Naruto © Masashi Kishimoto
Kyuuketsuki o Aisuru
CAPÍTULO 02
Sakura salió de trance al escuchar la puerta azotarse. No se sentía muy bien y estaba sudando frío. Se sentó y comenzó a devorar su desayuno, estaba hambrienta y la comida era muy rica. Después de que terminó prosiguió a tomar una ducha. Entró al baño y comenzó a desvestirse, se preguntaba quien le había cambiado de ropa ya que traía puesto otro camisón blanco que no le pertenecía.
Tomó una toalla para cubrirse y salió del baño esperando que Sasuke aún no regresara. Se acercó a la cama y vio el bonito vestido color verde que el chico había dejado ahí, también encontró un peine, zapatos y otros accesorios. Supuso que Sasuke los había dejado mientras ella se bañaba. Comenzó a vestirse con delicadeza ya que aún sentía entumidas las piernas y los brazos. Recordó la herida que tenía en el cuello, ya no le dolía, ésta estaba cubierta por una pequeña y delgada gasa; ni siquiera se había dado cuenta de que la llevaba.
Terminó de vestirse y con pasos sigilosos se acercó a la puerta, la abrió y se asomó discretamente por ella, para ver si no había nadie.
— ¿Ya estás lista? — La niña dio un salto del susto, y se percato que Sasuke estaba enfrente de ella, recargado en la pared y con los ojos cerrados.
—Si… —dijo tímidamente mientras salía de la habitación.
—Sígueme —dicho esto Sasuke comenzó a caminar por el largo pasillo, siendo seguido por la niña.
Llegaron al estacionamiento del lugar y Sasuke se subió a su coche. Sakura se quedó afuera sin saber que hacer. El pelinegro le hizo señas de que subiera al auto, esta asintió y subió al asiento del copiloto. Se sentía sumamente nerviosa.
—Ponte el cinturón de seguridad. —dijo Sasuke con una voz un poco molesta.
La pelirosa dio un respingo y comenzó a abrocharse el cinturón. El tono de voz de Sasuke sonaba molesto, por alguna razón pensó que tal vez ella le estaba dando muchos problemas y por eso estaba enojado. Se sintió un poco triste, no quería que él estuviera molesto con ella.
Sasuke aparcó el auto en el estacionamiento del centro comercial. Los dos bajaron del auto en silencio y se dirigieron al ascensor.
—Estamos aquí para comprarte ropa y algunas otras cosas que necesites, ya que no podemos regresar a tu casa por tus cosas.
— ¿Por qué?
—Porque no sería bueno que descubran tu paradero, los vampiros podrían intentar atacarte de nuevo—
Sakura se sintió triste, jamás podría volver a regresar a su casa. De nuevo sintió que las lágrimas resbalaban por sus pequeñas mejillas. Sasuke se dio cuenta y la tranquilizo un poco poniendo su mano en la cabeza de la niña. La pelirosa se limpió las lágrimas al ver que estaban por abrirse las puertas del ascensor.
Salieron del elevador e inmediatamente las miradas de las féminas se centraron en el muchacho, este gruñó molesto y Sakura volteó a verlo curiosa sin saber que pasaba. Caminaron por el centro comercial para dirigirse a alguna tienda donde vendieran ropa para niñas. Sakura caminaba al lado del muchacho escuchando los cuchicheos de las demás mujeres: "¡Mira, qué mono! ¡Viene de compras con su hermanita menor!","¿No es su hija, verdad? Parece demasiado joven para ser papá…", "¡Qué envidia! Mira que tener un hermano tan guapo". Comenzó a sentirse bastante molesta ante la situación, aunque no sabía la razón. Sin pensarlo dos veces corrió y tomó la mano del muchacho, él la miró extrañado y ella solo sonrió inocentemente, no le tomó importancia y siguió caminando tomando la mano de la niña. Sakura, por su parte, se dedicaba a mirar de mala manera a quien volteara a ver a Sasuke, inclusive le sacó la lengua a un par de chicas que lo miraban y cuchicheaban indiscretamente.
