros problemas –y aún así creíamos que la situación no podría estar más engorrosa- nos animábamos repitiéndonos lo mucho que extrañábamos a esa chica tan bipolar, intuíamos que sea lo que la hubiese llevado hasta Akatsuki no debía ser fuera de lo "normal" e incluso nos atrevíamos a aseverar que Sakura jamás nos traicionaría. Al menos así fue como pasamos a lo menos las últimas cuarenta y ocho horas. Llenas de fango y crecientes interminables que arrasaban a golpe con árboles, montañas y a veces, a nosotros mismos. Bueno, solo al tonto de Naruto.
Pero al entrar ya directamente en terreno enemigo, seguros del mentado aguacero pero más expuestos que nunca a la muerte punzo cortante; nos topamos con que la mitad de nuestros problemas eran tan sólo el inicio de una larga lista:
Nadie contaba con que el "captor" fuese Itachi.
Mucho menos con tal recibimiento tan… explícito.
Sabíamos de los aferrados flechazos de Naruto, Kiba y de Lee pero no esperábamos que tuviésemos que lidiar con sus impulsos iracundos hasta haber salido del territorio enemigo.
No contábamos con que Uchiha Itachi fuera a ser una especie de "héroe"
Ni con el amor que Sakura terminó profesándole al criminal.
¡Y yo que pensaba que con Yamanaka era suficiente lío! ¡Pobre Naruto! Menuda suerte tuvo…
Y ahora, siendo yo el líder del escuadrón tenía que ingeniármelas para devolver a Sakura –cabe aclarar que ella y el Uchiha eran paquete.- y además luego ¡Contentar a la Hokage con la llegada del morocho! Ya podía ver mi nombre escrito a puño con sangre "Aquí yace Nara Shikamaru… El vago de Konoha"
Mierda.
-¡Oye! ¡Nara! ¿Es que no piensas hacer nada?- Reclamó Kiba… otra vez.- ¡Míralo ahí! Con sus puñeteros aires de grandeza. ¡Tsk! Quisiera saber de qué tanto hablan esos dos.- Murmuró entre dientes. No le agradaba que Lee estuviera hablando tan amenamente con él.- ¡¿Qué carajo?- Me aturdió.- ¡Se están sonriendo Shikamaru! ¡Como si fueran amiguitos! ¿Acaso los vas a…?
-Cierra el pico, Kiba.- Por fin alguien habló. Tenten, quién estaba tan interesada en el parloteo del castaño como yo.- Lee es estúpido, mucho, pero no tanto como para descuidarse ante Itachi. Seguramente estarán…- Súbitamente dejó de hablar. Ni ella imaginaba que podrían hacer esos dos. Resopló con desgano y los miró nuevamente.- Sólo espero, no empeoren las cosas…
De pronto, la mirada irritada del Uchiha se posó sobre nosotros. Más preciso, sobre Kiba. Una vez más, intercambió un par de palabras con Lee. Aún sin borrar su expresión arisca y después de dirigirnos otra puñalada con la vista, se dio media vuelta y entro a la casona. Ojalá y Naruto aún siguiera hablando con Sakura. Estaba harto de tener que hacerla de rompecorazones cada que los veía a esos dos juntos.
-¡Ese maldito engreído!- Volvió a maldecir aquel hombre, obviamente estar lejos de su perro no le hacía ningún bien.- ¡Cómo me lo permita Tsunade yo mismo le saco los ojos!
Tenten rió burlona.- Cómo tu le pongas un dedo encima, Sakura-chan te corta la herencia Kiba-kun. No esperes mucho de tu venganza a menos que tengas previsto aguantar la suya.- Reí con ella sólo de imaginarlo. Tenten tenía razón. Kiba moriría antes de poder siquiera pensar en algo contra Itachi.
-Bien, yo aún tengo cosas que hacer… Kiba, no le des más vueltas por el momento y déjalo ser. ¿Vale? No quiero ser tu niñera toda la misión. Ni quiero tener bajas de ningún tipo. Él ya será juzgado en su momento. Confórmate con ello.- Y sin esperar su respuesta me esfumé.
Dejando todo de lado esperaba llegar a la habitación y darme un buen baño con agua caliente. Necesitaba relajarme y como no había ni un triste atisbo de nube que no predijese más lluvia opté por usar la bañera. No era lo mismo pero no me podía poner exquisito.
