Naruto y sus personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto.


-Kyuuketsuki o Aisuru-

Capítulo 05


Tsunade había estado ocupada toda la mañana firmando, autorizando, etc, muchísimo papeleo del hospital. Ser la directora del lugar definitivamente era agotador. El trabajar ahí ya formaba parte de su rutina diaria: despertarse temprano (a veces ni siquiera llegaba a dormir) arreglarse y dirigirse al hospital. En eso consistían sus días. Aunque no siempre era tan aburrido como sonaba, siempre ocurría algo nuevo o inesperado que le hacía desviarse un poco de su rutina.

Escucho el tono de llamada de su celular, proveniente del bolso. Lo tomó y antes de responder se fijo quien llamaba, no quería perdidas de tiempo.

Itachi, ¿qué ocurre?

De verdad que te va a interesar lo que tengo para ti. —La voz de Itachi sonaba divertida y afable, al igual que siempre. —Te espero en el almacén número 5, ya sabes, los almacenes "embrujados" abandonados, al sur de la ciudad.

Espero que sea algo realmente interesante como dices, tengo mucho trabajo en el hospital.

Ya verás que sí. No tardes mucho—

Dicha la última palabra, el Uchiha mayor colgó el teléfono. Tsunade se preguntó que sería, tal vez era algo con respecto a lo que le había encargado averiguar o tal vez solo quería sacarla de su oficina, como muchas otras veces, aunque el lugar al que la citó era un poco inusual.

Tsunade se levantó de la silla de su escritorio.

Tsunade-sama, ¿va a salir? —preguntó Shizune, la mano derecha de la directora del hospital al verla salir por la puerta de su despacho.

Si, y no quiero que nadie me moleste. No tardaré mucho—

Shizune hizo una reverencia cuando la rubia pasó a su lado. Se preguntó a donde se dirigía, normalmente ella no salía de su despacho de forma imprevista.

Tsunade llegó hasta el estacionamiento del lugar, dirigiéndose a su auto color negro.

No le costó mucho atravesar la ciudad, ya que rebasaba a los demás vehículos y se saltaba semáforos. No todos los días tenía la oportunidad de conducir libremente sin que alguien la reprendiera por lo irresponsable que era al manejar, pero a ella realmente le gustaba la velocidad.

Aunque sabía que posiblemente hubiera llegado más rápido si simplemente corría, no le apetecía despeinarse o ensuciarse ni tampoco atravesar la ciudad en tacones, además sí lo hacía Shizune le pediría explicaciones de su estado y lo que menos quería era inventarle excusas a su alumna, que a veces parecía comportarse más como su mayor cuando la regañaba.

Aparcó el Mercedes Benz negro afuera del inmueble. Se acercó a la única entrada visible, notando que estaba abierta. Tampoco es como sí alguien además de ella pudiera haber entrado, el lugar estaba completamente desierto, a excepción de los que se encontraban dentro del almacén.

Ahora se encontraba dentro del lugar indicado. El almacén estaba en penumbras, parecía como sí la oscuridad se lo hubiera tragado todo.

—Bienvenida, Tsunade— Escuchó la voz de Itachi, proveniente de la oscuridad.

La rubia observó con detenimiento las siluetas. Podía reconocer claramente la del Uchiha, alto e imponente, sin embargo había una más, que se encontraba arrodillada en el suelo.

Dio un paso hacia adelante y las luces del lugar se encendieron por hileras.

—Pensé que el lugar estaba totalmente abandonado, no creí que aún hubiera suministro eléctrico.

—Yo también creí lo mismo—agregó el propietario de la segunda silueta.

Cuando las luces llegaron hasta él, la rubia pudo ver con claridad de quien se trataba.

—Vaya, mira a quién tenemos aquí—soltó con sorna y un poco de sorpresa la mujer de ojos color miel. Ya decía que ese olor tan desagradable se le hacía conocido.

El estado en el que el tipo se encontraba era deplorable. Sus ropas estaban sucias de lodo y sangre seca, al igual que su rostro y el resto de la piel expuesta. Las cadenas de plata que lo sujetaban al suelo le quemaban la piel del cuello y las muñecas, por lo que le carcomían la carne, quemándola.

—Es un gusto verte de nuevo, Tsunade Senju-sama. Lamento profundamente que me tengas que ver de esta manera, pero el muchacho no me dio tiempo de arreglarme un poco antes de traerme.

—Por un momento no te reconocí, estás muy cambiado. —Tsunade se acercó al tipo, se inclinó lo más que su falda se lo permitió y lo miro a la cara. —Alguien necesitaba ponerte una correa, un perro como tú no puede andar libre por ahí.

—El día de hoy me encontré con el tipo y le invité a tomar tranquilamente el té, claro, no sin antes atarlo con cadenas de plata, no podía permitir que se fuera antes de que termináramos—dijo Itachi, riendo de la situación. El hombre le miró furibundo con sus ojos color jade.

—Debo de admitir que yo no soy rival para un Uchiha, por lo que tuve que aceptar su invitación, aunque me hubiera gustado posponerla para otra ocasión, el día de hoy tenía muchas cosas importantes que hacer—El hombre miró desafiante a la rubia, con una sonrisa burlona.