Llegaron a la tienda de la mano y la dependienta miró a Sasuke de pies a cabeza, comiéndoselo con los ojos, para al final darse cuenta de la pequeña mano que sostenía. Ignoró a la niña e inmediatamente se acercó al muchacho para empezar a hablarle coquetamente. Gran error. Esto terminó de molestar a Sakura ya que había sido totalmente ignorada, gruñó molesta y comenzó a jalar a Sasuke hacía la salida.
— ¿Qué te pasa, Sakura?
—Esa señorita fue muy grosera. —Dijo la pelirosa inflando los mofletes, gesto que le pareció bastante tierno a Sasuke. — ¡Vayamos a la tienda que está por allá! —Gritó la niña y comenzó a jalar al muchacho.
Sakura suspiró aliviada al ver que la dependienta era una señora mayor y muy amable.
Le mostraron todo tipo de ropa infantil, quería llevarse todo, pero no podía darse ese lujo. Escogió algunos vestidos, algunas otras prendas y varios pares de zapatos. Se sentía muy agradecida por todo lo que estaban haciendo por ella.
Después de comprar lo que necesitaban, Sasuke le preguntó a Sakura si deseaba un helado, esta asintió rápidamente. Se sentaron en la heladería y Sakura pidió un helado de chocolate.
— ¿Tú no comerás un helado, Sasuke? —preguntó la pelirosa con más confianza.
—No, yo odio los dulces—contestó con una cara de asco. Sakura torció la boca.
—No sabes de lo que te pierdes… —susurró, esperando que el pelinegro no la escuchara.
Sasuke sonrió de una manera poco perceptible al ver la cara de felicidad de la pelirosa cuando le trajeron su helado de chocolate. Era apenas una niña, superaría la muerte de sus padres pronto.
El muchacho pagó el helado y salieron de ahí, rumbo al estacionamiento. En el camino Sakura se detuvo en el aparador de una tienda de peluches. Había un gran conejo blanco que pedía a gritos ser comprado. Sus ojos brillaron al ver lo bonito que era, se veía muy suave y apapachable. Sasuke observó la escena y se acercó a la niña.
— ¿Lo quieres? —Esta dio un salto del susto e inmediatamente negó con la cabeza.
— ¡No! Ya ha sido demasiado lo que han hecho por mí, no necesito al conejo—sus ojos y su voz decían todo lo contrario.
—Ya nos hemos terminado el dinero que nos dio Tsunade, pero supongo que aún puedo comprártelo con mi dinero—dijo sacando su cartera.
— ¿De verdad? —los ojos de Sakura brillaban de emoción. — ¡No, espera! No necesito el conejo, ya me han comprado suficiente… —
Pero cuando Sakura se dio cuenta, Sasuke ya estaba pagando el peluche. Salió de la tienda y le entregó el conejo a la niña. Las mujeres que observaban la escena comenzaron a hablar de lo lindo que se veía Sasuke con su hermanita, pero a ella no le importo, estaba observando con sus grandes y brillantes ojos al conejo. Lo abrazó con fuerzas y le agradeció a Sasuke. Este tomó las bolsas que estaban en el suelo.
—No tienes que agradecerme, perdón por asustarte esta mañana— dijo el pelinegro mientras Sakura le miraba agradecida.
Sakura caminó felizmente por el centro comercial con su precioso conejo en una mano y con la otra tomando la mano de Sasuke.
— ¿Y bien Itachi, qué noticias me trajiste? —dijo Tsunade mientras bebía un sorbo de sake.
—Los encontré Tsunade, pero el señor Takeshi Haruno no se encontraba ahí.
— ¿Qué hiciste con ellos?
—Obviamente que los maté.
—Muy bien. Gracias por todo Itachi, dejo a tu responsabilidad dar con el paradero de Takeshi, esa rata de alcantarilla tiene que pagar las consecuencias de sus actos. De verdad que nunca me esperé que cumpliera su amenaza; después de que hace un año su hermano le ganara el puesto de residente en el hospital dijo que se vengaría por no haberlo escogido a él. Debí haberle puesto atención a sus palabras, pero no lo tomé enserio. Lo inesperado fue que se convirtiera en vampiro, me pregunto quién es su creador.
—No te preocupes Tsunade, encontraré a ese tipo y lo traeré a ti para que tú misma acabes con él.