Entré y lo primero que vi fueron las botas sucias de Naruto estorbando en plena entrada, no le di vueltas y las pateé hacia cualquier dirección para abrirme paso. Igual, con tanto hombre en la habitación no esperaba menos que un asco de cuarto. Lo que sí nunca predije fue el gritito que salió de… ¿El baño? Así que ahí habían caído.
Me asomé con burla para echar a cualquiera que estuviera frustrando mis planes pero… en el baño no había ninguna bota.
El vapor que despedía se mezclaba con facilidad con el ambiente frío del exterior y sobresalía empañando la piel con delicadeza. Hacía un calor sofocante ahí adentro y tan solo se escuchaba el movimiento de las aguas con rapidez, luego con lentitud. A veces se escuchaban un burbujeo muy fino; y luego… nada.
Me acerqué lentamente, con la curiosidad imponiendo sobre mí. Justo después caí en cuenta del gran error.
-¿Ino?
Dentro de la bañera se asomaban hebras rubias, desparramándose por toda la cabeza de la bañera. El vapor que salía del agua se mezclaba con facilidad con el ambiente frío del exterior y sobresalía empañando la piel con delicadeza. La rubia asomaba su rostro hacia la superficie, a veces soltando suspiros o jadeos involuntarios. Apretaba con fuerza los párpados y musitaba cosas incoherentes. Por suerte no me había escuchado.
Rechiné con frustración al ver que la escena comenzaba a hacer mella en mí; en una parte muy específica. Un quejido salió de mi boca y mis pantalones apretaron aún más al ver una cabellera negra emergiendo del agua. Luego ya no era Ino la que se sostenía del borde de mármol. Eran unas manos blancas las que lo hacían, con fuerza. Remarcando las estocadas bajó el agua.
Las manos subieron hasta sus hombros y comenzaron a jugar con estos, luego con su cuello. Haciendo trazos desesperados en este. Delineaban su clavícula, su mentón, luego sus labios y…
Ino chilló con un espasmo orgásmico. Ya no era ella contra la bañera, ya no era Sai jugando con su piel. Era yo penetrando una y otra vez con fuerza su trasero. Aún con Sai y sus blanquecinas manos dentro, adelante.
Sai al verme quedó impresionado. Pero no por ello perdió su sonrisa llena de picardía sino que la ensanchó aún más. Deseando correrse de nuevo para con Yamanaka y él, a su vez, emprendió el bailé de nuevo. Cada uno a distinto ritmo. Con Ino dejándose hacer y tocar donde a ambos nos placiera. Yo sus senos, Sai su intimidad… y viceversa.
Ahora el agua se desbordaba en un vaivén que nos dejaba a los tres inmersos en nuestro propio punto de presión. Un nudo que presagiaba placer infinito al final del encuentro. Y cada uno de repente; y con un fuerte alarido de por medio llegó a su propio nirvana. Tan relajante como el propio cuerpo quisiese.
No necesitaba ninguna nube para encontrar el mío, a lo menos, no por ahora…
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Un poco de lemmon que me habían pedido. Lo sé, querían SaiIno pero... no sé haha, Shikamaru se prestó para esto...
No tengo perdón, lo sé. Estos meses han sido algo agitados verán, mi abuelita murió justo después de que yo regresara de un viaje, no me alcancé a despedir; me deprimí ligeramente, tuve mi graduación, la de unas primas y ahora que la situación por fin parece aclararse un poco me he decidido a terminar los fics.
También pido disculpas porque he empezado otros sin haber terminado los que me faltan siquiera -este es un Kakasaku hihi :3- es que comienzo a creer que si le doy variedad a Sakura (comparar parejas y así), podré ser más abierta en lo que a fics respecta. Es decir, me gusta escribir. Pero también me gusta que lo que escribo sea bueno, no solo para ampliar conocimientos y perder el tiempo un rato si no para entender realmente que quiero decir con cada cosa. No solo se casan tienen dos hijos que yo llamo como se me antoje por que si y ya ¡NOOOO!
Quizá esa también sea una de las razones por las que tardo mucho escribiendo pero ps... todo sea por ustedes chicas. Quiero terminar esto, ¡pero quiero terminarlo bien!
¡No desesperen!
Ah, por cierto. Avancé más el de memorias de una caja. Se puede decir que pasé ya la primera etapa o más bien estoy por finalizarla y comenzar con la que sigue. Ya verán de qué se trata así que esten pendientes ;)
Efharisto!
P.C.