—Y lo que yo debo admitir es que tienes mucho valor para mirarme así en la situación en la que te encuentras.

—Es un don familiar, mi hermano y mi cuñada también fueron muy valientes ese día, se defendieron hasta que no pudieron hacer más—

El rostro impasible de la rubia se crispó de enojo. Se contuvo lo más que pudo, aún no podía matarlo. Se irguió totalmente, mostrándose imponente ante el tipo.

—Anda, Takeshi. Cuéntale a Tsunade todo lo que me dijiste, estará muy interesada en escucharte—Itachi se acercó a él y amistosamente le puso una mano en el hombro, invitándolo a hablar.

—No es nada importante, solo algunos asuntos de trabajo y nada más. —El hombre gritó de dolor al sentir las uñas y los dedos de Itachi clavarse en su hombro derecho. —No pienso volver a hablar—logró articular entre gritos.

— ¿No?, entonces será por las malas—Itachi lo soltó y el ojijade suspiró de alivio. El pelinegro se arrodilló frente al señor, haciendo contacto visual.

Los vampiros podían hipnotizar a un humano haciendo contacto visual con éste, aunque algunas veces no funcionada, dependía de la debilidad mental de la persona. Sin embargo, los ojos de un Uchiha lograban hipnotizar a cualquier ser vivo, incluyendo a otros vampiros, cualidad única del clan casi extinto.

—Bien, ahora dinos porque atacaron a la familia Haruno.


Sasuke intentó marcar por quinta vez, y al igual que las otras, también fue sin éxito. El celular de Tsunade estaba apagado y al parecer no tenía intenciones de encenderlo pronto.

Guardó el móvil de Naruto en su bolsillo y se dirigió a la habitación de la pelirosa, caminando lo más rápido que su herida semi-sanada se lo permitía.

Entró y vio como Naruto acobijaba a la niña en la cama. El rubio le indicó que no hiciera ruido. Los dos salieron sigilosamente de la habitación para evitar despertar a la ojijade.

El rubio meditó durante unos segundos, pensando sí era correcto preguntar en ese momento.

— ¿Quiénes eran ellos y por qué intentaban llevarse a Sakura-chan? —cuestionó.

—No lo sé, intenté marcarle a Tsunade, pero no tiene intención de encender el maldito celular. —Sasuke sacó el celular color naranja del ojiazul y se lo entregó. Caminaron en silencio hasta la sala, los dos estaban tensos por la situación. Ver al rubio serio no era algo muy común. — ¿La hipnotizaste para que se durmiera, verdad? —el rubio asintió. —A veces puedes ser realmente útil, dobe—se burló el pelinegro.

Naruto miró ofendido a su amigo.

—Cállate teme. En lugar de molestarme deberías agradecerme que mientras tú jugabas a las espadas aquí arriba, yo salvé a Sakura-chan—Sasuke lo miró de una manera no muy agradable.

—Idiota, no estaba jugando. No sentí la presencia del otro tipo, si no, no hubiera dejado a Sakura ir sola—Naruto empezó a reír.

—Y dices que el inútil soy yo—articuló entre risas.

—Imbécil, no estoy de humor para tus bromas, mejor ayúdame a limpiar este desastre.

—No gracias, esta no es mi casa. No te preocupes, yo te daré apoyo moral mientras me siento en este cómodo sofá—apenas iba a sentarse cuando tuvo que esquivar un objeto que Sasuke le había lanzado no muy gentilmente. —Pero como soy buen amigo mejor te ayudaré a limpiar… —un escalofrío le recorrió el cuerpo al ver la mirada del pelinegro. —Por cierto, ¿dónde está la señorita que Tsunade había contratado?

—No lo sé, tal vez salió de compras. Tiene suerte de no haber estado aquí sola—

Naruto asintió.


Sakura inmediatamente abrió los ojos cuando sintió una mano fría cubrirle la boca. Al ver la máscara que cubría el rostro de su atacante tuvo el impulso de querer lamerla, parecía una deliciosa paleta y quería probar su sabor; sin embargo, se relajó completamente cuando observó la mirada carmín del enmascarado. Reaccionó e intentó zafarse del agarre al que estaba sometida, no tuvo suerte. Gimió de dolor al sentir las frías manos sostenerla con fuerza. De nuevo fue obligada a mirar los ojos rojos del sujeto.

—Tranquila pequeña, prometo que no sentirás nada de dolor—

Sintió como si su cuerpo flotara, estaba sumamente relajada y pensó que aún estaba soñando. Cerró lentamente los ojos y se perdió de nuevo en sus sueños. Estaba perdida en su subconsciente, por lo que no sintió los colmillos del hombre clavarse en la carne de su pequeño y delicado cuello.

De repente un dolor insoportable se instaló en la cabeza de la niña, pero no podía moverse, no podía abrir los ojos y mucho menos pedir ayuda. No tenía ni idea de lo que estaba pasando, pero era como si su cabeza fuera a explotar.

El hombre se irguió cuando terminó su labor.