—De nuevo gracias, Itachi. Por cierto, le dije a Sasuke que le ayudarías a cuidar a la pequeña Sakura, pero tú tienes una responsabilidad asignada, que es dar con Takeshi Haruno. Sólo se lo dije para que aceptara—
Itachi soltó una risita bufona.
—Cuando se entere se enfadará demasiado.
—Por eso te estoy avisando desde ahora, para que él no se entere.
—Está bien, Tsunade. Me voy al departamento, quiero descansar un rato—dijo el pelinegro haciendo una leve reverencia.
Tsunade asintió con la cabeza y lo despidió con la mano. Itachi salió de la oficina con rumbo directo a su suave y mullida cama.
Sasuke y la pelirosa bajaron del auto y sacaron las bolsas con las compras de la cajuela. Sakura aún iba feliz con su conejo en mano.
Entraron al cuarto de la pelirosa y comenzaron a acomodar la ropa nueva y los zapatos en el closet.
—Vaya, parece que te estás llevando bien con la niña, hermanito. ¿No has considerado trabajar como niñera?—
Sasuke dio media vuelta para mirar con mala cara a su hermano que lo miraba con una sonrisa pícara. Sakura se sintió un poco intimidada por la presencia imponente del mayor de los Uchiha y se escondió detrás de Sasuke.
—Tranquila, no me tengas miedo, yo soy más amable que Sasuke-chan —dijo Itachi acercándose con una sonrisa a la pelirosa. — ¿Cuál es tu nombre?
—Sakura…
—Que bonito, va muy bien contigo. ¿Qué edad tienes?
—8 años, señor…
— ¿8 años? Pareces un poco menor que eso… bueno, no importa. Sasuke tiene un poco más del doble de tu edad, ¿sabías?— Sakura negó con la cabeza. —La diferencia de edad es grande, pero yo sé que se llevarán muy bien. Mi nombre es Itachi, tengo 22 años y también me encargaré de cuidar de ti. Espero que nos llevemos bien, pequeña—dijo revolviendo los cabellos de la pelirosa.
Sakura asintió con una sonrisa en el rostro. Sasuke bufó y salió de la habitación.
— ¿Por qué se va? —preguntó la niña.
—No te preocupes, así es de antisocial. Yo te ayudaré a acomodar el resto de tus cosas—
Después de que terminaron, Sakura dejó de sentir miedo de Itachi y se sintió más en confianza.
— ¿Tú también eres un vampiro? —preguntó la ojijade, bastante curiosa.
Itachi la miró serio por un minuto y simplemente asintió con la cabeza.
—No quiero que me temas por lo que soy, te prometo que no te haré daño. Me tengo que ir, estoy cansado y quiero dormir un rato. Enseguida te traerán la comida. Nos vemos, Sakura-chan—dicho esto el pelinegro salió de la habitación.
Sakura se levantó de la silla y decidió salir a explorar un poco el lugar. Abrió la puerta del cuarto para ver si no había nadie y salió. Por lo que había visto, se encontraba en un apartamento bastante amplio y bonito. El suelo de mármol estaba reluciente y limpio, las paredes estaban pulcramente pintadas con colores claros y en ellas había grandes cuadros con pinturas y retratos. Uno de ellos llamó especialmente su atención, era una fotografía de Sasuke e Itachi cuando eran niños y junto a ellos al parecer estaban sus padres. Lo dedujo por el extremo parecido que había entre ellos.
Siguió caminando por el largo pasillo hasta llegar al living, no había nada en especial ahí, más que una cómoda sala y una chimenea. Se acercó a una ventana bastante amplia que estaba cubierta por una gruesa cortina oscura de terciopelo. Recorrió un poco la cortina y se encontró con una hermosa vista de la ciudad, recordó que estaban en el último piso del edificio.
—Señorita Sakura, la estuve buscando, —la pelirosa dio un salto del susto y volteó a ver a la propietaria de la voz. —Es hora de la comida.
Sakura observó a la muchacha que la miraba con una sonrisa agradable, era bastante joven, su piel era blanca, su cabello y sus ojos color marrón. Portaba un traje de mucama. Asintió levemente con la cabeza y la joven le tomó de la mano.
— ¿Le gustaría comer en el comedor o en su habitación?
— ¿Me acompañarías? No quiero comer sola —dijo tristemente la niña.