—El idiota tenía razón, esta mocosa es aún más deliciosa que su madre—se limpió con la lengua la comisura de sus labios, saboreando una vez más el adictivo sabor de la sangre de la pequeña. Se colocó su máscara y observó por última vez a su nueva presa que estaba demasiado blanca por la falta de sangre y respiraba con mucha dificultad. No se arrepintió de haber ido personalmente, ella realmente valía la pena.

Ya estaba decidido, ese sabor no era común, definitivamente ella iba a ser la siguiente.

Una vez logrado el trabajo, salió del lugar saltando por la ventana, de la misma manera como había entrado.


Tsunade se quedó estática por la impresión que provocaron las palabras de Takeshi… ¿de verdad aún existía esa organización y nadie lo sabía? O tal vez sí sabían, pero lo habían escondido…

El Consejo, conformado por los aristócratas y más viejos vampiros existentes, había asegurado haber exterminado esa organización hacia siglos.

Los tres sintieron la presencia de más individuos en el lugar. A Takeshi Haruno le brillaron los ojos de alegría al verlos.

Itachi se acercó rápidamente a Tsunade, para protegerla en caso de que fuera necesario.

—Están aquí, vinieron por mí. Vinieron a salvarme—susurró Takeshi al ver a los dos nuevos invitados. Sonrió ingenuamente.

Uno de ellos portaba una máscara anaranjada, la cual le cubría todo el rostro. Llegó hasta donde se encontraba el hombre.

—Gracias por venir por mí—

Pocos segundos después una mano le arrancó el corazón. Takeshi lo miró con los ojos desorbitados y una expresión de horror antes de que su cuerpo se desintegrara y se volviera un charco pegajoso de piel y sangre adherido al suelo.

—Perdón por tan grotesca escena, sobre todo a usted, señorita Tsunade. —El enmascarado caminó en dirección a ellos. Itachi le miro fieramente, listo para atacar. El sujeto entendió y retrocedió algunos pasos. —Mi subordinado al parecer ha hablado de más y no podía permitir que anduviera por ahí como si nada. Supongo que ahora están al tanto, ¿no es así? Lamento que mis planes les estén afectando, solo les pediré que traten de no involucrarse mucho o podrían terminar siendo un asqueroso charco pegajoso en el suelo—

Tanto Itachi como Tsunade se mantuvieron en silencio y sin moverse, pero listos para atacar sí fuera necesario.

Las luces se apagaron inmediatamente y observaron como los dos individuos comenzaban a desaparecer en la oscuridad.

—Por cierto, les tengo una petición más. Hoy le hice una pequeña visita a la pequeña pelirosa, cuando me fui no se veía muy bien así que les suplico que la cuiden, no quiero que le pase algo malo antes de que llegue el día indicado—

Fue más como un eco cuando los dos vampiros desaparecieron en la oscuridad del lugar.


Sasuke escuchó el tono de llamada de su celular, proveniente de su mochila. Lo sacó de uno de los bolsillos y respondió sin ver quien era.

Sasuke, ¿dónde está Sakura?—Tsunade sonaba bastante alterada del otro lado de la línea.

—Está dormida en su habitación. ¿Dónde estabas? Estuve intentando marcarte, unos tipos intentaron llevarse a Sakura…

Sasuke, maldita sea, ve a ver a Sakura. Shizune ya va para allá para atenderla, no la vuelvas a dejar sola ni un solo momento—

Sasuke visiblemente confundido, ante la mirada de Naruto, se dirigió a la habitación de la niña.

Apenas entró y el delicioso olor de la sangre de la pelirosa inundó sus fosas nasales. Se acercó a la cama y no pudo creer lo que veía.

Sakura estaba totalmente blanca por la falta de sangre, la cual abundaba en la almohada de la pequeña. Respiraba con mucha dificultad y su frente estaba perlada de sudor.

No entendía que había pasado ni en que momento, no había escuchado ni un solo ruido extraño, ni había sentido la presencia de alguien más que no fuera él o Naruto, era casi imposible engañar a sus sentidos y en ese día ya lo habían hecho dos veces.

Sintió la brisa fresca entrar por la ventana, la cual estaba abierta de par en par.

—Sasuke, que demonios paso aquí—exclamó el rubio al entrar por la puerta.


¡Holaaaaaaaaaa shiquillas (y shiquillos sí los hay)! :B ¿Cómo les va? Espero y estén muy bien :D

Ojalá el capítulo haya sido de su agrado, anoche me dije a mí misma "hoy no dormirás hasta que no hayas terminado el capítulo", dieron las 4 a.m. y aquí me tienen publicándolo por fin :)

¿Alguna opinión, duda, sugerencia, tomatazo? Son bien recibidos aquí, es importante que me digan sí hay algo que tengan que decirme, es bueno saber qué es lo que ustedes piensan.

En fin, les deseo una bonita semana. Les mando besos y abrazos, ¡cuídense! :D

Bien, dejo la acostumbrada frase que ya extrañaba escribir:

¿Alguien quiere una galletita o un Sasuke-kun?

¡Dale clic aquí abajito! :D

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