—Por supuesto, vayamos al comedor para que esté más cómoda. —La joven en ningún momento borró la sonrisa de su rostro, y llevó a la niña al comedor.
La guio por un pequeño pasillo contrario por el que ella había llegado, hasta llegar a otra habitación bastante pulcra e iluminada. A comparación del living, en ésta habitación las ventanas estaban abiertas, dando un aspecto más alegre. Se sentó en el comedor y enseguida la muchacha le trajo la bandeja con comida recién hecha.
—Este lugar es bastante bonito. Como ya sabrá, soy nueva trabajando aquí, me da mucho gusto conocerla, señorita. Espero ser de su agrado. Mi nombre es Kanae.
Sakura se sintió bastante aliviada al saber que no era la única nueva inquilina en esa casa. No se sentía con ganas de iniciar una conversación, así que sólo le sonrió a la joven y se dedicó a comer.
—Por cierto, la señora Tsunade me ha informado que mañana empezará a asistir a su nuevo colegio. Así que la despertaré a las 7:00 a.m. para alistarla.
Se sorprendió al recordar la escuela. Supuso que ahora tendría que olvidarse de sus antiguos amigos. Se entristeció un poco, pero ya no podía hacer nada. Las cosas de ahora en adelante iban a cambiar, tenía que adaptarse a su nueva vida.
Terminó sus alimentos, le dio gracias a la muchacha y se retiró del comedor. Decidió seguir explorando el lugar, ahora era el turno de ver los demás cuartos.
Abrió la puerta de la primera habitación que encontró, era bastante amplia y elegante. Por la decoración supuso que le pertenecía a Tsunade.
Cerró la puerta y se dirigió a la habitación siguiente, pero no pudo entrar ya que estaba cerrada con seguro. Fue hacía la puerta que estaba enfrente de su habitación. Abrió lentamente la puerta y entró sigilosamente. Se dio cuenta de que era la habitación de Sasuke, ya que este yacía recostado en la cama. Se acercó con pisadas sigilosas a la cama. El pelinegro respiraba acompasadamente. Sakura lo observó dormir, pensó que se veía igual de inofensivo que su antiguo gato cuando dormía y sonrió levemente. En un gesto bastante inocente se acercó a la mejilla del muchacho y la besó.
— ¿Qué estás haciendo? —preguntó el Uchiha sin abrir los ojos. Sakura se alarmó y se sintió un poco apenada.
Inmediatamente se alejó de él.
—Solo te estaba agradeciendo por comprarme a Usagi-chan—dijo un poco apenada. (N/A: Usagi en español significa "Conejo".)
—Ya te dije que no tienes que agradecerme. — Se sentó en el colchón. — ¿A qué has venido a mi habitación?
—Yo sólo estaba conociendo el lugar… Perdón por haberte despertado—contestó la niña.
Sasuke negó con la cabeza.
—Esta mañana escuché de Tsunade que mañana empiezas el colegio. Yo te llevaré todos los días, así que quiero que estés lista antes de las 8, no es muy lejos de aquí así que llegaremos a buena hora, ¿entendido?
—Si. ¿Tú también vas a la escuela?
—Termino la preparatoria el próximo año.
Después de una pequeña charla, la pelirosa regresó a su habitación. Estaba aburrida y no sabía que hacer. Encendió la televisión y lo primero que vio fue un comercial sobre mascotas en donde aparecía una familia feliz. No pudo evitar sentirse sola y triste, por lo que comenzó a llorar descontroladamente, no le importo si alguien la escuchaba, sólo quería desahogarse. Su llanto cesó cuando se quedó dormida.
¡Holaaaaaa! ¿Cómo están, hermosas? :D Muchas gracias por los reviews, cuando entré & vi todos los que habían tuve un paro cardíaco de felicidad, pero me revivieron a tiempo *w*
Y bien, ¿qué les pareció? Espero que les haya gustado :D Si tienen alguna duda, sugerencia o algún comentario no tengan miedo, todas las críticas constructivas son bien recibidas aquí!.
Intentaré traerles el siguiente capítulo lo más pronto posible, ya que regresé a la escuela :c
¡Saludos & besos a todas! ¡Cuídense, muchas gracias por leer & por los reviews!
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